Ir al contenido principal

Act of Violence (Acto de violencia) - Fred Zinnemann, 1948.-

Últimamente estuve explorando varias piezas de film noir menos conocidas y menos típicas, intentando descubrir las claves del género más allá de los esquemas tradicionales del detective obsesionado con el objeto de su investigación, o el hombre inocente que se ve envuelto a su pesar en una trama perversa, etc. Así fue que me decidí a ver esta película, que ya había captado mi atención por estar protagonizada por dos actores que este año se han destacado en mi lista de “nuevos favoritos”.-



Un hombre cojo cuyo rostro no vemos llega a su cuarto, agarra un arma de un aparador y luego se toma un ómnibus con destino a California. A lo largo del viaje desde Nueva York, en el cual el extraño nunca duerme, descubrimos que tiene el rostro de Robert Ryan. En su llegada al pequeño pueblo de Santa Lisa lo primero que hace es buscar el nombre de Frank R. Enley (Van Heflin) en la guía telefónica y así empieza una persecución en el transcurso de la cual descubriremos un secreto que vincula a ambos hombres durante su combate en la II Guerra Mundial.-

Esta película es verdaderamente fascinante. Desde el punto de vista estético Zinnemann logra, junto al director de fotografía Robert Surtees, un blanco y negro punzante que nos mantiene en vilo durante las escenas nocturnas, especialmente en aquella en la cual Frank y su esposa Edith (Janet Leigh) se esconden en el interior de su vivienda mientras Joe Parkson (Ryan) merodea e intenta entrar, o cuando Frank le cuenta a Edith lo ocurrido en la guerra, en la penumbra de una salida de incendios. Al mismo tiempo, el uso del sonido es magistral. La cojera de Joe es utilizada no sólo desde un punto de vista narrativo (es su secuela de guerra y aquello que no sólo le ha marcado la marcha sino también el espíritu, como le dice su novia en una escena) y visual para individualizar al personaje, sino también sonoro. Aún cuando no veamos a Joe, siempre sabemos cuando se acerca a través del sonido de su marcha. Y cuando no se desplaza a pie, sino en bote en una tensa escena que tiene lugar a plena luz del día en un lago, el chirrido del soporte del remo lo acompaña.-

El guión nos presenta además una galería de personajes fascinantes, interpretados por grandes actores. Los dos principales, Frank y Joe, son hombres complejos. El primero dejó atrás lo sucedido en la guerra y se convirtió en un auténtico George Bailey, un hombre (en este caso un arquitecto) que inspiró la construcción de viviendas accesibles no a los inmigrantes en este caso, sino a los veteranos de guerra; es el verdadero corazón de la comunidad. Por su parte Joe no puede superar el pasado, su cojera es el recordatorio permanente de lo ocurrido y sólo encontrará paz (¿encontrará paz algún día?) cuando vengue a sus compañeros de batallón muertos en la guerra. Las mujeres que los acompañan, Edith y Ann (Phyllis Thaxter) respectivamente, no terminan de comprender (una porque no quiere saber y la otra, porque quiere seguir adelante) el peso del pasado. Y en su descenso a la confrontación de ese pasado que prefiere olvidar, Frank conoce a otros tres personajes interesantísimos: el abogado Gavery (Taylor Homes), el “pesado” Johnny (Berry Kroeger) y la prostituta Pat (una asombrosa Mary Astor). Los tres intentarán aprovecharse de Frank pero Pat no deja de tener, como la auténtica femme fatale que es, un corazón de oro.-

Lo más interesante de la película es - además de ese elenco maravilloso - la ambigüedad moral que plantea. Act of Violence nos obliga a preguntarnos quién es el villano y quién el héroe en esta historia y a quiénes - como sociedad - honramos como “héroes de guerra”: cuando Joe llega a Santa Lisa se topa con un desfile de veteranos del cual él, con su pesada carga a cuestas, nunca formaría parte; él no es un “héroe de guerra” sino una amenaza para la placidez de la sociedad de la posguerra y Frank, con su aspecto bonachón y su capacidad de empresa aparece como el símbolo de la reconstrucción. La película también nos confronta con los límites de lo humano y la cuestión de si se puede recobrar la humanidad luego de cometer un acto extremo o si, como dice Gavery, una vez que llegaste a ese extremo, volver de allí es imposible porque tu alma se encuentra dañada (¿o acaso no se puede “volver” porque siempre fuiste así, sólo que tu naturaleza no había tenido oportunidad de manifestarse?); y en cualquier caso, qué deben hacer los que te rodean una vez que conocen tu extremo, podrán o no convivir con ello.-

Todas estas cuestiones son las que explora Act of Violence de una forma fascinante, presentando las preocupaciones del género negro (la inevitabilidad del pasado, la corrupción del núcleo de la sociedad, el peso de las obsesiones) bajo un ropaje distinto del habitual.-

