Ir al contenido principal

Puntadas en veinticuatro cuadros por segundo.-


Confesión: me aburrí un poco de mi serie sobre las cien mejores películas a criterio del American Film Institute. Y sí, ya sé que hace poco escribí sobre la pasión que nos hace embarcarnos en tareas un tanto ingratas, pero justamente he perdido esa pasión por lo que decidí hacer una pausa en esa serie que podría ser permanente, quién sabe. Y paralelamente, me aboqué a la tarea de confeccionar unos barbijos caseros cuyo uso será obligatorio en mi ciudad a partir del lunes próximo, por lo que debo apurarme para terminarlos antes de volver a salir a la calle. Y en medio de esa labor recordé que cuando era pequeña y cosía ropa para mis muñecas durante muchas tardes, mi compañía infaltable era el cine. Tenía en VHS un puñado de películas dobladas al español que ya había visto muchas veces, por lo tanto me era fácil seguirlas sin desviar la vista de mis retazos y agujas y esas películas siempre serán en español en mi corazón. Quiero decir que, pese a que detesto en general los doblajes, para mí ese grupito de pelis tienen asociado un determinado doblaje que recuerdo con cariño y que en muchos casos (sacrilegio) prefiero a la versión original. Con el tiempo conseguí varias de esas películas en español y ¡oh sorpresa! algunas de ellas vienen con aquel mismo doblaje de mis recuerdos. Todo esto viene a modo de introducción de mi comentario de hoy en el que les traigo dos pelis que recuperé en el día de ayer mientras trabajaba aplicadamente en mis barbijos.-

Sense and Sensibility (Sensatez y Sentimientos) - Ang Lee, 1995.-


Cuando aparece una nueva adaptación cinematográfica de un clásico de la literatura nunca faltan los que argumentan que la película nunca superará al libro. Y sin embargo cada tanto aparecen pelis que - aunque parezca imposible - mejoran el material de base. Este es en mi opinión uno de esos casos. El guión de la protagonista Emma Thompson toma una historia que de por sí es entretenida, aguda, sensible y la transforma en algo maravilloso que luego, puesto en pantalla por el director Ang Lee se transforma en uno de los mejores modelos a seguir en cuanto a adaptación se refiere.-
Uno de los principales aciertos de la película es que se libera del patrón varias veces repetido, especialmente en términos de adaptaciones de novelas de Jane Austen, de recurrir a la caricatura para los personajes menos simpáticos. Las novelas de Austen están llenas de personajes un tanto ridículos y sobre los que la autora hace comentarios agudos pero eso trasladado a la pantalla de forma grotesca es algo que siempre me molesta. Aquí, todos los personajes tienen alma y son tratados con respeto y cariño tanto por el guión como por la dirección, dentro de sus bajezas e interpretados de igual manera por un elenco sin fisuras ni notas en falso. Al mismo tiempo, Thompson se ocupa de dos personajes que en la novela no tienen demasiada densidad y que en la película adquieren un relieve particular: la madre de las hermanas protagonistas Emma Thompson y Kate Winslet, interpretada por Gemma Jones y su hermana menor (Emilie François).-
Por otro lado, el guión selecciona sabiamente los episodios a recuperar y a rescatar y si bien cada pérdida es una pena, el resultado de esa depuración es una historia que tiene cohesión y lógica dentro del Universo particular que propone. En la película, nada sobra ni falta en términos narrativos e incluso algunos momentos son desarrollados con mayor profundidad en relación a la novela, por ejemplo los momentos en los que los pretendientes de cada hermana (Hugh Grant y Alan Rickman, ¡cuánto lo extraño!) entran en escena.-
A todo esto hay que sumarle una dirección delicadísima de parte de Ang Lee. Sólo he visto otra película de este director (cuyo título en español es “Deseo, peligro”) y muy poco de cine oriental pero lo que he visto coincide con esta delicadeza (perdón por la repetición del término, pero es el que mejor se ajusta a la cualidad de esta película), esta atención por el detalle en las reacciones y los gestos de cada personaje y el ritmo general de la película. Y además rescato algo que no siempre se ve en las historias de época y que entiendo tiene que ver con restricciones técnicas, y que es la textura general de la película en términos de paleta de colores y de fotografía. Esta película se siente como una historia de época en la utilización de una paleta tenue y cálida para las escenas nocturnas mientras que las escenas diurnas tienen la iluminación clara y fría de los días nublados de la campiña inglesa.-

When Harry met Sally… (Cuando Harry conoció a Sally…) - Rob Reiner, 1989.-


Otro de mis clásicos de costura era esta película que lamentablemente no tengo con el mismo doblaje que conocí.-
Amo esta película, no sé qué más agregar. Por un lado, pone de relieve mi querida ciudad de Nueva York en todo su esplendor de otoño e invierno (capturando cosas que dolorosamente ya no existen, como las Torres Gemelas que se ven en el medio del arco de Washington Square Park). Por el otro, está siempre presente la cita de películas del cine clásico y los standards americanos de los años ‘30 y ‘40 que enlazan una historia en la que se discuten temas “modernos” para la época con algo de atemporal y respetuoso del pasado que es muy entrañable. Esta es una película que da un paso hacia adelante mientras mira hacia atrás 
Y además, de nuevo, se aborda un puñado de personajes imperfectos y a veces hasta ridículos con un amor inmenso. Harry (Billy Crystal) y Sally (Meg Ryan) (y sus amigos Mary y Jess interpretados por Carrie Fisher y Bruno Kirby) se transforman en nuestros amigos. Y nada nos gustaría más que seguir escuchando a las parejas que cuentan cómo se conocieron a modo de separador entre los episodios.-
Rodeando todo esto (y dándole un marco al guión impecable y agudo de Nora Ephron) la dirección precisa de Reiner quien alterna movimientos verdaderamente elaborados (como el travelling hacia atrás que muestra a Harry y Sally que conversan mientras caminan por la cinta transportadora de un aeropuerto) con otros en los que la cámara fija a cierta distancia capta a los dos personajes pequeñitos en el escenario de la gran ciudad.-

