martes, 30 de abril de 2019

Bingo de películas (octava parte).-

Casi vamos cerrando este bingo. En este caso han salido sorteadas “secuela”, “drama hospitalario” y “película protagonizada por Barbara Stanwyck”.-

21 de abril - Secuela: Bride of Frankenstein (La novia de Frankenstein) - James Whale, 1935.-


Umm… ¿por qué pareciera que muchas personas creen que esta película es mejor que Frankenstein? Este fue mi segundo fracaso en el curso de este bingo, pero al menos esta vez vi la película hasta el final.-
La primera escena de Bride nos muestra a Mary Shelley (Elsa Lanchester) conversando afectadamente sobre su novela con su marido (Douglas Walton) y Lord Byron (Gavin Gordon). Nunca más volvemos a verlos, ni siquiera en el final, de modo que este prólogo queda huérfano y desconectado del resto (y la verdad es que pronto uno se olvida de él). Luego asistimos a los hechos inmediatamente posteriores al final de la primera película, con algunas sorpresas: resulta que el Monstruo (Boris Karloff, teniendo aquí el primer lugar en los títulos) y Henry Frankenstein (Colin Clive) sobrevivieron al incendio del molino y mientras éste último es llevado de nuevo a su castillo para reunirse con Elizabeth (lamentablemente ya no interpretada por Mae Clarke sino por Valerie Hobson), el Monstruo huye por los bosques. Mientras tanto un Dr. Pretorius (Ernest Thesiger) insiste en que Frankenstein una fuerzas con él en la creación de vida esta vez basada en órganos generados artificialmente. Volvemos al Monstruo, quien en esta parte se ha convertido en el verdadero héroe de la película. Mientras que en el primer film había ahogado - involuntariamente claro - a una pequeña niña, aquí salva a una pastora que cayó al agua, pero de todos modos es atacado y finalmente capturado por una muchedumbre furiosa. Luego de escapar, el Monstruo llega a la cabaña de un hombre ciego (O. P. Heggie) de quien recibe las primeras muestras de amabilidad desde su creación y quien le enseña a hablar (y el gusto por el vino y el tabaco, dicho sea de paso), pero la buena vida nunca dura mucho para el Monstruo y pronto se encuentra en la huida de nuevo. Finalmente el Monstruo conoce al Dr. Pretorius y junto a él, a su ayudante Karl (Dwight Frye en un rol diferente al de la primera parte) y a Frankenstein se dedica a la creación de una novia para él (Elsa Lanchester).-
El problema es que Bride of Frankenstein parece estar hecha con partes de distintas películas, al igual que el Monstruo. En muchos momentos prevalece un tono humorístico que no termina de pertenecer a esta historia. Además, la película se demora interminablemente con Frankenstein y Elizabeth (que ciertamente son personajes bastante sosos y cuanto más vemos a la joven en pantalla, más recordamos que Clarke ya no está para representar el papel) y con el Dr. Pretorius y sus experimentos que, amén de constituir una curiosidad de efectos especiales, tampoco terminan de atrapar. La película solo recobra interés cuando el Monstruo está en pantalla, especialmente en la escenas en las que aún no aprendió a hablar. Pero aún así en las escenas finales, se pierde un poco la coherencia del personaje que hasta aquí no había quitado la vida a nadie. Hay también un cierto aire a mayor presupuesto en relación a la primera película: daría la sensación de que los productores asignaron más dinero para la construcción de decorados y para efectos especiales pero que no cuidaron su integración en el film final.-
Me quedo, en definitiva, con imagen de un Monstruo conmovido por la oración de un hombre solitario que por fin ha encontrado un amigo.-

22 de abril - Drama hospitalario: Night Nurse (Enfermeras de noche) - William A. Wellman, 1931.-


Otra vez aparece Wellman por aquí, esta vez con una película que en parte es un thriller con trasfondo médico y en parte es una excusa para mostrar a Barbara Stanwyck y a Joan Blondell vistiéndose y desvistiéndose ante el menor estímulo.-
Desde el comienzo la película hace un más que agudo comentario acerca de los años de la Depresión y de las puertas que abre conocer a la gente correcta en una institución, puertas que para el común de los mortales están cerradas. Uno de estos comunes mortales es Lora Hart (Barbara Stanwyck), quien ansía ingresar a la escuela de enfermeras para acceder al “único puesto en el que pagan por aprender”. Gracias a una coincidencia (Lora no es una Baby Face) logra un puesto y se le asigna un dormitorio que debe compartir con Maloney (Joan Blondell). Pronto ambas jóvenes hacen buenas migas y al egresar son asignadas como enfermeras de dos niñas de fortuna que están gravemente enfermas, Maloney durante el día y Lora durante la noche. Cuando resulta evidente que las niñas no están recibiendo los cuidados adecuados, Lora se involucra en una trama cuasi gótica, con una tétrica ama de llaves (Blanche Friderici), un chófer sospechoso (un jovencísimo Clark Gable), un médico corrupto (Ralf Harolde) y una madre alcohólica para la cual la fiesta nunca termina (Charlotte Merriam). En el final, Lora salva el día con ayuda de su benefactor el Dr. Bell (Charles Winninger) y de su novio contrabandista de alcohol Mortie (Ben Lyon).-
Night Nurse no es una obra maestra y echa mano a muchos lugares comunes pero guarda un par de ases bajo la manga que la convierten en una película muy entretenida y por momentos sorprendente. Las escenas entre Lora y la madre de las niñas (siempre borracha al punto de la inconsciencia y siempre buscando colgarse del brazo de un caballero) son una perla y son muy impactantes las escenas que relatan el maltrato infantil que sufren las niñas. Y en el final, Mortie resuelve el problema en una forma muy pre-code…

23 de abril - Película protagonizada por Barbara Stanwyck: Ladies they talk about (En boca de todos) - Howard Bretherton y William Keighley, 1933.-


