jueves, 3 de noviembre de 2016

Cabaret - Bob Fosse, 1972.-


Momento N° 1: descubriendo el universo de Cabaret.-
En un artículo anterior mencioné que todo buen comienzo debe situarnos en tiempo, espacio, tono y ritmo de una película y el número “Bienvenidos” de Cabaret logra exactamente eso. Sin demoras, Fosse nos introduce de la película de la mano de un Maestro de Ceremonias innominado (Joel Grey) en un universo moral y sexualmente ambiguo, en donde nunca estamos seguros de lo que estamos viendo y nunca estamos totalmente cómodos. El director presenta también el lenguaje del cual se valdrá: aquí los números musicales (incluidos siempre en contextos teatrales o de presentaciones públicas) no hacen avanzar la trama ni están desconectados de ella como suele verse en los musicales clásicos sino que la comentan. Se presentan también los personajes principales: el Maestro de Ceremonias que comenta una realidad de la que no participa (él nunca aparece fuera del cabaret ni con ropa de calle), Brian Roberts (Michael York), un joven inglés recién llegado a Alemania y Sally Bowles (Liza Minnelli), la estrella norteamericana del Kit Kat Club (por cierto, la presentación de Minnelli, que aparece en la última fila del coro y recibe poca atención de la cámara, me resulta un eco encantador de la presentación de su madre, Judy Garland, en Easter parade de Charles Walters, filmada el mismo año del nacimiento de Liza). Finalmente Fosse nos mete de lleno en un ritmo de montaje cuidadosamente elaborado que hace bailar la imagen y sabe cuando acelerarse para aumentar la sensación de confusión visual y cuando disminuir para reconfortarnos.-


Momento N° 2: construyendo un ícono.-
Mi segundo momento está dedicado exclusivamente a Liza Minnelli en su número “Mein Herr” (si nunca lo vieron o no lo tienen presente, por favor, por favor búsquenlo en Youtube, dura sólo  tres minutos y medio y es absolutamente maravilloso). Yo no soy seguidora de su carrera pero debo decir que es muy impresionante ver a un intérprete comerse la pantalla a mordiscones, irradiando electricidad pura como lo hace Minnelli aquí, siendo ella misma y su personaje al mismo tiempo (esto no es tan fácil de lograr como suena, considerando que no se supone que Sally sea tan buena artista como sí lo es Minnelli) y dejando - de paso - un ícono eterno con su sombrerito y sus medias negras. El recuerdo de la Lola Lola de Marlene Dietrich en El ángel azul de Josef von Sternberg es inevitable y vale como homenaje, reinterpretación y aporte a la trama: seguramente Sally vio la película, estrenada en 1930, un año antes que el año en el que transcurre la película… y pensó que ella lo hubiera hecho mejor.-


Momento N° 3: un mañana tenebroso.-
Solamente un número musical de Cabaret se desarrolla fuera del Kit Kat Club pero es tan opresivo como pueda imaginarse. En un hermoso día en la campiña un joven de aspecto angelical comienza una canción en un primerísimo primer plano. Cuando el plano se abre un poco más vemos su uniforme pardo, luego otros más y a medida que la canción se endurece incitando al pueblo alemán a levantarse en un grito nacionalista, los presentes (hombres, mujeres y niños sencillos) se ponen de pie y se unen al coro. Sólo un anciano que evidentemente ha visto mucho como para ser optimista, permanece sentado y cabizbajo. Esta escena es central en la Historia con mayúsculas contada en la película pero también es relevante en cuanto al lenguaje utilizado por Fosse: este número, al igual que los demás, también comenta la realidad al trazar un paralelismo entre la desviación del pueblo alemán y la corrupción de Brian, quien finalmente acepta el costoso regalo que Max von Heune (Helmut Griem), el acaudalado amante de Sally, intenta darle. Un plano del perturbador Maestro de Ceremonias reafirma este comentario y también nos interpela mirando directamente a cámara: Fosse a través de este personaje nos obliga a prestar atención, el nazismo en Alemania y cualquier otro movimiento totalitario en cualquier parte del mundo no son implantados en las sociedades de la noche a la mañana sino que suceden poco a poco, a plena luz del día y cuentan con el apoyo de aquellos que no quieren entender de qué se trata la cosa.-


