sábado, 21 de enero de 2017

Acerca de los comienzos (última entrega): Bringing up Baby (La fiera de mi niña) - Howard Hawks (1938). El comienzo de un romance.-

Breve aviso: durante algunos días no publicaré entradas. He partido de viaje pero regresaré pronto con mi equipaje cargado de nuevas películas para compartir con todos ustedes. ¡Nos vemos!


Hay una infinidad de películas que cuentan el inicio de un romance pero creo que ninguna es tan singular como Bringing up Baby. Una heredera determinada pone de cabeza el mundo de un paleontólogo estructurado (hasta allí un abordaje habitual de la comedia romántica) mientras ambos intentan recapturar ¿un leopardo domesticado?
Momento N° 1: la escena inicial.-
La primera impresión que deja Bringing up Baby es que Susan Vance (Katharine Hepburn) destruye la vida (figuradamente) y la obra (literalmente) de David Huxley (Cary Grant) y sin embargo yo creo que, por el contrario, Susan ayuda a David a alcanzar la vida que siempre quiso pero nunca supo cómo realizar. La clave de ello está en esa primera escena en la que David intenta sin ningún éxito proyectar la luna de miel con su prometida Alice Swallow (Virginia Walker). David está ansioso por iniciar su vida conyugal, partir de viaje con su novia, tener hijos, hacer lo que todo el mundo hace, pero choca contra la dedicación absoluta al trabajo de Alice. Con todo lo que sucede después, es fácil olvidar esta primera escena, pero el gesto de niño amonestado por su madre que tiene David en este comienzo es algo que hay que tener en cuenta para captar la esencia de este personaje.-
Momento N° 2: remendando a David.-
Uno de los momentos más cómicos de la película tiene lugar en el restaurante del Ritz-Plaza, al cual llega David para encontrarse con el Sr. Peabody (George Irving), el abogado de la dama que piensa donar un millón de dólares al museo en el que trabaja David. El primer encuentro entre ambos terminó bastante mal a causa de la aparición de Susan, pero David espera hacerlo mejor esta vez. Por supuesto, no lo logra: Susan aparece nuevamente, generando caos a su paso. Cuando parece que David finalmente logró hacer que ella desapareciera (no sin antes haber roto la chaqueta de su frac), el vestido de Susan se desgarra dejando su ropa interior al descubierto y David, por supuesto, es demasiado caballero como para dejarla sola esa situación. Toda esta escena está genialmente filmada en pocas tomas de larga duración, con planos enteros o medios que permiten ver el excelente trabajo corporal de Grant y Hepburn y con el ritmo frenético que caracteriza a las screwball comedies. Pero mi momento número dos tiene lugar en la escena siguiente, cuando nuestros protagonistas están en el departamento de Susan y ella remienda amorosamente la chaqueta de David. Él le explica el motivo por el cual necesita encontrarse con el Sr. Peabody, al cual ella conoce, y desliza al pasar el dato de que está comprometido. Este momento me gusta al menos por tres motivos. El primero es la química entre Grant y Hepburn, ese elemento mágico difícil de explicar que hace que una escena en la que en apariencia no sucede nada (como esta) se transforme en un momento especial. El segundo es el uso del lenguaje cinematográfico; como mencioné recién, la escena anterior y todas las que la preceden están filmadas en planos medios o enteros. Hawks no utiliza primeros planos ni siquiera para presentar a sus protagonistas, sino que los guarda para cuando tiene algo realmente significativo que decir. En este caso, destina su primer acercamiento a la reacción de Susan tras escuchar que este joven profesor acartonado que ha captado su atención está comprometido para casarse. Más adelante repetirá el gesto para mostrarnos nuevamente la reacción de Susan, esta vez cuando se entera de que David se casará al día siguiente, y para indicarnos que no está dispuesta a dejarlo escapar tan fácilmente. Este es un uso magnífico del tamaño de los planos y revela el trabajo de un director consciente de que su cámara cuenta la historia tanto o más que el guión o la interpretación de los actores. Finalmente, el tercer motivo por el cual me gusta este momento es que revela que detrás del caos del Universo propuesto por la película, existe una lógica, todo sucede por un motivo. Exceptuando la casualidad inicial (que Susan justo jugara al golf en el preciso instante en que David estaba allí para entrevistarse con Peabody) el resto tiene perfecto sentido: Susan está en el Ritz-Plaza porque tiene una cita con Peabody, lo conoce por su tía es la rica dama que hará la donación (de acuerdo, otra casualidad), lleva a David a su departamento para arreglar su chaqueta (¿en dónde más guardaría hilo y aguja?) entonces él ya sabe adónde dirigirse la mañana siguiente cuando reciba un llamado de ella y así sucesivamente. A lo largo de toda la película veremos esta sucesión de pequeñas explicaciones que aportan cohesión a la trama, lo cual hace que Bringing up Baby funcione perfectamente.-