Comentarios

  1. Cómo me gustan las dos películas que analizas. Las tengo cariño inmenso y son dos películas que nunca me canso de ver. Qué buenas y qué bonitas son.
    Yo había cogido cariño a los análisis que estabas haciendo de las películas de la lista, pero como dices ¡tienes que disfrutarlas a tope! Y si te estás aburriendo, pues ¡a cambiar!, pero no nos prives de tus textos.
    ¡Y esas barbijas (no conocía esa maravillosa palabra) estoy segura de que van a ser una obra de arte!
    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
  2. Respuestas
    1. ¡Ah, sí, así llamamos acá a las máscaras que cubren la boca y la nariz! Uff... me están tomando una barbaridad porque se me ocurrió hacerlas bordadas para no perder el estilo y además no tengo máquina de coser así que con suerte no se caerán a pedazos en plena calle.-
      Hacía mucho que no veía estas pelis y me encantó reencontrarme con ellas. De veras que se me empezó a hacer cuesta arriba este objetivo loable pero arriesgado que me planteé de forzarme a ver películas nuevas y distintas. En estos momentos necesito volver a la zona de confort, jaja. Pero ya tengo una nueva serie proyectada y voy a poner manos a la obra inmediatamente (espero terminar los barbijos hoy mismo así tengo el fin de semana libre para dedicarme a esa serie, que no puedo ver con las manos ocupadas).-
      Gracias por apoyarme siempre querida Hildy, te quiero. Cuidate mucho,
      Bet.-

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Life Itself (Como la vida misma) - Dan Fogelman, 2018.-

Aviso: tomaré unos días de licencia mientras me preparo para un proyecto algo grande que ideé para el mes próximo. Si todo sale como lo planeo, el 1ero. de septiembre estaré de regreso y muy bien acompañada. ¡Hasta entonces! ✻✻✻✻ Hoy he llevado mi máquina del tiempo al taller mecánico y mientras espero que la reparen, decidí darme una vuelta por esta década. O más precisamente, por este último año. Así desembarqué en esta película que ya voy viendo en Internet, genera opiniones encontradas entre quienes la aman y quienes la detestan.- Life Itself es una de esas películas que te desarma para volverte a armar. La historia se desarrolla en una serie de “capítulos”, de historias que ya veremos están íntimamente conectadas aunque por momentos no lo parezca. La primera de ellas es la que sirve de hilo conductor y nos presenta a una joven pareja, Will (Oscar Isaac) y Abby (Olivia Wilde) a la que conocemos a través del relato que Will hace a su terapista (Annnette Bening) s...

It’s a wonderful life (Qué bello es vivir) - Frank Capra, 1946.-

Momento N° 1: evitando una tragedia.- George Bailey (James Stewart) se pasa media película evitando tragedias, pero en este caso me refiero a la secuencia en la cual siendo niño (encarnado por Robert J. Anderson) evita que el Sr. Gower (H. B. Warner), el farmacéutico para el cual trabaja, envenene por error a un niño enfermo. Se trata de una secuencia muy compleja en la que Capra presenta varias situaciones decisivas para el resto de la película: presenta a George como un niño curioso por los lugares más lejanos del mundo, altruista, que apela a la verdad para resolver los problemas que se le presentan y no teme enfrentarse al hombre poderoso del pueblo, el Sr. Potter (Lionel Barrymore), para defender la obra de su familia, es decir, vemos a George tal y como será de adulto; el director presenta también a la coqueta Violet (Jeanine Ann Rose/Gloria Grahame), a la fiel Mary (Jean Gale/Donna Reed) y al despistado tío Billy (Thomas Mitchell), hermano del Sr. Bailey (Samuel S. Hinds)...

El hijo de la novia - Juan José Campanella, 2001.-

Confieso desde el comienzo que me encanta la obra cinematográfica de Campanella, de modo que no soy muy objetiva al decir que esta película está llena de “momentos”, casi todas las escenas son oro en polvo y con mucho esfuerzo seleccioné estas cinco. Aquí van... Momento N° 1: el sueño de Rafael.- Para el comienzo del segundo acto, Rafael (Ricardo Darín) está internado en un sanatorio luego de haber sufrido un infarto. A su lado, inclinada sobre un ejemplar de la revista “Cosas” (un guiño a la primera película del director, cuyos protagonistas trabajaban para una publicación del mismo nombre), duerme su novia Natalia (Natalia Verbeke). De pronto Rafael se despierta, llama a Natalia y comienza a contarle el sueño de su vida: lisa y llanamente, quiere irse a la mierda. Mientras Rafael se explaya sobre la idea hablando casi para sí mismo, Campanella se concentra en Natalia, quien rápidamente advierte que en el sueño de Rafael no hay ningún lugar para ella. En toda esta escena Verb...