Emm… tercer fracaso en mi bingo. Imaginé que esta película sería como Caged pero en versión pre-code. Y resulta que si acaso una película en la que Barbara Stanwyck interpreta a la chica de una banda de ladrones de bancos que va presa por no delatar a sus cómplices podía ser aburrida, aquí la encontramos.-
Las escenas más emocionantes son las primeras en las que Nan Taylor (Stanwyck) hace de carnada para que sus cómplices puedan entrar al banco. Cuando es condenada (en una forma típicamente pre-code, Nan termina en la cárcel por decir la verdad siendo que tenía oportunidad de salvarse gracias a la intervención de un predicador evangélico que se ha enamorado de ella, representado por Preston Foster) resulta que la protagonista termina en una cárcel que parece más bien un internado para señoritas: todas las internas son amigables y se hacen bromas, las guardiacárceles son compinches y bastante ingenuas y la única amenaza proviene de una reclusa celosa que no mataría una mosca.-
Tal vez en el futuro cambie de opinión sobre esta película. Por el momento, me pareció una gran oportunidad perdida...

domingo, 28 de abril de 2019

Bingo de películas (séptima parte).-

Ya quedan pocas en el bolillero. En este último sorteo salieron “película ganadora de cinco o más premios Oscar”, “película ganadora al Oscar por mejor maquillaje” y “película de ciencia ficción”.-

18 de abril - Película ganadora de cinco o más premios Oscar: It happened one night (Sucedió una noche) - Frank Capra, 1934.-


Revisando la lista de las películas con más premios Oscar en su haber resulta que se trata en su mayoría de películas grandes que tienen mucho para disputar en las principales categorías o que cuentan historias impactantes, dramáticas. Y luego están las honrosas excepciones. It happened one night no es sinónimo de super producción para nadie pero se convirtió en la primera en ganar las cinco categorías más importantes (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Actor y Mejor Actriz). Y no es para menos teniendo en cuenta que se considera que fundó nada menos que un género cinematográfico: la screwball comedy (además de ser la película responsable de la caída en las ventas de camisetas para hombre, según cuenta la leyenda).-
Confieso que prefiero al Capra del período pre-code. Si bien sus películas más importantes y conocidas corresponden a la etapa posterior a 1934, hay algo de desfachatez y de sutileza (su mensaje se volvió más explícito con los años) en este período que me resulta delicioso. Hay muchos matices también. En esta película todos los personajes - con la probable excepción de King Westley (Jameson Thomas) el novio desangelado de la protagonista - tienen sus virtudes y sus defectos, no son planos en absoluto. Y sus antecedentes, la carga de historia que cada uno trae al momento de iniciarse la trama, es indicada a través de sus acciones evitando exposiciones tediosas.-
Uno de los aspectos destacables de It happened one night es la belleza de la fotografía. Gran parte de las escenas transcurre de noche (hay muchas escenas nocturnas en la filmografía de Capra) en entornos rurales que se prestan para el uso del claroscuro a manos del director de fotografía Joseph Walker.-
Pero sin dudas lo mejor de la película, aquello que hace que funcione, es la química que existe entre sus protagonistas. Clark Gable en el papel de Peter, un reportero en desgracia que se tropieza por casualidad con la historia que lo llevará de nuevo a la cima, y Claudette Colbert como Ellie, una heredera malcriada que se ha casado en secreto con un hombre que su padre (Walter Connolly) desaprueba y recorre el país de incógnito para reunirse con su amado. Debo decir que en la primera escena hace un poco de ruido la elección de la protagonista, en el sentido en que Colbert parece un poco mayor para ese personaje. Pero cuando Ellie conoce a Peter y aquella química sale a la superficie, ya nos olvidamos de cualquier objeción. Acompañando a este dúo de lujo hay una galería de secundarios inolvidables y espacio para un comentario sobre la Depresión, con una madre y un niño desfallecientes de hambre.-

19 de abril - Película ganadora al Oscar por mejor maquillaje: Ed Wood - Tim Burton, 1994.-


Amor al cine en estado puro emanando de la pantalla, eso es esta película. Ed Wood está hecha con amor y cuenta una historia de gente de cine que ama el cine (aún cuando no sepa hacerlo muy bien).-
El eje central está puesto en la relación de Edward D. Wood Jr. (Johnny Depp), el peor director de cine de la historia, y un anciano Bela Lugosi (Martin Landau). Y en la relación de Wood con los suéteres de angora y sus sueños de ser el próximo Orson Welles.-
Ed Wood es una pequeña joya por donde se la mire. Las interpretaciones son grandiosas (en especial la de Landau, quien ganó un Oscar como Mejor Actor Secundario y que compone un Lugosi asombroso aún para quienes no estamos demasiado familiarizados con la obra del actor) y la película en general tiene una estética que honra al cine negro de los años ‘50 que Wood debía admirar, con planos en ángulos inusuales y un montaje que hilvana las escenas con buen ritmo. Hay además una galería de personajes marginales imperdibles que se aglutina en torno a Wood formando una pequeña familia. Mi única objeción respecto de esta película es que cuando Lugosi muere (no creo cometer un spoiler aquí), se pierde gran parte del interés y la última media hora se arrastra un poco. Pero Burton guarda una última sorpresa: en un momento en el que Wood lidia con las complejidades de hacer un film financiado por una congregación religiosa, se encuentra en un bar nada menos que con su ídolo Orson Welles, interpretado por un Vincent D’Onofrio jovencísimo que parece el propio Welles resucitado, pero no el de los años ‘50 sino aquel de El Ciudadano. Con esta escena Ed Wood nos regala un hermoso momento de ficción (no tengo la información pero estoy convencida de que ese encuentro nunca se produjo en ese ni en ningún otro contexto) en donde Wood no sólo se encuentra con su modelo sino que además lo ve en su máximo esplendor.-

20 de abril - Película de ciencia ficción: Island of Lost Souls (La isla de las almas perdidas) - Erle C. Kenton, 1932.-


