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Mostrando las entradas con la etiqueta cine argentino

Diez años, cien motivos para amar el cine (octava parte): El secreto de sus ojos - Juan José Campanella, 2009.-

Motivo N° 1: la estructura.- Una de las cosas que más me gustan de esta película es su estructura. Hace muchos años, tras ver la película a poco de su estreno, leí la novela original de Eduardo Sacheri (la novela se llama La pregunta de sus ojos), autor del guión junto con el director Campanella, y la verdad es que no recuerdo ningún detalle por lo que no puedo atribuirle el mérito de la estructura al guión, tal vez provenga de la novela. En cualquier caso, lo maravilloso es la forma paulatina en la que vamos entrando en la trama a través de la suerte de McGuffin que contiene, por ponerlo en términos hitchcockianos: el violento crimen en el que muere Liliana Coloto (Carla Quevedo) y el dolor de su viudo, Ricardo Morales (Pablo Rago). Esto impulsa la trama en la que se ve envuelto el empleado judicial Benjamín Espósito (Ricardo Darín) junto a su segundo Sandoval (Guillermo Francella) y a la secretaria del Juzgado, Irene (Soledad Villamil).- La historia es contada a través de dos líneas...

Feliz Navidad con Luna de Avellaneda - Juan José Campanella, 2004.-

  Luna de Avellaneda no es una película de Navidad pero merecería serlo. Decidí volver a verla después de muchos años porque la mencionamos con mi querida Hildy en los comentarios de su artículo de Navidad y me sorprendí al encontrar tantas referencias a uno de los clásicos navideños por excelencia, It’s a Wonderful Life (además de una cita “textual” con nuestro héroe elevando una plegaria al cielo desde un puente en la soledad de la noche), referencias que nunca antes había captado. Lo cual no es extraño porque la historia de George Bailey y Clarence es la favorita del director Juan José Campanella.- Esta película cuenta la historia de Román Maldonado (Ricardo Darín) desde su nacimiento hasta sus cuarenta y tantos y la decadencia del club de barrio en el que nació (literalmente), que es también la decadencia de su propia vida y la de un país entero. Rodeando a Román están todas las variantes de la sociedad argentina post crisis político-socio-económica de diciembre de 2001: su ...

Cinco motivos para amar El Rey del Once - Daniel Burman, 2016.-

Motivo Nº 1: La relación padre - hijo.- El comienzo de la historia nos presenta a Ariel (Alan Sabbagh) preparándose para regresar a su Buenos Aires natal desde Nueva York para presentarle su mujer a su padre, Usher (Usher Barilka). Usher no es más que una voz en el teléfono, una presencia invisible en la vida de Ariel y del espectador, una anécdota que viene de la infancia. Y sin embargo lo llena todo, está en todos lados y todo lo sabe, todo lo puede. Ariel se pasa toda la película intentando infructuosamente ver a su padre y encontrándolo en el mundo que lo rodea. Encuentra su esencia en ese departamento en el cual Ariel creció sin madre, porque ella abandonó a Usher asfixiada por los preceptos y las costumbres de una fe judía en la que ya no creía y un poco sin padre, porque Usher vivía (y vive) trabajando para el prójimo con tanta dedicación que parecería que no le queda espacio para su hijo (así al menos lo siente Ariel). Lo encuentra en esa fundación de asistencia a la gente care...

Tres caras del Conde de Montecristo (última parte).-

Continúo mi breve recorrido por adaptaciones del clásico de Dumas con dos películas, una que había visto antes de leer la novela y otra que ha sido un verdadero descubrimiento para mí.- The Count of Monte Cristo (El Conde de Montecristo) - Rowland V. Lee, 1934.- Ay, ay, ay… en la entrada anterior mencioné brevemente que me resulta interesante descubrir, en una película que dura dos horas o menos, qué partes de una larga novela permanecen, cuáles son eliminadas y cuáles se agregan. Y mencioné además que creo fervientemente en la separación entre cine y literatura pero que también creo para poder llamarse “adaptación”, una película debería respetar lineamientos mínimos, de lo contrario debería adoptar otro título y no “colgarse” (por decirlo de alguna forma) de la fama de una novela; además de que debe guardar coherencia interna. Pues bien, esta versión me hizo tirarme de los cabellos en más de una oportunidad a causa de su forma de manejarse en torno a ambas cuestiones, déjenme adelanta...