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Recorrido por las películas sonoras de John Gilbert (última parte).-

Novena parada: Queen Christina (La Reina Cristina) - Rouben Mamoulian, 1933.-


Queen Christina significó el regreso de John Gilbert a MGM a partir de la insistencia de Greta Garbo, quien reclamó personalmente su participación en esta película. Gilbert agradeció pública y efusivamente el gesto, pero es de lamentar que su regreso al estudio no llegara a ningún puerto y el nuevo contrato quedara rescindido algún tiempo después sin que se filmara una segunda película.-
La película cuenta un episodio ficcionalizado de la vida de la reina del siglo XVII Cristina de Suecia, quien abdicó al trono. La Reina es encarnada por supuesto por Greta Garbo y aquí se explica la abdicación en sus ansias de libertad, la cual espera encontrar lejos de la Corte y junto a su amado, el embajador español Don Antonio de Pimentel (Gilbert).-
En mi consideración, esta es una película despareja. Por un lado, es una película de Garbo y eso siempre me deja fría. Me confieso indiferente al misterioso encanto de la actriz y no me interesan los primeros planos amorosos que suelen dedicarle los directores que sucumben ante ella, muchas veces en perjucio de las películas que los tienen al mando. En el mismo sentido, Queen Christina languidece penosamente durante sus primeros veinticinco minutos hasta que aparece Gilbert para animar las cosas (sí, ya sé que sueno imparcial pero juro que estoy esforzándome para ser objetiva); y sus minutos finales vuelve a pecar del mismo defecto. Pero afortunadamente, la película también tiene un lado fascinante: hay en ella momentos de gran belleza (Mamoulian utiliza su cámara para enfatizar la soledad de Cristina o el lirismo de algunas situaciones) y además es deliciosamente pre-code en la exposición de la compleja sexualidad de Cristina.-
Sin dudas las escenas más encantadoras de la película son las que tienen lugar en la hostería en la que se encuentran Cristina (vestida de hombre y acompañada solamente por su valet Aage, interpretado por el siempre impecable C. Aubrey Smith) y Antonio. Una vez que nos sobreponemos al sinsentido de que nadie advierta que el joven muchacho cargado de maquillaje es en realidad Garbo vestida de hombre, la situación es impagable. Antonio y su nuevo amigo discuten sobre el amor y la pasión y es muy tentador (como siempre que Gilbert y Garbo se reúnen en la pantalla) trasladar la situación cinematográfica a la real, con un Antonio/Gilbert enamorado del amor y una Cristina/Garbo poniendo en duda que el gran amor siquiera exista. De todos modos, ya sea actuación o un trozo de realidad, la escena es de una sinceridad cautivante. Como también lo es la escena siguiente, en la que Antonio y Cristina se encuentran en la habitación que deben compartir durante la noche, el primero incómodo sin saber porqué y la segunda rendida ante su feminidad inocultable. La penúltima escena en esta secuencia maravillosa es aquella muy conocida en la que Cristina recorre la habitación en la cual pasó tres días de pasión con Antonio, una escena casi coreografiada y cargada de simbolismo y de sensualidad.-
Una última nota dolorosa acerca de Queen Christina: mi edición en DVD incluye el avance de la película. Es muy revelador ver los avances originales de las películas cuando están disponibles, porque cuentan la historia de aquello que los estudios quisieron destacar en su momento. O como en este caso, soslayar. Por increíble que parezca, el avance de Queen Christina no menciona ni muestra a Gilbert, pese a que su personaje es el que hace avanzar la historia.-

Décima parada: The Captain Hates the Sea (El capitán odia el mar) - Lewis Milestone, 1934.-


