domingo, 19 de mayo de 2019

Humoresque (De amor también se muere) - Jean Negulesco, 1946.-

Momento Nº 1: Prólogo de un flashback.-


Un plano secuencia nos lleva por una noche de lluvia, la entrada de una sala de conciertos, la presentación de un violinista de renombre que se anuncia en la cartelera y de pronto, la colocación del anuncio de “función cancelada”. Corte al artista en persona, Paul Boray (John Garfield) quien nos llevará a través de un flashback por la historia de su ascenso en el mundo de la música y de su intrincada relación con una mujer de la alta sociedad que se empeñará en convertirse en su mecenas, Helen Wright (Joan Crawford). Este comienzo resulta muy interesante porque nos coloca a mitad de camino entre el melodrama y un film noir atípico. Claro que aquí no tenemos un antihéroe con impermeable y sombrero atrapado en una trama policial ni una femme fatal a lo Lauren Bacall, pero sí encontraremos un amor fou, el ambiente de noche eterna (aún en pleno día) de los bares, un protagonista atrapado por un destino ineludible y una mujer jodida que intentará atraparlo en sus redes. Y en muchos momentos, ese aire de sueño/pesadilla y un claroscuro arrollador. Todo ello es anticipado (y luego cumplido) en este prólogo que parece la mañana siguiente a la pesadilla más oscura, cuando al despertar quedamos desorientados y bajo el efecto de lo vivido en sueños.-


Momento Nº 2: Camaradería.-


Algunas de mis escenas favoritas de esta película son las protagonizadas por Paul y su amigo y colega inseparable Sid Jeffers (Oscar Levant), un pianista con mucho talento pero pocas perspectivas de estrellato. La química entre Garfield y Levant es impecable; ambos se disparan diálogos agudos sin descanso. Y en lo personal encuentro que la persona cínica y autocrítica que irradia Levant (Levant es Levant en toda película en la que aparece que he visto) resulta mucho más apropiada en un film de la Warner Bros. que en los musicales brillantes de MGM. Garfield, por su parte, parece más cómodo en estas escenas entre hombres de lo que está cortejando a una diva desmedida como Crawford.-


Momento Nº 3: La abeja reina.-


Es justamente a instancias de Sid que Paul termina en una fiesta de alta sociedad que mezcla millonarios ociosos con aspirantes a gigoló y artistas deseosos de un mecenas. Los anfitriones son Helen Wright y su esposo de utilería Victor (Paul Cavanagh). Crawford entra en la película alrededor del minuto treinta de metraje y desde su primera escena resulta claro que Negulesco sabe como presentar a una estrella. En los primeros segundos la vemos desde lejos, sin demasiada nitidez pero inconfundible: siempre en en el centro de la pantalla, vestida de un blanco centelleante y rodeada de jóvenes deseosos de convertirse en su próximo amante. Luego llega el primer plano gigante y a partir de este momento, Crawford domina la película compitiendo únicamente con la música maravillosa que integra la banda sonora. Esta escena de fiesta es también un juego de puntos de vista fascinante: permanentemente vemos a Paul a través de los ojos de Helen, a Helen a través de los ojos de Paul y a ambos a través de los ojos de Victor. Hasta la copa de Helen (de la cual nunca se desprende) tiene un punto de vista aquí. La escena es también una lección de cómo dar información en una forma que no sea expositiva: todo lo que necesitamos saber sobre la dinámica del matrimonio Wright, sobre la propia Helen y sobre la dinámica que se impondrá en la futura relación entre Helen y Paul está concentrado en este segmento para nuestro disfrute.-


Momento Nº 4: Día en la playa.-


Un momento decisivo en la relación entre Paul y Helen tiene lugar luego de un día de playa en el que ambos han salido del mar y cuando Paul intenta ayudar a Helen a incorporarse, ésta huye. Más tarde, en el transcurso de una cabalgata, Helen cae de su caballo y nuevamente rehúsa la ayuda de Paul. Hasta aquí Helen ha podido contener su deseo pero sabe, pues se conoce bien a sí misma, que el menor contacto físico con este joven impetuoso tendrá consecuencias explosivas. Cuando le explica a Paul el motivo de su reticencia, él empuja sin hesitaciones esa puerta entreabierta que es su relación con Helen. El plano de su beso se disuelve en la rompiente de las olas y luego (vamos, que ya sabemos lo que esto representa en el lenguaje del cine clásico), vemos a ambos tendidos en el suelo. Lo que en una película contemporánea hubiera importado una escena de sexo, aquí es resumido en tres planos vacíos de contenido explícito pero llenos de significado.-


Momento Nº 5: Ruptura conyugal.-


Sin dudas Victor Wright es, junto con Sid, el personaje más lúcido en esta historia. Cuando advierte que el romance entre su esposa y Paul no es una cosa pasajera, honrosamente se hace a un lado y decide darle el divorcio. En una escena destacable por su sobriedad (no hay aquí gritos ni platos arrojados contra las paredes ni declamaciones ostentosas) Victor explica calmadamente su punto de vista y deja apenas entrever una compleja relación marital y un trasfondo que bien hubiera merecido una película aparte. Cavanagh no tiene demasiado tiempo en la pantalla y aprovecha al máximo esta escena para pintar el retrato de un marido débil, enamorado de una mujer a la que no puede salvar ni seducir ni satisfacer.-