Momento N° 4: volviendo a casa de madrugada.-
Como resultado de sus romances con Max y con Brian, Sally queda embarazada. En un primer momento planea abortar (el costo del procedimiento es el abrigo de pieles que Max le obsequió), pero luego nace un sueño: Max ya se esfumó pero a Brian no le importa que tal vez no sea el padre del bebé y está dispuesto a criarlo como suyo, con Sally como su esposa, en Inglaterra. Durante un tiempo todo parece perfecto hasta que la realidad comienza a agrietarse nuevamente y una madrugada Sally llega a casa… sin su abrigo de pieles. Esta escena por sí sola justifica el Oscar a Mejor Actriz recibido por Liza Minnelli (no es que el Oscar siempre refleje los méritos verdaderos, pero en este caso es así). La que llega no es la Sally poderosa del escenario, ni la que juega a ser una femme fatale ni tampoco la que decepcionada por el plantón de su padre grita con voz infantil “¡ya verá, voy a convertirme en una estrella de cine!”. Esta Sally, sin maquillaje ni pestañas postizas, es auténtica, realista, frágil y está terriblemente sola.-


Momento N° 5: el golpe final.-
El final de la película es abrupto y (vuelvo a usar la palabra) perturbador. El Maestro de Ceremonias abandona el escenario en medio de una canción con una reverencia aparatosa y la cámara hace un paneo por el espejo deformante con el que abrió la película, solo que esta vez el público que se refleja en él está sembrado de uniformes nazis (atrás quedaron los tiempos en los que el encargado echaba a patadas a los uniformados que recorrían las mesas pidiendo colaboraciones) y los créditos corren sobre esta imagen en medio del más absoluto silencio. Bob Fosse nos deja de un estado de ánimo muy diferente al que esperamos de un musical, como sólo él sabía hacer...

15 comentarios:

  1. Hola, he llegado a tu página desde un comentario tuyo en el blog de Hildy Johnson. En mi página de cine he venido publicando un cuestionario con opiniones y perspectivas de diversos críticos de cine (sobre todo, amateurs) que publican en internet. La propia Hildy accedió amablemente a contestar a mis preguntas. Me gustaría proponértelo también a ti, no sé si te apetece. Aquí puedes ver las entrevistas publicadas hasta ahora, por si quieres informarte sobre el tipo de preguntas (es un cuestionario-modelo): http://www.elcineenquevivimos.es/index.php?pag=otros&type=1

    Si quieres completar el cuestionario, puedes contactarme a mi email luisserranofernandez@gmail.com o desde mi página web mencionada arriba. Si no, perdona las molestias.

    Saludos.
    Luis

    Pd. La escena de "Cabaret" para mí más impresionante y conseguida es tu Momento 3, sin duda... Escalofriante.

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    1. Bienvenido Luis, qué bueno tenerte por aquí. Acabo de dejarte un mensaje en tu sitio, claro que me encantaría participar del cuestionario. Muchas gracias por pensar que mi aporte puede resultar interesante.-
      Y coincido, el Momento N° 3 es escalofriante, aunque no estoy tan segura de que sea el momento más logrado de la película, y es que a mí me encanta en todas sus partes (aunque reconozco que no fue un amor a primera vista, necesité de más de un visionado para digerirla).-
      Saludos, Bet.-

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  2. ¡Dios mío, qué ilusión me hará leerte en esa entrevista futura en El cine en que vivimos! Qué bueno, mi querida Bet.

    Y creo que ya te he comentado alguna vez que adoro a Bob Fosse y a Cabaret. Mi gata, que lleva más de diez años conmigo, se llama Sally Bowles, jajaja, con eso te digo todo.

    En fin creo que no hay nada que no me guste de esa película... Me gustá mucho cómo cuentas el momento número 4.