Momento N° 3: vistiendo a David.-
Luego de esa primera noche accidentada, justo cuando David piensa que se libró de Susan, aparece Baby, un leopardo amaestrado que el hermano de Susan le envió desde Brasil. Temiendo que Baby haya atacado a Susan, David corre a su departamento llevando debajo del brazo la preciada clavícula intercostal del brontosaurio que está armando hace cuatro años. Sin que David pueda hacer nada para evitarlo, él, la clavícula intercostal, Susan y Baby se dirigen hacia la casa de campo de la tía de ella para dejar al leopardo en el establo. Por supuesto, se producen más incidentes que causan que David termine en la ducha del cuarto de Susan, sin su ropa y envuelto en el deshabillé ribeteado en piel de Susan (la imagen de Grant pegando un salto cuando se encuentra con Elizabeth, la tía de Susan - May Robson - es impagable). Cuando por fin encuentra algo que ponerse es un ridículo traje de caza del hermano de Susan y aquí viene mi momento número tres: Susan entra en el dormitorio para impedir que David se marche y para ello le promete un encuentro con el Sr. Peabody, el abogado de su tía. Claro, como no podía ser de otra forma, la tía de Susan es la rica viuda que planea donar un millón de dólares al museo y David acaba de hacer el ridículo frente a ella. Para salvar la posibilidad de obtener la donación, David le pide a Susan que no revele su apellido. Este momento me encanta por los mismos motivos que el momento número dos: es dulce, es gracioso, tiene un gran uso de los primeros planos. Pero además, tiene una virtud extra y es que para este punto de la película han sucedido todo tipo de catástrofes y nos viene bien esta pausa. Hawks sabe que el espectador necesita un respiro e intercala, aquí y allá, pequeños momentos íntimos como este...
Momento N° 4: consolando a Susan.-
… y como este, mi momento número cuatro. Cerca del final del segundo acto, Baby y George (el perro de la tía de Susan, que enterró la clavícula intercostal de David) han desaparecido y David y Susan por un lado y el Mayor Applegate (Charles Ruggles) y Gogarty (Barry Fitzgerald), el amigo y el jardinero de la tía Elizabeth respectivamente, por el otro, los buscan. Luego de más accidentes (incluyendo el deslizamiento por un barranco, la caída en un estanque y la rotura de los anteojos de David), David intenta convencer a Susan de que lo deje solo, rompiendo su corazón. El momento en el que él la consuela, evidenciando que está mucho más interesado de lo está dispuesto a admitir, es maravilloso. Sí, los motivos por los que me gusta son los mismos de los momentos números dos y tres, con un aspecto adicional: me encanta que en este escena Hawks haya prescindido de la banda sonora. La actuación de Grant y Hepburn es lo suficientemente poderosa como para producir emoción.-
Momento N° 5: David salva el día.-
En la penúltima escena todos fueron encarcelados por el jefe de policía local (Walter Catlett), quien los toma por delincuentes que intentan atracar al psiquiatra local (Fritz Feld), pero la llegada del Sr. Peabody y de Alice - únicos que pueden confirmar la identidades de los prisioneros - resuelve la cuestión. Entonces llegan dos empleados del circo que visita el pueblo para comunicar que se les ha escapado un leopardo igualito a Baby pero muy peligroso. Cuando este segundo leopardo ingresa en la comisaría, todos (inclusive Baby y George) se meten en las celdas para ponerse a salvo, excepto David y Susan. David intenta mantenerlo a raya con una silla (como un verdadero domador) y Susan está dispuesta a cualquier cosa si se trata de estar cerca de su amado. Este David es muy diferente de aquel del comienzo: todo rastro de ambigüedad sexual o de duda (hay muchos en la película) ha desaparecido y David por fin pasa a la acción. Hasta aquí su vida era bastante estéril, ni siquiera participaba de las expediciones que encontraban los restos de su brontosaurio sino que recibía las piezas por correo. Al final del día pasado con Susan, es capaz de enfrentarse a un leopardo y de reconocer en su corazón (aún cuando en la última escena todavía dude un poco antes de caer rendido) su amor por Susan. La caída del brontosaurio al final conlleva no destrucción, en mi opinión, sino la confirmación del inicio de una nueva etapa para David, más vital y auspiciosa.-

