Ir al contenido principal

Cinco días sin Nora - Mariana Chenillo, 2008.-

Opera prima de Mariana Chenillo, “Cinco días sin Nora” cuenta la historia de una familia judeo-mejicana reunida por la fuerza a partir de la muerte de la Nora del título (Silvia Mariscal). Durante la larga espera que deben cumplir para enterrar a la difunta, los personajes verán surgir nuevas discusiones acerca de antiguos temas y secretos largamente guardados. La incomodidad que experimentan es acentuada por los encuadres ligeramente desequilibrados que utiliza la directora y por los pequeños sonidos que, amplificados, delatan o inquietan a los protagonistas.-


Momento N° 1: los preparativos de Nora.-
No cometo ningún spoiler si digo que Nora se suicida ingiriendo tres frascos de pastillas, porque ello se descubre a pocos minutos de comenzada la película. De todos modos, mi primer momento ocurre antes de que esto suceda, durante los títulos del comienzo (me encantan las secuencias de títulos en las que ya suceden cosas). En esos breves planos vemos cómo las manos añosas de Nora arreglan primorosamente una mesa de festejo, preparan el café, toman un par de binoculares antiguos para espiar a José (Fernando Luján) su ex marido, clasifican papeles y fotografías, los dejan caer por accidente, los recogen (a casi todos, ¿error? importantísimo para la trama), los esconden… cada uno de estos actos será trascendente luego y nos habla sobre la naturaleza controladora de Nora, tanto más cuando pronto sabremos que los cumplió en su último día de vida. Además, nos introducen en el ritmo y tono de la película en la forma en que toda buena secuencia de títulos debería hacer (una técnica que me temo se ha perdido…).-


Momento N° 2: el poder de la comida.-
Este es en realidad un momento fragmentado. A lo largo de toda la película la comida ocupa un lugar central, desde aquellas cajas de carne congelada que José recibe por su ex esposa hasta la cena de Pesaj que comparten los deudos. Entre todos, destaco tres mini-momentos: el primero es el relámpago de emoción que experimenta José cuando prueba una de las borrecas de queso que Nora preparó con anticipación; el segundo corresponde a la pizza de la discordia que José ofrece al Rabino Jackowitz (Max Kerlow) y que representa la doble afrenta de contener levadura y cerdo (ingredientes ambos reñidos con los preceptos religiosos, en particular durante las festividades de Pesaj); y el tercero es el plato de pollo que une a Fabiana  (Angelina Peláez), la empleada doméstica de Nora, y a Moisés (Enrique Arreola), el solemne aspirante a rabino que fue rechazado por sus padres cuando se convirtió al judaísmo. En cada uno de estos momentos se evidencia el poder de la comida para evocar recuerdos, para plantarse con rebeldía frente a tradiciones ancestrales y para unir mundos aparentemente irreconciliables.-


Momento N° 3: dejando a Nora al descubierto.-
En la secuencia inicial vemos una fotografía que cae debajo de la cama y que Nora no recoge (después de conocer su carácter me pregunto si se trató de un descuido o si contaba con que José la encontraría). Esa fotografía atormenta a José porque revela una antigua infidelidad de su esposa y el descubrimiento de la identidad del amante trae a su memoria el doloroso recuerdo de los intentos de suicidio de Nora durante los primeros años de matrimonio. Y si bien guarda algún rencor contra el tercero en discordia, empieza a perdonar a Nora tal como evidencia el amoroso gesto de limpiarle el rostro que la deja al descubierto tanto literal como figuradamente.-


Momento N° 4: el rabino sabio.-
José descubre que está pagando cara su rebeldía cuando no logra dar un entierro digno a Nora. Ofendido por la afrenta de la pizza de chorizo (y por la nula ingerencia del influyente consuegro de José en todo el asunto, dicho sea de paso), el Rabino Jackowitz se encargó de comunicar la causa de la muerte de Nora a los responsables de todos los panteones judíos de la ciudad, lo cual implica que deba ser enterrada en un sector separado del cementerio reservado a criminales y suicidas y enfrentando el muro. Reconciliado con la memoria de una esposa a la que nunca dejó de cuidar, José decide intentar un último recurso: ceder a Nora la tumba que tiene reservada para sí mismo. Es atendido por el Rabino Kolatch (Martín LaSalle) quien, a diferencia de Jackowitz, escucha más de lo que habla y se compadece del dolor de José y de su hijo Rubén (Ari Brickman). El rabino deja, además, dos hermosas enseñanzas que ayudan a José a terminar de perdonar a su ex esposa y, sobre todo, a dejar de castigar a quienes también lloran a Nora.-


Momento N° 5: la carta.-
Luego del entierro, la familia y los amigos - nuevos y antiguos - se reúnen para celebrar las pascuas. Antes de la cena José entregó a Rubén y a Fabiana los sobres dejados por Nora. No hay ninguno para él pero está bien, José está en paz. Entonces, durante la sobremesa recuerda el gabinete de las bebidas, se levanta para buscar una botella y encuentra una carta dirigida a él. Me encanta que no escuchemos nunca el contenido de esa carta, es suficiente con ver la sonrisa triste de José y luego alejarnos de esta historia discretamente y en medio de la noche…
En esta ocasión preparé una bandeja de borrecas de queso como aquellas que dejó Nora en la heladera y que, por un segundo, logran despertar en José la chispa de un antiguo recuerdo.-