Momento extra: Carmen.-


El final de la película, con su romanticismo exacerbado y un plano gigantesco del rostro de Crawford (siento envidia por aquellos que vieron esta película en el cine, un plano así debe hacer que te caigas de tu asiento) pertenece a la “Muerte de amor” de la ópera de Wagner Tristán e Isolda pero mi momento musical favorito en esta película llena de música maravillosa pertenece a la Fantasía Carmen, escrita por Franz Waxman sobre diversos temas de la ópera homónima. No sólo se trata de una composición extraordinaria (Carmen, la ópera, no tiene un sólo momento “meh”) sino que además es uno de esos ejemplos que me fascina recopilar en los que el cine y la ópera (dos de mis debilidades en esta vida) se entrelazan como los dedos de las manos. En muchísimas películas existen escenas o referencias a la ópera, pero prestando atención vemos que no todos ellos tienen verdadera relación con la trama de la película; en algunos casos parece que se hubiera escogido una ópera cualquiera al azar. En este caso, las semejanzas entre la relación de Carmen con Don José y entre Paul y Helen nos complementan la historia: así como Don José se obsesiona con la mujer a la que no puede tener, proyectando en ella una exclusividad que jamás obtendrá de Carmen, Helen se obstina en no ver (su miopía es física y emocional) que Paul sólo tiene un amor en la vida, la música, sin lugar para nada más. El propio Paul, cuando decide casarse con Helen sin pensar en su dependencia y en el dolor que provocará en ambos,  falla en ver esto que bien temprano comprendieron Sid, su eterna enamorada Gina (Joan Chandler) y sus padres (benditos J. Carrol Nash y Ruth Nelson). Y la inclusión de la Fantasía Carmen en Humoresque tiene lugar precisamente cuando Helen intenta contarle a Paul que Victor le ha dado el divorcio y que ahora son libres para amarse, y termina por descubrir la amarga verdad acerca de la disponibilidad emocional de Paul.-

sábado, 11 de mayo de 2019

The Last Flight - William Dieterle, 1931.-



Cary: - Bueno… la Guerra terminó. ¿Qué vas a hacer ahora?
Shep: - ¿Emborracharme?
Cary: - ¿Y después?
Shep: - Seguir borracho.
(The Last Flight)

La insensatez de la guerra, la camaradería y la futilidad de la vida se entrelazan en esta breve película sobre cuatro amigos, ex combatientes de una recién acabada I Guerra Mundial, y una heredera varada en París que se les une en sus aventuras. Los cuatro amigos son Richard Barthelmess, David Manners, Johnny Mack Brown y Elliott Nugent y la chica que conocen por casualidad y de la que ya no pueden separarse es Helen Chandler.-
La película comienza con una secuencia de escenas de guerra, rápida y caótica, que se funde con imágenes de la participación de los protagonistas en la Fuerza Aérea y los accidentes que provocan que todos acaben en el hospital militar para el final de la Guerra. Allí, Cary Lockwood (Barthelmess) y Shep Lambert (Manners) son dados de alta por un médico más bien inútil para curar las heridas físicas de los amigos (Shep tiene un tic incontrolable en su ojo izquierdo y Cary sufrió graves quemaduras en ambas manos) y ni hablar de las emocionales.-
Bill (Brown) y Francis (Nugent) se unen a Cary y a Shep en su recorrido interminable por los bares de París y pronto conocen y “adoptan” a Nikki (Chandler), una joven bastante perdida en el mundo. La presencia de la muchacha en el grupo trae la incorporación indeseable de un quinto caballero: Frink (Walter Byron), un corresponsal extranjero que nadie soporta pero al que ninguno tiene la energía suficiente como para echar. Y deberían, porque Frink arruina la camadería que se crea entre los cinco amigos. Cary y los demás toman la condición femenina de Nikkie casi como una curiosidad y ella se une a los muchachos porque se compadece y se identifica con estas aves de alas rotas. Sólo Frink está en plan de seducción, con consecuencias desastrosas.-
Luego de un comienzo emocionante la película adopta un tono aletargado en su parte media, como muchas películas de los primeros años del sonoro hacen, pero que en este caso le sienta bien y combina con el ánimo de los cinco protagonistas, quienes buscan anestesiarse ante el mundo que los rodea. Los diálogos y las situaciones sin sentido se suceden hasta que comienza a parecernos lo más natural del mundo cuidar los dientes de un caballero que está por trenzarse en una pelea o cambiarse de zapatos porque “con zapatos rojos se camina más rápido”. Y en el final, cuando el grupo de separa por distintas circunstancias lo único que queda es una tenue perspectiva de porvenir y ninguna certeza. El final de la guerra, en definitiva, terminó con las batallas pero no trajo ninguna paz a estas almas perdidas.-

