miércoles, 1 de marzo de 2017

West Side Story (Amor sin barreras) - Robert Wise, Jerome Robbins, 1961.-

Aquí va otra crítica absolutamente parcial de una película que adoro ;)


Momento Nº 1: Jets y Sharks.-
¡Hablando de comienzos inusuales! Los musicales clásicos suelen acompañar los títulos iniciales con una breve compilación (no una verdadera obertura) de las melodías que escucharemos a lo largo de la película. En West Side Story Wise y Robbins prescinden de los títulos iniciales y en su lugar optan por dejar correr la obertura de Leonard Bernstein sobre un  intrigante dibujo abstracto de colores vibrantes que cambian. Esta presentación nos permite enfocarnos verdaderamente en la música, esta no es una pieza que podamos escuchar distraídamente mientras leemos quién escribió el guión o diseñó el vestuario sino que somos llamados a poner toda nuestr atención allí. Tras el título de la película, el dibujo se funde con la imagen de la zona sur de Manhattan a la que le sucede una serie de tomas aéreas que nos llevan lentamente hacia el noroeste de la isla, siguiendo el llamado de los Jets. Recién a los seis minutos de película nos encontramos con el primero de los dos grupos en guerra, el de los “nativos”. Primero aparece el líder, Riff (Russ Tamblyn), luego su teniente Ice (Tucker Smith) y uno a uno el resto de la pandilla. Un par de minutos después nos encontramos con el líder de la pandilla rival, los puertorriqueños Sharks, Bernardo (Georges Chakiris).  Ya está todo dicho: bajo el sol abrasador del verano, la tensión aumenta, algo malo está por suceder, estos chicos son rudos y no permitirán que nadie se meta con ellos. El comienzo de WSS es un ejemplo perfecto de cómo ponernos en situación, todo lo que necesitamos saber en términos de trama, clima, estilo, género y caracterizaciones está concentrado en esta secuencia inicial que nos invita con todo lo que tiene a que entremos en el juego.-


Momento Nº 2: el meetcute.-
WSS es, por supuesto, una versión urbana y contemporánea de Romeo y Julieta. Nuestro Romeo en este caso es Tony, o Anton (Richard Beymer), un descendiente de polacos que en su momento fundó, junto con Riff, la pandilla de los Jets; y Julieta es María (Natalie Wood), la hermana de Bernardo, recién llegada a Estados Unidos. Al igual que en la obra de Shakespeare, los desafortunados amantes se conocen en un baile que, en este caso, se desarrolla en el gimnasio que es territorio neutral para Jets y Sharks. Tony ya no pertenece a los Jets, se encuentra alejado desde hace un tiempo pero de todos modos se presenta por afecto a Riff para apoyarlo en su declaración de guerra a Bernardo y los suyos. Para María, por su parte, es su primer baile en Estados Unidos, el comienzo de una nueva etapa que anticipa como cargada de emociones. El encuentro entre ambos es mostrado en una forma que se aleja del enfoque naturalista que la película mantiene hasta este momento. El resultado es un momento muy bello, pero para nada gratuito. La decisión de Wise y Robbins produce un doble efecto: el de distorsionar el tiempo, por un lado (en un ambiente tan controlado, sería casi imposible que Tony y María bailaran juntos - mucho más que se besaran - sin que alguien de un bando u otro lo impidiera en cuestión de segundos) y el de sumergirnos en el mundo interno de estos dos jóvenes (el número transcurre en un tiempo y un espacio alternativos habitados sólo por los enamorados y a los que Tony y María intentarán regresar una y otra vez durante la película).-


Momento Nº 3: Anita está en América.-
Mi tercer momento es el número “América”, protagonizado por Bernardo y su novia Anita (Rita Moreno). WSS tiene muchos números musicales inolvidables pero este me resulta particularmente atractivo. En primer lugar, porque tiene por protagonistas a Georges Chakiris y a Rita Moreno y ese solo motivo sería suficiente para convertirse en el favorito de cualquier espectador. Pero, de nuevo, Wise y Robbins no intentan montar un número que sea únicamente divertido o electrizante sino que “América” está cumpliendo una función muy importante para la eficacia de la película: la mayoría de los personajes va a cometer serios errores en la segunda mitad y necesitamos sentir afecto por ellos para poder perdonarlos y continuar deseando su éxito. Si logramos creer en su humanidad, ya habremos alcanzado ese objetivo y para ello siempre viene bien descubrir dónde está su corazón. El problema es que dada la gran cantidad de eventos que suceden, no hay demasiado tiempo para desarrollar las relaciones que los personajes mantienen entre sí, aún con una película que dura 153 minutos y con un guión redondo creado por Ernest Lehman. En el caso de Bernardo y Anita, verlos bailar (y no sólo eso, toda su interacción durante este número es maravillosa) es todo lo que necesitamos para enamorarnos de ellos, la energía que transmiten es muy potente y eso redunda en un gran beneficio para sus personajes (beneficio del que no gozan, por ejemplo, Riff y su novia Graziella, interpretada por Gina Trikonis, aunque sí lo hacen por fortuna Riff y Tony, con esa hermosa relación de hermanos del corazón que tienen).-


