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Roots (Raíces) - Producida por David L. Wolper Productions, 1977.-


Vuelvo a tomar mi parasol blanco después de un mes de ausencia y en la otra mano traigo no una película sino una miniserie: Raíces. Originalmente emitida en ocho capítulos, fue concentrada en seis de entre 90 y 120 minutos cada uno para su lanzamiento en DVD y relata la historia de Kunta Kinte, un guerrero africano que es capturado por esclavistas apenas completado su pasaje de la infancia a la adultez y vendido como esclavo en Estados Unidos; y de su descendencia hasta la cuarta generación.-
En términos histórico-culturales, resulta interesante descubrir que esta miniserie fue un fenómeno masivo en un contexto en donde la segregación racial había sido legal en algunos estados de Estados Unidos hasta hacía muy poco tiempo atrás y en donde la cuestión estaba lejos de encontrar una solución armoniosa (aún se está en eso, de hecho). Y más allá de la disputa legal que se inició sobre la autoría del libro en el cual está basada la miniserie (el autor Alex Haley fue demandado por plagio, poniéndose en duda así la veracidad de su historia familiar), lo cierto es que sea un relato verídico o no, nadie puede soslayar que la historia de la esclavitud en Estados Unidos constituye una página oscura plagada de crueldades de todo tipo (con lo cual Raíces es, si no verídica, al menos verosímil). Y que gran parte del país se pusiera frente al televisor en horario central para ver esta historia es digno de reconocimiento.-
Dentro de la dureza de los hechos mostrados, Raíces hace gala de una delicadeza encomiable a la hora de contar. Durante la primera parte, desarrollada en África, los realizadores se involucran con el joven Kunta Kinte y su familia y no ahorran detalles a la hora de establecer el fuerte sistema de valores que rige en esta comunidad. Incluso cuando Kunta termina su pasaje a la adultez y rechaza las recomendaciones y el abrazo de su madre, lo hace sin crueldad y demuestra respeto y afecto por su familia al disponerse a tallar un tambor para su hermanito como halago para su madre (esta acción terminará siendo nefasta, pues es así como será capturado). Al mismo tiempo, en un montaje paralelo, vemos al nuevo capitán del buque de esclavos preparándose para su primer viaje. La mera preparación de la travesía comienza a corromper el espíritu del capitán (el resto de su tripulación perdió el suyo hace largo tiempo) y sin embargo los realizadores no intentan demonizarlos. Este patrón se repetirá en todos los capítulos: los realizadores dejan que los hechos cuenten la historia, no utilizan su cámara para hacer juicios de valor.-


Otro patrón presente hasta el episodio cuarto es el de la pérdida de algún lazo que Kunta Kinte haya forjado en el episodio anterior y aún cuando este patrón comienza a hacerse notorio, la serie mantiene el interés y no se vuelve previsible. Existe una gran dignidad frente a la pérdida en estos personajes habituados a la fragilidad de la vida y a las ventas de esclavos que frecuentemente separan a amigos y familiares. Desde este punto de vista, la pérdida más significativa y dolorosa en la vida de Kunta es la de su propia fe en las tradiciones que trajo consigo desde África. Esta fe y la vivencia de una realidad diferente era lo único que diferenciaba a Kunta Kinte de los otros esclavos, nacidos en América. A partir del quinto capítulo serán las generaciones siguientes las encargadas de recuperar estas tradiciones a través del lenguaje y de la historia de Kunta. Así irán encontrando su identidad, tarea nada fácil en un contexto de una ligerísima humanización del sistema esclavista y de los lazos familiares que empiezan a tejerse entre blancos y negros a través de las violaciones de los amos sobre las esclavas.-
Otros lazos de afecto también se tejen cuando los bisnietos de Kunta descubren - durante la época de la Guerra de Secesión - una clase diferente de hombres blancos: los pobres del Norte que buscan empleo en los establecimientos del Sur. Esta interacción producirá un choque interesante cuando los negros sean liberados y descubran una comunidad blanca hostil que - no pudiendo ya azotarlos amparados por Ley - se encapucha para incendiar sus casas como una forma de evitar rebeliones imaginarias. No todos los blancos coinciden con estas prácticas, pero los únicos que hubieran podido proteger a la descendencia de Kunta Kinte se ven forzados a vender sus tierras y emigrar a destinos más auspiciosos. Y es que entre las realidades que Raíces muestra sin juzgar está la crisis económica que trajo aparejada la liberación de los esclavos. La despedida entre los esclavos liberados y sus antiguos amos es un momento significativo en la serie: ahora que ya no existe una relación de propiedad, los negros sienten reconocimiento hacia quienes no fueron crueles con ellos. Un sentimiento bastante cercano al aprecio y al respeto.-
La serie termina con una nota optimista que insinúa un camino posible para los conflictos raciales de los ‘70 y de hoy en día. Por un lado, los negros logran liberarse de sus opresores (ya no sus amos, sino los miembros de un incipiente Ku Klux Klan) mediante la unidad, la no violencia y una astucia cuasi militar. Por el otro, su prosperidad no se basa en una nueva segregación sino que incluye a los blancos en un pie de igualdad y de convivencia. Asistimos en estos tiempos a muchas corrientes segregacionistas que buscan convertirnos en separados pero iguales de acuerdo a nuestro género, raza o credo. Tal vez sea tiempo de revisar de nuevo ese concepto y aprender algunas lecciones del pasado. En ese sentido, Raíces todavía tiene algo para enseñarnos.-

Comentarios

  1. Jo, mi querida Bet, qué texto más interesante sobre una serie que, como te comenté, yo no he visto. Pero has realizado un análisis dando unas claves que han hecho que me apetezca muchísimo ver la serie. Y apuntas varios temas que me hacen querer verla.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Queridísima Hildy, yo la tenía siempre en el tintero porque mis padres la mencionaban en casa cuando yo era niña (evidentemente dejó un recuerdo muy marcado en ellos porque yo nací después de la emisión de la serie en Argentina y ellos seguían hablando de eso), pero cuando vi un documental en televisión sobre miniseries que habían marcado la sociedad norteamericana, decidí que en algún momento debía verla y quiso la casualidad que la encontrara en una tienda de usados el pasado octubre, con la pequeña aventura que ya te conté. Es muy recomendable y ha envejecido muy pero muy bien. Te mando un beso enorme, Bet.-
      PD: Ya me puse en campaña con Julie, confío en tenerla a mi alcance en breve.-

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