Comentarios

  1. Una historia que me impactó. Los detalles son increíbles. Cuando José cambia de lugar los cartelitos que se encuentran en los envases con ingredientes dentro de la heladera. La otra escena desopilante, cuando traen a la casa el servicio religioso. Un ataúd con forma de cruz, igual que una corona con misma forma y un aparato acondicionador para que enfríe toda la casa para conservar tanto el cuerpo de Nora como las flores, que afecta a todos por el frío que genera.
    Excelente elección Bet.
    Cariños.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Esas dos escenas son graciosísimas. Y en efecto, la atención de la directora por los detalles es notable, me encantaron esos planos en los que se enfoca en un determinado objeto o plato. Se advierte que es una pelicula hecha con amor por la historia que está contando porque aún los personajes que tienen reacciones cuestionables terminan siendo queribles, la directora no condena ni absuelve sino que muestra las luces y sombras de cada uno. Sería interesante saber cómo continuó su carrera después de este comienzo.-
      Gracias por tu mensaje, Bet.-

      Borrar
  2. Ay, Bet, qué ganas de ver esta película... Tiene ingredientes que me encantan y describes perfectamente. Me apasiona el mundo cartas y también el mundo gastronomía y te aplaudo por esta frase, que hace un análisis maravilloso de esta película: "el poder de la comida para evocar recuerdos, para plantarse con rebeldía frente a tradiciones ancestrales y para unir mundos aparentemente irreconciliables".

    Gracias por descubrirme esta película. A ver si la localizo

    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Te gustará, querida Hildy. Yo la vi por primera vez en la televisión y después la conseguí en DVD, pero no logro recordar dónde la compré... aunque seguro que fue en Argentina, así que creo que en España debe estar (recibió premios en festivales internacionales y eso siempre ayuda).-
      Muchas gracias por tu mensaje. Un beso grande, Bet.-

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Diez años, cien motivos para amar el cine (última parte): To Be or Not To Be (Ser o no ser) - Enrst Lubitsch, 1942.-

Motivo N° 1: la secuencia inicial.- Lubitsch comienza la película con una secuencia brillante: en una tranquila tarde de agosto de 1939, los habitantes de Varsovia se ven sorprendidos por la inesperada llegada de nada menos que Adolf Hitler, que se pasea lo más pancho mirando vidrieras. Para explicar el origen de esta conmoción, el relator nos remite a lo ocurrido momentos antes en los cuarteles de la Gestapo, en donde tiene lugar una peculiar entrevista de un alto mando a un niño cuyo padre hizo comentarios contrarios al Führer. Esta entrevista es interrumpida por la llegada de Hitler en persona e inmediatamente escuchamos la voz del director Dobosz (Charles Halton) que corta la escena… ¡se trata de una obra de teatro que sus actores están ensayando! Dobosz cuestiona el maquillaje del actor que interpreta a Hitler, Bronski (Tom Dugan) y todos discuten por unos segundos en esa maravillosa forma que Lubitsch tenía de filmar discusiones, en la que un grupo de persona habla al unísono, ha...

Diez años, cien motivos para amar el cine (penúltima parte): Anchors Aweigh (Levando anclas) - George Sidney, 1945.-

Motivo N° 1: la receta para un musical absurdo y maravilloso.- Batir dos marineros con los rostros de Gene Kelly y Frank Sinatra en un permiso de tres días en Los Ángeles, un niño igualito a Dean Stockwell que sueña con unirse a la Marina y una aspirante a cantante con la voz de Kathryn Grayson que quiere conocer a José Iturbi, hasta punto de soufflé. Añadir a la mezcla un puñado grande de canciones (algunas más o menos vinculadas con la trama, otras absolutamente aleatorias) y una cucharada copetona de equívocos y mentirillas, espolvorear con un Technicolor rabioso y hornear por dos horas veinte minutos a fuego fuerte. La preparación aguanta más de ochenta años en la alacena, conservando la frescura del primer día.- Esa es la receta para lograr un musical que no tiene ni pies ni cabeza pero que engancha y emociona con la desenfadada fuerza creativa que lo propulsa.-  Motivo N° 2: el cine dentro del cine.- Joe (Kelly) y Clarence (Sinatra) obtienen un permiso de tres días para pasar...

Sueños de cine.-

¿Alguna vez han soñado en formato de cine, con actores, guión y movimientos de cámara incluidos? A mí me ocurre cada tanto y ayer fue uno de esos casos. En esta oportunidad, mi trama era una al estilo de Speed , una trama de acción que mezclaba humor (de dudosa efectividad en mi caso) y un romance entre los personajes (que no ocurría durante mi sueño pero yo, con ese nivel de conciencia que manejamos a veces, “sabía” que iba a ocurrir antes del final de la película). Lo más absurdo de todo era el elenco de mi película, muy retro: no me acuerdo quién era el protagonista masculino, pero a su lado trabajaba Fran Drescher (alias “la niñera”) y juntos debían resolver un crimen. El primer sospechoso era un joven Kevin Bacon de pelo largo (su rostro no era exactamente el real, pero yo sabía que era él) y el verdadero culpable era ¡Tom Selleck tal como estaba en “Tres hombres y un bebé”! Todo muy ochentoso-noventoso, como verán.- Lo peor es que mi película, de la que evidentemente yo era la pr...