Momento Nº 4: la ceremonia nupcial.-
El equivalente a “América” para Tony y María es la escena en la que se encuentran en el taller de modas en el que trabaja la joven, en el sentido en que nos permite compartir un momento de la intimidad de esta pareja, mucho menos explosiva que la de Bernardo y Anita pero igual de cómplice y amorosa. Todo comienza como un juego con los maniquíes del taller pero en cuanto María se prueba un velo de novia, el clima de la escena cambia y se torna solemne y cargado de emoción. Hay también un rasgo de dignidad en Tony que nos habla de su verdadera esencia: cuando María lo cita en la terraza de su edificio, Tony declina la invitación y exige un encuentro formal allí donde todos puedan verlos. Si los números “María” y “I Feel Pretty” nos convencieron del flechazo de Tony y María, “One Hand, One Heart”, la canción con la que ofrecen sus votos nupciales, nos convence de que son correctos el uno para el otro, de que su amor es profundo y sincero, así como la bellísima “Somewhere” nos convence de que en algún lugar, en algún tiempo, podrían encontrar la felicidad.-


Momento Nº 5: la escena final y los créditos finales.-
Para aquellos que no hayan visto WSS (yo misma la descubrí hace pocos días), voy a intentar no arruinarles el final el cual no es idéntico al del clásico de Shakespeare, sólo quiero rescatar algunos detalles que lo hacen especial. Obviamente, el final está cargado de drama, Tony cree equivocadamente que María ha muerto y llama a la muerte para sí mismo. Es evidente que Richard Beymer tiene sus limitaciones como actor (aunque debo decir que luego de ver esta película varias veces en el transcurso de los últimos días, comencé a tomarle cariño) y es aquí que uno de verdad agradece la forma en la que está fotografiada la escena en la cual Tony corre por el patio de juegos, en penumbras. Y es que tantas veces se ven interpretaciones boicoteadas por el mismo director que debería orientar al actor en problemas que no me importa cuál fue la intención de Wise y Robbins al montar esta escena, sólo sé que el resultado es perfecto. El otro detalle es ese atisbo de esperanza, de dignidad, de perdón que podemos encontrar dentro de la enorme tristeza que deja el final. Pero sin dudas lo que corona todo es la secuencia de créditos finales (¿quién más sino Saul Bass podría haberla diseñado?), que cumple exactamente y con creces con aquello que necesitamos cuando termina la película: un momento para recuperarnos, para despedirnos lentamente de la historia. Esta secuencia de créditos no nos expulsa como lo hace la mayoría de las actuales, interminables y ilegibles, sino que nos consuela y nos abraza ¿y qué más podemos pedir a una película cuando nos regala un mimo final?

8 comentarios:

  1. Mi querida Bet, qué maravilla. Adoro West Side Story. Me fascina esa película desde que era pequeña. María era lo más para mí. Me aprendí todo su monólogo final y no solo eso, hice que mi madre me hiciera un vestido rojo (¡y lo tuve!) como el que lleva en la última escena. Cómo me gustaba ese vestido. Creo que ella tiene la culpa de que me guste tanto el rojo en prendas de vestir (pero ¡cómo me cuesta encontrar prendas bonitas en ese color!).

    Lo tiene todo: una adaptación libre y maravillosa de Romeo y Julieta, personajes carismáticos... ¡canciones y coreografías sublimes! y ¡tienes razón, qué fascinantes créditos finales! Yo cada equis tiempo me la pongo y la disfruto. Y hay muchos personajes a los que tengo cariño, ¿sabes cuál es uno de ellos? Doc, el dueño del bar donde trabaja Tony.

    Cada vez que la veo tengo una canción o momento musical que me atrapa. El otro día te dije el baile en el aparcamiento. Y hoy recuerdo la canción que cantan al sargento Krupke... Por supuesto, adoro América. Siempre me enamoró Bernardo...

    En fin, que es que no podría decir nada malo de ella... Y sé que Beymer no es la mejor elección de casting... pero tan grandote, tan torpe, tan sensible, tan enamorado... Su grito desesperado en la verja... María... su caída en sus brazos... Ayyyyyyy, qué peliculón, querida Bet.

