domingo, 19 de mayo de 2019

Humoresque (De amor también se muere) - Jean Negulesco, 1946.-

Momento Nº 1: Prólogo de un flashback.-


Un plano secuencia nos lleva por una noche de lluvia, la entrada de una sala de conciertos, la presentación de un violinista de renombre que se anuncia en la cartelera y de pronto, la colocación del anuncio de “función cancelada”. Corte al artista en persona, Paul Boray (John Garfield) quien nos llevará a través de un flashback por la historia de su ascenso en el mundo de la música y de su intrincada relación con una mujer de la alta sociedad que se empeñará en convertirse en su mecenas, Helen Wright (Joan Crawford). Este comienzo resulta muy interesante porque nos coloca a mitad de camino entre el melodrama y un film noir atípico. Claro que aquí no tenemos un antihéroe con impermeable y sombrero atrapado en una trama policial ni una femme fatal a lo Lauren Bacall, pero sí encontraremos un amor fou, el ambiente de noche eterna (aún en pleno día) de los bares, un protagonista atrapado por un destino ineludible y una mujer jodida que intentará atraparlo en sus redes. Y en muchos momentos, ese aire de sueño/pesadilla y un claroscuro arrollador. Todo ello es anticipado (y luego cumplido) en este prólogo que parece la mañana siguiente a la pesadilla más oscura, cuando al despertar quedamos desorientados y bajo el efecto de lo vivido en sueños.-


Momento Nº 2: Camaradería.-


Algunas de mis escenas favoritas de esta película son las protagonizadas por Paul y su amigo y colega inseparable Sid Jeffers (Oscar Levant), un pianista con mucho talento pero pocas perspectivas de estrellato. La química entre Garfield y Levant es impecable; ambos se disparan diálogos agudos sin descanso. Y en lo personal encuentro que la persona cínica y autocrítica que irradia Levant (Levant es Levant en toda película en la que aparece que he visto) resulta mucho más apropiada en un film de la Warner Bros. que en los musicales brillantes de MGM. Garfield, por su parte, parece más cómodo en estas escenas entre hombres de lo que está cortejando a una diva desmedida como Crawford.-


Momento Nº 3: La abeja reina.-


Es justamente a instancias de Sid que Paul termina en una fiesta de alta sociedad que mezcla millonarios ociosos con aspirantes a gigoló y artistas deseosos de un mecenas. Los anfitriones son Helen Wright y su esposo de utilería Victor (Paul Cavanagh). Crawford entra en la película alrededor del minuto treinta de metraje y desde su primera escena resulta claro que Negulesco sabe como presentar a una estrella. En los primeros segundos la vemos desde lejos, sin demasiada nitidez pero inconfundible: siempre en en el centro de la pantalla, vestida de un blanco centelleante y rodeada de jóvenes deseosos de convertirse en su próximo amante. Luego llega el primer plano gigante y a partir de este momento, Crawford domina la película compitiendo únicamente con la música maravillosa que integra la banda sonora. Esta escena de fiesta es también un juego de puntos de vista fascinante: permanentemente vemos a Paul a través de los ojos de Helen, a Helen a través de los ojos de Paul y a ambos a través de los ojos de Victor. Hasta la copa de Helen (de la cual nunca se desprende) tiene un punto de vista aquí. La escena es también una lección de cómo dar información en una forma que no sea expositiva: todo lo que necesitamos saber sobre la dinámica del matrimonio Wright, sobre la propia Helen y sobre la dinámica que se impondrá en la futura relación entre Helen y Paul está concentrado en este segmento para nuestro disfrute.-


Momento Nº 4: Día en la playa.-


Un momento decisivo en la relación entre Paul y Helen tiene lugar luego de un día de playa en el que ambos han salido del mar y cuando Paul intenta ayudar a Helen a incorporarse, ésta huye. Más tarde, en el transcurso de una cabalgata, Helen cae de su caballo y nuevamente rehúsa la ayuda de Paul. Hasta aquí Helen ha podido contener su deseo pero sabe, pues se conoce bien a sí misma, que el menor contacto físico con este joven impetuoso tendrá consecuencias explosivas. Cuando le explica a Paul el motivo de su reticencia, él empuja sin hesitaciones esa puerta entreabierta que es su relación con Helen. El plano de su beso se disuelve en la rompiente de las olas y luego (vamos, que ya sabemos lo que esto representa en el lenguaje del cine clásico), vemos a ambos tendidos en el suelo. Lo que en una película contemporánea hubiera importado una escena de sexo, aquí es resumido en tres planos vacíos de contenido explícito pero llenos de significado.-


