martes, 9 de agosto de 2016

Variaciones sobre un mismo tema: The shop around the corner (El bazar de las sorpresas) - Ernst Lubitsch, 1940; In the good old summertime (En aquel viejo verano) - Robert Z. Leonard, 1949; You’ve got mail (Tienes un e-mail), Nora Ephron, 1998.-

Hoy vuelvo con una serie de películas basadas en una misma historia, en este caso la de dos personas que se detestan en su vida cotidiana sin saber que cada uno es el enamorado epistolar del otro.-
En “El bazar de las sorpresas” la historia tiene lugar en la tienda del Sr. Matuschek (Frank Morgan), una marroquinería de Budapest en la que trabajan los protagonistas: Alfred Kralik (James Stewart) y Klara Novak (Margaret Sullavan). Un coro de empleados y la ausente pero demandante Sra. Matuschek completan el paisaje de la película. De todas las versiones, esta es la que tiene los pies más afirmados en la tierra, los protagonistas son dos jóvenes trabajadores que buscan un oasis de romanticismo en un mundo en el cual los empleos son escasos e implican condiciones laborales difíciles y en donde vender una cigarrera horrible puede hacer una gran diferencia. Esta versión es, además, la que tiene más emoción sobre todo a través del personaje de Matuschek.-
“En aquel viejo verano” nos lleva al Chicago de principios del siglo XX, en donde Andrew Larkin (Van Johnson) y Verónica Fisher (Judy Garland) son empleados de la tienda de música del Sr. Oberkugen (S. Z. Sakall). Aquí el argumento se simplifica bastante en relación al pequeño universo de la tienda, se eliminan muchas de las tramas secundarias que existían en “El bazar de las sorpresas” y se aligeran los incidentes que subsisten, pero como contrapartida se arroja una pequeña sombra sobre la historia de amor con la incorporación de un personaje inexistente en la versión original: la joven aspirante a violinista Louise Parkson (Marcia Van Dyke), enamorada de Andrew.-
Con “Tienes un e-mail” desembarcamos en Nueva York en 1998 y en una trama completamente diferente: Kathleen Kelly (Meg Ryan) y Joe Fox (Tom Hanks) son dueños de librerías competidoras que intercambian correos electrónicos en lugar de cartas y cuya confrontación terminará con la quiebra comercial de Kathleen. Las historias de los personajes secundarios son reducidas al máximo y se suman las parejas de los protagonistas para aportar un condimento extra. Esta versión es la más “abierta” de las tres en cuanto al espacio, siendo la única en la cual la ciudad cobra presencia por encima de los entornos laborales de los personajes. Es además la que más desarrolla los personajes, Joe y Kathleen son un poco más complejos y tienen mayores matices que Kralik y Klara o Andrew y Verónica.-
Pese a sus diferencias, todas las versiones coinciden en tres momentos encantadores, centrales para la historia.-


Momento N° 1: el encuentro en el café.-
En cada una de las versiones llega el momento en el cual los protagonistas acuerdan encontrarse para conocerse personalmente. La estructura de esta escena es idéntica en las tres películas: el protagonista llega al café en el cual lo espera su amada acompañado de un amigo que le anticipa la identidad de la mujer. Decepcionado simula retirarse (en “En aquel viejo verano” Andrew simula tan bien que, de hecho, termina apareciendo brevemente en otro restaurante) pero luego ingresa en el café con intenciones inciertas, sin dudas busca atormentar un poquito a su enamorada pero creo que el héroe también siente curiosidad por reconocerse y reconocer a la autora de las cartas en aquella mujer que lo irrita. El encuentro termina en desastre cuando la protagonista es llevada suavemente al punto de insultar a su enemigo.-
Encontrar las diferencias entre las tres versiones es tan fascinante como apreciar las similitudes. Así vemos que el encuentro entre Andrew y Verónica está menos cargado de emoción y más volcado hacia la comedia que los otros dos. Aquel protagonizado por Kralik y Klara, por su parte, es sobrevolado por la sombra de un incidente dramático ocurrido en la escena anterior: él, que ha decidido proponerle matrimonio a su amada, acaba de ser despedido por el Sr. Matuschek y se encuentra con que ya no puede ofrecer un porvenir, al menos no en lo inmediato. Además, la acusación que lanza Klara (“Usted no es más que un  insignificante dependiente”) es tanto más dolorosa cuando sabemos que Kralik es mucho más que eso, como así también sabemos que Joe no es “sólo un traje” como dispara Kathleen. Este encuentro, por último, es importante en términos argumentales no solo por la función dramática que esta escena cumple en todas las versiones sino por un aspecto específico de “Tienes un e-mail”: a diferencia de las restantes heroínas, Kathleen, que tiene por oficio la difusión de las voces de los demás, todavía debe encontrar la propia, debe superar su inhabilidad para defenderse por sí misma y da un gran paso en su confrontación con Joe.-


