domingo, 19 de agosto de 2018

Body and Soul (Cuerpo y alma) - Robert Rossen, 1947.-

Momento Nº 1: Charley regresa a casa.-


Los primeros minutos de Body and Soul son de una economía increíble. Con las primeras tres escenas (que consumen tan solo siete u ocho minutos de película) aprendemos que este boxeador llamado Charley Davis (John Garfield) está atormentado por la muerte de un tal Ben (más tarde descubriremos de quién se trata); que ha recorrido un largo camino desde que era apenas un muchacho en un barrio pobre de Nueva York; que algo ocurrió para que su madre (Anne Revere) y su amada Peg (Lilli Palmer) se distanciasen de él y que ese distanciamiento les duele y todavía los sorprende a todos, no se acostumbran aún a que las cosas estén así entre ellos. Parte del mérito de estas escenas proviene del guión de Abraham Polonsky claro, pero una inmensa parte emana de los intérpretes. Voy a mencionar mucho este punto a lo largo de mi texto porque estoy fascinada con el trabajo de estos actores: la química que existe entre ellos es fantástica y los tres representan con mucha naturalidad y autenticidad los caminos que recorren sus personajes a lo largo de la historia. Para cuando termina esta secuencia, ya fuimos completamente atrapados por este comienzo y queremos ver el resto.-

Momento Nº 2: el meetcute.-


La secuencia inicial nos conduce a un largo flashback que nos mostrará el ascenso de Charley en el mundo del boxeo profesional, comenzando la noche en la que conoce a Peg en un mitin político en el que ambos representan promesas de futuro: él como campeón amateur y ella como reina de belleza. Charley está acompañado de su mejor amigo, el fiel “Shorty” (Joseph Pevney) y cuando ambos muchachos acompañan a Peg a su casa en un taxi, Charley ve la oportunidad para hacer un avance sobre la joven. De nuevo, la química de este grupo (“Shorty” reemplaza aquí a la Sra. Davis, pero ya vendrán escenas entre los cuatro que también son una delicia) es maravillosa. En especial la interacción entre Garfield y Palmer: ambos lucen exactamente como ellos mismos en 1947 - la película no se destaca particularmente por su recreación de época o por enfatizar demasiado el paso del tiempo en los personajes, sólo se agregan unos cuantos cabellos grises aquí y allá y muchas cicatrices en el rostro de Charley - pero su forma de comportarse hace perfectamente creíble la situación que interpretan. Lo cual vuelve mucho más loable su trabajo como actores; de veras uno cree que está viendo a dos jóvenes que acaban de conocerse y que comienzan a enamorarse a medida que descubren sus diferencias, sin el apoyo de maquillaje o vestuario. En especial me resultó sorprendente el trabajo de John Garfield. Haré aquí una breve disgreción para contar que esta no es la primera película que ví de él, pero sí fue la primera con la que su trabajo comenzó a parecerme interesante. Ahora bien, no me entusiasmé por completo sino hasta que ví Force of Evil, filmada al año siguiente de Body and Soul y me encontré con un hombre completamente diferente bajo la misma piel. Los gestos, la forma de moverse y de hablar, todo era distinto. Entonces volví a Body and Soul y comencé a advertir todos los pequeños detalles en la composición del personaje (la postura de los brazos relajados en el frente del cuerpo, el gesto de limpiarse constantemente la nariz, el movimiento de los hombros y esa perpetua expresión de asombro infantil ante un mundo que de pronto abre todas sus puertas), todo lo que da vida al boxeador Charley Davis en el cuerpo del actor John Garfield. Qué puedo decir, me enamoré.-
Volviendo a la película, la relación entre Charley y Peg se fortalecerá con el tiempo, después de que el padre de Charley muera en medio de un ataque entre bandas de contrabandistas de alcohol (su tienda de dulces está ubicada al lado de un garito) y Peg se sume a “Shorty” en su apoyo a la carrera de boxeador profesional de Charley, contra los deseos de la Sra. Davis. Este segmento de la película está signado por la crítica a una sociedad que no deja mucho margen para que un joven ambiocioso de los barrios de trabajadores como Charley prospere. Sin nadie que pueda respaldarlo económicamente y con demasiado orgullo como para humillarse ante los dadores de préstamos, Charley no tiene más opción que abrirse camino con sus puños si quiere hacer fortuna y rápido.-

