martes, 27 de septiembre de 2016

Brief encounter (Breve encuentro) - David Lean, 1945.-


Momento N° 1: una despedida fragmentada.-
Brief encounter está contada en un largo flashback durante el cual Laura Jesson (Celia Johnson) recuerda su fallido romance clandestino con Alec Harvey (Trevor Howard). En el comienzo de la película presenciamos una escena de despedida contada desde un punto de vista objetivo: en una mesa apartada de la cafetería de la estación de trenes, la pareja es interrumpida por una indiscreta conocida de Laura que domina la escena en esta primera presentación. Hacia el final de la película, la misma situación es presentada desde el punto de vista de Laura, en una forma intimista a lo cual se suma que ahora sí conocemos a los personajes y sufrimos por ellos. En esta segunda ocasión Lean vuelve a utilizar un recurso del cual ya se había valido antes en la película y que consiste en manipular el tiempo a través de la puesta de luces y de un uso magnífico de la voz en off (¡maravillosa Celia Johnson, que mantiene esos largos primeros planos sin decaer nunca!), así logra condensar en pocos segundos eventos que sabemos de mayor duración. A través de este recurso nos evita reiteraciones pero también nos pone en el lugar de los desdichados amantes que ven escurrirse sus últimos instantes juntos.-


Momento N° 2: los sueños de Alec.-
En mi segundo momento Laura y Alec aguardan la llegada de sus respectivos trenes en la cafetería luego de haber pasado la tarde juntos por primera vez. Con tono casual Laura le pregunta a Alec por qué decidió convertirse en médico y a medida que él contesta, la escena adquiere gran significación. En escenas como esta uno agradece de verdad la elección del reparto: Celia Johnson y Trevor Howard no son bellos ni tan jóvenes y por eso resulta doblemente convincente y conmovedor que se enamoren sobre una taza de té con bollos mientras hablan sobre las variantes de la neumoconiosis y es que de eso se trata Brief encounter, de dos personas comunes que se encuentran en los lugares más corrientes y que viven un romance de película. Para este momento el director deja hacer a sus actores, pero no significa que esté ausente, cada plano es producto de una decisión y me gusta particularmente que se prive de mostrar a Alec en el momento en el cual Laura señala que parece más joven cuando habla de sus sueños. Al hacerlo, Lean permite que adivinemos la expresión de Alec en la reacción de Laura y así experimentamos una porción de las emociones de él: nos enamoramos de ella a través de la forma en que lo ve cuando lo mira, como en una suerte de espejos enfrentados que multiplican una imagen hasta el infinito.-


Momento N° 3: encuentro en el cobertizo.-
Contra todas las señales de alerta, Laura vuelve a encontrarse con Alec para ir al cine (el cine y las películas tienen un lugar especial en Brief encounter). Como la película no es buena, salen a hurtadillas y deciden dar un paseo en bote que termina con Alec con el agua hasta las rodillas y ambos muertos de risa. El encargado del cobertizo les brinda refugio y les ofrece té para que se recuperen mientras se seca el calzado de Alec. Nuevamente, una escena trivial se convierte en un momento especial, delicado, sin estridencias, profundamente sincero y con apenas unas notas de angustia de parte de Laura y es que ella sabe lo que Alec pretende soslayar: que su amor, por genuino que sea, no puede realizarse sin dañar a las familias de cada uno, a la esposa e hijos de él (invisibles pero presentes en la película) y al marido e hijos de ella. Al mismo tiempo Alec es consciente de aquello que Laura intenta desconocer, y es que ya es tarde para evitar enamorarse...


Momento N° 4: el comienzo del fin.-
Una de las mejores secuencias de la película muestra el paseo que la pareja hace en auto y que termina en el departamento de un amigo de Alec, Stephen Lynn (Valentine Dyall), al cual Laura se niega a subir pero al que vuelve después de haberse bajado de su tren en el último minuto. La llegada imprevista de Stephen hace que Laura huya por la puerta trasera y una amarga escena tiene lugar entre los dos amigos, Stephen simplemente encuentra indigna y decepcionante toda la situación. Luego de vagar bajo la lluvia durante horas, Laura llega a la cafetería de la estación unos minutos antes de la salida del último tren. Allí es sorprendida por Alec y es entonces cuando tiene lugar mi momento número cuatro. Con la calma que lo caracteriza Alec intenta explicar que Stephen no alcanzó a verla y que Laura no tiene nada de qué preocuparse, pero eso ya no es suficiente. La relación está condenada a terminar y ambos lo saben, de modo que hacen una última promesa: encontrarse una vez más para despedirse. A riesgo de repetirme debo decir que, nuevamente, el motivo por el cual me gusta este momento es el buen criterio del director evidenciado en las largas tomas que utiliza para darle espacio a sus actores y permitirles construir las emociones.-