Estaba guardando esta película para una de esas noches en las que apetece ver una peli “de miedo”. Y resultó que más que las criaturas del Dr. Moreau (Charles Laughton), es el propio doctor el que da miedo. De forma similar a lo que sucede en Freaks (Tod Browning, 1932), los seres marginales terminan inspirando compasión mientras que los hombres “normales” son despreciables.-
Cuando Edward Parker (Richard Arlen) naufraga y es rescatado por la tripulación de un barco carguero que transporta animales bajo la supervisión del Dr. Montgomery (Arthur Hohl) descubre un extraño sujeto con características no del todo humanas. Este individuo está al servicio del Dr. Moreau, quien conduce experimentos científicos desde su mansión en medio de la jungla en una isla que no figura en los mapas. Parker termina allí por azar y Moreau decide aprovechar su presencia para testear las reacciones de Lota (Kathleen Burke), la “mujer pantera”, uno de sus experimentos. Cuando la prometida de Parker, Ruth (Leila Hyams) se impacienta por no tener noticias suyas y decide ir en su búsqueda, el Dr. Moreau ve amenazado su pequeño universo e intenta protegerlo, pero sus creaciones (liderados por el Decidor de la Ley - Bela Lugosi en un rol que cien actores hubieran podido representar) parecen tener otros planes…
No he leído la novela de H. G. Wells pero al menos aquí, Parker y su prometida representan versiones más bien mediocres de vida humana. Las verdaderas estrellas de la película son los habitantes de la isla y es de destacar que los realizadores reemplazaron el nombre original de la novela - La isla del Dr. Moreau - por el de Isla de las Almas Perdidas, enfatizando el elemento metafísico de la historia. La existencia del alma y su pérdida constituyen gran parte del tema subyacente en esta película de horror: Montgomery perdió la suya en el momento en que se puso al servicio del Dr. Moreau y las criaturas viven bajo un código moral que parece dotarlos de alma, diferenciándolos de los animales de los que provienen (“no correr en cuatro patas, no comer carne, no derramar sangre” son la ley en la Isla). Lo que resulta más inquietante en la película es la facilidad con la que ese código moral puede quebrarse en cuanto el líder-semidios avala un derramamiento de sangre en su propio beneficio y la forma en que, una vez quebrado, ya no puede volver a restaurarse.-

martes, 23 de abril de 2019

Bingo de películas (sexta parte).-

Continúan rodando las bolillas. En este caso, han salido “película bélica”, “película ganadora del Oscar por mejor música original”, “western” y “película muda”.-

14 de abril - Película bélica: The Eagle and the Hawk (El águila y el halcón) - Stuart Walker, 1933.-


Las películas bélicas producidas con posterioridad a la I Guerra Mundial y hasta la implementación del Código de Producción Cinematográfica tienen la particularidad de ser, en su mayoría, antibelicistas. Las consecuencias de la Gran Guerra sobre la población civil fueron tan graves que ya nadie se hacía ilusiones con supuestos motivos de gloria y honor; desgracia y destrucción es lo único que la guerra tiene para ofrecer tanto a los vencedores como a los vencidos y el cine recogió ese guante a través de obras maestras adultas y honestas.-
The Eagle and the Hawk es una cruda mirada sobre la guerra enrolada en esta corriente. Nos presenta a Jerry Young (Fredric March), un aviador americano enlistado en la Real Fuerza Aérea británica que mantiene una rivalidad con Henry Crocker (Cary Grant), un excelente artillero pero muy arrogante. Cuando Jerry es reclutado para combatir en Francia en un cuerpo de aviación que debe hacer tareas de reconocimiento, su entusiasmo inicial se esfuma inmediatamente al perder a su artillero/observador. Las bajas se suceden constantemente al mismo tiempo que Jerry empieza a acumular medallas: regresa al campamento con su avión intacto luego de cada reconocimiento pero inevitablemente sus observadores no sobreviven más que a un par de misiones y los nuevos reclutas son cada vez más jóvenes. Pronto se le une Henry y ambos conforman un gran equipo pese a su antipatía personal. Juntos parecen imparables pero Jerry se está hundiendo en la depresión y el alcoholismo y la única vez que parece salir a flote, vuelve a hundirse con una tragedia aún peor que las anteriores.-
Nadie representaba en cámara la degradación del espíritu, la más profunda desesperación como Fredric March. El arco que describe su interpretación, desde los días despreocupados de la alta sociedad (la película tiene una secuencia de títulos brillante en la que nos muestra al trío principal - Jack Oakie como el bromista amigo de Jerry lo completa - en sus vidas previas a la Guerra) hasta las noches de pesadillas y borracheras y asco por los honores recibidos es impagable. Y sin embargo, su actuación es más bien contenida. Cuando Jerry tiene unos días de licencia y es invitado a una fiesta elegante en Londres, un pequeño niño se le acerca y le pregunta si el enemigo explota con un gran “big bang” al morir. Jerry ni siquiera tiene espíritu suficiente como para indignarse o para dar un sermón.-
La dirección de la película está atribuida a Stuart Walker, un director con una breve filmografía, pero se cree que quien dirigió gran parte de las escenas es Mitchell Leisen, listado como “director asociado”. Sea quien haya sido el director, lo cierto es que la película es de una economía y de una contundencia apabullantes. Desde el uso de ciertos marcadores para indicar el paso del tiempo y de los observadores que acompañan a Jerry: el cambio de nombres en una pizarra, el soldado que reúne las pertenencias del recién fallecido mientras silba una tonada, casi como si fuera un oficinista; hasta las escenas de combate aéreo, pasando por una escena muy bella durante la licencia de Jerry, en la que es llevado a un parque a la luz de la luna por una hermosa desconocida (Carole Lombard pre estrellato) que adivina las heridas secretas de este oficial, The Eagle and the Hawk merece ser rescatada del olvido.-

15 de abril - Película ganadora del Oscar por mejor música original: Jaws (Tiburón) - Steven Spielberg, 1975.-


Hay bandas musicales que parece que todo el mundo conociera aún cuando no haya visto la película, como la de Psicosis o la de Star Wars. Tiburón tiene una de esas bandas, sin dudas. Ese “tun-tun-tun-tun” que inmediatamente nos pone alerta contra algún peligro invisible.-
Hoy vi esta película por primera vez y mi primera reacción fue de alegría al comprobar qué vigente se siente y sin embargo qué… analógica es, digamos. Me llenó de felicidad ver qué bien integrados están los efectos especiales, qué bien lograda está una ilusión que hoy sería generada por computadora y que en aquellos tiempos se conseguía sabiendo hacer cine. Tan simple como eso.-
Jaws acierta además en la elección del elenco, en ese aspecto de hombre común que tienen los tres protagonistas (Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss) y que logra acercarnos el drama. En general todos los actores parecen “gente normal” a falta de una mejor manera de decirlo y eso da mucha vida a la película.-
Y los personajes experimentan situaciones y dilemas de gente normal: dudas, angustia, falta de impulso a la hora de hacer lo correcto, determinación para llegar hasta el final cuando hay un deber por cumplir, vuelta sobre planes descartados cuando los infalibles fallan. En especial me resultó muy rico el personaje de Martin, interpretado por Roy Scheider, el Jefe de Policía que dejó Nueva York con su familia en busca de un lugar más tranquilo para criar a sus hijos y en el cual pudiera “hacer la diferencia”. En definitiva, me encontré con una película que siempre había descartado por considerarla lejana a mis gustos y sobre la que no podría haber estado más equivocada…

