El año pasado apareció en este blog una entrada que se llamó “Pastillas de cine y otras yerbas”, en donde les contaba sobre varias películas y algunas óperas que había estado mirando. En esta oportunidad no traigo óperas sino un libro que estoy leyendo y una breve reflexión sobre la influencia de las adaptaciones (no, no tiene nada que ver con Cumbres Borrascosas, que ya estoy hasta las orejas de escuchar hablar sobre ella).-
(I) Los revisionados:
Entre fines del año pasado y comienzos de este estuve revisitando muchas viejas favoritas. La primera que quiero mencionar es Brief Encounter (David Lean, 1945). Mi relación con esta película ha ido cambiando con los años (ver aquí, aquí y aquí) desde el primer visionado la amé y la consideré una obra maestra sobre el amor fallido y el renunciamiento, pero en un cierto punto empecé a verla bajo una luz desfavorable. Empecé a cuestionar el derecho de los protagonistas a encontrarse en ese amor ilícito, siendo que cada uno tiene un cónyuge amoroso esperando en casa (al menos ella, a la esposa de él no la llegamos a conocer nunca) y sobre todo empecé a cuestionar las intenciones de Alec (Trevor Howard), quien de príncipe encantado pasó a ser el lobo feroz en mi consideración. Y sin embargo, me dieron ganas de verla de nuevo y volví a cambiar de idea… esta vez pensé que toda la historia está narrada por Laura (Celia Johnson), literalmente es su voz la que en off nos cuenta (a nosotros y a su esposo) lo que ha ocurrido, vemos el mundo a través de sus ojos tristes y esa cualidad entradora de Alec que tanto llegó a molestarme en los últimos visionados bien pueden ser producto de su valoración (la de Laura), que la compara con su propia timidez. Cuestión que este boceto de idea me ha reconciliado un poco con la película y me ha hecho dar ganas de verla una y mil veces más, ya que evidentemente Noel Coward continúa escribiéndola para mí…
También tuve sesiones dobles de dos actores: Clint Eastwood y Melanie Griffith. Del primero volví a ver In the Line of Fire (Wolfgang Petersen, 1993) y Absolute Power (Clint Eastwood, 1997) y de la segunda, Shining Through (David Seltzer, 1992) y Working Girl (Mike Nichols, 1988). Esta última no tanto, pero las otras tres se miraban todo el tiempo en casa durante mi infancia y me dieron ganas de reencontrarme con ellas. Me resultó interesante que las tres primeras, que parecerían ser “más serias”, me dejaron con la sensación de que hay algo que está de más (una escena por aquí, una subtrama por allá) o que no han envejecido tan bien (particularmente In the Line of Fire y Shining Through son “muy de los ‘90" en su estética) mientras que Working Girl se impuso como la mejor de este cuarteto, esta historia de Cenicienta en un bosque de acero y cristal sigue resultando tan encantadora e inspiradora como siempre.-
Y para terminar esta sección, en lo que va del mes de febrero volví a ver dos comedias deliciosas, cada una una en su estilo claro está: To Be or Not To Be (Ernst Lubitsch, 1942) y How To Steal a Million (William Wyler, 1966). Esta última ya ha aparecido por aquí y en este nuevo visionado me volvió a atrapar por los mismos motivos que rescaté en aquella reseña. En cuanto a la de Lubitsch… qué decir, Lubitsch es Lubitsch, al día de hoy continúa llevando la cocarda de “Director favorito” en mi Olimpo particular y esta película es pura perfección. Intenté escribir una reseña individual sobre ella, pero es de esas películas que se me escapan y es que se me hace tan difícil capturar todo lo que tiene para regalarnos.-
(II) Los descubrimientos:
También estuve mirando películas nuevas, y tal vez alguna de ellas reciba en el futuro una reseña individual, pero por ahora aquí va el resumen.-
La primera de ellas, a decir verdad, no estoy segura de si fue un descubrimiento o un revisionado y es History is Made at Night (Frank Borzage, 1937). Yo creí haberla visto pero el final no me sonaba para nada y no es de esas películas que uno olvida fácilmente así que lo más probable es que estuviera confundida o que sólo haya visto alguna parte. Me encantó esta película, Borzage es un director que me gusta mucho y aquí retrata la noche y las escenas nocturnas con gran delicadeza. Me gustó mucho además la pareja principal, Charles Boyer y Jean Arthur y Colin Clive compone un antagonista peligroso y patético de esos que le salían tan bien. Boyer en mi mente nunca logrará sacudirse del todo el halo de peligro que le dejó Gaslight, siempre estoy esperando que en cualquier momento se le salte la chaveta y huya al altillo a buscar tesoros escondidos, pero aquí es un galán muy romántico y su tango con Arthur (un motivo dolorosamente recurrente en la película) me dejó enamorada.-
A renglón seguido vi No Time for Comedy (William Keighley, 1940), una screwball comedy con un elenco soñado, Rosalind Russell y James Stewart, pero que aún así termina siendo imperfecta. El primer acto es muy interesante, Stewart interpreta a un dramaturgo recién llegado a Nueva York desde un pequeño pueblo (muy al estilo de su Mr. Smith en la película de Capra) para el estreno de su obra. La protagonista de la obra tiene el rostro de Russell, es una actriz consagrada que decide apostar por el recién llegado y por supuesto que surge el amor entre ellos. La historia se estanca en el segundo acto: los protagonistas están casados, él no encuentra una idea para su nueva obra luego de una serie de éxitos y aparece la amenaza del alcoholismo y la infidelidad, nunca abordados con seriedad (esto es una comedia después de todo) pero tampoco con la suficiente ligereza como para provocar la risa. El tercer acto es emotivo, pero no termina de encajar del todo. Los guionistas Julius y Philip Epstein escribieron grandes guiones (para muestra, me remito a los botones de Casablanca y Arsenic and Old Lace), pero aquí se les fue la historia de las manos.-