domingo, 5 de mayo de 2019

The Mayor of Hell (Por el mal camino) - Archie Mayo, 1933.-


Hace unos días descubrí con desagrado Ladies they talk about, una peli bastante inocua acerca de una prisión de mujeres. Con esta película me reconcilio con el tratamiento del tema por parte del cine pre-code gracias a un retrato crudo y sin embellecimientos de la vida en un reformatorio.-
Luego de que el robo a una tienda sale mal, la pandilla liderada por Jimmy Smith (Frankie Darro) es enviada a un reformatorio por un año. Allí los muchachos se encuentran con el desalmado Director Thompson (Dudley Digges) y con un sistema militar basado en la crueldad y la corrupción. Cuando Patsy Gargan (James Cagney), un gangster vinculado a la política llega en su función de comisionado, queda impactado por la violencia que se vive en el reformatorio (y por la figura de la valiente y dedicada enfermera Dorothy Griffith interpretada por Madge Evans) y logra que lo asignen como Director sustituto por un mes mientras Thompson toma unas vacaciones forzosas. Inspirado por las ideas de Dorothy, Patsy implementa un sistema de autogobierno para los jóvenes pero cuando él mismo se mete en problemas con la ley surge la amenaza de que toda vuelva a ser como antes en el reformatorio… o peor.-
Dejando de lado la dosis de estereotipos sociales contra negros, judíos y otros grupos minoritarios, que por otro lado era moneda corriente en las películas de esa época, The Mayor of Hell es una película interesantísima que se esfuerza por desnudar las condiciones de vida de los internos en los reformatorios como así también los lazos entre la política y el crimen e incluso las condiciones que llevan a la delincuencia juvenil en un contexto de Depresión económica. Y si bien tal vez fuerce un poco los resultados casi milagrosos del sistema de autogobierno del reformatorio, resulta impactante en el realismo y la sobriedad de su forma de contar. Sobriedad que no impide la incorporación de algunas escenas casi expresionistas, como la llegada de los jóvenes al reformatorio en una noche de tormenta o el final explosivo que emula aquel de Frankenstein con una horda desenfrenada persiguiendo al “monstruo” con antorchas y armas.-
Por encima de todo este ambiente, sobresalen las actuaciones. El verdadero protagonista de la película es Frankie Darro, un talentosísimo actor juvenil que debió haber tenido mejor estrella en Hollywood. Darro domina cada escena en la que aparece con su estilo minimalista - prácticamente actúa sólo con la mirada hasta que estalla y entonces es muy dinámico - y predomina en la primera parte hasta que aparece James Cagney. Cagney como siempre toma la pantalla por asalto con un estilo muy parecido al de Darro: su Patsy observa y piensa (en una forma nunca pasiva, siempre interesante de ver) hasta que llega la hora de la acción y entonces es capaz de trenzarse en una pelea cuerpo a cuerpo que termina a los tiros o de dar un discurso encendido que doblegue a una muchedumbre furiosa. El resto del elenco está en perfecta sintonía con este dúo imparable. Madge Evans resulta muy creíble en el rol de la enfermera de corazón de oro y gran valor que no tiene miedo de cantar las cuarenta a quien sea. Digges es desagradable e hipócrita y cobarde y cruel al mismo tiempo, como corresponde; una galería de caras más o menos conocidas aparece brevemente como los padres de los chicos en su comparecencia ante el Juez Gilbert (Arthur Byron); y un grupo de alrededor de doscientos adolescentes de todo tamaño y forma puebla el reformatorio, destacándose Raymond Borzage (hijo del director Frank Borzage) en el rol del un joven de salud delicada y Allen “Farina” Hoskins, como el niño que le demuestra su compasión.-

jueves, 2 de mayo de 2019

Bingo de películas (última parte).-

¡Últimas bolillas! Van saliendo “película musical”, luego “película protagonizada por Spencer Tracy”, “película estrenada antes de 1920”, “película sobre un miembro de la realeza”, “película inspirada por hechos reales”, “juntos por única vez” y “película de abogados”. Con eso se vació el bolillero y pude gritar “¡Bingo en la sala!”.-


24 de abril - Película musical: Monte Carlo - Ernst Lubitsch, 1930.-



¡Ah, Lubitsch y sus elipsis, sus relojes que marcan el paso de las horas, sus puertas que se abren y cierran, sus dobles sentidos y sus escenas en el teatro!
Monte Carlo no conectó con las audiencias de 1930 (la trama acerca de nobles elitistas que se juegan la fortuna no cayó bien en el público de la Depresión) pero vista a la distancia es una deliciosa comedia que anticipa el esquema que luego perfeccionaron Astaire y Rogers, a veces con Erik Rhodes para completar el triángulo amoroso. No falta aquí una heroína temperamental con algún secretillo para esconder, un galán sofisticado que mueve los hilos aunque en algún momento pareciera que pierde el control de la situación y un tercero en discordia más o menos afeminado que no representa ninguna amenaza seria para la unión amorosa de la pareja principal.-
En este caso la heroína es la Condesa Helena Mara (Jeanette MacDonald en pleno modo “reina de la lencería”), que por tercera vez deja plantado en el altar al Duque Otto von Liebenheim (Claud Allister) y huye hacia Montecarlo acompañada de su criada (Zasu Pitts) con el ambicioso plan de multiplicar lo poco que quedó de su fortuna. Allí es detectada enseguida por el Conde Rudolph Farriere (Jack Buchanan), un seductor empedernido que finge ser un peluquero para acercarse a la Condesa. Helena es aconsejada por su criada de no intimar con su peluquero, pero todo resulta bien cuando descubre la verdadera identidad de Rudolph.-
Una película de Lubitsch es siempre una fiesta para los ojos y esta no es la excepción. Cada escena, cada inflexión en la voz de los actores, cada sobreentendido es una delicia. Pero si tuviera que elegir, me quedo con dos momentos. El primero: cuando Helena vuelve de su primera cita con Rudolph (ella todavía cree que él es un peluquero y aceptó ir al casino para recuperar algo del dinero perdido, convencida de que Rudy tiene un método infalible para ganar en la ruleta), no puede contener su deseo de modo que se encierra bajo tres llaves en su dormitorio. A la mañana siguiente, cuando su criada intenta entrar, Helena destraba con fastidio su pequeña prisión y es que las precauciones contra el deseo tomadas la noche anterior parecen tan inútiles por la mañana. El segundo momento fascinante es el de la noche en el teatro: Rudy tiende una trampa a Helena para que vaya a la Ópera en compañía del Duque, sabiendo que se representará Monsieur Beaucaire, un drama que emula la trama de Monte Carlo. La interacción entre MacDonald y Buchanan en esta escena es imperdible pero lo que más me gusta es la forma en la que Lubitsch rehabilita a Helena, incluyendo en la ópera que ven los personajes un verso que señala que la protagonista no es culpable por haber desdeñado a un barbero sino que actúa siguiendo los mandatos de su clase. Cuando un director ama tanto a sus personajes, es imposible permanecer indiferente…


25 de abril - Película protagonizada por Spencer Tracy: Woman of the Year (La mujer del año) - George Stevens, 1942.-