16 de abril - Western: The Ox-Bow Incident (Incidente en Ox-Bow) - William A. Wellman, 1942.-


La inclusión de esta película en mi bingo marca el único fracaso hasta el momento en mi pequeña empresa. Como mencioné en alguna entrada anterior, estoy aprovechando este bingo para descubrir películas nuevas o para reencontrarme con películas que no hubiera visto en mucho tiempo. Y había reservado esta categoría para “El hombre que mató a Liberty Valance”, película sobre la que escuché un muy buen comentario de parte de un crítico al que respeto mucho. Pues, debo confesar que a duras penas vi los primeros veinte minutos de rigor y desistí… digamos que no es para mí, sin menospreciar a nadie. Huí hacia lo conocido, entonces, y me decidí por The Ox-Bow Incident.-
Película maravillosa por donde se la mire, creo que conforma una buena sesión doble con “A la hora señalada”. Allí donde aquélla trata sobre un pueblo que da la espalda al único hombre justo, esta gira en torno a un pueblo que se arroga la potestad de juzgar y castigar arrastrando a los justos en su barbarie.-
La primera parte de la película está dominada por Henry Fonda, quien da vida a Gil Carter, un forastero que llega a un pueblo del Oeste junto a su amigo Art (Henry Morgan) para buscar a la chica que se suponía esperaría por él (y no lo hizo). Enseguida llega la noticia de que uno de los habitantes del pueblo fue asesinado por ladrones de ganado y ante la ausencia del Sheriff, una muchedumbre furiosa, ignorante y vengativa decide tomar la Justicia en sus manos. Los pocos que se oponen al linchamiento - un comerciante interpretado por Harry Davenport, un hombre negro de gran fe con el rostro de Leigh Whipper y el propio Gil - no logran imponerse y el grupo parte hacia las montañas en busca de los culpables liderado por un antiguo oficial de la Guerra de Secesión (Frank Conroy), inspirado más por darle una “lección de hombría” a su hijo (William Eythe) que por un afán de Justicia. Comienza así la segunda parte de la película, en la que un joven Dana Andrews - como uno de los sospechosos - toma la película y corre. Lo acompañan en el trío de sospechosos un también joven Anthony Quinn y Francis Ford. La dignidad de Andrews, la compasión que inspira, la forma en la que Wellman filma a la horda violenta a través de su punto de vista, todo ello constituye la gran fortaleza de esta película. Y en el final, la contundencia de una carta que llega demasiado tarde.-

17 de abril - Película muda: Lady of the Night (La dama de la noche) - Monta Bell, 1925.-


Me intriga mucho la gran cantidad de películas mudas en las que el actor principal representa un doble rol. Supongo que parte del atractivo en estos primeros años era mostrar la versatilidad de los actores de cine (menospreciados por los actores en otros medios) y deslumbrar al público con un efecto que sólo el cine podía lograr. En este caso, es Norma Shearer quien se pone en la piel de dos personajes: Florence Banning, una joven de clase alta y Molly Helmer, una prostituta huérfana que pasó su infancia en un reformatorio.-
Las vidas de Florence y Molly se entrecruzan desde su más tierna infancia cuando el Juez Banning (Fred Esmelton), padre de Florence, condena a veinte años de prisión al padre de Molly (Lew Harvey). Retomamos la historia veinte años después: la madre de Florence murió y Molly quedó huérfana y - recién salida del reformatorio - se vuelca a la prostitución. Por azar, ambas se enamoran del mismo muchacho, un inventor llamado David (Malcolm McGregor) por el cual las dos están dispuestas a hacer sacrificios.-
Esta película es una olvidada gema silente, es un gran ejemplo del alto grado de sofisticación del cine mudo aplicado aún a un pequeño melodrama como este. Monta Bell hace un gran trabajo transmitiendo lo esencial de la trama con mucha economía y presentando los contrastes en las vidas de estas dos familias, los Helmer y los Banning. Y es especialmente benévolo con los Helmer; Bell evidentemente siente compasión por Molly, sus orígenes humildes, la sordidez de su vida y los afanes de refinamiento de la joven y de su eterno pretendiente “Chunky” Dunn (George K. Arthur). Las escenas que tienen a los Banning y a David por protagonistas son bastante estándares, pero cuando Molly o “Chunky” aparecen, siempre hay algo interesante para ver, como aquella escena en la cual Molly revisa su maquillaje reflejándose en el cristal de un coche fúnebre o esa en la que “Chunky” intenta en vano capturar un haz de luz que se filtra por una persiana rota en casa de Molly y recae sobre la foto de una mesa de gala publicada en una revista.-
Otro de los aspectos que me resultó fascinante en esta película - e intentaré evitar el spoiler - fue su final. Lejos de plantearse la vida en términos de todo o nada, cuando las cosas se ponen feas Molly reagrupa fuerzas y sigue adelante decidiendo que una vida llena de risas no está tan mal, después de todo… Yo no puedo evitar pensar que en definitiva esta perdedora nata salió ganando por primera vez en su vida.-

domingo, 14 de abril de 2019

Bingo de películas (quinta parte).-

En medio de mi resfríado, siguen rodando las bolillas de mi bingo de cine. En esta oportunidad han salido “película no haya ganado ningún Oscar”, “película basada en un libro” y “documental”.-

11 de abril - Película que no haya ganado ningún Oscar: The Color Purple (El color púrpura) - Steven Spielberg, 1985.-


