Estuve descuidando este proyecto últimamente y me toca volver con una de las películas más olvidadas de la filmografía de mi favorito. Every Girl Should Be Married cuenta la historia de Anabel Sims (Betsy Drake), una empleada en la gran tienda de departamentos Sanford, en la cual atiende la sección de ropa para niños. Su única aspiración en la vida es casarse con el hombre perfecto, tener el hogar perfecto y los hijos perfectos. Por casualidad se choca con el hombre que encaja en ese sueño, y tras un ligero malentendido, Anabel se entera que se trata del pediatra Madison Brown (Cary Grant). Anabel hará hasta lo imposible por conquistar al Dr. Brown, inclusive simular que está comprometida con el dueño de la tienda para la que trabaja, Roger Sanford (Franchot Tone), dando pie a un triángulo amoroso de resultado incierto.-
Esta película fue producida por la RKO como un proyecto a la medida de Grant: según el anecdotario de la película, él fue el que descubrió a la protagonista femenina (quien al año siguiente se convertiría en su esposa) cuando ésta trabajaba en una obra de teatro, quien le consiguió una prueba de cámaras en Hollywood y este, su primer rol en cine; aparentemente también se ocupó de reescribir (o hacer que reescribieran) el guión para convertirla en la protagonista de la historia e incluso dirigió personalmente alguna de las escenas. El resultado es una pequeña comedia romántica, sin demasiada trascendencia pero que hace pasar un buen rato.-
Primero que nada, me llamó la atención el nombre del director. Tuve que buscar qué más había dirigido, porque no me sonaba de nada, y resulta que Hartman desarrolló su carrera más que nada como guionista (su carrera incluye el guión de esta película). Como director tiene solamente cinco títulos y aquí hace un trabajo que podríamos calificar de competente, nada emocionante pero sirve su propósito. Como guionista… ay, la historia deja algunos puntos flojos, sobre todo con el arco que describe el personaje de Grant, pero la película es entretenida y Drake sostiene la historia muy bien. El mayor problema de la trama, a mi modo de ver, es que Anabel se lo pasa proclamando que las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres a cortejar al objeto de su deseo y a proponerle matrimonio… pero eso no es lo que hace. En lugar de invitar al Dr. Brown a una cita, se enreda en una trama complicadísima (y que ronda la psicosis) para averiguar todos sus gustos y hábitos y así fingir coincidencias con el afán de conquistarlo en base a comunión de intereses. El mensaje de la película hubiera estado muy bien si Anabel hubiera sido coherente con sus ideas, pero así las cosas debo decir que me pareció más inmadura que Susan, el personaje de Shirley Temple en The Bachelor and the Bobby-Soxer.-
En medio de esa intriga tan compleja que diseña, Anabel termina llamando la atención de Sanford, su empleador, y en una trama secundaria que bien hubiera podido sea la principal, aparece en las noticias del corazón como la verdadera prometida del magnate. Sanford es un tipo que sale a buscar lo que quiere, y cuando decide que quiere a Anabel uno de verdad llega a preguntarse con quién se quedará la protagonista. Tone no tiene gran cosa que hacer y su papel podría haber sido interpretado por muchos otros galanes, pero da bien con el tono despreocupado y directo que su personaje requiere.-
En cuanto a nuestro homenajeado, Grant parece estar pasándoselo en grande en esta película. Es muy tentador interpretar el brillo de su mirada como un indicador del amor naciente con su co-estrella pero de veras, siempre tiene ese brillo cuando se está divirtiendo. Su Dr. Brown es un personaje fantástico, entra en el juego sin perder ni la cabeza ni la paciencia, aunque de veras Anabel está como para pedir una prohibición de acercamiento en su contra. Esta época en su carrera (digamos los años de la posguerra) es un tanto despareja, con buenas películas que han ganado el estatus de clásicos (como Notorious) y películas menores o imperfectas, como esta que les traigo hoy. Sin embargo, es interesante notar que Grant nunca da una mala interpretación, nunca deja de meterse en la piel del personaje que le toca interpretar aunque la producción sea mediocre y el resultado final poco memorable.-

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