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Páginas de celuloide, del papel a la pantalla: 1984, Michael Radford - 1984.-

Atención: en este texto voy a cometer algunos spoilers, tanto de la novela

como de la película, por lo que si no han leído ni visto esta historia 

tal vez prefieran no continuar leyéndome. Los espero en la próxima.-



1984 de George Orwell es una de esas novelas que han pasado a formar parte del imaginario colectivo y sobre las que uno tiene una somera idea, aunque nunca las haya leído. Eso al menos es lo que me ocurrió, cuando me dispuse a leerla por primera vez a comienzos de este mes, creí que sabía más o menos de qué se trataba pero resultó que no tenía verdadera idea. Ahora han pasado varios días desde que terminé de leerla y aún me ronda en la cabeza la atmósfera opresiva de la historia y mil ideas en torno a los personajes y eventos descritos. Inevitablemente, quise saber si se habían filmado adaptaciones cinematográficas y resulta que sí, existen dos versiones en cine (más un puñado de versiones para televisión que no he visto), la primera de 1956 y esta que traigo hoy. He visto ambas en continuado, pero elegí reseñar la última porque la primera no pasa de ser una curiosidad, sin verdadero peso propio; pero la versión filmada en 1984 es - creo yo - la definitiva (por favor que nadie intente hacer una remake).-

Winston Smith (John Hurt) es un miembro del Partido Exterior (es decir que trabaja para el Partido omnipotente pero no ocupa ninguna posición de poder o responsabilidad) que trabaja en un departamento gubernamental encargado de reescribir la Historia. En una sociedad completamente sometida al Partido, cada acción y palabra (aún las realizadas en el propio hogar) son vigiladas por el omnipresente Gran Hermano desde pantallas ubicadas por todas partes. Incluso el Pasado es manipulado para hacerlo coincidir con el interés del Partido en el Presente; y nunca se deja ninguna huella sobre esa manipulación, el Pasado es borrado incluso de la memoria de las personas que aceptan que las cosas siempre han sido como se las presentan hoy. Cuando comienza la película Winston ha cometido ya un primer acto de rebelión: ha comprado clandestinamente un cuaderno en blanco y se dispone a escribir, a salvo en el único rincón de su departamento que no es captado por la pantalla, sus cuestionamientos sobre la realidad que lo circunda. Winston sospecha que hay otros como él, que no aceptan ciegamente las verdades del Partido, pero no tiene una primera confirmación hasta que su camino se cruza con el de Julia (Suzanna Hamilton), una joven integrante de la Liga Antisexo que lleva a cabo su propia rebelión a través del sexo (en las máximas del Partido, el sexo por placer está prohibido y se concibe sólo como un acto inevitable para la procreación). A partir de entonces, Winston tomará medidas concretas para unirse a una mítica Hermandad que se opone al Partido, poniéndose al servicio de O’Brien (Richard Burton), un miembro del Partido Interior (esto es, a diferencia de Winston, O’Brien sí tiene poder) quien a su vez revela ser parte de esa Hermandad.-

El mayor mérito de 1984 (para mayor claridad, cuando diga “1984” estaré refiriéndome a la película, de otro modo diré “la novela”) reside en mi opinión, en sus valores estéticos. Todo en la película es de una fealdad palpable: la ciudad de Londres, destruida por constantes ataques aéreos y por décadas de sometimiento al totalitarismo; los interiores, el vestuario de los personajes, los rostros crispados o apáticos según reciban o no algún estímulo por parte del Gran Hermano. La única belleza posible está en lo que el Partido no controla, ya sean las afueras de la ciudad en donde Winston y Julia tienen su primer encuentro amoroso o algún vestigio olvidado del pasado como el pisapapeles de cristal que Winston compra en una tienda de cachibaches antiguos propiedad del Sr. Charrington (Cyril Cusack), uno de los “proles” que Winston frecuenta (los “proles” no forman parte del Partido y no están sometidos a sus estrictas reglas y aunque tampoco tienen medios como para organizar una rebelión, Winston confía en que son los únicos que eventualmente podrían hacerlo). Radford, de la mano del cinematógrafo Roger Deakins, logra incluso un efecto impecable en la escena que cuenta el encuentro de Winston con una prostituta ocurrido unos años atrás, tal como es descrito en la novela: Winston deambula por los barrios de los “proles” cuando se acerca a la prostituta que, a diferencia de las mujeres del Partido, lleva maquillaje y perfume. Al verla de cerca y bajo la luz de una lámpara, Winston descubre que es en realidad una mujer vieja, algo que no había advertido en un comienzo. Ese descubrimiento es contado visualmente en la película en un efecto impactante.-