Una de las mayores controversias de las nominaciones al Oscar en 1986 fue que The Color Purple fuera nominada en once categorías importantes, incluyendo mejor película, sin que su director fuera nominado también. Para aumentar el agravio, en la noche de la premiación la película no ganó ninguna estatuilla, pasando a la historia como una de las películas que, habiendo recibido gran cantidad de nominaciones, se fue con las manos vacías. También en su momento fue criticada duramente: que presentaba una versión discriminatoria contra los hombres, que “lavó” las escenas de lesbianismo de la historia, que un director blanco judío conocido principalmente por sus historias de fantasía y aventuras no tenía nada que hacer al frente de esta película, etc. Por suerte, con el paso del tiempo todo esto se transforma en mera anécdota y lo que queda son las películas para que hablen por sí mismas…
¡Y esta vaya que habla! Ya los títulos iniciales me dejaron intrigada: los nombres de los actores y de los realizadores se suceden en letras color púrpura en el más absoluto silencio y cuando se abre la pantalla vemos a dos niñas corriendo y jugando felices en medio de un campo cubierto de flores violetas. Pero cuando de pronto las niñas llegan a terreno abierto descubrimos que una de ellas tiene un enorme vientre de embarazada. No necesitamos de ninguna línea de diálogo ni de ningún detalle (aunque luego los tendremos) para descubrir una historia de abuso sexual y de violencia y esos son tan sólo los primeros minutos de película. Enseguida descubrimos que la niña embarazada es Celie (Desreta Jackson y más adelante Whoopi Goldberg) y que su abusador es su propio padre (Leonard Jackson), quien ya la había dejado embarazada antes. Ambos niños le son arrancados a Celie y pronto es separada de su único amor, su hermana menor Nettie (Akosua Busia) para ser dada en matrimonio a un viudo padre de tres hijos, llamado Albert pero conocido simplemente como “Señor” (Danny Glover). El Señor es un marido cruel que somete a Celie durante décadas, humillándola en público y en privado, volviendo a separarla de Nettie e imponiéndole la presencia de su amante, una cantante de cabaret llamada Sugh Avery (Margaret Avery). Pronto se teje entre Celie y Sugh una relación de amor en toda la extensión de la palabra, comenzando por la noche en la cual Sugh logra que Celie sonría a pleno sin taparse la boca con las manos y luego hace el amor con ella.-
Como una subtrama, tenemos la historia de Sofía (Oprah Winfrey) la tenaz nuera de Celie (esposa de Harpo - Williard E. Pugh - el hijo varón del “Señor”) quien termina en la cárcel injustamente y eso quiebra su espíritu hasta que una acción de Celie le devuelve el fuego a su mirada, así como Sugh a insuflado confianza y fuerza en Celie.-
Lo único que me resultó difícil de procesar en la forma en la que se cuenta la historia son las notas de humor o liviandad que aparecen aquí y allá, que por momentos me parecieron disonantes hasta que entendí que, primero en muy pocos casos se puede mantener la solemnidad eternamente sin que la película empiece a sentirse más importante que el tema que cuenta o sin que al menos al espectador se le reviente una venita por la amargura; y segundo, que esta historia está contada desde el punto de vista de Celie, una mujer niña que nunca tuvo la oportunidad de madurar debidamente a causa de una infancia cortada de la peor manera y de una vida adulta llena de humillaciones y privaciones.-
Por otro lado, uno de los aspectos que más me han gustado de esta película, además de la calidez con que retrata las relaciones entre estas mujeres y su manera de contar mediante imágenes a veces muy crudas pero generalmente muy bellas es la forma en la Spielberg redime a sus “villanos”. Cada padre en esta película tiene pecados de distinta gravedad que expiar y hacia el final, todos lo logran.-
En definitiva, más allá de las críticas y de los desplantes, siempre quedan las películas, como dije anteriormente. En este caso, he evitado expresamente mencionar que esta película (como los nombres de sus actores reveló) cuenta la historia de una mujer negra, inmersa en una comunidad negra, a lo largo de alrededor de cuarenta años a partir de 1909. Y es que la historia que cuenta es universal y podría ocurrir en muchos lugares y momentos de la historia y en ese sentido es un acierto que haya sido filmada por el director menos pensado.-

12 de abril - Película basada en un libro: To Kill a Mockingbird (Matar a un ruiseñor) - Robert Mulligan, 1962.-


