sábado, 30 de diciembre de 2017

Balance de fin de año y anticipación del año próximo.-

Ya se termina el año más increíble en términos cinematográficos, desde lo personal. Empecé 2017 con muchas adiciones maravillosas para mi colección, la mayoría de ellas inesperadas.-


Este año pude ahondar en las filmografías de algunos actores y directores que ya me interesaban; así sumé To Be or Not To Be (Ser o no ser) y Design for Living (Una mujer para dos) de Lubitsch, Mr. Smith Goes to Washington (Caballero sin Espada) y You Can’t Take it With You (Vive como quieras) de Capra, Harvey (El invisible Harvey) y Made for Each Other (Lazo sagrado) protagonizadas por James Stewart, Only Angels Have Wings (Sólo los ángeles tienen alas) y Holiday (Vivir para gozar), protagonizadas por Cary Grant, Dr. Jekyll and Mr. Hyde (El hombre y el monstruo) y Death Takes a Holiday (La Muerte de vacaciones), protagonizadas por Fredric March;  A Night at the Opera (Una noche en la ópera) y Room Service (El hotel de los líos), de los Hermanos Marx...


También fue un año de reconciliaciones con algunas películas y figuras que había intentado en el pasado pero no me habían caído en gracia; se abrieron nuevas puertas en mi colección para Irene Dunne con The Awful Truth (La pícara puritana) y para Carole Lombard con My Man Godfrey (Al servicio de las damas) y me enamoré por completo de West Side Story (Amor sin Barreras).-


Fue un año con algunas decepciones: allí quedaron por el camino promesas incumplidas con la dupla Bogart - Bacall (Dark Passage - La senda tenebrosa - y The Big Sleep - El sueño eterno - no funcionaron muy bien para mí), con Greta Garbo (ya he dicho aquí que su misterio me deja fría), con Picnic (que me pareció un amasijo insoportable).-



Este año descubrí algunos directores nuevos para mí, como King Vidor o Tod Browning, pero fundamentalmente fue un año de actores. Empecé maravillándome con las mil caras de Lon Chaney; continué enamorándome de John Gilbert en todas sus versiones, ya sean mudas o parlantes; y terminé sorprendiéndome con los estallidos y las sutilezas de James Cagney. De 2017 me llevo conmigo, pues, estos tres amores para que me acompañen siempre…



¿Y qué me reserva el 2018? Mi lista de pendientes está llena de películas que me depararán (espero) hermosas sorpresas. Allí están City Lights (Luces de la ciudad), The Crowd (Y el mundo marcha) y Sunrise (Amanecer), que anticipo llenas de poesía silente; incursiones en las filmografías de dos reinas del cine mudo: Louise Brooks (con Pandora’s Box - La caja de Pandora) y Clara Bow en versión parlante (con Call her Savage - Sangre rebelde); joyas del pre-code: Baby face (Carita de ángel) y Red Headed Woman (La pelirroja); películas que me intrigan mucho como The Night of the Hunter (La noche del cazador) y Leave her to Heaven (Que el Cielo la juzgue); más Capra (Mr. Deeds Goes to Town - La alegría de vivir - y Meet John Doe - Juan Nadie); más Cagney (Footlight Parade - Desfile de candilejas - y Angels with Dirty Faces - Ángeles con caras sucias). En definitiva, mucho más cine... ¿me acompañan?

domingo, 17 de diciembre de 2017

Historias con aniversario.-

La semana pasada se cumplió un aniversario peculiar: el 12 de diciembre es el día del fallecimiento de la pobre Marion Crane a manos de la Sra. Bates en Psycho (Psicosis). Esta conmemoración me puso a pensar en las películas cuya acción transcurre en una fecha concreta, no una fecha histórica o Navidad, Año Nuevo, Día de los Enamorados, etc. sino un día cualquiera elegido por los realizadores porque sí. Aquí va mi pequeña selección de aniversarios…

16 de mayo: Trouble in Paradise (Un ladrón en la alcoba) - Ernst Lubitsch, 1932.-


