jueves, 1 de diciembre de 2016

It’s a wonderful life (Qué bello es vivir) - Frank Capra, 1946.-


Momento N° 1: evitando una tragedia.-
George Bailey (James Stewart) se pasa media película evitando tragedias, pero en este caso me refiero a la secuencia en la cual siendo niño (encarnado por Robert J. Anderson) evita que el Sr. Gower (H. B. Warner), el farmacéutico para el cual trabaja, envenene por error a un niño enfermo. Se trata de una secuencia muy compleja en la que Capra presenta varias situaciones decisivas para el resto de la película: presenta a George como un niño curioso por los lugares más lejanos del mundo, altruista, que apela a la verdad para resolver los problemas que se le presentan y no teme enfrentarse al hombre poderoso del pueblo, el Sr. Potter (Lionel Barrymore), para defender la obra de su familia, es decir, vemos a George tal y como será de adulto; el director presenta también a la coqueta Violet (Jeanine Ann Rose/Gloria Grahame), a la fiel Mary (Jean Gale/Donna Reed) y al despistado tío Billy (Thomas Mitchell), hermano del Sr. Bailey (Samuel S. Hinds), desde entonces con problemas con el inspector del banco. Capra logra introducir todos estos personajes y definir con poco esfuerzo sus características, sin que en ningún momento pensemos que la trama se detiene para dar lugar a la exposición. Aquí todo es trama y drama, pero tan bien llevados que - si entramos en el juego, y soy consciente de que muchísimos no entran - podemos perdernos fácilmente en la historia sin sentir golpes bajos.-


Momento N° 2: un nuevo hogar.-
Mi segundo momento es la llegada de George a su nueva casa, la noche de su boda con Mary. Luego de utilizar el dinero ahorrado para la luna de miel en garantizar los depósitos de sus clientes, el protagonista llega a la vieja casa con la que Mary siempre soñó y que compró como regalo de bodas para su novio. La casa está en ruinas, tiene corrientes de aire y goteras por todos lados pero es un hogar: el ingenio de Mary y la ayuda de los amigos lo han logrado. No faltan ni las pantuflas al pie de la de cama (algún día espero terminar de redondear una vieja idea que me persigue hace tiempo sobre las parejas que comparten la cama y las que no lo hacen en el cine clásico, suele ser un detalle muy revelador acerca de la intimidad de la pareja…). Creo que este es el momento más hermoso del personaje de Mary, aquel en el cual confirmamos que sin importar qué avatares atraviese George, podrá superarlos porque ella está a su lado.-


Momento N° 3: la plegaria en el bar.-
Hacia la mitad de la película el panorama no podría ser más oscuro para George: está sumamente frustrado por no haber podido realizar sus sueños de juventud, insatisfecho con su vida familiar y encima de todo enfrenta la cárcel y el escándalo por un error de su tío Billy. Desesperado busca refugio en el bar de uno de sus clientes, el Sr. Martini (encarnado por uno de esos secundarios anónimos pero siempre identificables, William Edmunds), y masculla una plegaria. James Stewart tiene muchos monólogos a su cargo en esta película (uno de mis favoritos es aquel que pronuncia frente a los accionistas de la compañía de su padre para convencerlos de que no disuelvan la empresa), pero este momento en el cual se deshace en llanto supera a todos. Según leí, Capra reencuadró la toma en la etapa de posproducción para obtener un plano cerrado de Stewart y captar mejor su emoción y ¡vaya si hizo bien!


Momento N° 4: recorriendo Pottersville.-
Como respuesta a la plegaria de George, desde el Cielo llega Clarence (Henry Travers), un Ángel de Segunda Clase que anhela obtener sus alas. Clarence resuelve mostrarle a George cómo hubiera sido la vida de sus seres queridos si él nunca hubiera nacido. Cada una de las tragedias que evitó sacrificándose por los demás, se habría concretado (la más desgarradora para mí es la suerte de su madre - Beulah Bondi) y nada más contundente para el espectador, inclusive más que los tristes destinos personales de los familiares y amigos de George, es lo que hubiera ocurrido con Bedford Falls, el pueblo en el que transcurre la historia, que de no haber existido el protagonista habría caído bajo el dominio del Sr. Potter. Ese pueblo encantador que tan bien conocemos nos es mostrado como un lugar tenebroso y hostil, sin lugar para la familia o los buenos sentimientos. En mi siguiente momento Capra demostrará la importancia del conjunto pero por ahora hace una declaración bastante fuerte respecto a lo que un individuo puede lograr simplemente obrando bien para los demás…


