Motivo Nº 1: El realismo.-
El primer acto de Seventh Heaven pareciera provenir directamente de lo mejor del cine pre-code. Está lleno del realismo, del cinismo y de la crueldad de aquel período que aún no había comenzado pero que sin dudas ya se insinuaba. Cuando conocemos a nuestros personajes, Chico (bellísimo Charles Farrell) y su amigo inseparable “la Rata” (George E. Stone) están plantados en pleno sistema de desagüe de París y Diane (Janet Gaynor) es prácticamente una niña abandonada a merced de su hermana mayor, Nana (Gladys Brockwell), una prostituta perdida en la desesperanza y la adicción al ajenjo. Apenas llega la mínima sospecha de una vida mejor, Diane la deja pasar porque, a su pesar, no puede decir una mentira y Nana la muele a golpes en la calle. Chico rescata a la heroína pero esto, lejos de ser un meet cute, ocurre como prólogo de una escena larguísima en la que Chico come en la calle con sus compañeros y discute su filosofía de vida mientras Diane está allí echada, sin ánimos para siquiera incorporarse.-
Motivo Nº 2: El lirismo del séptimo cielo.-
En el segundo acto, este realismo da paso a un lirismo extraordinario cuando Chico inventa que Diane es su esposa para evitar que sea llevada a prisión junto a Nana y otras prostitutas. La policía irá a su casa a verificar que efectivamente vivan juntos, por lo que al héroe no le queda otra que invitar a Diane a su buhardilla en el séptimo piso, su “cielo”. El descubrimiento de esta buhardilla es mostrado por Borzage a través del ascenso de la cámara por los diferentes pisos a medida que los personajes suben las escaleras y al llegar, quedamos tan maravillados como Diane con la belleza de ese departamento humilde pero desde el cual se ve todo París y sobre todo, el cielo estrellado. Como dice Chico en un intertítulo, él podrá ganarse la vida trabajando en las alcantarillas, pero al llegar a casa está cerca de las estrellas.-
En la buhardilla Diane no sólo encuentra un techo donde resguardarse sino que aprende, siguiendo el ejemplo de su salvador, a no tener miedo e inevitablemente termina enamorándose de Chico.-
Motivo Nº 3: La guerra.-
Y en el tercer acto, llega la guerra. Justo cuando Chico y Diane se han declarado su amor, los hombres son reclutados para combatir en la I Guerra Mundial. Chico y su vecino y amigo Gobin (David Butler) parten, dejando atrás a Diane y a Madame Gobin (Marie Mosquini), que acaba de tener un bebé. Durante ese tiempo Diane trabaja en una fábrica de municiones y cumple a rajatabla la pequeña ceremonia que Chico y ella han inventado: todos los días a las once de la mañana, repiten la frase “Chico… Diane… cielo” mientras sostienen las medallas religiosas que el Padre Chevillon (Emile Chautard) le regaló a Chico como antídoto para su ateísmo y que han hecho las veces de alianzas matrimoniales para ellos. Esta ceremonia les permite conectarse el uno con el otro y sentir su presencia pese a la distancia y la incertidumbre de la Guerra.-
La vida de los soldados en la trinchera es mostrada en una forma similar a la de aquella película imprescindible, The Big Parade de King Vidor (le debo una entrada): empieza en tono de comedia, sobre todo con la delirante escena en la que los taxistas de París (incluyendo a Boul - interpretado por Albert Gran - el amigo de Chico y su cascajo de taxi Eloïse) se unen al combate; y luego se da paso al drama más conmovedor.-
Motivo Nº 4: Las actuaciones.-
Gaynor y Farrell formaron una de las parejas artísticas más exitosas y prolíficas del cine clásico y sin embargo, de alguna forma se me habían escapado hasta ahora. La química que tienen en la pantalla es innegable y hay algo en esa dinámica de ella tan pequeña pero dispuesta a enfrentar el mundo, y él tan alto pero con la frescura de un niño que funciona muy bien. Esta fue su primera colaboración de doce, y la también la primera que el dúo hizo con Frank Borzage, con quien repetirían en dos ocasiones más.-
Aquí ambos tienen la oportunidad de demostrar un gran arco de emociones. La Diane de Gaynor comienza siendo asustadiza y desesperanzada y cobra coraje a medida que se enamora y toma conciencia de su valía, para terminar en un estallido de dolor. Farrell, por su parte, hace que Chico comience lleno de confianza en sí mismo y autosuficiencia hasta que de pronto descubre que necesita a Diane en su vida, que la quiere y que no puede vivir sin ella. El mayor desarrollo lo tiene su personaje en sus últimas dos escenas, a las que me referiré en el motivo siguiente.-
PD: Además, ¿no les parece que Charles Farrell es el calco de Christopher Reeve? El parecido me saltó a la vista de inmediato y me bastó ese detalle para quererlo instantáneamente.-
Motivo Nº 5: El final ambiguo.-
Aquí se vienen los spoilers porque es justamente el final lo que más me motivó a escribir esta entrada. En las últimas dos escenas de la película, Chico es herido en la guerra y tras entregar su medalla al Padre Chevillon con un mensaje para Diane (que mantenga siempre la frente en alto, algo que le había dicho a la muchacha en los primeros tiempos de su relación), desfallece en sus brazos. En la siguiente escena, Diane está aguardando como cada día la llegada de las once para conectar con Chico, cuando de pronto llega la noticia de que el héroe murió en la guerra. Diane no lo cree pero cuando llega la confirmación de parte del Padre Chevillon, quien llega para hacerle entrega de la medalla, se sume en la apatía. Ahora que Chico no está, ya nada tiene sentido ni siquiera la noticia de que la guerra terminó. El Padre Chevillon se acerca a Diane para colocarle la medalla de Chico y entonces Diane explota: qué sentido tiene haber creído en Dios, haber mantenido la fe, si de todos modos su amor le fue arrebatado. Y mientras todo esto ocurre en la buhardilla del séptimo piso, Borzage intercala con la mayor sorpresa del final: Chico no ha muerto sino que está mezclado con la multitud que celebra, avanza a contracorriente para llegar a casa y en su mirada perdida se adivina que está ciego. En el último minuto posible antes de que Diane pierda la razón, entra en el departamento y la pareja finalmente tiene su tan esperado reencuentro. The End. Pero… pero, pero, pero… ¿es eso realmente lo que pasa en la historia?