Momento N° 2: una visita para hacer las paces.-
Invariablemente, luego del amargo encuentro en el café la protagonista cae enferma y recibe la visita de su enamorado secreto. Las causas de la enfermedad y las características de la visita, no obstante son diferentes. En las dos primeras versiones, Klara y Verónica enferman por la desilusión (en el caso de la primera se suma la sorpresa de descubrir que Kralik es ahora gerente de Matuschek y Cía.), en consonancia con el modelo de la “damisela en peligro”; Kathleen es una heroína más moderna (en términos actuales sonaría inverosímil que enfermara por el “plantón”). Otra diferencia interesante es que a medida que avanzamos por las diferentes películas podemos ver que la escena trata menos sobre el “querido amigo” y más sobre los personajes tal como ellos se conocen personalmente. Andrew y Joe, en especial, hacen sus mejores esfuerzos para que sus amadas vean una faceta más amable de sus personalidades y en el caso de Joe, la mención del antiguo empleado de Kathleen que ahora trabaja para él nos indica que gracias a la influencia de ella está transformando su negocio de un supermercado de libros en una verdadera librería.-


Momento N° 3: se devela el misterio.-
En el final cada protagonista masculino le revela a la heroína su identidad. En el caso de “Tienes un e-mail” la escena en sí es bastante breve porque Ephron anticipa en escenas anteriores la broma que Kralik y Andrew juegan a sus amadas en las dos versiones anteriores según la cual el “querido amigo” sería un personaje poco recomendable y porque fragmenta la situación en dos partes, la del encuentro propiamente dicho y una anterior en la cual Joe intenta por última vez descubrir los sentimientos de Kathleen. Yo tengo mi favorita, por supuesto, pero debo decir que de todas maneras, ya sea extensa o breve, la escena es encantadora en las tres versiones.-


La receta que preparé en esta oportunidad se vincula más con un recuerdo personal que con algunas de las películas en sí: hace un par de años fui a conocer “Café Lalo” en Nueva York, el lugar en el que se filmó la escena del encuentro en “Tienes un e-mail”. Es un lugar encantador, con pocas mesas y una variedad increíble en pastelería.-


Una de las delicias que preparan es la torta de queso y yo hice mi propia versión. Es muy fácil y queda deliciosa, ¡no dejen de probarla!

2 comentarios:

  1. Creo que El bazar de las sorpresas es una de mis películas imprescindibles. Cada nuevo visionado es un nuevo disfrute. Adoro todo de ella: los personajes principales, los secundarios, las situaciones, esa tienda... Es una película que me hace feliz.
    La de Tom y Meg (jajjaja, esas confianzas tengo con ellos) me pareció un lindo homenaje. Era una pareja a la que tenía simpatía en su momento. Y me hicieron disfrutar con este homenaje al bazar de las sorpresas (además tengo especial cariño a las películas donde salen librerías...) y con el primero que hicieron a Tú y yo. Fue un doblete tierno que diría yo... y si permitía que nuevas generaciones descubrieran los originales... pues función cumplida.
    Y juraría mi querida Bet que Aquel viejo verano no la he viso... así que apuntada queda...
    Así veo en tu texto que aunque se modifiquen las tramas y los ambientes hay ciertas escenas que nunca mueren... y que dan sentido y hacen que la historia funcione...

    Qué rica la torta de queso...

    Beso
    Hildy

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    1. Yo me llevé una hermosa sorpresa con la versión musical, para mí fue de esas que completan un paquete y de las que uno no tiene ni noticias y terminan gustándote más que la película por la cual originalmente compraste el set (y te juro que me enamoré de Van Johnson, al que sólo conocía como actor secundario, aquí como protagonista cumple con creces).-
      No logro recordar si yo llegué a "El bazar de las sorpresas" a través de "Tienes un e-mail" o por un camino separado... sí, seguro que fue así. Lo que sí recuerdo es que me tomó un tiempo hacerme amiga de "Tienes un e-mail", entré a ella por un detalle totalmente lateral: la ligera coincidencia que tiene con "Orgullo y Prejuicio" con estos dos personajes que comienzan odiándose sin conocerse. Y algo similar me sucedió con "Sintonía de amor", la otra peli que mencionás (aquí "Tú y yo" se llamó "Algo para recordar" y todavía estoy intentando ver la versión original), justo cuando empezaba a hacerme seguidora de Nora Ephron se nos fue...
      Un último recuerdo: la primera vez que pude hacerme de "El bazar de las sorpresas" fue en una copia doblada en España, así que para mí Kralik y Klara siempre hablarán con un acento español muy húngaro, jaja.-
      La torta de queso... no es porque la haya hecho yo pero estaba deliciosa, ¡tenés que probarla! (por cierto, ya aumenté tres kilos desde que escribo este blog, con Hitchcock me iba mejor, jajaja).-
      Un beso grande, Bet.-

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