El propio Winston aparenta ser más joven o más viejo según las circunstancias, logro sin dudas no solo de la cinematografía sino del enorme trabajo de Hurt en la película. John Hurt lleva la película sobre sus hombros, concentrando su actuación en su mirada y en pequeños gestos durante la primera parte de la película en consonancia con el Winston de la novela, que sabe que el menor gesto o inflexión de la voz puede delatar su rebelión ante el Gran Hermano. Hurt encarna un Winston que ha aprendido a vivir vacío y sin amor, que sabe que no hay esperanza bajo la dominación del Partido pero que se atreve a soñar. Aunque sabe que no hay esperanza. Y cuando sonríe, se siente como un regalo, porque lo hace muy poco, muy brevemente y con el dolor de quien está quebrado por dentro.-

Igual mérito le caben a las otras dos partes del triángulo en el centro de la historia. Suzanna Hamilton encarna esa bocanada de aire renovado en la vida de Winston que representa Julia, pero una bocanada igual de desencantada y vulnerable. Ahora, la mayor joya es el O’Brien de Richard Burton, que moriría poco tiempo después de terminado el rodaje. O’Brien es el más vacío y quebrado de todos, cumpliendo con su tarea brutal de una forma tan desapasionada como lo haría un oficinista atrapado por la rutina, paternal y sádico a la vez tal como es descrito por Orwell.-

Con 1984 me sucedió algo que no es muy frecuente y es que en general uno lee la novela y luego ve la película, o viceversa, y piensa que una u otra es mejor. La comparación es inevitable. Pero muy cada tanto sucede que novela y película se complementan y pasan a formar una suerte de unidad. Eso siento por ejemplo respecto a Misery de Stephen King, con una excelente adaptación de Rob Reiner. Y en este caso, de nuevo se me presenta una película que no corre por delante ni por detrás de la novela, sino que se entrelaza con ella y la completa con pequeños detalles, como el gesto mudo de Winston cuando Julia le dice “te amo” por primera vez.-

La principal diferencia entre la película y la novela está en la escena final y se presenta como una curiosa decisión de adaptación. La novela termina como un puñetazo en el estómago, con Winston completamente entregado al poder del Gran Hermano. El final de la película es más ambiguo y deja una levísima esperanza de futuro. De humanidad.-

 


Comentarios

  1. Mi querida Bet, hace relativamente poco vi también la película de 1984 a la que te refieres. John Hurt, como cuentas, realiza una composición de su personaje maravillosa. Y como siempre el carisma de Burton llama la atención, sea como sea la naturaleza de su personaje.
    La verdad es que me gustan mucho las películas sobre distopías. Y no me podía faltar el visionado de esta película.
    La novela me marcó cuando la leí en la Universidad hace mucho, pero ahora cuando leo tu post, me entran ganas de adentrarme de nuevo en sus páginas. De hecho, lo pensé cuando vi la peli.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡Hildy querida, has visto esta película! Yo leí la novela por primera vez este mes, para un club de lectura virtual en el que estoy y apenas puedo esperar hasta el debate que será este próximo domingo. Realmente me impactó de una manera que no esperaba, en particular porque el universo descrito en la novela se parece mucho a muchas situaciones que hemos vivido en mi país en la historia reciente, en los últimos veinte o quince años, así que durante los primeros capítulos me pregunté ante cada página si quería o no continuar leyendo.-
      En cuanto a las películas, la de 1956 es un engendro... tal vez en algún momento quiera volver a verla y escriba algo sobre ella. Pero la versión a ver es sin dudas esta de 1984. Ay, siento que sólo quiero hablar sobre estos personajes. No sé si lo recordarás, pero ¿qué te pareció el final de la película en relación al de la novela? Yo encontré que la última escena tiene un sentido completamente diferente, no en una forma "ofensiva" (no es como el final feliz de "Love", la versión de 1927 de Anna Karenina), pero diferente al fin. Me encantará leer tu opinión.-
      Uff... necesito ya salir de esta atmósfera porque estoy aburriendo a todos a mi alrededor con 1984, jaja. Ya empecé a leer otra novela para cambiar de aire y estoy planeando una entrada completamente diferente para seguir adelante.-
      Te mando un beso enorme, Bet.-

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  2. Tendría que volverme a leer la novela, pues no la tengo nada reciente. Recuerdo el impacto que me provocó, pero no podría argumentarte bien qué me parecen ambos finales, pues el de la novela no lo tengo nada fresco.
    Sí, decirte que tal y como refleja un mundo distópico la película me atrapó. Ese mundo gris..., y la vulnerabilidad del personaje de Hurt y esa desesperada búsqueda de la belleza.
    ¿Has visto Brazil, de Terry Gilliam? Esa otra película sobre una sociedad distópica, que bebe de 1984, y que a mí, particularmente, me entusiasma.
    ¡Vais a tener un debate apasionante!

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡No la he visto! Pero me aparecía como sugerencia en IMDb como película relacionada.-
      Yo quedé bastante trastornada, jaja, todavía no decidí si quiero seguir en ese universo o si quiero cambiar rotundamente de ámbito.-
      Más besos, Bet.-

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