Lo más interesante de esta etapa en la filmografía de Cary Grant, ya lo he dicho alguna vez, es rastrear los avances y retrocesos e intentos de probar diferentes registros de una estrella mejor conocida por los roles de su apogeo. En este caso, Grant aparece poco en una película que de por sí es muy corta (61 minutos) y que está dominada por la figura de Loretta Young que por esos años tenía un status de estrella mayor que el de nuestro querido.- Letty (Young) es una joven prostituta que no pierde oportunidad de tomar revancha contra un mundo que siempre le ha dado la espalda. Cuando su hijo Mickey (Jackie Kelk) es atropellado por un empresario de los lácteos, Malcolm Trevor (Grant), Letty ve la ocasión para iniciar una demanda judicial que le permita salir de la pobreza pero el juego se vuelve en su contra (¿o no?) cuando pierde la custodia del niño.- Born to be Bad es una película imperfecta que se hubiera visto infinitamente beneficiada por mayor duración. Pese a corresponde...
(Pequeños momentos de cine)