Mi idea original para esta categoría fue Captains Courageous pero el personaje de Freddie Bartholomew me pareció tan insufrible que no logré conservar el interés el tiempo suficiente como para ver si recibía su merecido. De modo que tras un nuevo fracaso, migré hacia aguas más conocidas con esta película que no había vuelto a ver en mucho tiempo. En este caso el personaje de Katharine Hepburn me pareció igual de insufrible, pero en una manera un poco más interesante, de modo que me quedé hasta el final…
Cada vez que veo esta película termino sintiendo compasión por el pobre de Tracy. En su primer film juntos, Hepburn interpreta a Tess Harding, una reportera de temas internacionales comprometida hasta la médula con su trabajo mientras que Tracy es Sam Craig, un cronista de deportes con los pies sobre la tierra. Lo único que Sam necesita para enamorarse es comprobar que Tess puede aplicar la misma pasión que pone en su trabajo a los intereses de él (en este caso,el béisbol). El problema (y Sam debió haber previsto esto desde el comienzo) es que casarse con Tess es casarse también con su secretario y con medio mundo del plano de la política internacional. Cuando inevitablemente el matrimonio fracasa, Tess intenta ser una ama de casa tradicional y deja abierta la puerta a la posibilidad de un equilibrio entre los planos profesional y familiar en su vida.-
Habitualmente se señala esta película como parte del mensaje aleccionador que Hollywood intentaba (e intenta todavía) dar respecto del rol de la mujer en la sociedad: cada vez que vemos películas en las cuales una mujer es exitosa y competente en su trabajo se nos dice que ésta es desdichada en el amor, que no puede tenerlo todo y que debe resignar a lo primero si desea corregir lo segundo. Más aún, se nos dice que es natural que lo haga; que una mujer “normal” debe desear un hogar tradicionalmente constituido y que “no es normal” que sea profesional y no se dedique a la atención de la familia. Hasta aquí estamos de acuerdo, Hollywood naturalmente se inclina hacia esa perspectiva y obviamente, yo misma como mujer profesional resiento ese discurso (vivimos tiempos en los que hay que aclarar desde dónde se dicen las cosas). Ahora bien, yo no estoy segura de que Woman of the Year esté diciéndonos eso, al menos no en la actualidad. El problema con Tess no es su trabajo, en mi opinión, sino que es una completa desalmada; no se trata de que no parezca una mujer en el sentido de las expectativas tradicionales sobre el género sino de que no parece humana (el episodio más lamentable de la película involucra la adopción de un niño refugiado a modo de trofeo, para dar una idea de lo que estamos hablando). Y en el final, mientras Tess hace desastres en la cocina (¿se puede ser tan inútil? aunque reconozco que aquí el problema soy yo, confieso que casi nunca me causa gracia ese tipo de escenas) es Sam quien da en el clavo: ¿por qué Tess no puede ser ella misma y a la vez compartir su vida con alguien? Es decir que nadie está pidiéndole que renuncie a su trabajo, sólo que preserve un ámbito de intimidad, que incluya a sus allegados en lugar de excluirlos. Me doy cuenta de que estoy forzando un poco las cosas y de que probablemente los realizadores sí pretendieron hacer una película sobre una mujer que debería renunciar a su profesión para convertirse en el ama de casa perfecta; pero al mismo tiempo quiero decir que Woman of the Year todavía puede verse hoy sin que nadie tenga que sentirse ofendido. Y puede disfrutarse también, considerando la química increíblemente sexy que tienen sus protagonistas.-


26 de abril - Película estrenada antes de 1920: Heart o’ the Hills - Joseph De Grasse, 1919.-



Nunca antes había visto una película de Mary Pickford y debo decir que lo disfruté bastante. Pero el motivo por el cual esta película está en mi colección de DVD es porque en un rol secundario aparece un jovencito de veintidós años que años después sería conocido como “el gran amante de la pantalla de plata”: John Gilbert.-
Heart o’ the Hills contiene tal vez demasiados temas, pero básicamente es la historia de Mavis (Pickford), una niña de doce años que ve morir asesinado a su padre y jura venganza. Mientras lo concreta su brutal madre vuelve a casarse con un hombre aún más brutal; Mavis huye a casa de su abuelo; un grupo de forasteros llega para apropiarse de las tierras de los lugareños, ricas en minas de carbón; Mavis coquetea con el hijo de uno de los forasteros, desatando los celos de los pretendientes de ambos jóvenes; la niña se une al Ku Klux Klan en una avanzada nocturna que termina con la muerte de uno de los forasteros y es acusada por el hecho; luego es adoptada por el padre del muchacho que había coqueteado con ella, vuelve a casa, se venga finalmente del asesino de su padre, se reconcilia con su madre y se reúne con su amor de la infancia.-
Ver a John Gilbert (nombrado Jack en los títulos) tan joven derritió mi corazón. Son muy escasos los títulos de su etapa pre-MGM que han sobrevivido e incluso muchos de esta etapa se perdieron también, así que cada uno es una pequeña joya que nos permite ver a Gilbert en su período de formación. Con el poco tiempo en pantalla que tiene aquí hace un hermoso trabajo representando dos momentos diferentes en la vida de su personaje, el primero como un adolescente desgarbado y el segundo, seis años después, como un hombre joven en plan romántico.-
Dejando a Gilbert de lado (¡eh, que había toda una película para mirar!) me resultó fascinante el espíritu de libertad creativa que transmite este film. Para 1919 la industria cinematográfica estaba ya en forma pero todavía no habían sido creados los estudios omnipotentes que se consolidaron a partir de los años ‘20. Hay algo muy cautivante en la falta de glamour de esta producción que esencialmente no lo requiere sino hasta el momento en el que Mavis es adoptada brevemente por los forasteros. Y resulta también muy interesante ver qué distinto era el lenguaje cinematográfico de esa época en la que los primeros planos se utilizaban como signos de exclamación y no como la base de la narración.-


