domingo, 28 de enero de 2018

Bolero - Wesley Ruggles (1934).-


Bolero sigue el ascenso del bailarín Raoul De Baere (George Raft) en el mundo del espectáculo, desde las noches de amateurs alternadas con días en las minas de carbón de Estados Unidos hasta la propiedad de un club nocturno en París a lo largo de ocho años, desde 1910 hasta 1918. Raoul encuentra su igual en talento y ambición en Helen Hathaway (Carole Lombard) y aunque acuerdan lo contrario, pronto ambos se sienten previsiblemente atraídos. El romance termina de pronto cuando Raoul suspende el estreno de su nuevo show para alistarse en la I Guerra Mundial, no por patriotismo sino como ardid publicitario. Durante la Guerra, Helen se casa con su eterno pretendiente Lord Coray (Ray Milland) mientras que Raoul y su medio hermano Mike (William Frawley) combaten con el Ejército belga. Al regresar, Raoul intenta retomar su vida donde la dejó pero la inhalación de gases en la guerra le ha dejado apenas salud para estrenar su versión del Bolero de Ravel.-
Visualmente, la película no se destaca demasiado, excepto durante las rutinas de baile que están bellamente filmadas y disimulan con bastante destreza el uso de dobles para Raft y Lombard (quienes sí bailan por si mismos y muy bien en los planos más cortos). En lo que respecta a la ambientación, en especial, uno nunca termina de tener la plena impresión de que la historia transcurre en los años de la Gran Guerra. Ello sumado al hecho de que Maurice Ravel no compuso su célebre Bolero sino hasta 1928 - es decir, catorce años después de que Raoul diseña su coreografía en la película - nos permite decir que Bolero se toma más de una licencia artística. Lo mismo puede decirse del guión de la película, que tiene algunos giros bruscos tales como la nacionalidad de Raoul, de quien de buenas a primeras descubrimos que es belga, o la reacción de Helen ante el alistamiento de su pareja (un minuto desea que Raoul no sea “tan tonto” como para involucrarse con la Guerra y al siguiente se decepciona al descubrir los motivos poco patrióticos que lo llevaron a alistarse).-
Pese a todo esto Bolero es una película típicamente pre-code, estrenada pocos meses antes de la aplicación del Código Hays, y si acaso fuera solo por eso vale la pena su visionado. Tanto Raoul como Helen sostienen que el amor no debe interferir con los negocios y que el sexo sólo es una herramienta de ascenso social. En este contexto, sus espectáculos persiguen el objetivo secundario de atraer - además de fama y fortuna - un “buen partido” para casarse. Resulta interesante además el enfoque de la película en relación a la guerra. Lejos de usar las consecuencias de la Guerra como un castigo para Raoul por su egoísmo, Bolero hace un comentario más bien crítico al respecto señalando que algunas vidas quedaron arruinadas (como las de Raoul y Annette - Sally Rand - otra de las bailarinas en ascenso antes de la Guerra) mientras que otras continuaron inmutables (como las de Mike y Lord Coray), pero ninguna se enalteció tras la Guerra. Las imágenes de combates, además, son bastante explícitas, mostrando poco menos que hombres desmembrados por las explosiones.-
Otro de los aspectos fascinantes de la película es la buena química que existe en el trío principal: Raft - Lombard - Frawley. Raft y Frawley representan una sólida relación de hermanos, la única relación estable en la vida de Raoul; mientras que Raft y Lombard evidentemente disfrutan sus escenas juntos, sobre todo las de baile y muy especialmente la escena de la audición en ropa interior de Helen. A riesgo de ir a contramano de los tiempos que corren diré que esta es una de las escenas más divertidas de la película porque no se trata en absoluto sobre el sexismo del mundo del espectáculo ni sobre la cosificación del personaje o de la actriz. A veces una chica bailando en ropa interior delante de un hombre en la pantalla es solamente eso...

jueves, 18 de enero de 2018

King Kong - Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (1933).-



“La bestia era ruda. Podía comerse el mundo, pero
la bella lo conquistó. Se ablandó, olvidó su sabiduría
y se lo comieron”
Carl Denham (Robert Armstrong)


Momento Nº 1: la Depresión.-
King Kong es una historia no sólo sobre aventuras y ambición, sino también sobre la Depresión. Este tema, si bien no es central durante el desarrollo de la película, sobrevuela la trama como una fuerza que hace avanzar la historia. Cuando comienza la película tenemos a un director de cine aventurero, Carl Denham (Robert Armstrong), que sale por las calles neoyorquinas a buscar una mujer que pueda protagonizar su próxima película. Su primera parada es en un albergue de mujeres, en donde varias damas hacen fila para entrar y recibir refugio, un plato de sopa y un café por la mañana. Al no encontrar lo que busca, Denham se acerca a un puesto de frutas en donde descubre a Ann Darrow (Fay Wray), una joven desfalleciente que está a punto de robar algo para comer. Denham lleva a Ann a una cafetería y le propone seguirlo en su aventura cinematográfica, lo cual ella acepta entre fascinada y agradecida. Hacia el final de la película volvemos a encontrarnos con la Depresión cuando Ann y su prometido John Driscoll (Bruce Cabot), habiendo sobrevivido a la Selva, se exponen nuevamente al peligro con la ilusión de ganar suficiente dinero como para casarse. Estas escenas (en especial las primeras), ponen los pies de la película bien firmes sobre la tierra y hace mucho por la economía del argumento: no hace falta que se nos expliquen los motivos por los cuales Ann está dispuesta a dejar la ciudad con rumbo desconocido, siguiendo a un hombre extraño. Nuestra imaginación acerca de las penurias de esta joven completa el blanco en la trama mucho mejor que cualquier escena expositiva.-


