1946 fue un gran año para John Garfield: ese año se estrenó la que tal vez sea su película más recordada, The Postman Always Rings Twice y más tarde la maravillosa Humoresque. Ensandwichada entre estas dos películas más prestigiosas apareció esta otra dirigida, al igual que Humoresque, por Jean Negulesco, y que es un olvidado film noir en estado puro.-
El ex estafador Nick Blake (John Garfield) acaba de regresar de cumplir su servicio en la II Guerra Mundial y lo único que quiere es reencontrarse con su chica Toni (Faye Emerson) y con los cincuenta mil dólares que dejó a su cuidado antes de la guerra. Pero como todo héroe del cine negro sabe, el pasado siempre te da alcance cuando intentás huir de él. En este caso, Nick es persuadido por sus compinches Al (George Tobias) y Pop (Walter Brennan) de unir fuerzas con otro estafador caído en desgracia, Doc (George Coulouris), para embaucar a Gladys Halvorsen (Geraldine Fitzgerald), una rica y atractiva viuda.-
El primer detalle interesante que propone esta película es que allí donde unos años antes, en una película de gangsters, nuestro héroe se hubiera reincorporado a la vida civil luego de salir de prisión, en este caso es dado de baja honorablemente del Ejército e incluso tiene algunas condecoraciones prendidas en su pecho. El guionista W. R. Burnett (autor también de la novela que sirvió como material de base), sin estridencias, deja sobre la mesa la noción de que los héroes de guerra provenían de todo tipo de ámbitos, incluso los criminales. Al mismo tiempo, la Guerra aquí funciona como un elemento disparador de la trama: Nick no es el mismo de antes; su amigo Al lo nota enseguida en una cualidad que no puede identificar y más adelante en la historia, cuando nuestro héroe visita una misión católica que recuerda a aquella de Vertigo, todas esas experiencias que dejó atrás “demasiado rápido”, vuelven a su memoria. No quiero dar la impresión de que la guerra ocupa aquí un rol central o de que el guión apela demasiado a ella, porque como mencioné, este elemento es abordado sin estridencias. Pero sí que está presente y de una manera muy interesante.-
Otro aspecto maravilloso de esta película es la gran vulnerabilidad de los “villanos”. Doc y sus secuaces Shake y Windy (James Flavin y Ralph Peters), son tipos desesperados y asustadizos. Son peligrosos, pero al mismo tiempo son frágiles y no dejan de inspirar compasión. Nick y sus amigos no son tampoco “héroes”, en sentido estricto. Todos son estafadores que buscan aprovecharse del desprevenido de turno y sienten que el boom económico de la posguerra les viene como anillo al dedo pero en un punto, su tiempo ha pasado, esta oportunidad les llega demasiado tarde. Hay muchas menciones a la edad de Nick (34 años), ese umbral en su profesión en el que lo mejor ya ha pasado y ahora sólo queda rodar cuesta abajo. Doc está obsesionado por un pasado esplendoroso y por su “resurgimiento”, sólo necesita un golpe de suerte para estar nuevamente en la cima; mientras que Pop sabe que para él ya no habrá nuevas oportunidades, es el mayor de todos y el que ha caído más bajo y no quiere que a Nick le ocurra lo mismo. Es muy interesante la relación entre Nick y Pop, operan casi como padre e hijo y creo que en definitiva, la historia de amor de la película es la que existe entre estos dos amigos.-
Y enmarcando esta trama y este concierto de temas y tonos, las imágenes preciosas de Negulesco y el director de fotografía Arthur Edeson. Negulesco coloca a sus personajes con la misma soltura bajo las luces de neón de un club nocturno como bajo el sol de California; en la santidad de una capilla o en la niebla más espesa que da ambiente a la última escena.-
Todo esto (trama, ambiente, tonos) existen en el ecosistema de una película que, pese a lo que pueda parecer, no es solemne, tiene muchos toques de humor (principalmente a cargo de George Tobias y de Richard Gaines, que interpreta al asesor de negocios de Gladys, un tipo obsesionado por el golf) y Garfield es el actor ideal para llevarla adelante. Aquí está en su apogeo demostrando todo el abanico de tonos que manejaba: es seductor y buen mozo (las cámaras de ese año disfrutaron mostrándolo en traje de baño en cada película), atormentado, violento, cómico y por momentos deja asomar la inocencia de un niño, todo en uno.-
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