Otros dos descubrimientos fueron Marked Woman (Lloyd Bacon, 1937) y Guest Wife (Sam Wood, 1945). La primera es una historia dura y sórdida sobre la lucha de una prostituta (Bette Davis) contra un jefe de la Mafia (Eduardo Ciannelli), con un elenco de secundarios de lujo en el que se destaca Humphrey Bogart como el Fiscal de distrito local. La segunda, es una comedia de enredos protagonizada por Claudette Colbert y Don Ameche, dupla que ya ha aparecido por aquí en reseñas de Midnight y de Sleep, My Love y que en este caso interpretan a una mujer y un hombre que deben fingir que están casados entre sí, para salvar el buen nombre de él ante su jefe meterete. Es todo muy tonto pero me gustó mucho la forma en la que la película conserva el timón en todo momento; este tipo de historias suele empantanarse a la hora de las explicaciones finales o cuando los guionistas quieren introducir elementos de confusión sentimental en uno o varios personajes, pero aquí todo permanece ligero y divertido de principio a fin.-
Y el último descubrimiento es la miniserie Our Mutual Friend (Julian Farino, 1998) que en cuatro capítulos condensa la novela homónima de Charles Dickens. Hacía tiempo que no “maratoneaba” una miniserie completa de un tirón como hice con esta. Me resultó así de fascinante. La recreación de la época, los personajes disparatados, el tono por momentos cómico y por momentos sensible de Dickens, la crítica social, el contraste entre la miseria más absoluta y la opulencia descascarada, está todo allí. No he leído la novela (de hecho, miré la miniserie en preparación para ello) pero por lo que tengo entendido es una adaptación bastante fiel y te mantiene en vilo hasta el final. Las interpretaciones son un lujo además. Vale mucho la pena aunque uno no esté dispuesto a ponerse con la novela.-
(III) Las otras yerbas:
Y claro, estoy leyendo también la novela de Dickens. Me gusta mucho este autor y estoy lentamente haciendo mi recorrido por todas sus novelas. Es fascinante en este caso su exploración sobre la relación entre el dinero y las clases sociales, cómo se puede tener dinero sin alcurnia, alcurnia sin respetabilidad, respetabilidad sin dinero y qué rol juega la educación en todo esto, la forma en la que la educación es un instrumento de movilidad social pero al mismo tiempo, no garantiza una mayor fortaleza moral y por otro lado, la falta de educación es un factor aglutinante en cierta clase social, es todo muy complejo y muy interesante.-
Y mi descubrimiento de la miniserie me llevó a pensar en algo que se ha transformado en un tema recurrente para mí, porque cambio de opinión todo el tiempo, y este viejo (¿falso?) dilema de si “está bien” ver la adaptación antes de leer la novela o si por el contrario ello arruina la experiencia lectora. De niña no me interesaba el orden de los factores, vi muchas películas que me llevaron luego a leer los libros en los que estaban basadas y no me afectaba en lo más mínimo el conocer la historia de antemano. Recuerdo particularmente que vi Little Women, la versión de 1994, cuando ya había leído la novela, pero sólo la primera parte (en mi edición de la Colección Billiken la novela venía dividida en dos partes, Mujercitas y Las mujercitas se casan, y yo sólo tenía la primera parte), o sea que la segunda mitad de la película me contaba una historia que yo todavía no conocía y un punto particularmente importante (y dramático) de la trama me cayó como un balde de agua fría. Sin embargo, ello no me impidió luego de muchos años descubrir y disfrutar de la novela en su versión integral. Pero en un punto, y en esto creo que la sobredimensión que le damos a los spoilers ha jugado un rol fundamental, ver la película antes de leer la novela se convirtió en una práctica infame y empecé a evitarla.-
Ahora bien… ocurren dos cosas: yo no sé a estas alturas cuándo voy a leer Ana Karenina o Los Miserables pero ni me cruza por la cabeza que hubiera sido mejor privarme de estas historias (de las que he visto cuánta adaptación ha caído en mis manos y algunas reseñas aparecieron aquí, aquí y aquí) hasta que no leyera las novelas; y la segunda es que para almas ansiosas como la mía, sentarme con una novela de ochocientas o mil páginas sin saber de qué va la historia, es exigir demasiado. Hay algo de aquella vieja tradición oral que forma parte de nuestra cultura desde que nos reuníamos alrededor del fuego en nuestras cavernas, que nos invita a querer saber qué pasa después y eso es, en parte, lo que vienen a rescatar estas adaptaciones. Y claro que por haber visto la película no voy a dejar de leer la novela, por el contrario, muchas veces el único motivo por el cual llegué a la novela es haber visto antes la película. Eso no obliga sin embargo a los realizadores a ser devotos de la historia original; contrariamente al prejuicio de los intelectuales del mundo, hay películas que son mejores que los libros y eso también está bien. La única forma de descubrirlo es, claro está, aproximarse a ambos formatos en el orden que sea. En fin, me he ido por las ramas una vez más…



Hola Bet
ResponderBorrarHas abonado tanto el césped con pastillas que se corre el riesgo de morir en la jungla.