Momento Nº 3: la fiesta de compromiso.-


Muy pronto Charley se convierte en boxeador profesional gracias a los contactos que “Shorty” logra con el manager Quinn (William Conrad) y comienza a ganar prestigio y fortuna. Tras un año de gira por el país, un mundo de abundancia se abre ante sus ojos extasiados como los de un niño. Sin embargo, hay un límite para su ascenso: si Charley quiere conseguir peleas verdaderamente importantes, debe asociarse con Roberts (Lloyd Gough), un promotor todopoderoso que consolida su imperio en base al arreglo de peleas, influencia en las apuestas y otras maquinaciones non sanctas. “Shorty” y Quinn saben que una asociación de tal carácter es un arma de doble filo, pero Charley confía en que un campeón puede controlarlo todo y que en definitiva no importa si debe entregarse a Roberts, después de todo, el dinero es dinero, sin memoria ni moral. La escena en la que Charley y Peg anuncian su compromiso ante su entorno - que ahora incluye a Roberts y a Quinn y su amante Alice (Hazel Brooks), una auténtica femme fatale - es otra pequeña joya de actuación. La dinámica de la relación entre los personajes queda expuesta a través de los gestos breves de cada uno en la medida en que lo que callan comienza a ser más que aquello que pueden decir con franqueza.-

Momento Nº 4: después de la gran pelea.-


A través de Roberts, Charley logra disputar el título de campeón contra Ben Chaplin (Canada Lee) y ganar. Lo que Charley no sabe (pero Quinn sí) es que el resultado fue arreglado y que el único motivo por el que Ben arriesgó su vida para pelear con él (tiene un coágulo en el cerebro) fue para pagar las deudas que su manejador tiene con Roberts. Cuando “Shorty” descubre la verdad y confronta a Charley, todo se sale de control. Charley pierde a un tiempo a su mejor amigo, a su amada y posiblemente a su madre (no volvemos a saber de la Sra. Davis por bastante tiempo luego de esta secuencia) y queda inmerso por completo en el universo de Roberts, con Alice como principal - pero no única - acreedora de todo cuanto pueda obtener. Body and Soul expone así su tesis principal: un sistema corrupto que sólo procura la generación de dinero devora el cuerpo y el alma de los hombres puros como Charley y destruye a quienes intentan combatirlo “desde adentro” como “Shorty” y Ben (él también pagará un alto precio por su honestidad). La única opción es salirse cuando aún se está a tiempo, como Charley descubrirá en el último minuto posible.-

Momento Nº 5: suben las apuestas.-


Pero antes de hacer este descubrimiento, Charley aún piensa que puede jugar el juego según sus reglas y al mismo tiempo recuperar su autoestima y a las mujeres de su vida. Luego de una noche larga en su departamento, solo y rodeado de gente en la que no puede confiar, Charley vuelve a buscar a Peg y - por una mañana gloriosa - todo parece haber vuelto a la normalidad. La Sra. Davis prepara el desayuno en la cocina mientras Charley y Peg comparten secretos en el pequeño dormitorio de al lado (no me canso de insistir en esto: las actuaciones de estos tres son un tesoro que me conmueve cada vez, y he visto esta película tantas veces en los últimos días como para creer que eso ya no me pasaría), hasta que algo sucede: Shimen (Shimen Ruskin), uno de los vecinos, llega para entregar el pedido del mercado y comenta al pasar que el barrio entero ha apostado por Charley pero no por codicia sino como un acto de justicia. En Europa, explica Shimen, están matando judíos como ellos solamente por su religión, pero aquí en América un niño judío de un barrio pobre puede llegar a convertirse en campeón. El único problema es que Charley “vendió” la pelea pero luego del comentario de Shimen ya no puede seguir engañando a Peg y a su madre. La confrontación que sigue es lo que causa el distanciamiento entre ellos que hemos visto al comienzo, y es aquí en donde la película retoma el hilo de la historia.-
Body and Soul no contiene muchas referencias explícitas a cuestiones raciales. Apenas un par de menciones acerca de la religión de los Davis y ninguna acerca del hecho de que Ben es afroamericano. De hecho la película bien podría haber obviado estos aspectos que no son centrales para la trama y aún así conservado su interés aunque perdido textura. Y aquí es donde el contexto histórico en el cual la película fue producida cobra gran relevancia. Body and Soul pertenece a un grupo de películas producidas durante una breve ventana de tiempo abierta entre el final de la II Guerra Mundial y el comienzo de las listas negras y grises en Hollywood tras las sesiones del Comité de Actividades Antiestadounidenses de 1947, entre las cuales se encuentran ejemplos valiosícimos tales como The Best Years of Our Lives (William Wyler, 1946), Crossfire (Edward Dmytryk), Gentleman’s Agreement (Elia Kazan, 1947) y Force of Evil (Abraham Polonsky, 1948) - estas últimas dos también con John Garfield - por mencionar solamente las que he visto, de seguro hay otras. Por apenas un par de años, Hollywood fue capaz de producir películas que criticaran el racismo, la crueldad y la corrupción económica en la sociedad norteamericana y que presentaran - como en Body and Soul - a un afroamericano y a un judío como los únicos hombres decentes en un medio salvaje. Aunque muy pronto, los creadores de estas películas aprendieron la misma lección que Charley en Body and Soul: uno no puede pertenecer a un sistema perverso sin esperar corromperse o acabar destruído y sólo quien rompe con ese sistema tiene alguna esperanza de sobrevida y, a partir de allí, de refundación.-