viernes, 13 de enero de 2017

Acerca de los comienzos (segunda entrega): Xanadu (Xanadú) - Robert Greenwald (1980). El comienzo de un proyecto.-


Termino de ver Xanadú y sólo puedo pensar en una pregunta: ¿qué necesidad había? Esta es una de esas películas que están llenas de ideas y todas están mal ejecutadas. En lo personal me deja una sensación extraña, entiendo a quienes la detestan y también a aquellos que la adoran, porque sin ser la peor película de la historia, es muy mala y sin embargo tiene algo así como un pequeño, diminuto encanto, como si uno terminara por contagiarse la alegría con la que fue hecha.-
Xanadú es una película musical que deja poco sin “homenajear” (voy a decirlo así): allí están Cantando bajo la lluvia, Un americano en París, The Bandwagon, Busby Berkley, todo mezclado al ritmo de la música disco y sobre patines en una trama que combina la mitología griega, el esfuerzo de un artista plástico por mantenerse puro en el mundo de las empresas discográficas de los años ‘80s y el sueño de un viejo clarinetista de reencontrarse con su amor perdido en los rincones de un nuevo proyecto comercial.-
Olivia Newton-John encarna a Kira, una musa que llega a California para inspirar al pintor Sonny Malone (un desabrido Michael Beck) a montar una discoteca en un viejo edificio abandonado.-
¿La parte buena de la película? Gene Kelly en el papel de Danny McGuire, un empresario retirado, ex clarinetista y antiguo dueño de un club nocturno allá por 1945. Por cierto, uno de los elementos sobreabundantes de Xanadú viene de la mano de este personaje: Danny es sin dudas el mismo personaje encarnado por Kelly en Cover girl (1944), con algunas pequeñas diferencias (aquel McGuire no tocaba el clarinete y al final sí se quedaba con la chica). Esta es la última película en la que actuó Gene Kelly y si acaso Xanadú tiene un poquito de alma, es gracias a él. Mi momento favorito en la película (si tengo que decirlo rápido, diría que el único que me gusta) es el número que Gene Kelly comparte con Olivia Newton-John, “Whenever you're away from me”, que resulta adorable (está disponible en YouTube, por si alguien quisiera verlo sin sufrir con el resto de la película). Todo comienza en la casa de Danny luego de que Sonny se retira tras haber convenido que el joven se encargará de buscar un edificio para que Danny abra un nuevo club nocturno. McGuire se queda solo con el recuerdo de su antiguo amor perdido hace tiempo y entonces, como siempre que Gene Kelly se queda solo en la pantalla, sucede algo maravilloso: sus recuerdos toman cuerpo, aparece su amada (también personificada por Olivia Newton-John) y baila con él. La coreografía que hacen es prácticamente idéntica a aquella de “You were meant for me”, el dueto romántico que Gene Kelly y Debbie Reynolds comparten en Cantando bajo la lluvia, lo cual me parece un giro encantador de la Historia: en 1952, un Gene Kelly al tope de sus capacidades diseñó un número sencillísimo para permitir que una compañera principiante se luciera; casi treinta años después, resulta evidente que todavía tiene algunos ases debajo de la manga pero que su cuerpo ya no es el mismo, y entonces le vuelve el favor. Aunque más no sea que para ver este diálogo con el pasado, vale la pena ver esta película al menos una vez en la vida.-

jueves, 5 de enero de 2017

Acerca de los comienzos (primera entrega): Now, voyager (La extraña pasajera) - Irving Rapper (1942). El comienzo de un viaje.-

Comienza el año y me puse a pensar en películas sobre comienzos. Hay comienzos pequeños y grandes (como en la vida): comienzos de romances, de nuevas etapas, de emprendimientos, de viajes internos y externos. Lo cierto es que los comienzos son tentadores para los realizadores cinematográficos porque ofrecen la oportunidad de mostrar entradas en escena espectaculares, de contar historias épicas, de lograr la identificación del espectador porque todos hemos experimentado más de un comienzo en nuestras vidas. En este caso, elegí películas que se enfocan en un comienzo por sí mismo, independientemente del resultado, es decir que cuando la película termina no nos encontramos con un episodio cerrado sino con una situación que todavía está en proceso.-


La extraña pasajera cuenta el comienzo de un viaje interno, pero sólo el comienzo y es que si bien para el final de la película Charlotte Vale (Bette Davis) recorrió un largo camino, todavía está lejos del “y vivieron felices para siempre”, aún le queda bastante por resolver.-
Relato brevemente el argumento para ponernos en situación: Charlotte Vale es una solterona que vive agobiada por la férrea autoridad de su madre (Gladys Cooper). A instancias de su cuñada Lisa (Ilka Chase), Charlotte pasa una temporada en la clínica del Dr. Jaquith (Claude Rains), tratando su depresión. Para completar su recuperación, Charlotte parte hacia Sudamérica en un crucero en el cual conoce a Jerry Durrance (Paul Henreid), un arquitecto atrapado en un matrimonio infeliz y padre de una niña, Tina (Janis Wilson), que sufre de un trastorno similar al de Charlotte. Charlotte y Jerry se enamoran, pero resuelven no volver a verse cuando ambos regresen a Estados Unidos. Sin embargo, continúan unidos a través de Tina, a quien Charlotte conoce durante una nueva estadía en la clínica y a quien adopta como su protegida.-
Empiezo por lo que no me gusta de la película. Es verdad que su banda de sonido se sale de control en muchas escenas. Que recurre a una forma de contar que por momentos resulta demasiado anticuada cuando la vemos con ojos de hoy (por ejemplo, las imágenes de las páginas de un libro que retroceden y avanzan para enmarcar un flashback) o ineficaz (el director prepara una presentación impactante de Charlotte mostrando sólo pequeños detalles reveladores pero a último momento abandona todo y se limita a una aparición de lo más discreta cuando la vemos por primera vez. Después de la transformación de Charlotte, Rapper hace un trabajo mucho mejor). Que todo el episodio del accidente en Brasil podría haber sido mejor resuelto (en especial, resulta molesta la caracterización de Giuseppe - Frank Puglia - el taxista brasileño que parece recién llegado de Roma). No obstante, todos estos pequeños detalles (muchos de los cuales, por otro lado, reflejan el estilo narrativo de la época) no empañan ni un poquito el valor de esta película.-


