sábado, 29 de septiembre de 2018

Smarty (Caprichos) - Robert Florey, 1934.-


Mi recorrido por las películas de Warren William me llevó hacia esta película que genera no poca controversia. El argumento podría resumirse así: Vicki (Joan Blondell) tiene inclinaciones masoquistas. Como no está obteniendo lo que desea de su esposo Tony (Warren William), comienza un juego del gato y el ratón a partir de divorciarse de él, casarse con Vernon (Edward Everett Horton) su abogado, intentar recuperar a Tony y obtener por fin la golpiza que ansía desde el comienzo. Sí… ese es el argumento de la película…
Creo que lo más importante para acercarse a esta película es no tomarse la trama en serio. Nadie en la película lo hace, de hecho, y sería un error que uno lo hiciera. Smarty no es un tratado sobre derechos de la mujer ni sobre violencia doméstica. Es una comedia y además pre-code: todo tiene el tono de un episodio del Coyote y el Correcaminos, pero con vestidos de noche y trajes de smoking; casi como una película de Lubitsch alla Warner Bros, con sus bordes sin pulir.-
Una vez adoptado este estado mental, encuentro que existen al menos dos interpretaciones posibles para Smarty. La primera, más literal, es que Vicki goza siendo golpeada por Tony y que busca el primer bofetón (el que Tony le da frente a sus amigos George - Frank McHugh - y Anita - Claire Dodd) como una forma de provocar una cadena de acontecimientos que pongan más acción (sin dobles sentidos) en su matrimonio. Y este es un aspecto que a menudo se pierde de vista entre los detractores de esta película: Vicki desea ser golpeada por su marido. No lo sufre, no siente miedo de su esposo ni - como parte del proceso de naturalización de la violencia - siente que merezca una golpiza por una supuesta falta.-
Pero una segunda interpretación se me presenta como más atractiva: que Smarty utilice el tema de la violencia como una metáfora del deseo sexual insatisfecho de Vicki. De hecho, el primer bofetón que Tony da a su esposa es una reacción ante la referencia íntima que ella hace cuando él menciona que se siente impotente para ganar una partida de bridge. Esta referencia se relaciona con las zanahorias cortadas en cubos. Las zanahorias no son el único símbolo fálico de la película: tanto Tony como Vernon tienen dificultades para hacer pasar los gemelos por el ojal de sus puños y Vicki tiene la costumbre de pellizcar la punta de la nariz de sus esposos, un gesto que Tony da a entender que encuentra excitante. El lenguaje de la película también está lleno de dobles sentidos y de alusiones hacia la virilidad (o falta de ella) de los hombres de la película: Vicki, por ejemplo, se refiere a Vernon como “su niño" y se llama a sí misma “su mamá". Es en este segundo sentido que Anita afirma que todas las esposas deberían ser “golpeadas” al menos una vez en su vida.-
Y en esta misma línea se entiende el personaje de Bonnie (Joan Wheeler), la novia de Tony que a su vez está casada con un tipo de lo más aburrido a quien nunca vemos. Bonnie es otra mujer que no está obteniendo lo que desea dentro de su matrimonio.-
Desde este punto de vista, Smarty me parece una película mucho más valiente que lo que aparenta: una película sobre una mujer defendiendo su interés por una determinada práctica sexual puede ser interesante y atractiva como curiosidad, como fue en su momento La Secretaria; pero una película sobre una mujer reclamando su derecho a tener una vida sexual plena es mucho más universal y, aunque nos parezca que estamos avanzados en el tema, aún se encuentra en el cine contemporáneo. Sólo que Smarty fue filmada hace ochenta y cuatro años atrás en los momentos finales de uno de los períodos más ricos del cine hollywoodense: el pre-code.-