sábado, 11 de agosto de 2018

Weary River (El príncipe de la melodía) - Frank Lloyd, 1929.-


Por casualidad dí con otra película de Frank Lloyd, director de Children of Divorce, la película de mi última entrada. En este caso, se trata de una película parcialmente sonora - la primera que veo - una variante de lo más curiosa que en este caso funciona bien por la mayor parte del tiempo (sólo en algunas escenas el ritmo se arrastra como suele suceder en las talkies tempranas, pero en líneas generales Weary River se beneficia del dominio de la técnica del cine mudo de su director y sus actores aún en las partes sonoras).-
Weary River cuenta la historia de Jerry Larrabee (Richard Barthelmess), un gángster de mediana importancia que es condenado por haber herido a un transeúnte inocente en medio de un tiroteo entre bandas. Jerry es llevado a prisión, en donde es recibido por un alcaide paternal (William Holden… no, no ese William Holden) que intenta reformarlo (una parte importante de ello es alejarlo de su novia Alice - Betty Compson - en una jugada que parece un poco fuera de lugar). Jerry se convierte en el director de la orquesta de la prisión y comienza a participar en emisiones radiales. Cuando Jerry canta su canción Weary River el público enloquece e inclusive sus antiguos compañeros aplauden con orgullo al escucharlo desde un salón de fiestas. Al salir en libertad, Jerry intenta iniciarse en el circuito del vodevil, pero tanto sus colegas como los miembros de la audiencia le hacen pesar su pasado criminal. Aparentemente, el público adora escuchar transmisiones radiales desde la prisión pero no tolera a un ex convicto de pie en el escenario… Acorralado, Jerry regresa al único mundo que conoce y en donde es aceptado y pronto se ve mezclado en otra pelea entre bandas.-
La primera característica de esta película que llamó mi atención es su gran economía. En los primeros seis o siete minutos (silentes) se nos presenta inequívocamente al protagonista, a su rival Spadoni (Louis Natheaux) y el conflicto que signará la vida del héroe (la caída de un inocente durante el tiroteo). Un poco más adelante, con idéntica economía se nos deja ver el vínculo que une a Jerry con Alice, su complicidad, su genuino amor. Es este vínculo el que hace que creamos en la bondad intrínseca de Jerry: nadie que tenga esa conexión con otro puede ser verdaderamente malvado o quedar sin redención en el final de la historia. Y sin embargo, Weary River no es una película que contenga elementos típicamente románticos o sea sentimental. Es extremadamente simple en su forma de contar (con momentos de gran belleza, como la ejecución de un prisionero que sólo vemos en siluetas) y aún así, muy efectiva.-
Pero lo más interesante de Weary River no está en su forma sino en su contenido. Estrenada en febrero de 1929 - es decir ocho meses antes de la caída de la Bolsa de ese mismo año - esta película ya le habla a lo que será el público de la Gran Depresión. Al mismo tiempo que responde a un esquema anterior al típico del período pre-code en lo que respecta al cine de gángsters (no estamos todavía aquí en el terreno de Little Caesar o The Public Enemy) en el sentido en que los criminales siguen siendo los villanos, Weary River plantea dos situaciones completamente novedosas para su tiempo: la primera, que los ex convictos no reciben la segunda oportunidad que merecen una vez que intentan incorporarse a la sociedad en un plano de legalidad; la segunda, que cuando se encuentra expulsado de la vida a la que aspira, el héroe sólo puede volverse hacia sus amigos criminales en busca de apoyo. Jerry no pertenece en ningún otro sitio que no sea su pandilla o la orquesta de la prisión.-
En el final, la película mira hacia el pasado en su forma de resolver el conflicto (un par de años después, los héroes del cine de gángsters tendrán finales muy diferentes al de Jerry) pero aún así Weary River se presenta como una pieza digna de ser rescatada en la transición entre los temas y formas de los años ‘20 y el mundo del cine pre-code.-

