miércoles, 17 de julio de 2019

James Cagney (17 de julio de 1899 - 30 de marzo de 1986).-


La semana pasada les expresaba mi amor por Jack Gilbert y hoy tengo la oportunidad de celebrar el cumpleaños en el Cielo de otro de mis favoritos: Jimmy Cagney. Y me permito llamarlo así porque lo quiero de verdad. Super talentoso, inteligente, sensible, versátil, explosivo y (me permito decir) buenmozo, exploró géneros tan diversos, desde las películas de gangsters hasta los musicales, pasando por la comedia y el drama y en todos ellos brilló. Hoy elegí recordarlo - recuperando el formato de mi entrada sobre Claude Rains - a partir de tres momentos de emoción.-


Each Dawn I Die (Muero cada amanecer) - William Keighley, 1939.-
El reportero Frank Ross (Cagney) es incriminado en un homicidio luego de haber revelado en su periódico la trama de corrupción que tiene al Fiscal de Distrito por protagonista, y enviado a prisión. Allí es abordado por “Hood” Stacey (George Raft), un criminal condenado a cadena perpetua, quien le ofrece ayudarlo a salir de la cárcel en forma legítima si a cambio Ross provee las bases para que aquél pueda escapar. Ross se niega a participar y justo entonces recibe la visita de su novia Joyce (Jane Bryan) y de su madre (Emma Dunn). La Sra. Ross se aparece con una caja llena de los manjares preferidos de su hijo, como su se tratara de un niño en campamento de verano. La escena desarma a Ross, quien al regresar al taller de hilandería en donde los presos trabajan, acepta la propuesta de Stacey.-
Each Dawn I Die es una película imperdible por varios aspectos y algún día le dedicaré un texto más extenso, pero por hoy me quedo con la escena en la que Ross avanza por el pasillo, casi empujando a la cámara que retrocede frente a él, limpiándose las lágrimas con los puños y tomando la decisión de perder todo escrúpulo con tal de salir de la cárcel. Se trata tan sólo de unos segundos, pero cuando uno ve a un actor poniendo el cuerpo para tal transición, tal cambio de sentimientos y de pensamientos, no lo olvida fácilmente.-


City for Conquest (Ciudad de conquista) - Anatole Litvak, 1940.-
Danny Kenny (Cagney) es un muchacho de los barrios de inmigrantes pobres de Nueva York, bueno con los puños, que sólo tiene una ambición: juntar suficiente dinero con su trabajo como conductor de camiones como para casarse con su novia de toda la vida, Peggy (Ann Sheridan). Pero Peggy ansía otra vida: ver su nombre en luces brillantes en una marquesina y no comprende que Danny no aspire a una vida de fama y fortuna. Buscando realizar los sueños de su novia más que los propios, Danny se convierte en boxeador profesional y asciende rápidamente al estrellato al mismo tiempo que Peggy queda enredada en la trama ideada por el bailarín Murray Burns (un jovencísimo Anthony Quinn), quien la lleva a la cima pero no sin un precio.-
Voy a cometer un spoiler gigantesco aquí, pero mi momento favorito en esta película tiene lugar cuando luego de varios meses de separación, Peggy y Danny se reencuentran… y Danny está ciego a raíz de la jugada sucia de su contrincante en la pelea por el título. La enorme dignidad y serenidad de espíritu de Danny, coherente con su actitud a lo largo de toda la película, desarman a una Peggy que ha aprendido de la forma más difícil que el estrellato no garantiza la felicidad si no se logra con integridad. Y la interpretación de Cagney (brillante como siempre) desarman al espectador.-


White Heat (Al rojo vivo) - Raoul Walsh, 1959.-
Por supuesto, tenìa que incluir a Cody Jarrett en mi pequeña selección.-
White Heat presenta a Cagney en una de sus interpretaciones más fascinantes, la del líder criminal Cody Jarrett, un delincuente cruel, astuto y completamente chiflado. Cody tiene a su esposa-trofeo (Virginia Mayo) pero su relación más íntima es con su madre (Margaret Wycherly). Ma Jarrett es la única que logra calmar las jaquecas de Cody y es su “hombre de confianza” en la banda. Cuando Cody es encarcelado, Ma descubre una traición en su organización y se dispone a tomar venganza por su niño pero las cosas no salen nada bien.-
La escena que elegí hoy comienza como una más, descriptiva de la vida en la cárcel. Los internos ingresan en el salón comedor en filas, vigilados atentamente por los guardiacárceles mientras un cartel gigante reza que los presos tienen prohibido hablar durante la comida. Todos se sientan y Cody identifica, a unos cuantos lugares hacia su derecha, a un viejo conocido que acaba de entrar a la cárcel. Calmadamente inicia un boca a boca preguntando por su madre y un travelling lleva el mensaje y su respuesta: Ma Jarrett ha muerto. La reacción de Cody ha pasado a los libros de historia del cine: primero emite unos gemidos infantiles apenas audibles y cuando termina de comprender la magnitud de la noticia, explota como sólo Cagney puede hacerlo en la pantalla. Derrapando sobre la mesa, a las trompadas contra un guardia tras otro, dando chillidos y gritando como un niño desconsolado... ah, la escena completa está en Youtube, por favor tienen que verla.-