To Kill a Mockingbird se ha transformado para mí en una de esas películas que crecen con los sucesivos visionados, que dicen cada vez más cosas y emocionan cada vez más.-
Adaptación de la novela homónima de Harper Lee (novela que leí casi entera hace un par de años atrás y que nunca terminé porque perdí el interés poco antes de llegar al final, pero que ahora quiero releer), cuenta desde el punto de vista de los hermanos Jem y Jean Louise “Scout” Finch (gloriosos Phillip Alford y Mary Badham), hijos del abogado viudo Atticus Finch (Gregory Peck), los sucesos ocurridos en su pequeña comunidad de Alabama entre 1932 y 1933. Años de Depresión, años de segregación racial al rojo vivo, años de juegos y descubrimientos y peligros que apenas se adivinan.-
El conflicto se desata a partir de que Atticus es designado abogado defensor de Tom Robinson (Brock Peters), un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Aquellos cercanos a los Finch demuestran su apoyo, pero la comunidad en general - mayormente de estrato rural, con poca instrucción y muy golpeada por la crisis económica - rechaza y hostiga a la familia. Paralelamente, los niños y su nuevo amigo Dill (John Megna), un niño fantasioso y con un vacío familiar que es apenas insinuado y que está de visita por los veranos se obsesionan por el misterio que esconde una de las casas de su calle: la de la familia Radley. Se supone que el hijo de los Bradley, Boo, es un joven trastornado que intentó asesinar a su padre con una tijera pero que no fue institucionalizado por orgullo de la familia y ahora vive recluido en la casa, saliendo solamente de noche cuando nadie lo ve.-
Existen tantas aristas fascinantes en esta película. El universo infantil que se crea y se sostiene a lo largo de toda la película (ni por un momento nos apartamos del punto de vista de los niños), lleno de cosas que los jóvenes protagonistas ignoran sobre la comunidad que los rodea y sobre su propio padre; la elección magistral de los actores; la postura - decisiva para 1962 y para la actualidad también - respecto de los negros y los dementes. Y tantos momentos… pero me quedo con cuatro. El primero es aquel en el cual Atticus explica a su hija porqué aceptó la defensa de Robinson diciendo que si no lo hubiera hecho, no podría caminar por el pueblo con la cabeza en alto, no podría volver a decirles a sus hijos que no hicieran algo. He aquí plasmada la idea que inspira a Atticus, según la cual su autoridad frente a sus hijos (y vaya que la tiene) proviene de su conciencia tranquila, de su solvencia moral. El segundo momento es la escena en la que los niños siguen a Atticus hasta el pueblo una noche en la que presienten que algo está por suceder. Se encuentran con su padre montando guardia frente al calabozo de Robinson y justo cuando están por volver a casa, llega una horda de vecinos - en su mayoría granjeros al igual que el padre de la mujer agredida - para linchar al acusado. Los niños salen en defensa de Atticus y se niegan a retirarse cuando éste se los ordena. Entonces Scout reconoce a un hombre que en una escena anterior fue a casa de los Finch a pagar parte de una deuda por asesoramiento con una bolsa de nueces porque no tiene dinero, y cuyo hijo es compañero de curso de Scout y mereció su compasión por su pobreza. La niña saluda a este hombre y le envía saludos para su hijo con una inocencia que desarma y con este simple gesto de individualizar e interesarse por uno de los miembros de esta muchedumbre violenta, logra desactivar el ataque en ciernes. El tercer momento ocurre durante el juicio, cuando Atticus interroga a la víctima Mayella Ewell (Collin Wilcox), una mujer joven, muy pobre e ignorante, tal vez con algún retraso mental, tal vez abusada sexualmente, que fue forzada a mentir en su declaración y estalla acusando - a su manera - al verdadero culpable (“él se aprovechó de mí” grita entre llantos, sin atreverse a señalar con el dedo a su agresor); la contracara de este momento es el testimonio de Robinson, quien comete el pecado de decir lo indecible: que sintió pena por una mujer blanca. Mi último momento (y la verdad es que podría enumerar miles) tiene lugar en el mísmisimo final. Mientras que las aventuras de los niños y sus incursiones en el universo de Boo dominan la primera parte de la película, la segunda parte está consagrada al juicio seguido contra Robinson, que los niños presencian desde la galería superior de la Corte junto con el público de color. En el epílogo ambas líneas se entrecruzan y entonces llega el momento en el que Atticus debe aprender una lección: su propia hija le enseña que a veces la Verdad no acarrea automáticamente Justicia, porque la Justicia es mucho más compleja.-

13 de abril - Documental: A Conversation with Gregory Peck - Barbara Kopple, 1999.-


Y ya que estaba inmersa en el mundo de Atticus Finch volví a ver este documental maravilloso que, utilizando como punto de partida el ciclo de presentaciones en vivo realizadas por Gregory Peck pocos años antes de su fallecimiento, recorre parte de la vida y la obra del actor. Pero sobre todo, deja un testimonio vivo y en primer persona de las emociones que dirigían al hombre: su sentido del humor, su profunda emoción por el nacimiento de su nieto, su conexión indeleble con To Kill a Mockingbird, su dolor por el fallecimiento temprano de uno de sus hijos, su deseo de ser recordado como un buen padre y esposo y como un narrador de historias. Confieso que me he enamorado un poquito.-

viernes, 12 de abril de 2019

Bingo de películas (cuarta parte).-

Poniéndome al día con mi bingo de películas he sorteado “película pre-code”, “screwball comedy”, “película que transcurra en tiempo real” y “película que transcurra en un único espacio”. Sigo atrasada, pero un resfríado fuerte me dificulta la permanencia frente al teclado :(

7 de abril - Película Pre-Code: Three on a Match (Tres vidas de mujer) - Mervyn LeRoy, 1932.-


Nuevamente me sorprendo por la corta duración de las películas de este período, que en una hora o tal vez un poco más (63 minutos en este caso) se las arreglan para contar una trama intensa, llena de detalles y de historia de la que va con mayúscula y de la otra. Three on a Match nos presenta las vidas de tres mujeres a lo largo de más de diez años desde sus tiempos de colegio hasta la adultez. Ellas son la aplicada y considerada Ruth, la más popular y un tanto engreída Vivian y la coqueta e incorregible Mary, que en sus versiones adultas tendrán los rostros de Bette Davis, Ann Dvorak y Joan Blondell respectivamente.-
Las tres se reencuentran por casualidad luego de no verse por más de diez años y descubren que la que parece tenerlo todo (Vivian) es la más insatisfecha. Vivian pronto tira todo por la borda (casi literalmente) al abandonar a su marido Robert (Warren William) para huir con su pequeño hijo (Buster Phelps) tras un maleante de poca monta interpretado por Lyle Talbot.-
Esta película tiene varias aristas interesantes (por ejemplo, la forma en la que reivindica a la “chica mala” Mary frente a la que se suponía que tenía el futuro asegurado, Vivian; o la aparición en un rol secundario de un joven Humphrey Bogart), pero lo que la convierte en inolvidable es la interpretación de Ann Dvorak. A medida que Vivian avanza en su camino de una sola mano hacia la perdición, el trabajo de Dvorak cobra una intensidad memorable, pero sin caer nunca en la sobreactuación. Decididamente, esta es su película aunque en la actualidad frecuentemente se enfatice la participación de Bette Davis, de seguro porque pese a lo pequeño de su rol es la más recordada del trío principal. Es Ann Dvorak quien tiene más para hacer, es aquella cuyo rol despierta mayor compasión (Warren William también despierta la mía, pero mi opinión aquí no es parcial, je) y quien al final alcanzará la redención.-

8 de abril - Screwball comedy: My Man Godfrey (Al servicio de las damas) - Gregory La Cava, 1936.-


