Ir al contenido principal

Weary River (El príncipe de la melodía) - Frank Lloyd, 1929.-


Por casualidad dí con otra película de Frank Lloyd, director de Children of Divorce, la película de mi última entrada. En este caso, se trata de una película parcialmente sonora - la primera que veo - una variante de lo más curiosa que en este caso funciona bien por la mayor parte del tiempo (sólo en algunas escenas el ritmo se arrastra como suele suceder en las talkies tempranas, pero en líneas generales Weary River se beneficia del dominio de la técnica del cine mudo de su director y sus actores aún en las partes sonoras).-
Weary River cuenta la historia de Jerry Larrabee (Richard Barthelmess), un gángster de mediana importancia que es condenado por haber herido a un transeúnte inocente en medio de un tiroteo entre bandas. Jerry es llevado a prisión, en donde es recibido por un alcaide paternal (William Holden… no, no ese William Holden) que intenta reformarlo (una parte importante de ello es alejarlo de su novia Alice - Betty Compson - en una jugada que parece un poco fuera de lugar). Jerry se convierte en el director de la orquesta de la prisión y comienza a participar en emisiones radiales. Cuando Jerry canta su canción Weary River el público enloquece e inclusive sus antiguos compañeros aplauden con orgullo al escucharlo desde un salón de fiestas. Al salir en libertad, Jerry intenta iniciarse en el circuito del vodevil, pero tanto sus colegas como los miembros de la audiencia le hacen pesar su pasado criminal. Aparentemente, el público adora escuchar transmisiones radiales desde la prisión pero no tolera a un ex convicto de pie en el escenario… Acorralado, Jerry regresa al único mundo que conoce y en donde es aceptado y pronto se ve mezclado en otra pelea entre bandas.-
La primera característica de esta película que llamó mi atención es su gran economía. En los primeros seis o siete minutos (silentes) se nos presenta inequívocamente al protagonista, a su rival Spadoni (Louis Natheaux) y el conflicto que signará la vida del héroe (la caída de un inocente durante el tiroteo). Un poco más adelante, con idéntica economía se nos deja ver el vínculo que une a Jerry con Alice, su complicidad, su genuino amor. Es este vínculo el que hace que creamos en la bondad intrínseca de Jerry: nadie que tenga esa conexión con otro puede ser verdaderamente malvado o quedar sin redención en el final de la historia. Y sin embargo, Weary River no es una película que contenga elementos típicamente románticos o sea sentimental. Es extremadamente simple en su forma de contar (con momentos de gran belleza, como la ejecución de un prisionero que sólo vemos en siluetas) y aún así, muy efectiva.-
Pero lo más interesante de Weary River no está en su forma sino en su contenido. Estrenada en febrero de 1929 - es decir ocho meses antes de la caída de la Bolsa de ese mismo año - esta película ya le habla a lo que será el público de la Gran Depresión. Al mismo tiempo que responde a un esquema anterior al típico del período pre-code en lo que respecta al cine de gángsters (no estamos todavía aquí en el terreno de Little Caesar o The Public Enemy) en el sentido en que los criminales siguen siendo los villanos, Weary River plantea dos situaciones completamente novedosas para su tiempo: la primera, que los ex convictos no reciben la segunda oportunidad que merecen una vez que intentan incorporarse a la sociedad en un plano de legalidad; la segunda, que cuando se encuentra expulsado de la vida a la que aspira, el héroe sólo puede volverse hacia sus amigos criminales en busca de apoyo. Jerry no pertenece en ningún otro sitio que no sea su pandilla o la orquesta de la prisión.-
En el final, la película mira hacia el pasado en su forma de resolver el conflicto (un par de años después, los héroes del cine de gángsters tendrán finales muy diferentes al de Jerry) pero aún así Weary River se presenta como una pieza digna de ser rescatada en la transición entre los temas y formas de los años ‘20 y el mundo del cine pre-code.-

Comentarios

  1. Pero qué joyas me haces descubrir. ¡Otra a mi baúl de películas pendientes! Y cuántos asuntos interesantes desglosas en el texto.
    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Encontré esta peli a partir de la relectura de Dangerous Men, de Mick LaSalle. No puedo dejar de leer y releer este libro, vuelvo una y otra vez sobre sus capítulos e intento acceder a las películas que comenta.-
      En este caso, me resultó de lo más curioso ver una peli parcialmente sonora y más allá de los aspectos técnicos, estoy intrigada por los comienzos del cine de gángsters, tengo pendiente de ver "Alibi", otra de las pelis que recomienda LaSalle y que es anterior a Little Caesar y a The Public Enemy. También me falta ver Scarface, pero esa ya es posterior...
      ¡Y cómo representa la ira contenida Richard Barthelmess! Me gusta mucho este actor, tengo más pelis de él reservadas :)
      Te mando un beso enorme, Bet.-

      Borrar
  2. De Richard Barthelmess no he visto mucho, pero lo que he visto merece la pena. En cine mudo me chifla Lirios rotos y tengo más olvidada, aunque sé que la disfruté, Las dos tormentas. Y del sonoro me resultó más que interesante, Gloria y hambre (Heroes for Sale). También sale en otra película que me gusta, Solo los ángeles tienen alas.
    Ya me contarás tus descubrimientos de la filmografía de este actor.

