domingo, 10 de septiembre de 2017

The Public Enemy (El enemigo público) - William A. Wellman, 1931.-

Hace un tiempo descubrí esta película en mi paseo por el período pre-code y cuando volví a verla por estos días, quedé nuevamente cautivada. Película sobre gangsters, película sobre la Prohibición, película sobre el abanico infinito de relaciones humanas (allí están la amistad, la familia, los modelos a seguir, las figuras de autoridad a honrar o a desafiar, las relaciones insatisfactorias, el amor), película sobre la violencia, película sobre el ascenso y la decadencia de un tipo que termina desplomándose bajo la lluvia balbuceando “No soy tan duro”, película sobre James Cagney transformándose en una estrella con una sonrisa perversa estampada en el rostro, película que sienta las bases para todo un género y que en especial anticipa muchos momentos de El Padrino. Todo eso (y seguramente mucho más) es The Public Enemy.-


Momento Nº 1: construyendo a Tom Powers.-
La primera parte de la película tiene un aire casi documental y nos muestra un barrio pobre de una gran ciudad, en 1909. Podemos ver los bares, los caminos de tierra, los niños jugando en la calle o tomando cerveza a la vista de todos, y comenzamos a sentir la autenticidad de la historia y de sus personajes y también su espíritu épico. En esta forma conocemos, en su niñez, a los protagonistas de la película: los dos amigos Tom Powers y Matt Doyle, que ya comienzan a adentrarse en el mundo de crimen de la mano de su mentor Putty Nose (Murray Kinnell); Molly, la hermana mayor de Matt, y Mike, el hermano mayor de Tom. Esta primera secuencia funciona a la perfección en cuanto define a los personajes a través de actitudes y gestos que veremos repetirse más adelante. La rectitud de Mike, la obediencia de Molly, la bondad escondida de Matt y la rudeza y liderazgo de Tom, todo está aquí. Y en el caso de Tom, es particularmente interesante, porque es el personaje más complejo de la película. En esta secuencia aparece, en especial, la relación de Tom con la autoridad: por un lado resiente el poder que Mike y su padre (que es policía) pretenden ejercer, pero al mismo tiempo no da pelea ni rehuye los castigos. Ya sea que su padre lo azote o que su hermano lo derribe de una trompada, como sucederá más adelante, Tom siempre acepta el golpe.-


Momento Nº 2: el primer gran atraco.-
Luego de la secuencia inicial, la historia avanza hasta 1915. Tom y Matt se han convertido en dos muchachos con los rostros de James Cagney y Edward Woods, respectivamente. Han avanzado en la organización de Putty Nose y reciben con alegría infantil sus primeros revólveres para participar en el robo a un almacén de pieles. Esta secuencia me gusta mucho por dos motivos. En primer lugar porque los protagonistas aparecen como dos muchachos que apenas han dejado de ser niños y el contraste entre esta primera imagen de Cagney (con sus pantalones demasiado cortos y su mirada un poco asustada) con todo lo que vendrá después, demuestra qué gran actor que era ya desde el comienzo.-


En segundo lugar, estas escenas muestran a Wellman en pleno control de todo lo que muestra y no muestra en la pantalla. Uno de los detalles más interesantes de The Public Enemy es la forma en la que, siendo un film de la primera época del cine sonoro, aprovecha al máximo los recursos que ofrece la nueva técnica. Cada elemento que vemos está allí para servir a la historia, como en el cine mudo, pero Wellman también hace un excelente uso del “fuera de campo”, completando con efectos de sonido la parte de la historia que no nos permite ver. Así, cuando el robo sale mal debido a la impulsividad de Tom (que dispara sin ningún motivo contra un animal embalsamado, alertando a los guardias), los dos protagonistas desaparecen tras una pared seguidos por un oficial de seguridad. Durante algunos segundos, no vemos nada significativo, sólo escuchamos unos cuantos disparos y a continuación Tom y Matt huyen corriendo. La escena termina con la mano inerte del guardia que aún sostiene un arma humeante. Más adelante, las escenas más violentas, que corresponden a tres venganzas de Tom, también serán contadas a través del sonido, maximizando así su poder: lo que nos imaginemos siempre será peor que cualquier cosa que podamos realmente ver en la pantalla. En estos primeros tiempos en los que los realizadores todavía estaban tratando de adaptarse a las limitaciones técnicas y creativas que supuso la llegada del sonoro, es curioso encontrar escenas de tanto dinamismo y economía, como también lo es el buen uso de la banda de sonido que utiliza como hilo conductor la canción I'm Forever Blowing Bubbles. Su cuyo estribillo, que dice “Siempre estoy soplando burbujas / Hermosas burbujas en el aire / Vuelan tan alto / Casi alcanzan el cielo / Luego, como mis sueños / Se desvanecen y mueren / La fortuna siempre se esconde / La he buscado por todas partes / Siempre estoy soplando burbujas / Hermosas burbujas en el aire”, es algo que Tom Powers podría canturrear todos los días de su vida.-


