Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de agosto, 2016

Momentos de delirio en la pantalla.-

En estos últimos meses estuve adentrándome en el universo de una pariente lejana del cine, la ópera, a través de las ediciones disponibles en DVD. Así me encontré no sólo con historias y melodías maravillosas sino también con puestas en escena e interpretaciones más o menos tradicionales pero siempre interesantes. La más innovadora que vi hasta ahora es la puesta de Willy Decker de La Traviata, una versión moderna y minimalista que se apropia del mundo interno de los protagonistas y lo expone sobre el escenario. El segmento más impresionante es aquel que transforma el colorido cuadro final del segundo acto, en el cual aparece el torero Piquillo, en un viaje angustiante al subconsciente torturado de Alfredo en donde éste se convierte en el toro abatido por la representación de Violetta.- Esta decisión singular del régisseur me hizo pensar en la forma en la que los directores de cine han representado los delirios de los personajes, un estado afiebrado diferente de los sueños, las pesadil…

Variaciones sobre un mismo tema: The shop around the corner (El bazar de las sorpresas) - Ernst Lubitsch, 1940; In the good old summertime (En aquel viejo verano) - Robert Z. Leonard, 1949; You’ve got mail (Tienes un e-mail), Nora Ephron, 1998.-

Hoy vuelvo con una serie de películas basadas en una misma historia, en este caso la de dos personas que se detestan en su vida cotidiana sin saber que cada uno es el enamorado epistolar del otro.- En “El bazar de las sorpresas” la historia tiene lugar en la tienda del Sr. Matuschek (Frank Morgan), una marroquinería de Budapest en la que trabajan los protagonistas: Alfred Kralik (James Stewart) y Klara Novak (Margaret Sullavan). Un coro de empleados y la ausente pero demandante Sra. Matuschek completan el paisaje de la película. De todas las versiones, esta es la que tiene los pies más afirmados en la tierra, los protagonistas son dos jóvenes trabajadores que buscan un oasis de romanticismo en un mundo en el cual los empleos son escasos e implican condiciones laborales difíciles y en donde vender una cigarrera horrible puede hacer una gran diferencia. Esta versión es, además, la que tiene más emoción sobre todo a través del personaje de Matuschek.- “En aquel viejo verano” nos lleva al C…