    Curiosamente creo que a Liza Minnelli la marcó en exceso este personaje. Todo el mundo la recuerda como Sally... pero si preguntas por otro personaje de su carrera cinematográfica (breve)..., hay silencio. Yo también la recuerdo en una película de mi amado Scorsese: New York, New Yord, donde de nuevo está magnífica. Y también me reí un rato en La última locura de Mel Brooks, una película homenaje al cine mudo... donde Liza hace de Liza, junto un montón de estrellas de los años 70.

    Beso
    Hildy

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    1. Me tomó muy de sorpresa el ofrecimiento, espero estar a la altura con mis respuestas...
      ¡Sí me acuerdo de tu gata Sally! Creo que ese momento de la película, en el que Sally entra de puntillas y con la especie de salto de cama que usa en el Club es el mejor de Minnelli fuera de los números musicales.-
      Me da mucha pena que Sally Bowles se haya devorado a Liza Minnelli. Sin ser su admiradora sospecho que nos perdimos muchas cosas buenas debido a la manera en que resultó su carrera. No sabía que ella aparece en La última locura de Mel Brooks, la tengo pero todavía no la ví, sólo conozco la célebre escena de Marcel Marceau. En cuanto a New York, New York, ¿qué puedo decirte? Empecé a verla CUATRO VECES con mi mejor predisposición pero nunca logré mirar más de cuarenta minutos de película. Digamos que no es para mí y me molesta particularmente el gran esfuerzo que Scorsese puso en transformar a Minnelli en su madre con el color de cabello, el peinado y el maquillaje que usaba Garland en los años '40. Todavía tengo esperanzas de ver algún día la peli completa, pero...
      Te mando un beso enorme, Bet.-

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  3. Solamente agradecerte por tu entrega. He visto la película, hace mucho tiempo.
    Cariños Bet.
    Sara

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    1. Tal vez sea una buena oportunidad para volver a verla, ¿no? Es uno de mis musicales favoritos.-
      Un beso, Bet.-

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  4. Te agradezco mucho, Bet, que quieras participar. Para poder enviarte el cuestionario en Word necesito o bien que me dejes tu dirección de email o que me contactes al mío, luisserranofernandez@gmail.com.
    Espero leerte pronto.
    Luis

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  5. La autora de este blog ha tenido la amabilidad de contestar a unas preguntas sobre cine y crítica. Dejo el link aquí, gracias:
    http://elcineenquevivimos.es/index.php?otro=62

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    1. Muchas gracias por todo Luis, me encantó contestar el cuestionario. Ya lo mencionaré como merece en mi próxima entrada. Un beso, Bet

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  6. ¡¡¡Qué buena entrevista!!! Cómo te he disfrutado... y también el placer de conocerte en esa fotografía preciosa... con beso apasionado al fondo.

    Beso
    Hildy

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    1. Ay querida Hildy, le escapo mucho a las fotografías, pero me pareció divertido enviar una y por supuesto tenía que tener a mi querido Hitchcock cuidándome las espaldas. Te agradezco mucho por haberme leído y sobre todo porque fue gracias a vos que Luis llegó a mi blog. Te mando un beso enorme, Bet.-

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  7. Por cierto, Bet, de tu lista de clásicos no he visto ni conocía: Confesiones de mi adolescencia (Brighton Beach Memoirs) - Gene Saks, 1986. Así que ya he indagado sobre ella y me apetece bastante. A ver si la consigo.

    Beso
    Hildy

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    1. Esa película entraría dentro de la misma categoría que "Pide al tiempo que vuelvas": seguramente no es una gran película, pero es de esas que se veían mucho en casa durante mi infancia y que pasan a ser clásicos "personales". Si fueran una canción diría que forman parte de la banda sonora de mi vida, pero al ser películas podría decir que constituyen la "rear projection". Esta en particular pinta muy bien las relaciones entre hermanos y entre padres e hijos. Sé que te va a encantar.-
      Más besos, Bet.-

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    2. ver esto y mucho mas de tus artistas clásicos favoritos en.
      https://www.facebook.com/The-Classic-Movies-and-Stars-in-Color-381865898621707/

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    3. ¡Bienvenido/a Nest! Te invito a que sigas mi blog y compartas tus comentarios. Saludos, Bet.-

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