Una vez leí en Internet una frase acerca de esta película y me encantó, así que la robaré. Decía que si una copa de champagne pudiera transformarse en cine, sería “Un ladrón en la alcoba”, indicando que esta película es la suma de todo lo chispeante, sofisticado y divertido que puede obtenerse en la gran pantalla.-
Gaston Monescu (Herbert Marshall) y Lily (Miriam Hopkins), dos ladrones de joyas, se conocen en Venecia un 16 de mayo y deciden unir fuerzas en el crimen y en el amor. La posibilidad de un gran golpe los lleva a introducirse en el entorno de Mariette Colet (Kay Francis), la heredera de una millonaria empresa de perfumes parisina. A partir de allí comienza a tejerse un triángulo amoroso delicioso, que involucra como cuarta y quinta arista a los dos pretendientes de Mariette: François Filiba (el siempre excelente Edward Everett Horton) y el Mayor (Charles Ruggles). El elenco se completa con otro secundario de presencia fuerte, C. Aubrey Smith en el rol de Adolphe J. Giron, el tesorero de la Compañía Colet que tiene algún que otro secretillo en su pasado.-
Esta película encapsula los mejores elementos del estilo Lubitsch: las elipsis representadas en las manecillas de un reloj o en las páginas de una partitura de ópera que avanzan; las sombras y los reflejos en espejos que revelan secretos; las puertas y escaleras utilizadas como elementos narrativos; el ritmo preciso y casi musical de la puesta en escena. Todo se conjuga en una de las mejores comedias del período pre-code y más allá también.-

24 de mayo: Brigadoon - Vincente Minnelli, 1954.-


Tommy Albright (Gene Kelly) y Jeff Douglas (Van Johnson) son dos amigos neoyorquinos en viaje de cacería por Escocia y, perdidos en el bosque, de pronto descubren un pueblo que no figura en el mapa: Brigadoon. Tommy se enamora de la joven Fiona (Cyd Charisse), cuya hermana va a casarse ese día: el 24 de mayo. Intrigado por los misterios de Brigadoon, el héroe descubre que el pueblo desaparece cada noche por cien años gracias a un milagro producido en 1754 para salvarlo de las brujas que asolaban Escocia. Las condiciones impuestas al milagro impiden que Fiona abandone el pueblo para unirse a Tommy, pero su amor puede realizarse si Tommy se queda en el pueblo… claro que ello implicaría abandonar su vida (incluyendo la prometida que espera en casa).-
Brigadoon es muy efectiva en contar la historia de amor entre Tommy y Fiona a través de dos números musicales encantadores entre Gene Kelly y Cyd Charisse (su mejor compañera, si me preguntan) y también logra gran emoción en el número que representa el momento de peligro del pueblo. Sin embargo, tiene el tono oscuro de otros musicales de su época, la desesperación de Tommy y el escepticismo y el alcoholismo de Jeff son elementos bastante pesados aún cuando resulten aligerados por la historia de amor. La estética de la película contribuye a este tono: impedidos de filmar en escenarios naturales, Minnelli y Kelly debieron conformarse con montañas pintadas y bosques artificiales. Este contexto, lejos de disminuir la calidad de la película, resalta el lirismo de la historia. Pero así como todo parece una hermosa ilusión de amor (y la película de verdad es muy hermosa), hay un poco de tristeza y de muerte en el largo sueño de cien años que duerme Brigadoon.-

11 de octubre: It’s Always Fair Weather (Siempre hace buen tiempo) - Gene Kelly, Stanley Donen, 1955.-


Ted Riley (Gene Kelly), Doug Hallerton (Dan Dailey) y Angelo Valentine (Michael Kidd) son tres soldados que vuelven de combatir en la II Guerra Mundial luego de pasar cuatro años como hermanos. Antes de retomar su vida de siempre, prometen reencontrarse diez años después, el 11 de octubre de 1955. Los tres se presentan a la cita, sólo para descubrir que ninguno de ellos alcanzó sus sueños de juventud y que cada uno desprecia a los otros dos y a sí mismo.-
Hablando de musicales oscuros… Si Brigadoon es un bello pero triste poema de amor, It’s Always Fair Weather es un cuento urbano sobre la vida en los años ‘50. La inserción de la TV en la vida cotidiana, el regreso de la guerra, un divorcio en ciernes, las mafias del deporte, el desgaste de la amistad y las mujeres “con carreras” conforman el paisaje de la película.-
Kelly y Donen se valen de reducciones de la pantalla, solucionando el problema que significó para los directores la incorporación del sistema Cinemascope en cuanto a los primeros planos. Además, sacan el mayor provecho posible de la pantalla ancha, recurriendo a coreografías que aprovechan el espacio (atención al número de Cyd Charisse con un grupo variado de boxeadores o al de Gene Kelly sobre patines) y a escenas con pantalla dividida que permiten mostrar a los protagonistas juntos a la vez que aislados, reflejando exactamente su estado interno.-
Uno de los aspectos que más me gustan de esta película es que en el final no presenta la resolución total de los conflictos, sino que nos deja con los protagonistas plantados frente a nuevos desafíos. Dan Dailey, en especial, se roba el final cuando Doug llama por teléfono a su esposa y descubre que ella ha desistido del divorcio: la felicidad emocionada que muestra en tan pocos segundos es una de las bellezas de esta película.-