Normalmente no me gusta la categoría de “la mejor tal cosa o tal otra” o “mi x o y preferido”, porque hay tantos aspectos a considerar que no sé cómo alguien podría elegir una u otra. Pero… sí, My Man Godfrey probablemente sea la mejor screwball comedy de la historia y mi preferida en ese género. Es aquella que reúne como ninguna otra todos los caracteres “de manual” del género: lucha de los sexos con un personaje femenino fuerte, situaciones alocadas, crítica social, diálogo rápido, romance traducido en tono de comedia sin sentimentalismos, enredos y simulaciones vinculadas con la identidad. Todo se da cita en esta pieza de relojería dirigida por Gregory La Cava acerca de una niña rica de buen corazón pero que nunca debió pensar demasiado en nada, Irene Bullock (Carole Lombard) que toma bajo su ala a un “hombre olvidado” al que conoce en un basurero municipal como parte de una búsqueda del tesoro ridícula y bastante cruel. Este “hombre olvidado” es Godfrey Smith, Parke en realidad, un marginal con la cara de William Powell que no es quien aparenta pero por el momento termina en la posición de mayordomo de la imposible familia Bullock. Con habilidad, Godfrey se gana a algunos miembros de la casa (Alice Brady en el rol de la estúpida pero adorable madre de familia y Jean Dixon como la mucama acostumbrada a ver pasar decenas de mayordomos son mis favoritas) y aprende a manejar al resto (Gail Patrick interpreta a la hermana malvada de Irene). Pronto Irene se enamora perdidamente de Godfrey e irá conquistando - a fuerza de insistencia - su corazón herido.-
My Man Godfrey tiene muchos momentos de pura comedia, muchos de ellos a cargo de Mischa Auer en el rol del protegido de la Sra. Bullock, pero prefiero quedarme con dos aspectos. El primero es la aguda mirada que propone sobre la sociedad americana de mediados de los años ‘30, en la que todavía se sentían los efectos de la Depresión, muchos de cuyos afectados eran los “hombres olvidados”, es decir quienes habían combatido en la Primera Guerra Mundial (en la primera escena Godfrey y uno de sus amigos marginales se dan las buenas noches en francés, detalle revelador sobre los caminos andados por estos personajes) al mismo tiempo que una clase privilegiada seguía viviendo los coletazos de los “años locos”.-
El segundo es la hermosa química que existe entre Powell y Lombard. El dúo ya llevaba algunos años divorciado luego de un breve matrimonio, pero continuaron siendo amigos y fue Powell quien insistió para que Lombard fuera contratada para el rol de Irene. Sin embargo, estos datos no bastan para justificar la calidez y sinceridad de sus momentos juntos en la pantalla, que sólo se explican por esa magia intangible que únicamente la cámara sabe captar.-

9 de abril - Película que transcurra en tiempo real: High Noon (A la hora señalada) - Fred Zinnemann, 1952.-


Hadleyville entre las 10:35 hs y las 12:15 hs. Una balacera anunciada y la desesperada búsqueda de apoyo de Will Kane (Gary Cooper), un Marshall retirado, ante un pueblo entero que le da la espalda.-
Es tanta y tan rica la historia que hay detrás de la producción de esta película (una amistad rota por la caza de brujas, su guionista y productor en el exilio, todos los involucrados en la realización disputándose el crédito por el éxito de la película, su estrella buscando rehabilitar su carrera, romances detrás de cámara, la discusión respecto a si es o no un western) que por un momento parecería que todo ello es más interesante que la película en sí misma. Y sin embargo, al volver a verla luego de un par de años desde la última vez, quedé nuevamente fascinada por su estética, por el uso del montaje para aumentar la tensión, por el trabajo valiente de Gary Cooper y por esta idea del único hombre lúcido intentando en vano proteger a un grupo que no se ayuda a sí mismo.-
Visualmente, la película es de un blanco y negro tan diáfano que desarma, casi no hay sombras excepto las justas y necesarias y en definitiva todo traduce las sensaciones de una mañana de calor imposible en la que no hay dónde esconderse.-
Y el paralelismo con la caza de brujas en Hollywood (y con cualquier otra situación en la que un grupo violento se impone sobre una comunidad que no quiere comprometerse en el respaldo de los valientes, que eso sigue pasando y mucho) es inevitable. Por motivos de mayor o menor peso, hasta la joven novia de Kane (Grace Kelly) y su mentor (Lon Chaney Jr) intentan convencerlo de que se vaya del pueblo y evite la confrontación con Frank Miller (Ian MacDonald). Mientras que algunos abiertamente esperan que Miller regrese al pueblo a reinstaurar el vicio y la corrupción, la ambigüedad de la posición del grueso de la comunidad queda sintetizada en el discurso del Mayor Jonas Henderson (Thomas Mitchell): Kane dio un valioso servicio a la comunidad al lograr el encarcelamiento de Miller pero ahora que éste fue indultado, lo mejor sería que Kane se fuera para evitar una balacera que ponga en problemas al resto del pueblo. La única que entiende profundamente al protagonista es su antigua amante - y amante de Miller también - Helen Ramírez (Katy Jurado), quien sabe que Kane no puede hacer otra cosa que enfrentar a Miller y a sus secuaces pero también sabe que las probabilidades de que el Marshall resulte victorioso son ínfimas y por lo tanto, no correspondiéndole quedarse para ayudar a un hombre que ya no es suyo, lo mejor es huir.-

10 de abril - Película que transcurra en un único espacio: Una Pura Formalità (Una pura formalidad) - Giuseppe Tornatore, 1994.-


Ví esta película por primera vez hace muchos años y nunca la olvidé hasta que finalmente logré conseguirla en DVD. Desde entonces no puedo decir que haya aumentado demasiado mi conocimiento sobre la filmografía de Tornatore, pero lo poquísimo que he visto es muy interesante. Una pura formalidad muestra el encuentro mano a mano de Onoff (Gérard Depardieu), un célebre escritor que no publica hace varios años, y un Comisario sin nombre (Roman Polanski) que es su más ferviente admirador. Onoff es detenido por la policía cuando corre sin rumbo en medio de la noche, bajo una tormenta terrible, sin documentación y con una mancha de sangre en su ropa. Es llevado a una comisaría en ruinas, en un pueblito perdido, en donde se le dice que debe esperar al Comisario. A su llegada, éste comienza el interrogatorio de rigor, descubriendo que Onoff no recuerda qué hizo en las últimas horas y miente (o se confunde) sobre el resto. La cuestión a descubrir es muy simple: en la casa de Onoff se halló un cuerpo con el rostro destrozado y el Comisario intenta que Onoff - el único sospechoso - le revele la identidad de su víctima.-
La película recorre un par de caminos que con posterioridad fueron transitados por versiones hollywoodenses, pero lo que resulta fascinante aquí es la sencillez con la que se aborda todo. Con poquísimos personajes y sin salir del ámbito de la comisaría (hay algunos planos rápidos de la casa de Onoff a medida que éste recuerda el día anterior, pero el montaje acelerado hace que nunca dejemos verdaderamente el espacio principal) la tensión recae sobre el juego de ajedrez desarrollado por el Comisaro y Onoff (con algunas intervenciones bien programadas de un joven oficial representado por Sergio Rubini). Y hacia el final, cuando se resuelve el misterio, no hay mensajes ni juicios de valor, sólo queda la camadarería de dos hombres que han coincidido en un momento desafortunado y han aprendido a apreciarse mutuamente.-

lunes, 8 de abril de 2019

Bingo de películas (tercera parte).-

Durante el fin de semana pasado una de las “categorías” de películas sorteadas en mi bingo fue “película original y su remake”. Con un par de días de atraso, he aquí mi entrada.-