domingo, 5 de agosto de 2018

Children of Divorce (Los hijos del divorcio) - Frank Lloyd, 1927.-


Me acerqué a Children of Divorce buscando ver algo más de Clara Bow (actriz con la que tengo un vacío importante) y me encontré con una película bastante interesante - más allá de su protagonista - tanto en términos argumentales como estéticos. En cuanto a lo primero, ofrece una historia rica que admite más de una interpretación; y respecto de lo segundo, se presenta como una pequeña muestra, nada grandilocuente pero igualmente efectiva, del alto grado de sofisticación que había alcanzado el cine para finales del período mudo.-
La historia nos presenta a tres “hijos del divorcio”: las niñas Kitty y Jean, quienes traban una amistad inseparable al estilo de Jane Eyre y Helen Burns en el convento parisino en el que se encuentran pupilas tras el divorcio de sus respectivos padres; y Ted, el vecino de la infancia de Kitty que se reúne con ella en París, mientras acompaña a su padre divorciado y sus amistades (incluída una mujer mayor que insiste en besar - ¿seducir? - al muchacho).-
Años más tarde, Kitty cuenta con el rostro de Clara Bow, Jean se transformó en Esther Ralston (una actriz con una impresionante lista de más de cien títulos en su haber, casi todos ellos filmados antes de 1940 y especialmente antes de 1929, pero hoy completamente olvidada) y Ted es un jovencísimo Gary Cooper en su primer rol importante. El trío protagonista se reencuentra en Estados Unidos y suma un lado más a su polígono amoroso: el Príncipe Vico (Einar Hanson). Tanto Kitty como el Príncipe tienen el mandato de casarse por dinero (ambos tienen sólo la apariencia de la riqueza), por lo que su amor se presenta como irrealizable. Al mismo tiempo, Jean y Ted renuevan su antigua promesa de casamiento pero Kitty, decidida a no quedar desplazada por el mutuo amor de sus amigos, embauca a Ted para casarse con él. Unos pocos años después, el Príncipe es instado por su familia a casarse con Jean; todos son irremediablemente miserables, están atrapados en la red tejida por Kitty y no quieren perpetuar su historia de divorcios y desamor en la siguiente generación, representada por la hija de Kitty y Ted.-
En 1927 se estrenaron nada menos que seis películas de Clara Bow, incluídas dos de sus más recordadas: It y Wings. Viendo en la pantalla su enorme talento y su encanto, da pena pensar que en dos años más - con la consagración del cine sonoro - su carrera quedaría reducida a un sólo título importante más, Call her Savage (1932) que todavía no pude ver completa y luego al mito (Bow corrió con una suerte un poco mejor que muchos de sus contemporáneos porque gracias a su mote de “It Girl” no cayó completamente en el olvido). En Children of Divorce Bow traza la trayectoria de su personaje de chica despreocupada de los años ‘20 a mujer torturada por las consecuencias de su egoísmo, pasando por un giro de la trama bastante desagradable en su engaño a Ted, todo ello con precisión en la comunicación de las emociones y sobre todo con mucha humanidad. Aún en sus momentos más bajos, sentimos simpatía por Kitty porque… bueno, porque tiene el carisma de Clara Bow.-
En términos visuales, la segunda parte de la película está llena de alusiones y juegos de espejos con situaciones de la primera parte y especialmente hacia el final hay dos momentos muy interesantes que aumentan el dramatismo de la historia: en uno de ellos, la toma subjetiva de un personaje mirándose en el espejo nos cuenta cómo éste se siente; en el otro, la ubicación de la cámara nos oculta un objeto prohibido.-
En cuanto a la historia, una primera interpretación haría pensar que existe aquí una demonización del divorcio y un llamado a la preservación del matrimonio. Ted, Kitty y Jean después de todo, sufrieron infancias de abandono y desamor para que sus padres pudieran saltar irresponsablemente de un matrimonio por conveniencia a otro, mientras que hubieran gozado de estabilidad (aunque tal vez no de felicidad) si no hubieran mediado los respectivos divorcios. Pero existe otra interpretación posible: Children of Divorce también nos habla de cómo las convenciones sociales rígidas (en este caso, la del matrimonio por conveniencia y también las religiosas, que impedirían la unión de Kitty y Vico si la primera se divorciara de Ted) cercenan la libertad individual al mismo tiempo que hacen cargo a los demás de sus platos rotos.-