Momento Nº 2: la prueba de cámaras.-
Una vez a bordo del buque que debe llevarlos a destino, Denham se dispone a hacer una prueba de cámaras con Ann. Mirar hacia abajo y hacia arriba, sonreir, etc. El propio director acciona la cámara y cuenta la historia de por qué, cansado de camarógrafos cobardes, decidió prescindir de ellos. Una de las pruebas requiere que Ann “descubra” algo temible a gran altura, algo tan horroroso que incluso le impide gritar hasta que se cubre los ojos. Bueno… había leído que Wray fue apodada “la reina del grito”, pero aún así esta escena me tomó por sorpresa. Me resulta tan conmovedora, y no solo por el grito en sí mismo, sino por toda la preparación que le antecede (Wray comenzó su carrera en el período mudo y sin dudas sabía cómo transmitir emoción con sus gestos). Creo que esta escena es un buen ejemplo de algo que Wray hace a lo largo de toda la película y es comunicar más de una emoción al mismo tiempo: terror, fascinación y un poquito de ambición también, todo cruza por su rostro. Esta prueba de cámaras es también un pequeño ejemplo de cómo la película construye su tensión. Permanentemente se nos indica que algo fascinante está por suceder y aunque durante muchos minutos no vemos nada, se nos prepara para ese momento en que ya no podremos desviar la mirada.-


Momento Nº 3: la llegada a la isla.-
Por fin el buque llega al destino fijado por Denham: una isla que no figura en los mapas y cuya población vive sometida por la presencia de Kong, una presencia poderosa a quien mantienen alejada de la aldea por medio de una muralla. Los viajeros llegan en medio de un rito de sacrificio a Kong, en el cual le ofrecerán una joven por “novia”, pero arruinan la ceremonia con su sola presencia. El jefe de los nativos (Noble Johnson), deslumbrado por los rubios cabellos de Ann, ofrece sin éxito cambiar seis de sus mujeres por ella. Finalmente, los viajeros se retiran, dispuestos a explorar la isla más tarde.-
Esta escena es impresionante en su nivel de espectáculo y en su economía narrativa. Una mirada a esta población alcanza para comprender que no tienen una gota de crueldad, es evidente que no disfrutan del sacrificio que están a punto de ofrecer, de hecho parece ser una cuestión de rutina para ellos y la presencia de niños y mujeres da un tono familiar a la ceremonia. Incluso la muchacha que será entregada expresa una mezcla de resignación y de sentido del deber. Todo en esta escena nos habla de una ceremonia largamente repetida, de algo que los habitantes de la isla “tienen que hacer” para mantener a Kong aplacado. Esta normalidad contrasta con la actitud de los nativos cuando entregan a Ann (a quien secuestran del buque) y al mismo tiempo de alguna forma los disculpa: no logro condenar a los nativos por poner a Ann en peligro, sabiendo que con ello tal vez logren contentar a Kong para siempre y así podrán vivir a salvo.-


Momento Nº 4: el gran combate, Kong vs Rex.-
Uno de los mayores valores de esta película es la maestría de sus efectos especiales. Animación cuadro por cuadro, proyecciones traseras, uso de marionetas gigantes son solo algunos de los efectos utilizados. Y los efectos de sonido completan el resultado (desconozco si esta es la primera película en la que se escuchó el rugido de un dinosaurio, pero es al menos una de las primeras, de modo que gran parte de lo que hoy asumimos como tal, llegó hasta Jurassic Park directamente desde King Kong). La escena en la que mejor se exponen estas bondades es el combate entre Kong y un Tiranosaurio Rex. Es una escena emocionante y no solo por la acción en sí, sino que también me conmueve la gran cantidad de esfuerzo que demandó la animación y su alto grado de detalle. En todas las escenas con efectos se encuentran detalles increíbles que no fueron ahorrados por el equipo de Willis H. O’Brien, en pos de la complejidad visual y la belleza de esta película. Encuentro que este empeño fue reconocido por los directores/productores en los títulos del comienzo, en los que el equipo técnico figura inmediatamente después del nombre de la película, mientras que los nombres de los actores aparecen al final.-


Momento Nº 5: Kong.-
Es difícil elegir un momento de Kong en la película. Este personaje, aunque animal y animado tiene alma. Desde su primera aparición, con un primerísimo primer plano que llena toda la pantalla (imagino lo que habrán experimentado las audiencias de 1933) hasta su triste final, Kong demuestra que es el personaje más complejo y de sentimientos más profundos. Resulta enternecedor en su inocencia (cada vez que acaba con alguna de las fieras que intentan atacarlo, Kong queda decepcionado como un niño al que se le rompió su juguete favorito) y es inevitable ponerse de su parte en esta lucha sin descanso que vive contra todas las criaturas de la selva (y de la ciudad).-
En realidad, Kong no está solo en su humanidad. Una de las bellezas de esta película es que todos los personajes se sienten reales a través de pequeños detalles, los directores por ejemplo se demoran en mostrar cómo Denham y la tripulación del buque planifican el rescate de Ann o cómo simplemente aguardan pasivamente mientras Ann y Driscoll corren desesperados por la selva. En cualquier caso, Kong es definitivamente el héroe de la película y en un sentido, King Kong cuenta la historia de un amor fou, un amor desgraciado que destruye a quien lo experimenta. O como diría Denham “la bella mató a la bestia”.-