domingo, 10 de diciembre de 2017

Les Girls (Las Chicas) - George Cukor, 1957.-

Momento Nº 1: “Qué es la verdad”.-


En el comienzo de la película asistimos al juicio por daños y perjuicios iniciado por la ex bailarina francesa Angèle (Taina Elg) por la supuesta difamación cometida a través del libro de memorias de su ex colega inglesa Sybil (Kay Kendall). A partir de aquí Les Girls cuenta la historia de Barry Nichols (Gene Kelly), un bailarín y productor teatral estadounidense, y “sus” chicas, las tres bailarinas que encabezan su compañía: Sybil, Angèle y la estadounidense Joy (Mitzi Gaynor). Tres flashbacks nos llevan a la primavera de 1949 en París y nos muestran las relaciones sentimentales que Barry habría mantenido con cada una… ¿o con todas? Una de las maravillas de esta película es el juego de caleidoscopio propuesto por Cukor: cada flashback  presenta variaciones en la historia a través de la actuación de sus protagonistas, de los decorados, del maquillaje y vestuario de las actrices… Así, el director nos invita todo el tiempo a desconfiar de la historia que nos cuenta cada flashback, sin presentar a ninguna de ellas como la definitiva y dejando que el espectador decida cuál es la verdad.-

Momento Nº 2: Ça c’est l’amour.-


Uno de los recuerdos de Sybil nos lleva al río Sena, en donde Barry y Angèle pasean en un bote. La secuencia de este encuentro (que termina con la despedida de los amantes en la entrada del departamento que comparten las bailarinas) es una de las más hermosas de la película, pero lo cierto es que toda la película tiene una fotografía bellísima, obra de Robert Surtees. Cukor y Surtees sacan buen provecho del sistema Metrocolor (no tan vistoso como el Technicolor), usando una paleta de colores cálidos y una iluminación suave o directamente la penumbra. Esto no solo produce un efecto estético sino también dramático, lo cual nos lleva al…

… momento Nº 3: El (no tan) brillante mundo del espectáculo.-


Les Girls replica el tono dado por Cukor a A Star is Born (Ha nacido una estrella, 1954): hay momentos románticos, momentos de comedia, momentos musicales, pero la película es esencialmente un drama crudo acerca del mundo del espectáculo visto desde sus profundidades más oscuras. Las penurias, los desengaños, la vida pendiendo de un hilo demasiado delgado (de hecho, Sybil y Angèle se acusan mutuamente de haber intentado suicidarse), todo transcurre detrás del decorado y en los camarines de los artistas. Es allí donde Barry rompe el corazón de Sybil y de Angèle o sufre el desdén de Joy, según qué historia creamos.-

Momento Nº 4: La chica de los cigarrillos.-


Cukor hace su mejor esfuerzo por equilibrar a su elenco y permitir que cada una de las chicas tenga su momento para brillar, pero indudablemente Kay Kendall se roba el show. Lamentablemente Kendall moriría de leucemia dos años después de filmar esta película, con tan sólo 33 años, pero Les Girls queda como un hermoso testamento de su talento como comediante y como actriz. Su escena más importante en la película la tiene haciendo una versión improvisada de la Habanera de Carmen de Bizet, completamente borracha, en el flashback de Angèle pero mi momento favorito de Kendall en la película ocurre unos minutos antes, cuando Angèle entra en el departamento para advertir a Sybil que Sir Gerald (Leslie Phillips), su prometido, llegó inesperadamente de visita. La interpretación de Kendall en esta escena oscila entre la comedia y el drama con maestría y hace desear un paseo por la breve filmografía que dejó a su muerte.-

Momento Nº 5: “Why I am so gone about that gal”.-


Les Girls no es técnicamente un musical, en el sentido en que los números musicales no hacen avanzar la historia de ninguna manera ni expresan los sentimientos de los personajes. Cukor mismo concibió la película como una comedia con música, más que como un musical. Y sin embargo, está llena de música en vistas de que Barry y las chicas protagonizan un espectáculo de music-hall. La coreografía fue creada por Jack Cole y si bien es divertida y acorde a la historia (no hay en la película ningún número que Barry no hubiera podido montar sobre un escenario real), nada resulta demasiado emocionante. Hasta que llega el último número, “Why I am so gone about that gal” que - según dicen - coreografeó Gene Kelly a causa de la enfermedad que mantuvo a Cole alejado del set. El número está protagonizado por Gene Kelly y por Mitzi Gaynor y es una delicia, tanto más porque muestra a un Kelly en plena forma a sus cuarenta y cinco años en su despedida de los musicales de MGM.-