Momento N° 5: el regreso a casa.-
Tal como se nos cuenta desde el comienzo, el encuentro en la cafetería que fue interrumpido por la conocida de Laura es la despedida. Laura y Alec no volverán a verse, al menos no por muchos años. En el final del flashback a medida que Laura se pierde en recuerdos más oscuros, su rostro lo refleja y su esposo Fred (Cyril Raymond) de alguna forma adivina sus pensamientos. Su reacción completa la posición del director: no conocemos a Madeleine, la frágil esposa de Alec, pero al menos Fred es un buen esposo, tal vez no demasiado involucrado en los asuntos familiares pero sí atento y querible, de modo que no podemos disculpar a los amantes pensando que están casados con malas personas. Y sin embargo Lean nunca juzga a sus protagonistas (de hecho el único personaje verdaderamente desagradable de la película, Stephen, es aquel que sí juzga) y nos invita con cada fotograma a que hagamos lo mismo.-
En esta oportunidad preparé unos bollos ingleses similares a los que apasionan a Alec (no bollos de Bath, pero ingleses al fin…) ¡y debo decir que quedan deliciosos!

4 comentarios:

  1. Hola Bet. Que bueno recibir una nueva publicación. En confianza, la estaba esperando! Recuerdo vagamente esta película, la vi una sola vez, se me confunden con otras muy parecidas, casi con la misma temática. . . tú me dirás si me equivoco. Creo que me angustió un poco, por la situación, la época, la actuación. . .
    Gracias Bet.
    Cariños.

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    1. Gracias, querida Sara. Sí hay otras películas que tratan - con más o menos variantes - este tema. Sin embargo esta película tiene un lugar especial en la consideración de muchos por la sensibilidad con la que aborda el tema y por las interpretaciones de sus protagonistas. Laura y Alec tienen muchos matices, son muy reales y tienen los pies sobre la tierra, por eso su romance es tan inesperado y auténtico. Hay además en la película otro aspecto importante al cual no me he referido y es el eco de la II Guerra que todavía se escucha. Si bien el tema no se menciona en ningún momento, la película se filmó antes de que la guerra terminara (si mal no recuerdo) y hay algo de austero y un poquitito lúgubre en el vestuario y en la forma de contar que utiliza el director que hacen de esta película un documento importante.-
      Realmente merece un nuevo visionado.-
      Un beso grande, Bet.-

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  2. Adoro esta película, mi querida Bet. Y también que sea el germen de El Apartamento de Billy Wilder. Dicen que Wilder y Diamond se inspiraron pensando cuál sería la vida del amigo que deja su apartamento. Las películas se hablan, no hay duda.

    Y es que David Lean es el rey del intimismo y de las relaciones imposibles. Por otra parte, ¡ocurre en un tren! ¡El medio de transporte del cine con historias de amor más bonitas!

    Años más tarde se haría un casi remake en EEUU al que también tengo gran cariño con Meryl Streep y Robert de Niro enamorándose totalmente en Falling in Love.

    Beso
    Hildy

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  3. Querida Hildy, ¡qué antipático me resulta el personaje del amigo! Cada vez que veo esta película me cae peor, con esa sonrisita helada en los labios...
    Los trenes son fantásticos, pero no olvidemos los barcos, pienso en An affair to remember y en La extraña pasajera y en las tramas amorosas que se tejen en Náufragos. Bueno, y en Titanic... Ay, es que tengo unas ganas de tomar un crucero, jaja.-
    Pude ver una vez Enamorándose, pero debo confesar que me hizo un poco de ruido porque cuando veo a De Niro no puedo dejar de esperar que en cualquier momento salga de abajo de un auto cubierto de hollín y que destroce a alguien con un bate de béisbol, jaja. Como villano le creo todo, aún en tono de comedia como en Analízame, pero como héroe romántico ¡me da un poquito de miedo con esa sonrisa a cara llena que tiene!
    Un beso grande, Bet.-

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