Momento Nº 3: la Prohibición.-
Uno de los hitos históricos en los que se basa The Public Enemy es la implementación de la llamada Ley Seca en Estados Unidos, que rigió entre 1920 y 1933 (el otro evento que tiene especial relevancia es la participación del país en la I Guerra Mundial, para la cual se enlista Mike Powers - Donald Cook). La escena en la que se muestra a una muchedumbre de “ciudadanos respetables” aprovisionándose de bebidas alcohólicas mientras aún es legal, no tiene desperdicio y demuestra la habilidad del director para contarnos una historia en términos visuales sin necesidad de hacer referencias concretas a lo que estamos viendo. Los caballeros de frac y sombrero de copa cargando abultados paquetes, una dama con vestido de noche agachada sobre los desagües para recoger una botella caída, una familia feliz que empuja un cochecito de bebé lleno de botellas, una sociedad - en definitiva - puesta al desnudo.-


Momento Nº 4: “mi muchacho tímido”.-
Una de las características más fascinantes de Tom Powers es su complicada relación con las mujeres y con la sexualidad. Probablemente la escena más famosa de la película sea la del pomelo en la cara de Mae Clarke pero ese no es más que el final de una situación sobre la que, de nuevo, no se hace ninguna mención específica, pero que va a tener importantes ecos más adelante. Apenas comienzan a ganar dinero y poder, Tom y Matt cambian sus ropas de trabajo por trajes hechos a medida (la escena que transcurre en el taller del sastre homosexual es imperdible y por suerte puede verse en DVD en todo su esplendor pre-code luego de haber sido mutilada para el reestreno de 1941) y concurren a clubs nocturnos. En uno de ellos conocen a Mamie (Joan Blondell), que inmediatamente se entiende con Matt, y a Kitty (Mae Clarke), quien primero se espanta con lo que Tom susurra en oído (cada espectador puede imaginarse lo que desee), pero luego escucha fascinada. Tiempo después, aprendemos que cada protagonista ha pasado la noche con su chica, pero sus amaneceres son bien diferentes. Mientras Mamie le sirve el desayuno en la cama a Matt y sus risas se escuchan desde el cuarto contiguo, el clima entre Tom y Kitty es tirante y él parece divertirse más conversando por teléfono con “Nails” Nathan (Leslie Fenton), un gangster más encumbrado a quien Tom admira, que compartiendo tiempo con Kitty. Cuando ella sugiere que tal vez él encontró alguien “que le gusta más” (¿se refiere a otra mujer o a “Nails”?), termina con medio pomelo estampado en su rostro (antes Tom había escupido cerveza en la cara de un barman). Inmediatamente, Tom consigue una nueva acompañante, la seductora Gwen (Jean Harlow) a quien conoce en la calle, pero una escena muy reveladora nos cuenta que las cosas entre ellos no son como parecen. Tom parece no lograr intimidad física con ninguna mujer y su conversación con Gwen es franca al respecto. La escena en la que ella lo acuna contra su pecho y lo llama su “muchacho tímido” es sorprendente; en cierto modo podría pensarse que desacelera la trama, porque no tiene relación con el ascenso al poder de Tom, pero hace mucho por darle dimensión humana a su personaje. Uno de los aspectos más interesantes de estas películas que ponen el acento sobre los criminales en lugar de hacerlo sobre los investigadores, es que resultan en personajes mucha complejidad. Aquí, los “malos” no son simplemente malos y ya sino que tienen capas y capas de matices. En el caso de Tom y Gwen, Matt los interrumpe con noticias desgraciadas (“Nails” Nathan ha muerto en un accidente de equitación) justo cuando Gwen había logrado seducirlo. Los problemas de alcoba de Tom deberán esperar un poco para ser resueltos, y cuando eso suceda (en otra escena que fue cortada en 1941), será de la peor manera. La otra figura femenina en la vida de Tom es su madre (Beryl Mercer), siempre complaciente con su niño Tom aunque, en un detalle interesante, ella también parece temerle un poco.-