27 de abril - Película sobre un miembro de la realeza: Mayerling (Sueños de príncipe) - Anatole Litvak, 1936.-



Tengo muy presente en mi memoria la versión de 1968 de esta película, dirigida por Terence Young y protagonizada por Omar Sharif y Catherine Deneuve con James Mason y Ava Gardner como los Emperadores de Austria, que vi muchísimas veces durante mi adolescencia, época en la que también leí la novela en la que ambas películas están basadas. De modo que me resulta inevitable la comparación entre ambas versiones… para desgracia de esta adaptación dirigida por Litvak.-
En este caso el Archiduque Rodolfo, heredero al trono del Imperio Austro-Húngaro, liberal, atormentado por las restricciones de la vida Real empezando por la imposibilidad de elegir la propia esposa tiene el rostro de Charles Boyer. Hastiado de todo, Rodolfo conoce a la joven hija de la Baronesa Vetsera, Maria (Danielle Darrieux) y se enamora de su frescura e inocencia. Luego de serle negada la anulación de su matrimonio con la Princesa Estefanía (Yolande Laffon), acorralado por los controles policiales y frente a la incomprensión de su padre (Jean Dax), Rodolfo embarca a Maria en un plan suicida.-
Encuentro de mucho interés la forma en la que se cuenta esta historia de adulterio y suicidio en la década del ‘30 en el contexto de un cine ajeno a las restricciones del Código de Producción Cinematográfica. Evidentemente, una versión hollywoodense hubiera dejado mucho afuera. Y sin embargo hay algo que no termina de funcionar en esta película. En primer lugar, encuentro que la mayoría de los personajes son más bien unidimensionales. La pobre Darrieux no tiene mucho con qué trabajar, su Maria no tiene mucho lugar para crecer y Litvak (o quien haya sido responsable por el montaje final) no parece tener confianza en ella (o en el espectador) y recurre a flashbacks, imágenes superpuestas y primeros planos fuera de lugar para contarnos emociones que debería transmitir la actriz.-
En cuanto a las relaciones entre los padres y el hijo, la dinámica entre Rodolfo y Francisco José y entre Rodolfo y la Emperatriz Sisí es mucho más rica en la versión de 1968 que aquí (de hecho, no hay ninguna escena entre madre e hijo). La película sólo gana cuando el director deja que Boyer explote y se derrame y que Darrieux lo contenga, como sucede en una secuencia notable de fiesta desenfrenada seguida de un encuentro íntimo entre los amantes.-


28 de abril - Película inspirada por hechos reales: Love me or Leave me (Quiéreme o déjame) - Charles Vidor, 1955.-



Biopic sobre la cantante de jazz Ruth Etting (interpretada por Doris Day), Love me or Leave me es un musical curioso dentro de la línea de MGM. Sigue el avance en la carrera de Etting desde su trabajo como empleada en un salón de bailes por diez centavos (algo que la verdadera Etting nunca hizo, pero que dio una excusa para usar la canción Ten cents a dance) hasta su llegada a Hollywood luego de arrasar en radio y presentaciones en vivo en clubes nocturnos de categoría, de la mano de su esposo, el gangster de las lavanderías Marty Snyder (James Cagney).-
Si uno está acostumbrado a la Doris Day de las comedias de los años ‘60 o a los musicales de MGM de los años ‘40, resulta una sorpresa encontrarse con una protagonista en llamas, cantando con todo lo que tiene, mostrando su lado más sensual, dramático y cínico; y con una película en la que no faltan la sordidez de los clubes de poca monta, la violencia doméstica (incluida una violación) y el alcoholismo.-
Tal vez esta película sea un poquito larga, cuando Day no está cantando o cuando James Cagney no está en pantalla, se arrastra un poquito en el espiral de Ruth recibiendo propuestas laborales tentadoras que son rechazadas por Marty, quien luego consigue algo mejor para ella pero termina arruinándolo por su deseo de controlarla mientras todos a su alrededor (incluido el músico Johnny Alderman interpretado por Cameron Mitchell) miran hacia otro lado cuando comprueban la violencia que ejerce Marty pero consiguen mejores contratos para Ruth, y así sucesivamente. Pero uno queda bien recompensado por este problema, porque hay muchas canciones y Cagney… bueno, es Cagney y tiene mucho para hacer aquí. Sólo él puede interpretar a un tipo completamente desagradable en una forma que aún inspira compasión mientras puebla su interpretación con cientos de pequeños detalles.-
Y lo más curioso de todo es que el final feliz que presenta la película, por increíble que parezca, ocurrió de verdad así que ¿qué más podemos pedir?


29 de abril - “Juntos por única vez”: No man of her own (Casada por azar) - Wesley Ruggles, 1932.-



Si acaso No man of her own es recordada por algo hoy en día es por haber sido la única película en la que trabajaron juntos Clark Gable y Carole Lombard, protagonistas de una de las grandes historias de amor del Hollywood clásico y una de las más trágicas también.-
No man of her own es un drama romántico acerca del azar, del deseo, del amor y de los sacrificios que requiere el ser digno del otro. Jerry “Babe” Stewart (Gable) es un estafador que junto a su banda (Dorothy Mackall, Grant Mitchell y Paul Ellis) conduce juegos de póquer arreglados para “limpiar” a los apostadores desprevenidos. Cuando un detective le pisa los talones, Jerry huye a un pueblo elegido al azar para aplacar un poco las cosas. Allí conoce a Connie (Carole Lombard), una joven bibliotecaria que vive con sus padres y su hermano adolescente y que está aburrida de la rutina y los amigos de siempre. El azar determina que Jerry acabe casándose con Connie y regrese a Nueva York con ella. Connie ignora la fuente de los ingresos de su marido y cuando lo descubre, insiste en que Jerry adopte un medio de vida honrado.-
Esa es la trama de la película y ciertamente, es bastante insustancial. Lo que mantiene a flote la película y la convierte en algo entretenido es la química extraordinaria entre Gable y Lombard. El único motivo por el cual nos quedamos mirando es porque creemos que Connie sólo quiere que Jerry le haga el amor entre las estanterías de la biblioteca. Nosotros lo sabemos y Jerry lo sabe y, más allá de la curiosidad que la vida de las estrellas despierta, esto tiene poco que ver con lo que estuviera pasando en la vida real entre Gable y Lombard (de hecho no mantenían una relación sentimental en esa época) sino con el talento de ambos actores, con la capacidad de ella de mirar realmente a su coestrella (en determinadas escenas lo mira a los ojos con todo su cuerpo) y con ese elemento intangible que llamamos química.-