Dicho esto, paso a uno de los grandes valores de La extraña pasajera (y, según creo, el motivo por el cual es tan querida por muchísima gente): las actuaciones. Sólo la joven Janis Wilson desentona por momentos (en sus escenas más dramáticas tiende a la sobreactuación, aunque no creo que se deba enteramente a su culpa; cuando comente en alguna oportunidad Marjorie Morningstar del mismo director diré una cosa o dos sobre su manejo de ese tipo de escenas), pero por lo demás se trata de un elenco maravilloso. Claro que toda la historia gira en torno a Charlotte y aquí Bette Davis hace un trabajo increíble. Hay muchas historias como esta en el cine: el clásico relato de un “patito feo” que resurge como una mujer hermosa y elegante. La diferencia entre Charlotte y muchos de estos personajes femeninos está en que ella no se propone barrer el suelo con todos los que la hicieron sufrir en el pasado; Charlotte podrá tener un nuevo aspecto pero sigue siendo una mujer frágil que debe reunir todas sus fuerzas antes de dar cada paso. Davis compone su personaje en base a esta vulnerabilidad, exponiendo las inseguridades de Charlotte y logrando que sea muy fácil identificarse con ella. Sólo basta con ver cómo modifica su postura corporal según el estado de ánimo de Charlotte. Es destacable, además, que interpreta a cuatros Charlottes diferentes: la jovencita enamorada que todavía intenta alguna rebelión contra su madre, la mujer de mediana edad que está permanentemente al borde del colapso nervioso, la bella pero todavía insegura mujer en recuperación y aquella que ha encontrado por fin algo a lo que aferrarse.-
En esta historia romántica Davis está muy bien acompañada por Paul Henreid, quien aporta un elemento muy interesante a esta película. No me refiero a su gesto de encender dos cigarrillos a la vez, aunque eso sólo sería notable: se requiere mucho talento para sortear esa situación que hace equilibrio entre la sensualidad y el ridículo y caer bien parado del lado correcto; sino a su presencia como leading man. Henreid no es un galán romántico típico pero su aire serio y terrenal hace mucho más verosímil su caracterización. Viéndolo, nos creemos la historia de Jerry y su amor fulminante por esta mujer herida.-


De los secundarios, mis preferidos son Claude Rains y Gladys Cooper. Rains siempre se roba las escenas en las que interviene en cada película, pero lo que me llama la atención aquí es la forma en la que interpreta a Jaquith, la intensidad con la que el doctor mira a Charlotte me hace pensar en la posibilidad de un triángulo amoroso. Cada vez que veo la película intento descubrir indicios de un interés romántico del Dr. Jaquith por su paciente, pero hasta ahora no encontré mayores pistas… Ahora bien, el personaje más complejo de la película es la Sra. Vale y Gladys Cooper le aporta tantos matices, no es simplemente una madre perversa que busca destruir a su hija como suele interpretarse. Yo realmente creo que ella piensa que está obrando bien, que su intención siempre fue formar el carácter de Charlotte según lo que creía adecuado para su posición. Claro que le resulta inevitable sentir desprecio por su hija al ver que no se vale por sí misma, pero basta con ver cómo relaja su actitud cuando Charlotte parece encaminar su vida: aunque sigue sin aprobar sus modos, valora los resultados. Todo ello logra que, sin compartir los métodos de la Sra. Vale, podamos al menos comprenderla un poco.-
Finalmente, el otro tesoro de esta película es la gran cantidad de temas que aborda con un enfoque sumamente moderno. La infidelidad, la sexualidad, los estándares estéticos y familiares que la sociedad impone a las mujeres, el impacto que la confianza en uno mismo tiene sobre el mundo exterior, la importancia del amor en la crianza de los niños, la importancia del amor...