Comentarios

  1. Hola Bet
    No recuerdo haber disfrutado de este "acto de violencia" -se diría que el titulo tiene un cierto punto de ironía, más que violencia parece que viene cargadita de tensión- pero estas películas ángel-diablo tienen siempre su punto de interés... y tampoco es raro que no tengamos claro quién es diablo, o quién es "menos" diablo (los ángeles no suelen adentrarse en el cine negro).
    Imposible no pensar en "The Stranger, Orson Welles" con parecidos parámetros y otros dos diablillos. Ryan, Van Heflin, G Robinson y Welles, te los cruzas una noche cualquiera y no es que cambies de acera; cambias de provincia.
    Un saludo (acto de amistad, 2025), Manuel.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Recomiendo mucho pero mucho un encuentro (¿reencuentro tal vez?) con esta película. Verdaderamente no tiene puntos flojos y todo (el elenco, el guión, la fotografía, ¡¡el sonido!!, todo) es una joya.-
      Sabe que una vez me puse con "The Stranger" y no recuerdo si la terminé de ver, pero sí recuerdo que no me impresionó tanto como yo esperaba. Tengo una relación complicada con nuestro amigo Orson, yo quiero quererlo pero él no se deja... Voy a volver a intentarlo ahora que me ha regalado esta posible conexión entre ambas películas.-
      Jajaja, esa imagen de uno apretando el paso ante el encuentro con alguno de nuestros invitados de hoy me ha encantado.-
      Le mando un gran abrazo en agradecimiento por su acto de amistad, Bet.-

      Borrar
  2. Creo que la tengo apuntada como posible pendiente ya que este género cinematográfico me fascina. Muy interesante tu blog (ya estoy a punto de leer tu entrada sobre 'Juan Nadie').

    Un saludo y aprovecho para invitarte a mi nuevo blog de cine y que continuemos la conversación por allí

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Bienvenido Javier! Muchas gracias por su mensaje. He pegado un vistazo rápido a su blog y lo encontré muy interesante y muy nutrido también. ¡Una nueva entrada cada día es un esfuerzo enorme! Prometo volver durante el fin de semana, con tiempo para disfrutar de sus entradas.-
      Le mando un saludo, Bet.-

      Borrar
  3. Cómo te he disfrutado, Bet. Cómo me gustó esta película cuando la vi. Qué bien juega con la ambigüedad. Cómo se cuenta y qué bien construidos los personajes. Apetece volver a ella.
    Van Heflin y Robert Ryan, forever.
    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Hildy querida, esta película es una auténtica joya! Yo estoy fascinada este año con Robert Ryan pero súbitamente acabo de "descubrir" también a Van Heflin. Hace poco lo vi muy galán con Joan Crawford en "Possessed" y tengo en vista "The Prowler", que tiene muy buena pinta. Creo que lo he revalorizado a partir de "El tren de las 3:10 a Yuma", así que tengo algo más que agradecerle a mi experimento de westerns jeje.-
      Te mando un beso enorme, Bet.-

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

It’s a wonderful life (Qué bello es vivir) - Frank Capra, 1946.-

Momento N° 1: evitando una tragedia.- George Bailey (James Stewart) se pasa media película evitando tragedias, pero en este caso me refiero a la secuencia en la cual siendo niño (encarnado por Robert J. Anderson) evita que el Sr. Gower (H. B. Warner), el farmacéutico para el cual trabaja, envenene por error a un niño enfermo. Se trata de una secuencia muy compleja en la que Capra presenta varias situaciones decisivas para el resto de la película: presenta a George como un niño curioso por los lugares más lejanos del mundo, altruista, que apela a la verdad para resolver los problemas que se le presentan y no teme enfrentarse al hombre poderoso del pueblo, el Sr. Potter (Lionel Barrymore), para defender la obra de su familia, es decir, vemos a George tal y como será de adulto; el director presenta también a la coqueta Violet (Jeanine Ann Rose/Gloria Grahame), a la fiel Mary (Jean Gale/Donna Reed) y al despistado tío Billy (Thomas Mitchell), hermano del Sr. Bailey (Samuel S. Hinds)...

Meet John Doe (Juan Nadie) - Frank Capra, 1941.-

Este año no pensaba hacer una sección de películas navideñas y me pasé los últimos días mirando deliberadamente pelis de otros géneros, pero a último momento me ganó la tentación y decidí reencontrarme con un título que en su momento ví y con el que no terminé de conectar del todo. Todo sea en pos de dar segundas oportunidades en Navidad, ¿verdad? Meet John Doe tiene una premisa bien sencilla: Ann Mitchell (Barbara Stanwyck) es una columnista que acaba de ser despedida de su periódico y para mostrar su poder sensacionalista, inventa una carta del lector en la que un tal Juan Nadie anuncia que se suicidará tirándose desde la torre del palacio municipal en Navidad, para protestar por el estado del mundo. Ann convence a su editor, el Sr. Connell (James Gleason) de que le devuelva el puesto (con un aumento y un bono extra) y de que consigan un vagabundo que se haga pasar por Juan Nadie para seguir vendiendo periódicos con la historia y entonces aparece el candidato perfecto: se trata de “...

Viajes de cine. Tercera parada: Roma.-

  Continuamos en febrero con nuestros viajes de cine y déjenme decirles que hace tanto, tanto calor por aquí en estos días, que me vendría bien sentarme al bordecito de una fuente romana y dejarme salpicar por las vertientes de agua.- La Roma donde perderse y encontrarse: To Rome with Love (A Roma con amor) - Woody Allen, 2012.- En esta Roma vibrante bajo una luz dorada (bendita fotografía de Darius Khondji) se producen encuentros fortuitos, encuentros metafísicos, encuentros de amor y encuentros de lujuria, encuentros con la fama súbita y el éxito improbable. Woody Allen nos cuenta varias historias en episodios que van alternándose en una línea de tiempo imposible que aparenta ser simultánea, aunque algunas historias transcurren a lo largo de pocas horas y otras se desarrollan durante varios días. Algunas de estas historias tienen por protagonistas a personajes locales y suceden en italiano (como la que tiene por protagonistas a Antonio y Milly - Alessandro Tiberi y Alessandra Mas...