Pese a su título, esta película no hace énfasis en el Capitán que odia el mar sino que es una película coral que transcurre a bordo de un crucero. La historia reúne a un Capitán obsesionado con el recuerdo de su padre (Walter Connolly), a un detective privado en busca de bonos robados (Victor McLaglen), a sus dos presas (Helen Vinson y Fred Keating), a un escritor alcohólico (John Gilbert), a una ex-prostituta (Wynne Gibson) atormentada por su esposo “respetable” (John Wray) y a un ex-general latinoamericano (Akim Tamiroff) entre otros personajes bastante interesantes.-
El balance de la película está realmente bien logrado. Entre tantas historias, el director logra que cada personaje tenga su momento, su identidad definida, y sobre todo mucha humanidad. The Captain Hates the Sea sorprende, además, porque sin ser pre-code tiene muchos elementos de ese período: alcoholismo, violencia contra la mujer, un intento de suicidio, relaciones pre-maritales, prostitución, más alcoholismo… Y sin embargo, con tantos temas crudos, Milestone logra momentos de gran belleza en particular en aquellas escenas en las que Steve, el personaje encarnado por Gilbert, escucha la voz de su prometida (Tala Birell) grabada en un disco.-
En lo que respecta específicamente a Gilbert, The Captain… deja un sabor amargo porque su personaje es más un espectador que un partícipe en las situaciones, no hay demasiado para hacer para el personaje o para el actor que lo interpreta. Steve, además, está borracho de principio a fin y aquí empiezan a correr las suposiciones respecto a si los titubeos del personaje son actuados por el actor o si en realidad estamos viendo a Gilbert asomándose desde el fondo de la botella (aparentemente, el rodaje se tornó complicado por el excesivo consumo de alcohol de varios miembros del elenco). Y en el final, cuando Steve se reúne con su prometida, no logró dejar de beber ni comenzar su novela (los dos objetivos a lograr durante el viaje), es decir que no tiene perspectivas de superación (Gilbert mismo no las tenía para 1934, pese a la gloriosa intervención de Marlene Dietrich en el final de su vida). Así y todo, Steve es perdonado (ya que no salvado) por su prometida y su historia tiene, como las demás de la película, un final casi feliz...

Comentarios

  1. Has descrito los momentos que más me gustan de Queen Christina y Gilbert está maravillosamente romántico, mi querida Bet. A mí esta película me parece que muestra la elegancia y maestría de un director que me gusta mucho: Mamoulian, y por eso me fascina. Jajaja... y confieso que admito más la presencia de Garbo que tú. Me gusta la filmografía de esta actriz. Solo por Ninotchka o Gran Hotel... ya me conquista.
    En cuanto The Captain Hates the Sea de Milestone, ¡otro descubrimiento que me haces! de un director que además también me interesa y del que me queda mucho por descubrir. Sin embargo, hay varias películas suyas que me han tocado: Sin novedad en el frente, Lluvia, La fuerza bruta (De ratones y hombres... una novela que además me encanta) y, por último, maravilloso cine negro en El extraño amor de Martha Ivers.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Garbo me gusta en la medida en que los directores no la dejen salirse con la suya. En Ninotchka, La dama de las camelias, The Temptress o Flesh and the Devil está muy bien. En Anna Karenina o Reina Cristina me parece que es demasiado ella en perjuicio de la calidad general de la película. Y de Grand Hotel miré un ratito y huí, me quedé completamente afuera de la historia y sus personajes y me dio mucha pena porque había leído tanto sobre ella que tenía muchas expectativas. Sin embargo, me doy cuenta de que algo debo estar perdiéndome porque voy a contramano de todo el mundo...
      The Captain Hates the Sea (mirá qué curioso, la han llamado la "Grand Hotel flotante") es una película pequeña y deliciosa. No hay mucho Gilbert para ver en ella, su personaje está tan al margen de todo, pero aún así me gusta mucho más de lo que anticipé cuando empecé a verla por primera vez.-
      Yo no creo haber visto más películas de Milestone... si he visto alguna más debo haberlo hecho sin prestar atención al nombre del director... pero estaré más atenta a su obra.-
      Te mando un beso enorme, Bet.-

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