David Lean es uno de mis preferidos.... Brief Encounter es una de las que menos me llegan. La última vez llegue a dos (tontas) conclusiones: tampoco se quieren tanto y será una de sus pelis más imitada/homenajeada.
Me llevo bastante bien con Clint y Absolute me pareció como un ejercicio de estilo bastante potable. En cambio In the Line sigue la línea, claramente descendente, de Petersen; muy bien "Das Boot" peerooo... Algo parecido me pasa con Melanie; me encanto en "Something Wild, J. Demme" y el chiste fue perdiendo gracia. La de WorikingGirl me pareció un producto muy bien diseñado; y mejor vendido. La otra creo que no la he visto.
Jean Arthur... qué decir. Tal vez que por ella aguantaría al Boyer (como dices, sólo hace bien una cosa, pero suficiente).
Salto al tema novela y, creo, al principio la dicotomía era teatro versus cine -aquellas primeras pelis con la cámara frente al escenario y ¡ya!- Cuando se supero esa fase comenzó el tema novela-película; a mi me da la impresión que son universos distintos (con evidentes conexiones). Los que preferimos el cine nos vale -o no- con lo que vemos. Los que también amáis la novela pues tenéis el "corazón partio"... y más referencias para complicaros la vida jajaja. Ejemplo tonto (no novelero pero que vale como referencia) los que han visto "A bout de Souffle" odian con fiereza "Breathless, Jim McBride 1983". En cambio los que no saben de Godard se dividen: a unos gusta, a otros no... pero no tienen motivos para odiarla.
Un saludo laaaargo, Manuel.
PD. me ha encantado eso de "Jefe Meterete" - y eso que no sé que es jaajaaa-.
Comenzando por el final, querido Manuel, claro... "puristas" (yo los llamo de otra manera, pero no quiero ofender a nadie) que prefieran el original, habrá siempre, y serán más o menos furiosos según la devoción que ese original sea capaz de despertar. Si no es una novela, será una obra de teatro o la versión europea por encima de la hollywoodense... siempre (o casi) habrá un espejo en donde las obras puedan mirarse y en donde el público haga pie o se deje hundir. En el mundillo lector, en algunos círculos uno no se atrevería a decir que vio la película antes de leer la novela, y cuanto más al fondo se llegue, ni se le vaya a ocurrir sugerir que una película puede ser mejor que la novela en la que está basada porque ahí directamente ¡te retiran el carnet de la biblioteca!
BorrarSobre mis pastillas, jaja, se me fue la mano. Yo creo que voy a seguir yendo y viniendo con Brief Encounter, me gustaba mucho hasta que se me cruzó esa animadversión hacia el bueno de Howard y pffff, ya nunca más pude verla con buenos ojos hasta ahora. Es interesante pensar cuánto pueden quererse dos personas que sólo se han tratado superficialmente... creo que más que nada quieren a la persona que pueden ser cuando están juntos: despreocupados, espontáneos y apasionados, nada de lo cual se lleva bien con las responsabilidades de la vida cotidiana...
Absolute Power siempre se miró mucho en mi casa, a mi mamá le encantaba esa película, no sé exactamente porqué... creo que por Ed Harris, entre todas las personas jaja. En este revisionado me siguió gustando mucho, lo único que me hizo ruido (y nunca había evaluado este aspecto) es precisamente ese atisbo de subtrama romántica que Eastwood intenta entre Harris y Laura Linney que no creo que cuaje bien. Por eso en esa competición absurda que lancé (y en la que coincido, Petersen resultó perdedor) terminó ganando Working Girl, porque producto o no, toca todas las notas correctamente y eso no es poca cosa.-
Le mando un saludo igual de laaaargo, Bet.-
PD: un jefe meterete como este nunca se vio, literalemente se les mete hasta en el cuarto a los pobres Colbert y Ameche.-