Yo no puedo evitar una lectura más metafísica, sugerida por algo que Borzage hace en los últimos segundos de película y que es de una belleza extraordinaria: en el momento final del abrazo, justo antes del fundido a negro Borzage baña a sus personajes con una luz que no proviene de ninguna fuente identificable y que me lleva a pensar que el encuentro entre Diane y Chico tiene lugar en un plano diferente, llámese cielo, psiquis o sentimiento. La respuesta tendrá que ver con la interpretación que uno haga del personaje de Diane: o bien siempre llevará a Chico en su corazón y seguirá adelante fiel a su recuerdo, o bien ha perdido la razón y ahora habita un espacio en donde Chico no murió, o bien sucumbió a sus emociones desbordadas y por fin se reencontró con su enamorado en el más allá.-
Confieso que cualquiera de estas dos últimas opciones es la que más me cierra, sobre todo porque en mi primer visionado temí por la vida y la sanidad de Diane, me dio toda la impresión de que en cualquier momento perdía la razón o se moría de tristeza y locura. Estas dos interpretaciones posibles, sobre todo la del reencuentro en el cielo, me justificó el porqué tanto los documentos oficiales como el Padre Chevillon dieron por muerto a Chico y también porqué nadie más reacciona demasiado ante su llegada (el pretendiente de Diane apenas mueve una ceja); y dan también un nuevo sentido al parlamento de Chico cuando afirma que “nunca morirá”. En mi versión de la historia, Chico y Diane existirán siempre en un plano en donde ya no serán nunca separados por la guerra, la miseria o la cotidianeidad y creo que ese es el final que Borzage vino a regalarnos.-
La película está disponible en Youtube en una copia que se ve como los dioses y que tiene el mismo acompañamiento musical con el que la vi yo, que me gustó mucho. Les dejo el enlace.-

Hola Bet
ResponderBorrarSiempre me hizo gracia que Janet Gaynor -la primera actriz en recibir a "tio" Oscar, entre otras por la que aquí nos ocupa- sea recordada precisamente por hacer de actriz "novata" en "A Star is Born". En 1937 llevaba diez añazos siendo "prima donna" del celuloide. No hace mucho vi la última que hicieron la espectacular pareja Gaynor-Farrell "Change of Heart" y merece la pena comprobar que, aunque son pelis muy diferentes, tiene mucho en común con este séptimo cielo. En ese mismo año Janet filmó, con dirección de Heny King, "Carolina"; gana por cinco años a "Gone with the Wind" y por casi setenta a "Cold Mountain".
Un saludo, Manuel.
Querido Manuel, nunca le presté mucha atención a Gaynor, a decir verdad... de A Star is Born recuerdo que me gustó más la versión de Judy Garland (tengo debilidad por James Mason, aunque también por Fredric March, así que desempataban las protagonistas femeninas en este caso), pero ahora siento que debería revisitarla.-
BorrarNo se sorprenda si aparece por aquí un ciclo "Gaynor-Farrell", ayer mientras trabajaba en mi entrada me puse a rastrear sus películas juntos y resulta que excepto dos que aparentemente están perdidas o sin distribución, el resto se consigue y hasta con subtítulos en español en algunos casos. "Change of Heart" es una de las que conseguí, justamente.-
Es curioso que mencione a "Gone with the Wind", según IMdB, Gaynor audicionó para el papel de Scarlett... como todas las actrices de Hollywood, vamos.-
Si me pongo con ese proyecto, tendre en cuenta este paralelismo a ver si lo descubro. Le mando un abrazo, Bet.-
Adoro El séptimo cielo. Y me han entrado muchas ganas de volver a verla mientras leía tu post así como tu interesante mirada del final.
ResponderBorrar¿Sabes que hay un remake de esta película con James Stewart y Simone Simon?