30 de abril - Película de abogados: The Mouthpiece - James Flood y Elliott Nugent, 1932.-



Me despido de este bingo con mi adorado Warren William. En este caso William da vida a Vincent Day, un brillante fiscal que renuncia a su puesto luego de lograr la ejecución en la silla eléctrica de un hombre que resultó ser inocente. A partir de entonces, Day se convierte en el abogado estrella de cada delincuente menor o mayor de la ciudad, asistido por su secretaria fiel Miss Hickey (Aline MacMahon). Day alterna sus días en la corte y sus noches de juerga con sus intentos de seducción de una joven mecanógrafa de su estudio, Celia (Sidney Fox) pero ella es correcta y pura y está muy enamorada de su novio Johnny (William Janney). Cuando Johnny es acusado del robo de veinte mil dólares en bonos del banco en el que trabaja, Vincent tiene la oportunidad de redimirse defendiendo a un inocente aún cuando eso implique exponer a sus antiguos clientes.-
Nadie en el universo pre-code podría haber interpretado este papel mejor que Warren William. Con su estampa y esa voz de trueno, nació para representar al abogado elocuente que de un lado o del otro de la acusación convence a los jurados de que se pronuncien a favor de su posición. Especialmente si ese abogado recurre a todo tipo de estrategias para lograr la liberación de los culpables, desde golpear a un testigo en pleno interrogatorio para demostrar que no pudo haber estado consciente al momento de los hechos hasta ingerir una dosis de veneno en su alegato de cierre para reforzar su argumento. William todo lo puede sin perder la compostura.-

La película acierta, no obstante, en mostrar en la primera parte que Vincent tuvo principios y que llegó al punto en el que lo vemos durante el segundo acto a partir de una falla en el sistema de Justicia en el que tanto creía y luego de comprobar que los golpes de efecto causan más impacto en el jurado que las argumentaciones legales o las pruebas. De este modo, resulta creíble que el discurso aleccionador de Celia cause efecto, con él Vincent no está haciendo más que volver a sus raíces. Y resulta muy agradable de ver además, dentro de su estilo visual convencional, con un par de tomas fluidas (como aquella cenital que sigue a Vincent desde su salida de la corte luego de ingerir el veneno hasta la oficina de la vereda contraria en la cual lo espera un médico para practicarle un lavado de estómago) y sobre todo con un final a puro suspenso.-

martes, 30 de abril de 2019

Bingo de películas (octava parte).-

Casi vamos cerrando este bingo. En este caso han salido sorteadas “secuela”, “drama hospitalario” y “película protagonizada por Barbara Stanwyck”.-

21 de abril - Secuela: Bride of Frankenstein (La novia de Frankenstein) - James Whale, 1935.-


Umm… ¿por qué pareciera que muchas personas creen que esta película es mejor que Frankenstein? Este fue mi segundo fracaso en el curso de este bingo, pero al menos esta vez vi la película hasta el final.-
La primera escena de Bride nos muestra a Mary Shelley (Elsa Lanchester) conversando afectadamente sobre su novela con su marido (Douglas Walton) y Lord Byron (Gavin Gordon). Nunca más volvemos a verlos, ni siquiera en el final, de modo que este prólogo queda huérfano y desconectado del resto (y la verdad es que pronto uno se olvida de él). Luego asistimos a los hechos inmediatamente posteriores al final de la primera película, con algunas sorpresas: resulta que el Monstruo (Boris Karloff, teniendo aquí el primer lugar en los títulos) y Henry Frankenstein (Colin Clive) sobrevivieron al incendio del molino y mientras éste último es llevado de nuevo a su castillo para reunirse con Elizabeth (lamentablemente ya no interpretada por Mae Clarke sino por Valerie Hobson), el Monstruo huye por los bosques. Mientras tanto un Dr. Pretorius (Ernest Thesiger) insiste en que Frankenstein una fuerzas con él en la creación de vida esta vez basada en órganos generados artificialmente. Volvemos al Monstruo, quien en esta parte se ha convertido en el verdadero héroe de la película. Mientras que en el primer film había ahogado - involuntariamente claro - a una pequeña niña, aquí salva a una pastora que cayó al agua, pero de todos modos es atacado y finalmente capturado por una muchedumbre furiosa. Luego de escapar, el Monstruo llega a la cabaña de un hombre ciego (O. P. Heggie) de quien recibe las primeras muestras de amabilidad desde su creación y quien le enseña a hablar (y el gusto por el vino y el tabaco, dicho sea de paso), pero la buena vida nunca dura mucho para el Monstruo y pronto se encuentra en la huida de nuevo. Finalmente el Monstruo conoce al Dr. Pretorius y junto a él, a su ayudante Karl (Dwight Frye en un rol diferente al de la primera parte) y a Frankenstein se dedica a la creación de una novia para él (Elsa Lanchester).-
El problema es que Bride of Frankenstein parece estar hecha con partes de distintas películas, al igual que el Monstruo. En muchos momentos prevalece un tono humorístico que no termina de pertenecer a esta historia. Además, la película se demora interminablemente con Frankenstein y Elizabeth (que ciertamente son personajes bastante sosos y cuanto más vemos a la joven en pantalla, más recordamos que Clarke ya no está para representar el papel) y con el Dr. Pretorius y sus experimentos que, amén de constituir una curiosidad de efectos especiales, tampoco terminan de atrapar. La película solo recobra interés cuando el Monstruo está en pantalla, especialmente en la escenas en las que aún no aprendió a hablar. Pero aún así en las escenas finales, se pierde un poco la coherencia del personaje que hasta aquí no había quitado la vida a nadie. Hay también un cierto aire a mayor presupuesto en relación a la primera película: daría la sensación de que los productores asignaron más dinero para la construcción de decorados y para efectos especiales pero que no cuidaron su integración en el film final.-
Me quedo, en definitiva, con imagen de un Monstruo conmovido por la oración de un hombre solitario que por fin ha encontrado un amigo.-

