sábado, 30 de abril de 2016

Citizen Kane (El ciudadano) - Orson Welles, 1941.-


Momento N° 1: el comienzo imposible.-
La secuencia inicial de El ciudadano es simplemente brillante, tanto en términos estéticos como argumentales. Visualmente, nos presenta Xanadú (el feudo del protagonista) como un castillo kafkiano inalcanzable e inmutable, siempre en el mismo lugar de la pantalla y desde el mismo punto de vista y tamaño pese a que el entorno cambia y a que vamos acercándonos cada vez más. Luego, nos aproximamos a una ventana y mediante un juego de luces aparecemos en el interior del dormitorio en el que Kane (Orson Welles) pronuncia su célebre última palabra: “rosebud”. Esta presentación no es gratuita y guarda estrecha relación con el argumento de la película en tanto todo lo que sucede después de aquella señal de “Prohibido traspasar” es una perpetua invasión a la privacidad de Kane y sin embargo, hacia el final, nos queda la sensación de que todo lo que presenciamos no fue más que un juego de luces y espejos, una ilusión óptica y que la verdadera esencia de aquel hombre permaneció tan inalcanzable como ese castillo del comienzo. Esta secuencia contiene, además, una trampa: lamento señalarlo pero al momento de su muerte Kane estaba solo, su enfermera no entra sino después de que él pronuncia su última palabra. Entonces ¿quién estaba allí para escucharlo? En el flashback final, el mayordomo Raymond (Paul Stewart), afirma que él estuvo presente pero nada en esa escena delata su presencia... Aparentemente, esta “trampa” fue un error de Welles (eso sugiere Peter Bogdanovich en el audio comentario del DVD) pero si pensáramos por un momento que fue intencional, ello reafirmaría la ilusión y prefigura la tesis que el director desarrolló en F for Fake (Fraude) de 1973 acerca de la falsedad y la realidad.-
Momento N°2: la chica del parasol blanco.-
El entrevistador Thompson (William Alland) se reúne con el Sr. Berstein (Everett Sloane), un antiguo colaborador de Kane. Aquí nuevamente Welles distorsiona el espacio, esta vez para dar la sensación de que el Sr. Berstein se ha encogido con el paso de los años. En respuesta a la pregunta de Thompson acerca del significado de “rosebud”, el Sr. Berstein cuenta brevemente la historia de una joven con un parasol blanco a la que vio de lejos en el ferry, en su juventud. A lo largo de su vida (Berstein es ahora un anciano) no pasó un solo mes sin que recordara a aquella mujer anónima. “Rosebud” podría ser, por lo tanto, un recuerdo insignificante y antiguo que afloró a la mente de Kane en el último minuto de su vida. Esta escena, filmada en una única toma, siempre me conmueve gracias a la interpretación de Sloane, tan desvalido y olvidado en su despacho, simulando estar ocupado bajo la vigilante mirada del retrato de su admirado Sr. Kane.-
Momento N° 3: Kane va en busca de su juventud y en el camino encuentra…
… a quien robarle la suya. El encuentro entre Kane y Susan Alexander (Dorothy Comingore) parece un simple meetcute pero es mucho más que eso. Kane está en camino al depósito en el cual guardó las pertenencias de su madre tras la muerte de ésta cuando conoce a una joven aspirante a cantante que lo invita a su habitación. En el tocador de Susan, mezclado con otras cosas, hay un globo de nieve que luego será la única cosa que se salve del ataque de ira que sufre Kane cuando Susan lo abandona y que finalmente se estrellará contra el suelo a su muerte. Ese pequeño globo contiene una cabaña nevada similar a su casa natal y es el único nexo tangible entre Kane y su infancia interrumpida que vemos a lo largo de la película. Y tiene sentido que pertenezca a Susan porque ello explica la naturaleza obsesiva de su relación: Kane es capaz de destruir a su amada en su afán de cumplir los anhelos de la madre de ésta en la misma forma en que se destruyó a sí mismo por cumplir los de su propia madre. La vinculación entre ambos destinos es reforzada, además, mediante un recurso utilizado ampliamente por Welles en la película y que refleja sus orígenes en radio: las transiciones sonoras. La canción que Susan empieza en el salón de la pensión y termina en el pequeño apartamento que comparte con Kane recibe el aplauso de su amante y ese aplauso se transforma en el del pequeño grupo de entusiastas que escucha el discurso de Jed Leland (Joseph Cotten), el mejor amigo del protagonista, y luego en la ovación del público que asiste al acto político de Kane.-
Momento N° 4: el duelo de gigantes.-
La célebre escena entre Jed y Kane, filmada en un contrapicado extremo, es otro ejemplo de la manipulación del espacio ejercida por Welles para lograr un determinado efecto dramático. La gran dimensión de los personajes en la pantalla los hace lucir como gigantes pero, al mismo tiempo, la proximidad del cielorraso (una constante en la película) y la claustrofobia que ello genera aporta una nota de vulnerabilidad.-
Momento N° 5: la soledad de Kane reproducida hasta el infinito.-
Luego de su arrebato de ira tras la partida de Susan, Kane abandona lentamente el dormitorio infantil de su esposa y camina delante de una serie de espejos que multiplican su imagen solitaria en una toma desoladora: a partir de ese momento Kane estará terriblemente solo en su palacio atiborrado de obras de arte y chucherías acumuladas a lo largo de su vida.-
Para acompañar esta película elegí unos pimpollos de rosa (traducción al español de la palabra “rosebud”) rellenos de manzanas que espero que preparen y disfruten. Pueden consultar la receta en este vínculo: http://lacocinadeceluloide.blogspot.com.ar/2016/05/pimpollos-de-rosa-con-alma-de-el.html