    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Vi Lirios Rotos y me gustó muchísimo! Y Heroes for Sale está tan pero tan bien, aunque ambas películas las vi sólo una vez y necesitaría darles una repasada.-
      Sólo los ángeles tienen alas tiene un lugarcito especial en mi colección de pelis de Cary Grant, está tan cargada de buenos actores y todos están tan bien que no reparé especialmente en Barthelmess (creo que no he vuelto a verla desde que empecé a fijarme en él con mayor atención). Sólo no he visto Las dos tormentas de las que mencionás, intentaré conseguirla. Ya eché mano de varias películas de Barthelmess (tengo muchas ganas de ver The Finger Points, The Dawn Patrol y The Last Flight en particular) pero por el momento suspendí esa búsqueda debido al paso del huracán John Garfield, jeje. Es que al menor estímulo ya me desvío, no hay nada que hacer, y me van quedando pequeños proyectos en espera.-
      Te mando un beso enorme, Bet.-

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Diez años, cien motivos para amar el cine (penúltima parte): Anchors Aweigh (Levando anclas) - George Sidney, 1945.-

Motivo N° 1: la receta para un musical absurdo y maravilloso.- Batir dos marineros con los rostros de Gene Kelly y Frank Sinatra en un permiso de tres días en Los Ángeles, un niño igualito a Dean Stockwell que sueña con unirse a la Marina y una aspirante a cantante con la voz de Kathryn Grayson que quiere conocer a José Iturbi, hasta punto de soufflé. Añadir a la mezcla un puñado grande de canciones (algunas más o menos vinculadas con la trama, otras absolutamente aleatorias) y una cucharada copetona de equívocos y mentirillas, espolvorear con un Technicolor rabioso y hornear por dos horas veinte minutos a fuego fuerte. La preparación aguanta más de ochenta años en la alacena, conservando la frescura del primer día.- Esa es la receta para lograr un musical que no tiene ni pies ni cabeza pero que engancha y emociona con la desenfadada fuerza creativa que lo propulsa.-  Motivo N° 2: el cine dentro del cine.- Joe (Kelly) y Clarence (Sinatra) obtienen un permiso de tres días para pasar...

Diez años, cien motivos para amar el cine (última parte): To Be or Not To Be (Ser o no ser) - Enrst Lubitsch, 1942.-

Motivo N° 1: la secuencia inicial.- Lubitsch comienza la película con una secuencia brillante: en una tranquila tarde de agosto de 1939, los habitantes de Varsovia se ven sorprendidos por la inesperada llegada de nada menos que Adolf Hitler, que se pasea lo más pancho mirando vidrieras. Para explicar el origen de esta conmoción, el relator nos remite a lo ocurrido momentos antes en los cuarteles de la Gestapo, en donde tiene lugar una peculiar entrevista de un alto mando a un niño cuyo padre hizo comentarios contrarios al Führer. Esta entrevista es interrumpida por la llegada de Hitler en persona e inmediatamente escuchamos la voz del director Dobosz (Charles Halton) que corta la escena… ¡se trata de una obra de teatro que sus actores están ensayando! Dobosz cuestiona el maquillaje del actor que interpreta a Hitler, Bronski (Tom Dugan) y todos discuten por unos segundos en esa maravillosa forma que Lubitsch tenía de filmar discusiones, en la que un grupo de persona habla al unísono, ha...

Diez años, cien motivos para amar el cine (octava parte): El secreto de sus ojos - Juan José Campanella, 2009.-

Motivo N° 1: la estructura.- Una de las cosas que más me gustan de esta película es su estructura. Hace muchos años, tras ver la película a poco de su estreno, leí la novela original de Eduardo Sacheri (la novela se llama La pregunta de sus ojos), autor del guión junto con el director Campanella, y la verdad es que no recuerdo ningún detalle por lo que no puedo atribuirle el mérito de la estructura al guión, tal vez provenga de la novela. En cualquier caso, lo maravilloso es la forma paulatina en la que vamos entrando en la trama a través de la suerte de McGuffin que contiene, por ponerlo en términos hitchcockianos: el violento crimen en el que muere Liliana Coloto (Carla Quevedo) y el dolor de su viudo, Ricardo Morales (Pablo Rago). Esto impulsa la trama en la que se ve envuelto el empleado judicial Benjamín Espósito (Ricardo Darín) junto a su segundo Sandoval (Guillermo Francella) y a la secretaria del Juzgado, Irene (Soledad Villamil).- La historia es contada a través de dos líneas...