Dejo este breve mensaje para mandarles un gran saludo de año nuevo y mi agradecimiento de siempre por la compañía que me han hecho en mis divagues de cine durante el año que acaba de terminar.- Siempre para estos momentos se suelen hacer balances y planes para los meses futuros. Con ese espíritu me dispuse a hacer un recorrido por mi registro en Letterboxd (es mi segundo año consecutivo usando la aplicación y la única forma que encontré para sostener un diario de cine) y descubrí que varias veces vi una película dos veces consecutivas en días sucesivos ¡o incluso el mismo día! También he revisitado viejos favoritos y descubierto mucho cine del bueno y muchísimas películas se llevaron cuatro o cinco estrellas en la puntuación.- Saliendo de Letterboxd y entrando en este espacio, el año pasado no ha sido de los más prolíficos pero al menos no tuve ninguna crisis existencial, así que eso es bueno supongo, jaja. Mi proyecto Cary Grant avanzó lentamente pero con confianza, todavía me entusia...
¡Feliz Navidad para todos! Les deseo muchas felicidades a todos, a los que festejan y a los que no, que estas fiestas los sorprendan rodeados de sus seres queridos y sobre todo, de mucho cine.- Motivo Nº 1: La familia.- Cualquier película navideña que se precie de tal enfatiza la importancia de la familia. De la familia de sangre, de la familia que vamos formando con aquellos que se cruzan en nuestra vida, de la familia que deriva de nuestras comunidades. Y todo eso está muy presente en The Godfather (Francis Ford Coppola, 1972). En el centro de la historia, por supuesto, están los Corleone, la familia de mafiosos italianos de cine y literatura por excelencia. Son Don Vito Corleone (Marlon Brando), sus tres hijos varones Santino (James Caan), Michael (Al Pacino) y Freddo (John Cazale) y su hija mujer, Connie (Talia Shire) a cuya boda asistimos en la secuencia inicial. También forma parte de la familia Tom Hagen (Robert Duvall), un niño huérfano que llegó a la familia de la mano de Sant...