sábado, 16 de abril de 2016

Aviso...


¡Hola a todos! Voy a estar fuera unos días por vacaciones pero regresaré pronto con nuevas películas (otros compran souvenirs en sus viajes, ¡yo compro películas!) y nuevas recetas. Seguiré conectada, así que pueden dejarme sus comentarios y los contestaré como siempre.-
¡Hasta la vuelta!
Bet.-

miércoles, 6 de abril de 2016

Amadeus - Milos Forman, 1984.-


Elegí comenzar con esta película por una razón muy personal: no pudo haber sido la primera película que vi, sé que debo haber visto otras antes, pero esta fue la primera que hice mía, que tuvo un impacto en mi vida y todo eso cuando yo no tenía más de siete años.-

Momento N° 1: la secuencia inicial.-
Es imposible no caer dentro de la historia después de ver esa secuencia inicial: en medio de una cruda noche de invierno, un hombre invoca a gritos a su víctima y luego se corta el cuello. En un montaje paralelo Forman nos muestra la extrema vulnerabilidad de ese hombre (anciano, herido, llevado en una camilla improvisada dando tumbos y bajo la nieve) y la indiferencia y liviandad del mundo que lo rodea y adelanta cuatro de los aspectos destacados de Amadeus: el montaje, las caracterizaciones, el color de época y el uso dramático de la música.-

Momento N°2: Salieri siente la presencia divina en la obra de Mozart.-
Hacia el final del segundo acto Constanze Mozart (Elizabeth Berridge) acude a Antonio Salieri (F. Murray Abraham) para pedirle que su esposo sea considerado para un puesto en la Corte (puesto que Mozart hubiera obtenido directamente de no haber sido por la intervención del propio Salieri). Como parte de su petición la Sra. Mozart exhibe una muestra del trabajo de su marido y aclara que todas las partituras son originales. Sorprendido, Salieri le da la espalda y comienza a examinar las obras y aquí Forman se vale de un recurso que utiliza a lo largo de la película y que consiste en combinar un punto de vista objetivo-visual (que refleja la “realidad”) con uno subjetivo-sonoro (correspondiente a la fantasía de los personajes). A través de este desdoblamiento Forman evita los efectos visuales extravagantes (los movimientos de cámara y la elección de los planos en Amadeus son convencionales) y elige no competir con la banda sonora de la película sino servirse de ella para representar la música que los personajes escuchan en sus cabezas y, más importante aún, sus estados mentales (dentro del vastísimo repertorio de Mozart, se eligió para cada caso la pieza que coincidiera con la historia que se está contando).-

Momento N°3: Don Giovanni sirve de inspiración para un plan malévolo.-
La escena en la cual Salieri asiste a la representación de Don Giovanni es otro ejemplo de la puesta en escena objetiva-subjetiva de Forman. Es un momento muy poderoso no sólo por la magnífica música de la ópera sino por todo lo que está ocurriendo en la pantalla al mismo tiempo: el dramatismo de la representación, el teatro semi vacío, la desesperación de Mozart (Tom Hulce), el temor de Salieri frente a su propia maldad, la sensación de “comienzo del fin” que nos invade en este punto de la película. Y en medio de todo ello me pregunto si el infierno expuesto en el escenario está verdaderamente allí o forma parte de la pesadilla compartida en la que se han convertido las vidas de Mozart y de Salieri.-

Momento N° 4: la última noche de juerga.-
Otro de mis momentos preferidos en Amadeus es la secuencia de la última noche de juerga que pasa Mozart justo antes de que Constanze lo abandone y los eventos que siguen luego. Forman logra transmitir una dolorosa sensación por la decadencia de un personaje al que apreciamos y a renglón seguido vuelve a mezclar la realidad con la fantasía en una transición entre acción y música digna del mejor musical. Me refiero al fundido sonoro que liga a la furiosa suegra de Mozart con La reina de la noche de La flauta mágica.-