Momento Nº 5: Ruptura conyugal.-


Sin dudas Victor Wright es, junto con Sid, el personaje más lúcido en esta historia. Cuando advierte que el romance entre su esposa y Paul no es una cosa pasajera, honrosamente se hace a un lado y decide darle el divorcio. En una escena destacable por su sobriedad (no hay aquí gritos ni platos arrojados contra las paredes ni declamaciones ostentosas) Victor explica calmadamente su punto de vista y deja apenas entrever una compleja relación marital y un trasfondo que bien hubiera merecido una película aparte. Cavanagh no tiene demasiado tiempo en la pantalla y aprovecha al máximo esta escena para pintar el retrato de un marido débil, enamorado de una mujer a la que no puede salvar ni seducir ni satisfacer.-


Momento extra: Carmen.-


El final de la película, con su romanticismo exacerbado y un plano gigantesco del rostro de Crawford (siento envidia por aquellos que vieron esta película en el cine, un plano así debe hacer que te caigas de tu asiento) pertenece a la “Muerte de amor” de la ópera de Wagner Tristán e Isolda pero mi momento musical favorito en esta película llena de música maravillosa pertenece a la Fantasía Carmen, escrita por Franz Waxman sobre diversos temas de la ópera homónima. No sólo se trata de una composición extraordinaria (Carmen, la ópera, no tiene un sólo momento “meh”) sino que además es uno de esos ejemplos que me fascina recopilar en los que el cine y la ópera (dos de mis debilidades en esta vida) se entrelazan como los dedos de las manos. En muchísimas películas existen escenas o referencias a la ópera, pero prestando atención vemos que no todos ellos tienen verdadera relación con la trama de la película; en algunos casos parece que se hubiera escogido una ópera cualquiera al azar. En este caso, las semejanzas entre la relación de Carmen con Don José y entre Paul y Helen nos complementan la historia: así como Don José se obsesiona con la mujer a la que no puede tener, proyectando en ella una exclusividad que jamás obtendrá de Carmen, Helen se obstina en no ver (su miopía es física y emocional) que Paul sólo tiene un amor en la vida, la música, sin lugar para nada más. El propio Paul, cuando decide casarse con Helen sin pensar en su dependencia y en el dolor que provocará en ambos,  falla en ver esto que bien temprano comprendieron Sid, su eterna enamorada Gina (Joan Chandler) y sus padres (benditos J. Carrol Nash y Ruth Nelson). Y la inclusión de la Fantasía Carmen en Humoresque tiene lugar precisamente cuando Helen intenta contarle a Paul que Victor le ha dado el divorcio y que ahora son libres para amarse, y termina por descubrir la amarga verdad acerca de la disponibilidad emocional de Paul.-

2 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado ver Humoresque otra vez a través de tu mirada! Cómo me ha gustado este texto. Y me ha fascinado cómo has explicado la incursión de Fantasía Carmen y cómo has descifrado claves para entender la relación interesante que se genera entre el cine y la ópera. ¡Y cómo has escrito sobre Joan y su personaje en esta película, una gozada leerte!
    Beso
    Hildy

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    1. Jaja, ¿ves que no soy tan mala con la pobre Joan? Esta vez me senté a ver Humoresque de un tirón (no en partes como la vez pasada) y lo pasé genial con la música y las actuaciones y las tensiones que se establecen entre los personajes. Sí, me he reconciliado con la película.-
      ¡Ay, el cine y la ópera! Tengo pendiente escribir un texto sobre estas conexiones, ya preparé una pequeña listita de pelis con ópera pero temo salir por la ventana porque empiezo a hablar de ópera y me olvido de que alguna vez existió el cine (me da pena esta infidelidad que estoy cometiendo, por eso planeo un trío a la "Design for Living" jaja).-
      Te mando un beso enorme con música de fondo, Bet.-

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