domingo, 6 de mayo de 2018

Chicago - Rob Marshall, 2002.-

Nota: demoré una eternidad en escribir este artículo porque estuve de mudanza. Ahora que mis películas y yo estamos instaladas en nuestra nueva casa, podemos reencontrarnos...

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Algunas películas transmiten una corriente de electricidad y luego quedan resonando en la cabeza, te persiguen durante días y las recuerdas durante años. Vi Chicago por primera vez hace catorce años y cuando, mucho tiempo después, me reencontré con ella sentí el mismo entusiasmo, el mismo asombro ante esta película que no descansa nunca, que de principio a fin mantiene el ritmo y el interés del espectador. Lo más conmovedor acerca de Chicago es que vino a decir - ya empezado el siglo XXI - que este tipo de películas todavía es posible (pese a que el género musical lleva varias décadas con el certificado de defunción firmado) y lo hace con una ferocidad y una convicción que contagian. Además, no sólo es un musical sobre la volatilidad de la fama y la farsa en la que puede convertirse el sistema judicial sino también sobre la forma en la que los musicales vienen en nuestro auxilio en tiempos difíciles.-



Momento Nº 1: All that Jazz…


El primer número de la película es una pequeña obra maestra dentro del universo propuesto por Marshall. Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones), una artista de cabaret, llega sobre la hora a su espectáculo después de haber asesinado a su marido y a su hermana y co-estrella Veronica. Mientras su show es visto con admiración por la aspirante a estrella Roxie Hart (Renée Zellweger), la policía llega para detener a Velma. Algún tiempo después, la propia Roxie es apresada luego de asesinar a su amante (Dominic West). Esta simple historia es contada en términos puramente visuales a través de una intrincada secuencia que brinda más de un servicio a la película. Por un lado, nos coloca de lleno en el tono adecuado, es un número fuerte, de esos que normalmente serían el punto cúlmine de un musical clásico y aquí está ubicado justo en el comienzo (a partir de aquí, solo quedan dos caminos: decaer o doblar la apuesta y Marshall hace esto último con su Chicago). Por otro, nos indica que la realidad no será precisamente el Norte en esta película: por un segundo, Roxie se imagina en los zapatos de Velma y con ese breve plano Marshall nos explica que toda la historia se contará no desde el plano objetivo sino desde el punto de vista de la joven, y es un punto de vista teñido por sus aspiraciones más que por su interpretación de los hechos.-

Momento Nº 2: la manipulación de la prensa.-


Uno de los números más impactantes desde la puesta en escena es el de la conferencia de prensa ofrecida por Roxie bajo el estricto control de su abogado Billy Flynn (Richard Gere), el abogado penalista más famoso de Chicago, un hombre que sólo se sirve a sí mismo... Billy tiene un plan infalible para ganar el juicio penal: ganarse primero a la opinión pública y convertir a Roxie en una celebridad de la prensa amarilla. Para ello es necesario esconder los detalles escabrosos del caso y presentar a la prensa una historia fabricada respecto a lo sucedido y a los antecedentes de Roxie. Marshall vuelve a recurrir a una idea visual para explicar la forma en la que Billy manipula a Roxie y a los periodistas, una idea tan simple como efectiva: presentarlo como un ventrílocuo cuyo muñeco es la propia Roxie y como el gran titiritero que controla al grupo de periodistas-marionetas que reproducen cada una de sus palabras.-

Momento Nº 3: el hombre invisible.-


Otro de mis momentos favoritos tiene por protagonista a Amos (John C. Reilly), el deslucido marido de Roxie. Amos es un hombre sencillo y amable, lo cual resulta una mala combinación en el Chicago propuesto por la película (es decir: todos se aprovechan de él mientras pueden, y cuando no, lo humillan e ignoran). Mr. Cellophane, su único número musical, expresa justamente esto pero la interpretación de Reilly hace algo muy interesante por su personaje y es que por un momento también muestra el hartazgo y el dolor de Amos en un punto de la historia en que el pobre hombre está por pedir el divorcio. Este número entonces describe un aspecto de la realidad, muestra los sentimientos del personaje hacia ello y también hace avanzar la trama, anticipando y justificando lo que sucederá a continuación, además de significar un hilo conductor entre este musical moderno y sus más lejanos ancestros (la toma que ilustra este momento siempre me recuerda a esta otra imagen).


¿Se puede pedir algo más de un número musical tan simple?

Momento Nº 4: la manipulación de la justicia.-


La Justicia como circo… esto es lo que nos presenta Razzle Dazzle. En una sociedad corrupta como la propuesta por la película, el sistema judicial no es la excepción sino su más refinada expresión. Y Billy Flynn es el mejor maestro de ceremonias posible, el que conoce todos los trucos y es capaz de convencer de su culpabilidad incluso a aquellos que se saben inocentes y viceversa. Billy sabe que con un poco de escándalo, un poco de brillo, un pase de magia por aquí y un trabalenguas por allá, tendrá al Juez y a los jurados en su bolsillo. De alguna manera Marshall nos advierte sobre esta clase de manejos incluso en nuestros días: Roxie y Velma, si bien salvan el pellejo, no ganan gran cosa hacia el final de la película (ya les contaré mi interpretación del final), pero aquellos que representan la corrupción del sistema (Billy y la guardiacárcel Mama Morton, una magnífica Queen Latifah) salen bien parados, con su lugar salvado. Un castigo para ellos nos hubiera dejado la confortable sensación de que la corrupción no triunfa pero esta película no busca enviar un mensaje tranquilizador...

Momento Nº 5: el gran final.-


En la última escena, Roxie y Velma se reúnen ya fuera de la cárcel y descubren que el mundo del espectáculo es el único en el cual dos personas que se odian pueden perfectamente trabajar juntas. Logran éxito y aplauso con un show en el que se ríen de sus crímenes del pasado… ¿o no? Si algo aprendimos a lo largo de esta película es que la realidad es un concepto muy difuso para Roxie, nuestra narradora. En ese entendimiento, yo tiendo a desconfiar del final brillante que nos presenta el director y a creer que el último número es un producto puro de la imaginación de Roxie. ¿Acaso Chicago no nos dice que la maquinaria de la prensa amarilla y la fama momentánea termina tragándose a todos?

2 comentarios:

  1. Pero ¡mi querida Bet!, cuánto echaba de menos tus textos... ¡y además nos deleitas con un musical! ¡Qué ganas tengo de volver a ver otra vez Chicago! Cómo me gustó esta película en su momento. Y tú haces que regrese a mi mente. No solo realizas un análisis de los números musicales que más te gustan, sino que reflexiones sobre lo que cuenta la película y cómo se cuenta. ¡No nos dejes tanto tiempo sin tus textos!

    ¡Por cierto... casa nueva! Espero que estés contenta y que se convierta en un cinéfilo hogar.

    Beso
    Hildy

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    1. ¡Gracias, como siempre, por tu mensaje tan cálido! Todavía no he visto ninguna peli en la nueva casa (¿podés creerlo?). Necesito impregnar las nuevas paredes con música y sonidos; mientras tanto tomé por asalto el área de cine de la casa de mis padres y aproveché para volver a ver esta película que me fascina y hace mucho que no veía, además de algunas óperas en DVD, que me absorven por el momento.-
      Espero retomar el ritmo, nunca logré escribir tan rápido y bien como vos, pero con una mínima parte de ello me conformaría 😊.-
      Te mando un beso enorme, Bet.-

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