Momento N° 5: la secuencia final.-
Después de la muerte de Mozart (brillante interpretación de Tom Hulce), Forman vuelve a hacer que su presencia se note lo menos posible, dejando que la música y el montaje se encarguen de todo. Durante el entierro en una fosa común, la edición sigue el ritmo marcado del Lacrimosa del Réquiem pero para la toma final, protagonizada por el genial F. Murray Abraham, Forman recurre a un travelling hacia atrás finalizando su película con un movimiento fluido y casi etéreo: la absolución que Salieri promete también nos alcanza.-

Inevitablemente, la receta asociada con esta película es la de los Capezzoli di Venere que Salieri invita a Constanze Mozart en la escena que evoco en el momento número 2. En un acto de coraje probé la receta por primera vez y debo decir que son riquísimos. ¿Se animan a intentarlo? Pueden consultar la receta siguiendo este vínculo: http://lacocinadeceluloide.blogspot.com.ar/2016/04/capezzoli-di-venere-con-alma-de-amadeus.html

domingo, 3 de abril de 2016

Presentación

¡Hola a todos, bienvenidos! Mi nombre es Bet, soy argentina y una entusiasta amante del cine. Aproximadamente hace dos años y medio comencé a escribir un blog sobre Alfred Hitchcock (http://mi-blog-sobre-mr-hitchcock.blogspot.com.ar) animada por la idea de compartir mis impresiones sobre la obra de este director con eje central en mi colección de películas en DVD. Durante todo ese tiempo descubrí muchas cosas inesperadas sobre Hitchcock y también sobre mí misma, en especial esto: me fascina escribir sobre cine. Es por eso que cuando estaba acercándome al final de aquel blog sobre Hitchcock decidí que no podía dejar de escribir y empecé a soñar con un nuevo blog. Aclaro aquí, como lo hice también en mi blog anterior, que no tengo formación académica sobre el tema (solo tuve un fugaz paso por un taller sobre video y fotografía en mi adolescencia) pero sí soy una ávida espectadora y coleccionista incansable de películas en distintos formatos desde que tengo uso de razón y es desde ese lugar que me atrevo a escribir sobre cine.-
Una vez que decidí seguir escribiendo, me pareció que lo mejor sería iniciar un nuevo blog a fin de mantener intacto el espíritu de mi blog anterior. Entonces me puse a pensar en el sentido que tendría este segundo espacio, qué películas comentaría primero y por qué y - no menos importante - qué título pondría al nuevo blog. ¿Con qué película, personaje o imagen me identifico? ¿Es identificación acaso lo que me hace volver decenas de veces a la misma película, o se trata de otra cosa? Todo ello me llevó a un recuerdo recurrente: la breve y adorable anécdota que el anciano Sr. Berstein le cuenta al entrevistador en “El ciudadano”, la historia de la chica del parasol blanco que vio por un instante en su juventud y que nunca olvidó. Ese recuerdo me hizo pensar que, en definitiva, el motivo por el cual volvemos una y otra vez a la misma película aunque ya no nos depare sorpresas es la existencia de esos pequeños momentos. Ese instante en la vida del Sr. Berstein termina por transformarse en un instante de nuestras propias vidas: somos nosotros quienes no podemos olvidar a Berstein recordando por siempre a esa joven anónima. Hay en ello un sentido de perpetuidad sobre el que estuve reflexionando en este último tiempo y que me conmueve: cada nueva generación de espectadores que descubre una película o el trabajo de un director o un actor se suma a la cadena y ayuda a que esa obra viva por siempre. Esa es la magia del cine y la diferencia entre las películas que perduran y las que sólo viven mientras el proyector esté encedido. ¿Y por qué no escribir sobre esos pequeños momentos?
Paralelamente, me surgió otra idea (sí, ya sé que mi mente salta demasiado): muchos de esos momentos de cine están asociados en nuestro recuerdo con algún plato en particular, ya sea porque un personaje lo prepara o lo come en la película o bien por razonamientos más intrincados. A veces, esa asociación nos lleva a querer preparar o probar ese plato y si bien no sé sobre cocina mucho más de lo que sé sobre cine, pensé en unir ambas cuestiones.-
Les propongo entonces que me acompañen en un viaje por películas y recetas, con una salvedad: prometo hacer mi mejor esfuerzo pero me temo que en algunos casos no encontraré un plato que se relacione con una determinada película. Para no quedar entrampada por ello y privarme de comentar alguna película muy querida por el solo hecho de no encontrar conexiones culinarias resolví escindir los temas en dos blogs diferentes pero vinculados entre sí. En cada caso en el que sea posible incluiré el vínculo hacia la entrada correspondiente para que aquellos lectores que se interesen puedan consultar la receta que elegí para acompañar una determinada película, pero sin entorpecer la lectura sobre los temas cinematográficos.-
Dicho todo esto, los invito a que se acomoden en su asiento favorito con batidores y cucharas en mano. La primera entrada de ambos blogs está por salir del horno y lo mejor es que no hay que dejar enfriar antes de servirla.-