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Edición aniversario.-

Hoy 03 de abril de 2020, esta chica del parasol blanco está cumpliendo cuatro años. Y fiel a mi estilo, he esperado hasta el último momento del día para celebrarlo con una entrada. Es que en un principio no se me ocurría qué película podría traer para la ocasión, hasta que la asociación de ideas ligó esta extraña tarea de enviar los pensamientos propios al Universo con una peli que muestra, en parte ese proceso. Me refiero a Julie & Julia, de Nora Ephron, sobre la cual quisiera hacer previamente tres aclaraciones: 1) extraño a Nora Ephron, aún no me acostumbro a un mundo en el que ya no haya “nuevas películas” de ella para descubrir; 2) adoro el elenco principal de esta película; y 3) amo, amo, amo esta película.-



Julie & Julia cuenta en paralelo las vidas de dos mujeres de la vida real que nunca se conocieron, pero cuyas suertes quedaron ligadas por el amor a la cocina. La primera es Julia Child (Meryl Streep), quien descubrió y se propuso dominar la cocina francesa cuando vivía en París con su esposo diplomático Paul (Stanley Tucci), entre fines de los años cuarenta y principios de los cincuenta; y la segunda es Julie Powell (Amy Adams) quien en 2002 decidió, a fin de sobrellevar la frustración general que le provocaba su vida, cocinar todas las recetas del libro de Julia Child y escribir un blog sobre ello.-
Son tantos los motivos por los que adoro esta película. En primer lugar, la forma de contar es tan precisa y delicada, los eventos en las vidas de ambas mujeres se van entrelazando como los distintos engranajes de un reloj para formar un guión perfecto. Por otro lado, desde lo visual (y dejando de lado esos planos de preparaciones que hacen agua la boca y que la película aborda casi con lujuria), la película es bellísima: el vestuario, los detalles de las escenografías, la paleta de colores, todo se sale de la pantalla y dan ganas de atajarlo. Incluso el entorno de Julie, más austero y feo que aquel que rodeaba a Julia, tiene detalles que lo vuelven encantador en la medida en que avanza la historia y la reconstrucción de este personaje.-
Por otro lado, cada plano de cada actor es oro en polvo en cuanto a sus reacciones, a las inflexiones de sus voces, a los destellos que asoman en los rincones de sus ojos. El cuarteto principal (que se completa con Chris Messina en el rol de Eric, el marido de Julie) conforma un elenco que da gusto ver (en particular Meryl Streep y Stanley Tucci, qué lujo por favor) y están acompañados por unos secundarios de lujo, especialmente en el segmento de época de la película.-
Hay además todo un trasfondo en la historia de Julia y Paul relacionado por el macartismo al que nunca antes había prestado tanta atención y eso me hizo notar que hacía mucho tiempo que no revisitaba esta película. Desde ese entonces hasta ahora he leído y escuchado mucho sobre el tema en su edición hollywoodense y este redescubrimiento me recordó cuán valioso es volver a las películas cuando éstas son buenas y están bien hechas, porque siempre encontramos nueva tela para cortar.-
Y también está en la película (para los que nos gusta cocinar y recuerdo que este blog nació junto con un blog mellizo en el cual vinculaba el cine con la cocina) la inmensa alegría de crear un platillo, la frustración cuando todo sale mal (hace muy poco se me fue una tortilla por la mesada como le pasa a Julie con su aspic y créanme que la junté y volví a colocarla en la sartén como hace Julia en la película) y el amor que se transmite en un plato compartido con los demás.-
Asimismo y en cuanto a lo que a este aniversario respecta, la película retrata maravillosamente el proceso de escritura de un blog. Esta frase que Julie dice a su esposo “Yo podría escribir un blog. Tengo pensamientos” y más tarde “toda la idea de escribir un blog sería alejarme de mi trabajo” es tal cual. ¿Qué otra cosa sino la necesidad de orientar nuestros pensamientos lo más lejos posible de un trabajo desgastante y luego arrojarlos lejos es lo que nos impulsa? Al menos, es lo que me impulsa a mí… Y esos momentos en los que nadie entiende por qué lo hacemos (cada tanto alguien me pregunta por qué me amasijo mirando películas que no me gustan del todo, por qué debo comentarlas… y la respuesta es tan difícil de dar partiendo desde esa base de incomprensión), esos momentos en los que tenemos el impulso de volcar demasiada catarsis pero enseguida editamos, esos momentos en los que sentimos una comunión con el lector que comenta y con el anónimo que no se hace ver pero que sabemos está allí, esos momentos en los que tal vez no tenemos muchas ganas de seguir, pero seguimos… todo eso está en esta película.- 

Comentarios

  1. ¡No la he visto! Pero ¡qué genial es el binomio cine y cocina! ¡Recuerdo tu maravilloso blog de cine y recetas! Tu entusiasmo por esta peli me abre las ganas, además de que también muestra la pasión que despierta dedicarse a un blog.
    ¡Este aniversario se merecía un texto así, apasionado!
    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Ay, querida Hildy, vas a amar esta película. Es tan delicada y divertida y transmite a la perfección el entusiasmo y la pasión que genera la cocina, la comida y la creación de un blog como pequeña ventana que se abre al mundo, tanto cuando la realidad desborda como cuando tenemos tanto entusiasmo por algo que queremos gritarlo a los cuatro vientos.-
      Muchos besos, Bet.-

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