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Proyecto Cary Grant Nro. 12: Kiss and Make-Up (El templo de las hermosas) - Harlan Thompson, 1934.-

Hablaba en la entrada anterior sobre los avances y retrocesos que pueden verse en esta etapa de la carrera de Cary Grant y aquí ciertamente tenemos un avance. En Kiss and Make-Up , Grant es definitivamente el protagonista en el rol del Dr. Maurice Lamar, un especialista en estética que ha montado un imperio sobre la base de transformar los cuerpos de sus pacientes. Lamar tiene oportunidad de sufrir en carne propia las consecuencias de los tratamientos que prescribe cuando su “obra maestra”, Eve (Genevieve Tobin) se divorcia de su marido Marcel (el queridísimo Edward Everett Horton) y se casa con Lamar. El cuadrilátero amoroso se completa con la secretaria de Lamar, Annie (Helen Mack), una jovencita con los pies sobre la tierra que está eternamente enamorada de su jefe.- Esta película gana con los sucesivos visionados, al menos en mi experiencia, porque al comienzo cuesta un poco adaptarse al tono farsesco de la historia. Si uno se toma la película en serio, pierde, porque nadie (ni los
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Proyecto Cary Grant Nro. 11: Born to be Bad (Nacida para ser mala) - Lowell Sherman, 1934.-

  Lo más interesante de esta etapa en la filmografía de Cary Grant, ya lo he dicho alguna vez, es rastrear los avances y retrocesos e intentos de probar diferentes registros de una estrella mejor conocida por los roles de su apogeo. En este caso, Grant aparece poco en una película que de por sí es muy corta (61 minutos) y que está dominada por la figura de Loretta Young que por esos años tenía un status de estrella mayor que el de nuestro querido.- Letty (Young) es una joven prostituta que no pierde oportunidad de tomar revancha contra un mundo que siempre le ha dado la espalda. Cuando su hijo Mickey (Jackie Kelk) es atropellado por un empresario de los lácteos, Malcolm Trevor (Grant), Letty ve la ocasión para iniciar una demanda judicial que le permita salir de la pobreza pero el juego se vuelve en su contra (¿o no?) cuando pierde la custodia del niño.- Born to be Bad es una película imperfecta que se hubiera visto infinitamente beneficiada por mayor duración. Pese a corresponder al

Cinco motivos para amar The Untouchables (Los intocables) - Brian De Palma, 1987.-

Motivo Nº 1: el valor frente a la injusticia.- Los intocables cuenta, por supuesto, la historia de Eliot Ness (Kevin Costner), un funcionario del Tesoro de los Estados Unidos, y su cruzada contra Al Capone (Robert De Niro) en el Chicago de los años ‘30. Desengañado tras un primer fracaso Ness decide formar un pequeño escuadrón de hombres honestos: el experimentado policía de calle Jim Malone (Sean Connery), el novato con ansias de entrar en acción George Stone (Andy García) y el contador que intentará develar el entramado de corrupción de Capone Oscar Wallace (Charles Martin Smith). Juntos, lograrán desbaratar la operación del todopoderoso mafioso pese a la resistencia interna que enfrentan en el propio Departamento de Policía. Uno de los puntos centrales de esta película (y que le sienta al dedillo al tipo de roles que solía interpretar Costner en esos años) es la idea de que no hace falta más que un puñado de hombres que se plante frente a una injusticia para hacerla cesar; es la ide

The Kiss (El beso) - Jacques Feyder, 1929.-

  Hace un mes atrás comenté Knight Without Armor protagonizada por mi querido Robert Donat y allí mencioné que me interesaba mucho descubrir The Kiss , del mismo director. Pues, aquí estamos con esta película que me deja con aún más ganas de ahondar en la obra de Feyder.- La historia gira en torno de las relaciones de Irene Guarry (Greta Garbo) con tres hombres: su marido (Anders Randolf), su amante André (Conrad Nagel) y Pierre Lassalle (Lew Ayres en su primer rol importante), un joven amigo de la familia que está enamorado de ella. Los celos de Guarry terminan en tragedia cuando malinterpreta una escena entre Irene y Pierre, dando lugar a una investigación policial que tiene a Irene por principal sospechosa.- The Kiss es una película ágil que mantiene un excelente ritmo a medida que la trama avanza. Sólo en el último acto trastabilla un poco y creo que la historia se hubiera beneficiado con algunos minutos más de duración que permitieran redondear el desenlace (dura solamente 62 mi

Edición especial: celebrando 250 entradas en este blog.-

  Para esta entrada número 250 pensé en traer algo diferente que espero que tenga al menos un poco de interés: cincuenta cosas sobre mí vinculadas con el cine, claro. ¡Aquí vamos! Puedo volver a ver mis películas favoritas cientos y cientos de veces, nunca me canso de ellas.- Mi formato preferido sigue siendo el DVD, aunque llegado el caso puedo ver películas que pasen por cable o recurrir al streaming .- Empecé a interesarme verdaderamente por los clásicos en mi adolescencia. Antes de eso, me gustaban pero no como categoría específica porque en aquellos tiempos veía lo que daban por televisión (en mi ciudad no hubo sala de cine desde mis tres hasta mis doce años, y no daban reposiciones sino solamente estrenos, y casi nunca alquilaba en el video club porque era muy caro para nosotros) y no existían señales dedicadas a clásicos.- Puedo ver una película cortada en partes, si las circunstancias lo requieren. No tengo la regla de ver “de punta a punta” o no ver.- Compré mi primera películ

Swing Time (En alas de la danza) - George Stevens, 1936.-

Ya he mencionado en otras oportunidades que una de las contras de escribir sobre cine es que una vez que publico una reseña, rara vez vuelvo a ver la película en cuestión excepto honrosas excepciones. Eso me ocurrió con Swing Time y con todas las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers, en realidad: una vez que publiqué aquella serie de artículos allá por 2016, ya nunca más volví a verlas. Pero el otro día escuché un episodio de un podcast de cine que hablaba sobre las películas del dúo y me dieron ganas de regresar a la que en su momento fue mi favorita, al punto en que tengo dos fotografías de Astaire y Rogers, en dos momentos diferentes de esta película, colgadas en una pared de mi casa.- Swing Time siempre se destacó ante mis ojos del resto de las películas de Astaire y Rogers porque en ella ambos interpretan personajes “comunes” que buscan sobrevivir en un contexto en donde la Gran Depresión aún golpeaba fuerte (no es la única, en Follow the Fleet también son personas comune