Momento N° 5: los amigos vienen al rescate.-
Luego de su recorrido del horror por Pottersville, George llega al mismo puente en el que encontró a Clarence e implora vivir de nuevo. Cuando retoma su vida en donde la dejó es recogido por el policía local y llevado con prisa a su casa. Allí se reencuentra con sus hijos y con Mary y pocos segundos después todos aquellos a los que George ayudó desde que era un niño comienzan a llegar con sus ahorros para ayudar a reunir el dinero perdido por el tío Billy. Por encima del montón de dinero George encuentra un mensaje de Clarence y entonces suenan unas campanillas: es el signo inequívoco de que Clarence obtuvo finalmente sus alas por haber salvado a un hombre maravilloso. Muchos podrán decir que el final es sensiblero e inverosímil… y tendrían razón pero ¿qué importa? Al menos una vez al año es necesario ver ¡Qué bello es vivir! para recibir un levantón de ánimo.-
Inaugurando este mes de festividades preparé dos entradas para un menú bajo en calorías. En las próximas entregas de este mes presentaré el resto de los platos.-

6 comentarios:

  1. ¡Adoro Qué bello es vivir!, querido Bet, y me la has traído con tus momentos. Pero ¿hay algún momento de esta película que no merezca la pena? Me encantan los momentos de Mary y George... y ese sueño de George (que se lo representa Mary) de que él le alcanzará la luna, la atrapara con un lazo... Pero es que quiero hasta al ángel Clarence. Y es una película con muchas miradas y mucho más dura de lo que parece.

    Beso
    Hildy

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    1. Es maravillosa, yo no puedo evitar lagrimear desde la escena del farmaceútico en adelante cada vez que la veo. En general me cuesta emocionarme hasta ese punto con las películas clásicas, no sé porqué, pero con esta tengo los lagrimones garantizados, jaja. Y Clarence también es uno de mis favoritos, es enternecedor, aunque como bien decís toda la película es imperdible.-
      Un aspecto interesante que se menciona en el documental que viene con mi Blu ray y en el que yo no había reparado es que Potter nunca recibe castigo por haber robado el dinero de George. Por otro lado, bien mirado, coincido en que tal vez el final de la película no sea tan feliz, si uno rasca un poco la superficie puede llevar a encontrar el mismo panorama oscuro que en "El mago de Oz", con ese "no hay mejor lugar que el hogar" o en "Brigadoon": Bedford Falls también parece un pueblo sin salida, algo así como aquel de "The Truman Show" ¿no?
      De todos modos, en beneficio del espíritu de las fiestas de fin de año prefiero no pensar demasiado en todo ello y quedarme con la superficie, aunque sea sólo por este mes.-
      Te mando un beso grande, Bet.-

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  2. Hola Bet. No soy seguidora o amante de este actor, a título muy personal me resulta algo frío. Pero en esta película me hizo emocionar muchísimo.
    Gracias Bet.
    Cariños
    Sara

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    1. Umm... todas las opiniones son respetables, pero humildemente te recomendaría algunas películas de Stewart que demuestran lo contrario. Por hablar de las que mejor conozco, mencionaría muy especialmente "El hombre que sabía demasiado" y "Vértigo" (¡"Vértigo"! merece la pena repetirlo), de Hitchcock. En ellas hay mucho del Stewart de esta película. Para no hablar de "La ventana indiscreta" en donde con un simple brillo en la mirada cambia totalmente el sentido de su expresión según lo que esté mirando.-
      Bueno, no insisto más...
      Un beso, Bet.-

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  3. "Qué bello es vivir" es una de las mayores joyas de la historia. Hay que ser bastante cerrado de mente o espíritu para no reparar en su grandeza. Una película muy compleja, amarga y dulce, la estética y la ética confluyen. Mi momento favorito de los que comentas es el paseo con el ángel por la ciudad rebautizada con el nombre del avaro. Es una pesadilla, un trozo de film para delicia de David Lynch y compañía.

    Luis

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    1. Ciertamente, hay películas que sólo puede rechazar quien tenga el alma muerta y esta es una de ellas.-
      Ese momento (mi número 4) es terrible, los gritos, la noche cerrada, la violencia por todos lados, tanto más cuando antes se nos presentó Bedford Falls como el pueblito ideal.-
      Gracias por tu comentario, querido Luis. Un beso, Bet.-

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