    Besos desde el gimnasio (estoy en uno de los dos círculos... para ponerme a bailar)
    Hildy

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    1. Querida Hildy, qué hermoso recuerdo sobre tu vestido rojo, debiste sentir magia cada vez que lo usabas.-
      De verdad que yo tuve que alejar el bluray de mi televisor porque si no lo hacía iba a continuar poniéndolo una y otra vez (qué hermosa edición conseguí, con todas sus canciones subtituladas). Igualmente, estoy segura de que dentro de pocos días volveré a verla, porque la extraño. ¿No te pasa que extrañás a algunas películas cuando terminás de verlas, tanto más si volviste mucho sobre ellas con motivo de un texto?
      La canción sobre Krupke es una de mis favoritas y lo triste es que 60 años después de haber sido escrita, sigue siendo tan acertada... pero no por ello deja de arrancarme la risa cada vez que la escucho.-
      No me había fijado mucho en el personaje de Doc (acabás de darme una excusa para volver a ver la película, jaja). Sin dudas es el único adulto simpático de la historia (aunque el detective tiene un atisbo de humanidad cuando le pregunta a Doc si sabe lo que es lidiar con estos jóvenes a diario, puedo compadecerme de él por su frustración pese a sus métodos violentos) y me da mucha pena pensar que es él quien lleva las malas y falsas noticias a Tony, con lo mucho que lo aprecia. Y Tony o Beymer mejor dicho, tenés mucha razón, no está tan mal como parece en el primer visionado. Cuando deambula alucinado por las calles cantando "María" realmente le creo y maneja bien el drama de las últimas escenas. ¿Por qué dejará tan mala impresión, entonces? Tal vez se deba a que está un poco incómodo, un poco a la deriva en comparación con los otros muchachos que parecen estar más a gusto en sus roles.-
      Y el uso del color, no lo mencioné pero qué maravilla. Uf... ¿cuánto tiempo más tenés para que sigamos hablando sobre West Side Story?, jajaja.-
      Yo creo que estaré dando volteretas a solas en la terraza, me intimida un poco el gimnasio ;)
      Bet.-

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  2. Hola Bet. Después de leer los comentarios de dos personas tan entendidas, como los son Hildy y tu lo que me queda es felicitarte por haberla publicado en el blog. A nosotros nos encanta la música de Bernstein. Mi esposo tiene una versión de toda la música y sus canciones dirigida por el propio autor y el papel de Tony lo canta José Carreras en un ensayo. Ver como lo maltrata a "Josesito" para que canté en inglés como Bernstein quería, me hace mal a mí.
    Genial la peli.
    Cariños Bet
    Sara

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    1. Tus comentarios siempre son bienvenidos Sara. Conozco la grabación a la que hacés referencia, yo no percibo maltrato pero es cuestión de opiniones... por otro lado Carreras lo hace muy bien, estaba en lo mejor de su trayectoria cuando grabó el rol de Tony.-
      ¿Y respecto de la película, qué opinión te merece? ¿Cuál es tu momento o personaje favorito?
      Un beso grande, Bet.-

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  3. Apreciada Bet: estaba seguro de que le había enviado un comentario sobre su entrada acerca de WSS, donde le decía que yo había a mi vez escrito una cuando la inolvidable película de Wise & Robbins cumplió 50 años, pero no encuentro dicho comentario. Por si acaso, se lo vuelvo a enviar. Un abrazo. http://micolchaderetazos.blogspot.com/2012/03/cumple-51-y-se-ve-igualita.html

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    1. No me había llegado su comentario, estimado Franklin. Sí recuerdo haber leído alguna vez en su blog una lista de películas favoritas y recuerdo que me sorprendió encontrar WSS en un puesto bastante alto, si no primera. En ese tiempo yo no había visto la película, sólo había visto los primeros segundos por televisión y habían bastado para expulsarme de la peli (creo que en esa época yo todavía no miraba musicales, o acaso estaba apenas empezando). Tiempo después me interesé por la banda sonora y entonces decidí darle una nueva oportunidad, y allí fue que me enamoré perdidamente de esta película. Enseguida me voy a leer su texto, gracias por enviarme el enlace.-
      Un abrazo grande, Bet.-

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    2. Debe ser que no le di a publicar y lo dejé en Vista previa. De paso, es sumamente antipático este censor de Blogger. ¡Con razón mis amigos se quejan y no me dejan comentarios Jajajaja!

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    3. ¿Se refiere a la aprobación de los comentarios que tiene en su blog? Yo lo desactivé, los comentarios se publican directamente, aunque mantengo poder de veto y puedo borrarlos luego de la publicación, jaja.-

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