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Diez años, cien motivos para amar el cine (sexta parte): Brighton Beach Memoirs (Confesiones de mi adolescencia) - Gene Saks, 1986.-

Motivo N° 1: la nostalgia.- Brighton Beach Memoirs está basada en la obra de teatro semi-autobiográfica de Neil Simon, autor tanto del material original como del guión de la película. Desde ese punto de partida, la historia desborda de nostalgia por un tiempo pasado que podrá no haber sido fácil, pero que aparece idealizado.- La historia transcurre en Brighton Beach, un balneario de Brooklyn, en 1937 y tiene por protagonista a Eugene Jerome (Jonathan Silverman), un adolescente judío de quince años que sueña con convertirse en escritor. En la forma de contar no sólo está presente la nostalgia por la adolescencia, con sus tribulaciones que parecían un mundo pero que vistas desde la adultez, resultan dulces; está también presente la nostalgia por un mundo que todavía no conocía los horrores de la II Guerra y que todavía podía evitar algunos de los horrores que anticipaba, y también existe la nostalgia por un mundo que parecía más grande, en donde mudarse a otro balneario del propio Brook...
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Diez años, cien motivos para amar el cine (quinta parte): High Anxiety (Máxima ansiedad) - Mel Brooks, 1977.-

Motivo N° 1: la intriga.- Cuando descubrí está película en mi infancia, no había visto casi nada de Hitchcock y leído aún menos sobre su estilo, de modo que lo que más me atrapó de esta película fue la intriga. El Dr. Richard H. Thorndyke (Mel Brooks), un prestigioso psiquiatra, llega a su nuevo puesto en el Sanatorio para los muy, MUY nerviosos para reemplazar al director anterior, un colega que murió súbitamente. Parte del equipo médico parece aliviado por su llegada, pero su principal colaborador, el Dr. Charles Montague (Harvey Korman) y la enfermera Charlotte Diesel (Cloris Leachman), están que trinan. Todo parece un poco extraño en el sanatorio y la trama se complica cuando la hija de uno de los pacientes, Victoria Brisbane (Madeline Kahn) se acerca al Dr. Thorndyke durante una convención psiquiátrica para pedirle ayuda para su padre, lo cual provoca que el protagonista sea falsamente implicado en un asesinato para evitar que descubra la verdad sobre los manejos en el sanatorio....

Diez años, cien motivos para amar el cine (cuarta parte): Cinema Paradiso - Giuseppe Tornatore, 1988.-

Motivo N° 1: la emoción.- Esta película es emoción pura desde el primer fotograma hasta el último. Muchos de los motivos que desarrollará a continuación dan cuenta de ello en relación a aspectos puntuales de la trama, pero este motivo tiene más que ver con el tono que Tornatore busca… y encuentra. Hace algunos años escribí un texto sobre el alma de las películas y Cinema Paradiso , vaya si la tiene. Tornatore siente y transmite amor por sus personajes, por su Sicilia natal en la cual sitúa la trama, por la historia que cuenta, sin caer nunca en el golpe bajo o en el efecto gratuito.- Motivo N° 2: el amor por el cine.- Y claro, mucho amor por el cine. Cinema Paradiso cuenta la historia de Toto (interpretado sucesivamente por Salvatore Cascio, Marco Leonardi y Jacques Perrin), un niño que palpita el cine que ve en la sala de su pueblo y que sueña con que le permitan subir a la cabina de proyección, dominio absoluto de Alfredo (Philippe Noiret). Por la pantalla del cine desfilan los est...

Diez años, cien motivos para amar el cine (tercera parte): 12 Angry Men (12 hombres en pugna) - Sidney Lumet, 1957.-

Motivo Nº 1: la generación de la TV.- Sidney Lumet formó parte de la generación de realizadores formados en la industria de la televisión, y desembarcó en Hollywood con esta película (adaptación de un especial que ya había dirigido para la pantalla chica). El estilo rápido, que utiliza múltiples cámaras y que se apoya sobre la base del ensayo intensivo de las escenas a fin de lograr la toma definitiva en la menor cantidad de intentos posible, es perfecto para la historia de la deliberación de un jurado en un caso de homicidio. 12 Angry Men se siente moderna aún hoy en día, con su presentación de títulos retardada para la segunda escena, la secuencia inicial que nos lleva por los pasillos de la corte en donde hay tantas historias como salas de audiencias, la constatación de que el juicio fue llevado de la manera más mecánica y monótona posible en ese juez que lee aburrido las instrucciones finales. Luego, durante toda la película asistimos a un estilo cinematográfico ágil, que utiliza l...

Diez años, cien motivos para amar el cine (segunda parte): Casablanca - Michael Curtiz, 1942.-

Hoy es el décimo aniversario de este blog, ¡hurra! Motivo N° 1: la estructura narrativa.- Una de las maravillas de Casablanca es su estructura y ritmo: la trama avanza sin prisa pero sin pausa de principio a fin y desde las primeras escenas, en la que se nos explican las peripecias de los exiliados de Europa y el asesinato de los oficiales que llevaban los salvoconductos, ya conocemos todo lo que tenemos que saber para entender la historia y lo que está en juego. Ese mismo ritmo se sostiene a lo largo de toda la historia; los eventos se suceden unos a otros sin descanso pero en ningún momento quedan cabos sueltos o aspectos oscuros. El guión de autoría de Philip y Julius Epstein y Howard Koch es simplemente perfecto y lo más curioso de todo es que cuando uno lee el anecdotario de la filmación se entera que los actores no contaron con un guión completo hasta avanzada la producción. Que una pieza escrita “sobre la marcha” cuente con tal grado de cohesión y perfección es una verdadera ma...

Diez años, cien motivos para amar el cine (primera parte): The Big Parade (El gran desfile) - King Vidor, 1925.-

Este mes mi querido blog está cumpliendo diez años. Publiqué la primera entrada en este espacio el 03 de abril de 2016, luego de terminar con mi proyecto anterior: Mi Blog sobre Mr Hitchcock . A modo de celebración, les presentaré una serie de diez entradas, en cada una de las cuales daré mis diez motivos para amar diez de mis películas favoritas que nunca antes recibieron una reseña en el blog. ¿Me acompañan? Aquí vamos con la primera entrega.- Motivo Nº 1: el lenguaje cinematográfico.- The Big Parade es una joya del lenguaje cinematográfico en tiempos del cine mudo. Desde la primera escena, que nos presenta un país en ebullición y a los tres amigos cuyos pasos seguiremos (y que todavía no son amigos, ni siquiera se conocen pues provienen de extractos sociales bien diferentes), Vidor utiliza su cámara para contarnos todo lo que necesitamos saber sobre estos personajes. Slim (Karl Dane) es un obrero que tiene siempre un escupitajo a pedir de boca, Bull (Tom O’Brien) es un cantinero de...