Momento Nº 5: “no soy tan duro”.-
Luego de la muerte de “Nails” Nathan, todo se desbarata en una guerra de bandas por el control del contrabando de alcohol. Tom y Matt se refugian en la casa de Paddy Ryan (Robert Emmett O’Connor) y quedan bajo el cuidado de la novia de Paddy, Jane (Mia Marvin). Jane inmediatamente se siente atraída por Tom y lo embriaga para seducirlo. Otro detalle curioso de The Public Enemy es que si bien Tom consume alcohol eventualmente, nunca lo vemos embriagarse hasta este momento. A la mañana siguiente, cuando Jane le recuerda la noche anterior, Tom estalla de ira y decide salir a la calle, pese a que Paddy lo ha prohibido. Matt, siempre fiel, lo sigue y resulta herido de muerte en la emboscada que le tienden sus rivales. Habiendo quedado completamente solo en el mundo, Tom roba un par de revólveres de una armería (otra escena imperdible) y se enfrenta a sus enemigos en una noche lluviosa. El tiroteo ocurre fuera de la pantalla y por un segundo no sabemos qué sucedió hasta que Tom vuelve a aparecer, herido, y finalmente se desploma sobre el cordón de la vereda balbuceando “No soy tan duro”. Sin embargo, el verdadero mensaje de Wellman no parece ser que “el crimen no paga”: en el final, Tom no muere como “castigo” por su vida criminal, sino porque intentó desafiar a una banda más poderosa, la cual, habiendo terminado con sus rivales (“Nails” murió por accidente, Matt y Tom ya no están y si bien no sabemos qué pasó con Paddy, es fácil aventurar su final), no recibe ningún castigo en la película. El epílogo de la película no pretende resolver el problema de los “enemigos públicos”, sino que llama a la sociedad a atenderlo. Ochenta y seis años después, el llamado sigue vigente.-

4 comentarios:

  1. Qué buen análisis, querida Bet. Y me haces darme cuenta de varias cosas: hace tiempo que no he vuelto a ver El enemigo público. Qué interesante es la filmografía del Wellman pre code. Y que empiezas serie apasionante con películas de James Cagney.

    Beso
    Hildy

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, me han quedado tantas cosas afuera, como el personaje de Putty Nose, el primer mentor de los protagonistas, que tiene mucha tela para cortar. Y la escena en la que Mike vuelve de la guerra y la familia festeja poniendo un enorme barril de cerveza como centro de mesa (Prohibición y todo) y hasta la madre se entusiasma y se toma su vasito.-
      Fue interesante para mí el descubrimiento de esta película, porque primero que nada, llegué a ella a través del libro de Mike LaSalle sobre los hombres del Pre-Code (no tengo palabras para explicar cuántas puertas me abrió ese libro), luego la vi hace varios meses por primera vez y quedé muy impresionada, pero no le di mucho tiempo porque estaba en pleno huracán Gilbert. Y ahora que volví a ella, después de haber visto más pelis de Cagney y de gangsters en general, afloraron todas estas cuestiones. Y en especial, encontré muchos puntos de contacto con "El Padrino", hay muchos lugares en los que Coppola hace pie en esta peli.-
      Me encantará leerte cuando vuelvas a verla, seguro que descubrís muchas más cosas.-
      Un beso enorme, Bet.-

      Eliminar
  2. Dato curioso: Originalmente James Cagney iba a hacer el rol de Matt y Edwards Woods el principal, el de Tom, pero a los pocos días de filmación la personalidad de Cagney convenció a Wellman de que los actores debían intercambiar personajes. El cambio fue decisivo, con esta película Cagney alcanza el estrellato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Bienvenido/a Reveries! Ciertamente, fue así y el resto es historia, como se dice. Me pregunto, sin embargo, si Cagney no hubiera alcanzado el estrellato de todos modos, con su habilidad para robarse cada escena en la que aparecía.-
      Espero verte de nuevo por aquí, saludos, Bet.-

      Eliminar