22 de abril - Drama hospitalario: Night Nurse (Enfermeras de noche) - William A. Wellman, 1931.-


Otra vez aparece Wellman por aquí, esta vez con una película que en parte es un thriller con trasfondo médico y en parte es una excusa para mostrar a Barbara Stanwyck y a Joan Blondell vistiéndose y desvistiéndose ante el menor estímulo.-
Desde el comienzo la película hace un más que agudo comentario acerca de los años de la Depresión y de las puertas que abre conocer a la gente correcta en una institución, puertas que para el común de los mortales están cerradas. Uno de estos comunes mortales es Lora Hart (Barbara Stanwyck), quien ansía ingresar a la escuela de enfermeras para acceder al “único puesto en el que pagan por aprender”. Gracias a una coincidencia (Lora no es una Baby Face) logra un puesto y se le asigna un dormitorio que debe compartir con Maloney (Joan Blondell). Pronto ambas jóvenes hacen buenas migas y al egresar son asignadas como enfermeras de dos niñas de fortuna que están gravemente enfermas, Maloney durante el día y Lora durante la noche. Cuando resulta evidente que las niñas no están recibiendo los cuidados adecuados, Lora se involucra en una trama cuasi gótica, con una tétrica ama de llaves (Blanche Friderici), un chófer sospechoso (un jovencísimo Clark Gable), un médico corrupto (Ralf Harolde) y una madre alcohólica para la cual la fiesta nunca termina (Charlotte Merriam). En el final, Lora salva el día con ayuda de su benefactor el Dr. Bell (Charles Winninger) y de su novio contrabandista de alcohol Mortie (Ben Lyon).-
Night Nurse no es una obra maestra y echa mano a muchos lugares comunes pero guarda un par de ases bajo la manga que la convierten en una película muy entretenida y por momentos sorprendente. Las escenas entre Lora y la madre de las niñas (siempre borracha al punto de la inconsciencia y siempre buscando colgarse del brazo de un caballero) son una perla y son muy impactantes las escenas que relatan el maltrato infantil que sufren las niñas. Y en el final, Mortie resuelve el problema en una forma muy pre-code…

23 de abril - Película protagonizada por Barbara Stanwyck: Ladies they talk about (En boca de todos) - Howard Bretherton y William Keighley, 1933.-


Emm… tercer fracaso en mi bingo. Imaginé que esta película sería como Caged pero en versión pre-code. Y resulta que si acaso una película en la que Barbara Stanwyck interpreta a la chica de una banda de ladrones de bancos que va presa por no delatar a sus cómplices podía ser aburrida, aquí la encontramos.-
Las escenas más emocionantes son las primeras en las que Nan Taylor (Stanwyck) hace de carnada para que sus cómplices puedan entrar al banco. Cuando es condenada (en una forma típicamente pre-code, Nan termina en la cárcel por decir la verdad siendo que tenía oportunidad de salvarse gracias a la intervención de un predicador evangélico que se ha enamorado de ella, representado por Preston Foster) resulta que la protagonista termina en una cárcel que parece más bien un internado para señoritas: todas las internas son amigables y se hacen bromas, las guardiacárceles son compinches y bastante ingenuas y la única amenaza proviene de una reclusa celosa que no mataría una mosca.-
Tal vez en el futuro cambie de opinión sobre esta película. Por el momento, me pareció una gran oportunidad perdida...

domingo, 28 de abril de 2019

Bingo de películas (séptima parte).-

Ya quedan pocas en el bolillero. En este último sorteo salieron “película ganadora de cinco o más premios Oscar”, “película ganadora al Oscar por mejor maquillaje” y “película de ciencia ficción”.-

18 de abril - Película ganadora de cinco o más premios Oscar: It happened one night (Sucedió una noche) - Frank Capra, 1934.-