6 de abril - Película original y su remake: Imitation of Life (Imitación de la vida) - John M. Stahl, 1934 y Douglas Sirk, 1959.-


Dos versiones de la misma historia, filmadas con veinticinco años de distancia en dos contextos históricos de Estados Unidos en los que muchas cosas seguían siendo iguales. En ambos casos recorremos la historia de dos mujeres solas, una blanca y la otra negra, ambas madres de niñas, que tejen una relación durante años, a partir de que la segunda convence a la primera de tomarla como mucama a cambio de casa y comida. En ambos casos hay una historia de éxito profesional, un triángulo amoroso complicado, sacrificio y una dura historia de aceptación de la propia identidad por parte de la hija de la mujer negra, una niña mestiza de piel muy clara. Sin embargo, hasta aquí llegan las similitudes y ambas películas adquieren, desde lo estético y los detalles de la trama, vida propia.-
En la primera versión (estrenada luego de la implementación del Código de Producción Cinematográfica) Bea Pullman (Claudette Colbert) es la mujer blanca y Delilah Johnson (Louise Beavers) es la afroamericana. Bea heredó de su marido un emprendimiento de venta de jarabe de arce que no va demasiado bien, pero su talento innato para los negocios la lleva a tomar la receta secreta de panqueques de Delilah y construir sobre eso un emporio comercial del cual hace socia a Delilah (es importante tener en cuenta este detalle, porque en un principio parece desagradable que Bea se apropie de la receta familiar de Delilah, pero no lo hace sin ofrecer nada a cambio). Pasan los años y ambas mujeres siguen juntas, prosperando económicamente y criando lo mejor posible a sus hijas que ahora tienen los rostros de Rochelle Hudson y de Fredi Washington. Jessie (Hudson) continúa sus estudios en la Universidad, pese a que era la menos brillante de las niñas, mientras que Peola (Washington) intenta en vano encontrar un lugar en el mundo de los blancos a los que se parece pero al que no pertenece. Jessie tendrá sus propios problemas cuando regrese de la Universidad y conozca a Stephen Archer (Warren William), el prometido secreto de su madre, de quien se enamora.-


La segunda versión presenta varias diferencias que la disminuyen a mis ojos. En primer lugar, allí donde la versión de 1934 era una película discreta que por único depliegue estético tenía los decorados Art Decó de la mansión de Bea en la segunda parte (y varios atuendos espectaculares para Claudette Colbert, bien en el estilo de los años ‘30) y unos cuantos movimientos de cámara muy bellos, la versión de 1959 es de un Technicolor rabioso en pantalla ancha que no combina del todo con la naturaleza íntima de la historia que pretende contar.-
En segundo lugar, al adaptarse la historia de la mujer blanca (Lora Meredith es su nombre en este caso) a la imagen pública de la actriz que la interpreta, Lana Turner, la película pierde en mucho. Lora es una actriz de teatro que está decidida a triunfar sin importar lo que deba dejar en el camino (incluída su hija), es decir que lejos de montar una empresa en la que ambas mujeres puedan desarrollarse, esta mujer tiene una inclinación exclusivamente individual y gran parte de la película gira en torno a ella. Esto (y la vanidad y egocentrismo que derrocha Turner en cada escena) socava la relación entre ambas mujeres. Más allá de los aspectos que hoy en día nos parecen atrasados (Delilah rechazando su independencia, viviendo eternamente en el subsuelo de la casa de Bea y aspirando solamente a un gran entierro), la versión de 1934 establece con mucha potencia la amistad y la confianza incondicional entre ambas mujeres. Esa es la gran historia amor de la película. En la versión de 1959, quien entabla una relación de respeto y afecto con Annie Johnson (una espléndida Juanita Moore) es Stephen Archer (John Gavin). Tanto Lora como su hija Susie (interpetada por Sandra Dee en la segunda parte) comparten sus confidencias con Annie casi como si escribieran en un diario íntimo, sin esperar una respuesta a cambio (vamos, qué ganas sentí de sacudir a madre e hija de los hombros, a ver si se despabilaban). Y cuando Annie deba salir en busca de su hija Sarah Jane (Susan Kohner), lo hace sola a diferencia de la versión anterior. En esta versión hay una cierta nota de resentimiento entre ambas mujeres, las dos parecen tener algún reproche para hacer a la otra.-
La relación entre Susie y Stephen tiene también otro tenor en la segunda versión. En la primera, Jessie ignora la verdadera naturaleza de la relación de Stephen y su madre y se deslumbra por su primera experiencia en el mundo de los adultos. Pero en la versión de 1959, Susie conoce a Stephen desde su infancia y si bien es entendible que haya tendo un flechazo con él durante años, hay algo en su actitud que genera incomodidad, la competencia con su madre es mucho más abierta.-
En lo que gana la versión de 1959 es en la descripción de la crueldad a la que queda expuesta Sarah Jane en un mundo en el que impera la segregación racial. En la primera versión vemos que Peola sólo puede conseguir un trabajo como dependiente en un restaurante si su empleador cree que es blanca, lo cual ya es bastante (resuenan en mi memoria las palabras de la cantante Lena Horne, quien en una entrevista contó que durante su juventud una mujer negra sólo podía ser maestra, cocinera o puta); pero en la segunda versión, el mundo es mucho más hostil y más violento que eso y la última escena no pretende resolver su situación. Tanto en 1959 como en 1934 la segregación era la norma. Pero al menos el cine ya no tenía que mentirnos un final feliz.-