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Sesión doble: “Rope” de Alfred Hitchcock y “Compulsion” de Richard Fleischer.-

Hace un tiempo descubrí “Compulsion” a través de El blog de Hildy Johnson y recientemente pude verla por primera vez. Apartándome de mi formato habitual pensé en hacer una sesión doble con “Rope”, película con la cual está indudablemente emparentada en tanto ambas están inspiradas en el mismo caso criminal de la vida real: el asesinato cometido por Leopold y Loeb, dos jóvenes que dieron muerte a un niño sólo por diversión.-


Rope (La soga) - Alfred Hitchcock, 1948.-
La película de Hitchcock se centra en el juego del gato y el ratón que Brandon (John Dall) y Phillip (Farley Granger) montan cuando deciden organizar una fiesta para los familiares y amigos de David Kentley (Dick Hogan), el joven al cual acaban de asesinar. Una figura central en esta fiesta es Rupert Cadell (James Stewart), el antiguo profesor de los protagonistas que los introdujo en la teoría del superhombre de Nietzsche y que tomará conciencia en forma brutal de la gravedad de su enseñanza irresponsable, sin embargo “La soga” funciona en gran medida como un ensemble, en donde cada personaje tiene su pequeño momento para destacarse.-
Ya comenté esta película en una entrada que pueden consultar aquí, pero permítanme señalar en esta oportunidad que sin dudas el aspecto más atractivo de “La soga” es la dinámica existente entre los protagonistas. La película no contiene referencias explícitas, pero es evidente que ambos jóvenes conforman una pareja homosexual (incluso hay por allí alguna sugerencia a que Rupert habría sido amante de Brandon, si no de ambos) y que existe entre ellos una relación de dominación en donde Phillip es la parte más influenciable, aunque no necesariamente más débil: es él quien estrangula a David y quien presumiblemente disfrutaba de la matanza de pollitos.-
Es interesante observar además que Hitchcock - contrariamente a su costumbre - no intenta hacernos simpatizar con los villanos sino que transforma a la víctima en una presencia tan palpable como el resto de los invitados y llama nuestra atención sobre el riesgo de adoptar teorías extremas en forma acrítica. Ahora bien, una vez producido el daño, una vez que esas teorías llevadas a la práctica han dejado víctimas en el camino, la solución parece única y categórica: la película termina con un apasionado monólogo de Rupert abogando por una condena a muerte para los culpables.-


Compulsion (Impulso criminal) - Richard Fleischer, 1959.-
“Impulso criminal” funciona de manera distinta a “La soga”, con dos partes diferenciadas: una es la anterior al juicio llevado contra los culpables y la otra se concentra en el propio juicio. En la primera parte los protagonistas absolutos son Artie Strauss (Bradford Dillman) y Judd Steiner (Dean Stockwell), dos acaudalados jóvenes de 19 y 18 años, ambos con historiales académicos impresionantes, convencidos de estar incluidos en un grupo minoritario de “seres superiores” y decididos a transitar todas las experiencias humanas posibles sin involucrarse emocionalmente. Como parte de esta experimentación secuestran y asesinan a un niño de 14 años pero cometen un error fatal que terminará por delatarlos. Aquí comienza la segunda parte de la película, en la cual Artie y Judd ceden el centro de la escena a Jonathan Wilk (Orson Welles) el abogado que logrará cambiar la ejecución en la horca por una condena a prisión perpetua.-
Ambas partes de la película tienen estéticas bastante diferentes. En la primera Fleischer hace un uso excelente y casi perturbador de los primeros planos y del formato de pantalla ancha, el cual aprovecha para mostrarnos gran cantidad de información en escenarios recargados sin necesidad de multiplicar el número de tomas y sin perder la cercanía con los protagonistas. Así, por ejemplo, en la escena en la cual Judd revuelve frenéticamente su armario en busca del par de anteojos que perdió en el lugar del crimen mientras Artie intenta mantener la calma a la vez que lanza amargos reproches (nunca un osito de peluche lució tan siniestro en la pantalla), el CinemaScope nos permite tener un buen panorama del dormitorio infantil y casi femenino de Judd al mismo tiempo que seguimos de cerca el diálogo entre ambos muchachos (y el osito). A la vez, Fleischer maneja muy bien los elementos que quedan fuera del plano, ya sea a través de reflejos de aquello que no podemos ver directamente o bien mediante la insinuación de lo que no tenemos necesidad de ver (puntualmente, en el momento en el cual el aprendiz de periodista Sid Brooks - Martin Milner - comprueba que los anteojos encontrados junto al cuerpo del niño no le pertenecen; cuánta economía y autolimitación, Fleischer no necesita mostrarnos el cadáver de un niño para contar su historia).-


Para la segunda parte, todo cambia. El clima decadente de la primera parte cede el paso a un ambiente más austero, sin estridencias, con un Welles casi desconocido dominando la escena con su tono de voz monocorde y movimientos calculados. Allí donde Dillman y Stockwell eran puro desborde, Welles compone un viejo abogado que está de vuelta de todo, que conoce su oficio y que tiene la habilidad necesaria para exponer uno a uno los diferentes aspectos del caso: clases sociales, opinión pública, imparcialidad de la justicia, función de la sanción criminal, carácter retributivo del castigo, amor y perdón. Y Welles cobra vida durante su monólogo final, diametralmente opuesto a aquel pronunciado por Stewart en “La soga”: el planteo de Wilk es contrario a la aplicación de la pena de muerte en la medida en que entiende que la expectativa de tal castigo no ayuda a disminuir la cantidad de crímenes y no ataca el problema de fondo que es descubrir cuáles son los elementos presentes en la sociedad que llevan a la creación de sujetos como Artie y Judd. Wilk de alguna manera nos interpela para que como sociedad nos hagamos responsables de los monstruos que creamos y alerta, en mi opinión, sobre la naturaleza autodestructiva de las personalidades tales como las de Artie y Judd.-


Viendo ambas películas en continuado me resultó divertido encontrar elementos de diálogo entre ellas, hay momentos en los cuales “Impulso criminal” mira hacia atrás y se remite a Hitchcock (no sólo hacia “La soga” sino por ejemplo a “Pacto siniestro”, la madre de Artie me resultó una versión más pulida de la pintoresca madre de Bruno Anthony, villano con el cual Artie tiene mucho en común) y otros en los que parece anticiparse al maestro del suspense: Anthony Perkins compone su Norman Bates con bastantes características del Artie de Dillman y la identificación entre Judd y los pájaros depredadores volverá en “Psicosis”. O tal vez yo sienta inclinación a volver siempre a Hitchcock 😉

Comentarios

  1. Guauuuu, qué sesión doble más apasionante. Y que diálogos estableces más interesantes entre las dos películas. Ambas me parecen apasionantes para el análisis y sacas muchos ingredientes y claves de ellas. Dan ganas de enfrentarse a esa sesión doble. Gracias por el enlace.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Gracias, querida Hildy, por tu comentario y por tu texto sobre "Impulso criminal". Revisando mi entrada anterior sobre "La soga" ví que ya ahí me habías mencionado esta película pero no fue sino hasta que leí tu análisis que me dispuse seriamente a encontrarla. Qué película difícil, confieso que necesité un par de visionados para adentrarme en ella, porque con el primero sólo me alcanzó para rascar la superficie... y que no pude pensar en ninguna receta asociada con cualquiera de las dos películas, cuanto menos por respecto a esos pobres pollitos que mataba Phillip evité la cocina, jaja.-
      Ahora necesito una comedia ligera para salir de este clima ;)
      Un beso grande, Bet.-

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