Revisando la lista de las películas con más premios Oscar en su haber resulta que se trata en su mayoría de películas grandes que tienen mucho para disputar en las principales categorías o que cuentan historias impactantes, dramáticas. Y luego están las honrosas excepciones. It happened one night no es sinónimo de super producción para nadie pero se convirtió en la primera en ganar las cinco categorías más importantes (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Actor y Mejor Actriz). Y no es para menos teniendo en cuenta que se considera que fundó nada menos que un género cinematográfico: la screwball comedy (además de ser la película responsable de la caída en las ventas de camisetas para hombre, según cuenta la leyenda).-
Confieso que prefiero al Capra del período pre-code. Si bien sus películas más importantes y conocidas corresponden a la etapa posterior a 1934, hay algo de desfachatez y de sutileza (su mensaje se volvió más explícito con los años) en este período que me resulta delicioso. Hay muchos matices también. En esta película todos los personajes - con la probable excepción de King Westley (Jameson Thomas) el novio desangelado de la protagonista - tienen sus virtudes y sus defectos, no son planos en absoluto. Y sus antecedentes, la carga de historia que cada uno trae al momento de iniciarse la trama, es indicada a través de sus acciones evitando exposiciones tediosas.-
Uno de los aspectos destacables de It happened one night es la belleza de la fotografía. Gran parte de las escenas transcurre de noche (hay muchas escenas nocturnas en la filmografía de Capra) en entornos rurales que se prestan para el uso del claroscuro a manos del director de fotografía Joseph Walker.-
Pero sin dudas lo mejor de la película, aquello que hace que funcione, es la química que existe entre sus protagonistas. Clark Gable en el papel de Peter, un reportero en desgracia que se tropieza por casualidad con la historia que lo llevará de nuevo a la cima, y Claudette Colbert como Ellie, una heredera malcriada que se ha casado en secreto con un hombre que su padre (Walter Connolly) desaprueba y recorre el país de incógnito para reunirse con su amado. Debo decir que en la primera escena hace un poco de ruido la elección de la protagonista, en el sentido en que Colbert parece un poco mayor para ese personaje. Pero cuando Ellie conoce a Peter y aquella química sale a la superficie, ya nos olvidamos de cualquier objeción. Acompañando a este dúo de lujo hay una galería de secundarios inolvidables y espacio para un comentario sobre la Depresión, con una madre y un niño desfallecientes de hambre.-

19 de abril - Película ganadora al Oscar por mejor maquillaje: Ed Wood - Tim Burton, 1994.-


Amor al cine en estado puro emanando de la pantalla, eso es esta película. Ed Wood está hecha con amor y cuenta una historia de gente de cine que ama el cine (aún cuando no sepa hacerlo muy bien).-
El eje central está puesto en la relación de Edward D. Wood Jr. (Johnny Depp), el peor director de cine de la historia, y un anciano Bela Lugosi (Martin Landau). Y en la relación de Wood con los suéteres de angora y sus sueños de ser el próximo Orson Welles.-
Ed Wood es una pequeña joya por donde se la mire. Las interpretaciones son grandiosas (en especial la de Landau, quien ganó un Oscar como Mejor Actor Secundario y que compone un Lugosi asombroso aún para quienes no estamos demasiado familiarizados con la obra del actor) y la película en general tiene una estética que honra al cine negro de los años ‘50 que Wood debía admirar, con planos en ángulos inusuales y un montaje que hilvana las escenas con buen ritmo. Hay además una galería de personajes marginales imperdibles que se aglutina en torno a Wood formando una pequeña familia. Mi única objeción respecto de esta película es que cuando Lugosi muere (no creo cometer un spoiler aquí), se pierde gran parte del interés y la última media hora se arrastra un poco. Pero Burton guarda una última sorpresa: en un momento en el que Wood lidia con las complejidades de hacer un film financiado por una congregación religiosa, se encuentra en un bar nada menos que con su ídolo Orson Welles, interpretado por un Vincent D’Onofrio jovencísimo que parece el propio Welles resucitado, pero no el de los años ‘50 sino aquel de El Ciudadano. Con esta escena Ed Wood nos regala un hermoso momento de ficción (no tengo la información pero estoy convencida de que ese encuentro nunca se produjo en ese ni en ningún otro contexto) en donde Wood no sólo se encuentra con su modelo sino que además lo ve en su máximo esplendor.-

20 de abril - Película de ciencia ficción: Island of Lost Souls (La isla de las almas perdidas) - Erle C. Kenton, 1932.-


Estaba guardando esta película para una de esas noches en las que apetece ver una peli “de miedo”. Y resultó que más que las criaturas del Dr. Moreau (Charles Laughton), es el propio doctor el que da miedo. De forma similar a lo que sucede en Freaks (Tod Browning, 1932), los seres marginales terminan inspirando compasión mientras que los hombres “normales” son despreciables.-
Cuando Edward Parker (Richard Arlen) naufraga y es rescatado por la tripulación de un barco carguero que transporta animales bajo la supervisión del Dr. Montgomery (Arthur Hohl) descubre un extraño sujeto con características no del todo humanas. Este individuo está al servicio del Dr. Moreau, quien conduce experimentos científicos desde su mansión en medio de la jungla en una isla que no figura en los mapas. Parker termina allí por azar y Moreau decide aprovechar su presencia para testear las reacciones de Lota (Kathleen Burke), la “mujer pantera”, uno de sus experimentos. Cuando la prometida de Parker, Ruth (Leila Hyams) se impacienta por no tener noticias suyas y decide ir en su búsqueda, el Dr. Moreau ve amenazado su pequeño universo e intenta protegerlo, pero sus creaciones (liderados por el Decidor de la Ley - Bela Lugosi en un rol que cien actores hubieran podido representar) parecen tener otros planes…
No he leído la novela de H. G. Wells pero al menos aquí, Parker y su prometida representan versiones más bien mediocres de vida humana. Las verdaderas estrellas de la película son los habitantes de la isla y es de destacar que los realizadores reemplazaron el nombre original de la novela - La isla del Dr. Moreau - por el de Isla de las Almas Perdidas, enfatizando el elemento metafísico de la historia. La existencia del alma y su pérdida constituyen gran parte del tema subyacente en esta película de horror: Montgomery perdió la suya en el momento en que se puso al servicio del Dr. Moreau y las criaturas viven bajo un código moral que parece dotarlos de alma, diferenciándolos de los animales de los que provienen (“no correr en cuatro patas, no comer carne, no derramar sangre” son la ley en la Isla). Lo que resulta más inquietante en la película es la facilidad con la que ese código moral puede quebrarse en cuanto el líder-semidios avala un derramamiento de sangre en su propio beneficio y la forma en que, una vez quebrado, ya no puede volver a restaurarse.-