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Little Caesar (Hampa dorada) - Mervyn LeRoy, 1931.-


Momento Nº 1: Sueños de grandeza.-


Como tantas otras veces, vuelvo a elegir la secuencia inicial de Little Caesar (¡y es que dan tanto gusto estas secuencias iniciales cuando están bien filmadas!). Mezclando las posibilidades del cine sonoro con el lenguaje cinematográfico del recientemente abandonado cine mudo, LeRoy nos muestra el robo a una gasolinera desde la distancia: un auto llega, se baja un hombre empuñando un arma, el empleado levanta los brazos, el ladrón apaga las luces y luego se escuchan tres disparos, el ladrón sale, se sube al auto y éste arranca. En la escena siguiente, Caesar Enrico "Rico" Bandello (Edward G. Robinson) y Joe Massara (Douglas Fairbanks Jr) plantan su coartada y se sientan a comer y a soñar con las grandes cosas que lograrían en una ciudad importante en el Este. Ya desde esta escena se presentan las diferencias entre ambos hombres, diferencias que terminarán por separarlos: Rico quiere poder y admiración en el mundo del hampa y Joe sólo piensa en brillar en los salones de baile con ropa elegante y una bella mujer de su brazo.-
En esta breve secuencia Edward G. Robinson (no en su primera película pero sí en aquella que lo catapultó al estrellato), con su forma de moverse en la pantalla y su cuerpo pequeño y compacto, irrumpe estableciendo una nueva clase de héroe bien diferente de la que regía en el período silente: urbano, hambriento de gloria y poder, desdeñoso por aquello que acaba de conseguir.-

Momento Nº 2: Planeando el gran golpe.-


Una vez llegado a la gran ciudad, Rico consigue enlistarse en la pandilla de Sam Vettori (Stanley Fields), un gangster que trabaja bajo las órdenes de Pete “Diamond” Montana (Ralph Ince) en la organización en definitiva manejada por el poderoso Big Boy (Sidney Blackmer). En un comienzo Rico se muestra contento con su lugar pero pronto, en su ambición imparable, empieza a pensar que él podría manejar las cosas mejor que Vettori. Ello queda en evidencia durante la planificación del robo al club nocturno en el que Joe trabaja como partenaire de la bailarina Olga Stassoff (Glenda Farrell): Vettori reclama el privilegio de planear los golpes pero Rico cree que puede hacerlo mejor y varios de los miembros de la pandilla parecen coincidir con él, en especial el joven Otero (George E. Stone en un rol para el cual se probó inicialmente al propio Robinson). Esta escena en una muestra brillante de la forma de representar diferentes dinámicas entre los personajes: las tensiones crecientes entre Rico y Joe, el desprecio y la desconfianza instalados entre Rico y Vettori, la admiración de Otero por Rico (que más adelante tomará matices particulares) todo ello es contado a través del diálogo entre los personajes pero queda establecido con mayor contundencia a partir de las interpretaciones de los actores.-

Momento Nº 3: Un banquete y un funeral.-


El primer paso en el ascenso de Rico queda consolidado luego de ese robo, pero para asegurar su impunidad, el héroe necesita liquidar a un miembro de la pandilla que se muestra arrepentido por las consecuencias fatales del atraco. El fastuoso funeral que la organización paga para el muchacho y el banquete con el que se celebra a Rico en la escena posterior son dos pequeñas joyas de celuloide. La ostentación y el deseo de imitar las maneras de los ricos y poderosos de estos hombres rústicos presentan un contraste inolvidable y siembran las bases de la caída de Rico: su mayor punto vulnerable, más aún que sus sentimientos por Joe, como veremos en el momento siguiente, es su orgullo y su deseo de notoriedad.-

Momento Nº 4: La caída de Rico.-


Uno de los aspectos más fascinantes del protagonista (aspecto que no está en la novela original y que aparentemente disgustó a su autor) es el de la homosexualidad latente de Rico. Sus sentimientos por Joe, si bien no son correspondidos ni expresados, lo llevan a contar una y otra vez con él a pesar de los constantes rechazos. Resulta muy interesante preguntarse qué hace este elemento en la película y fácilmente podría interpretarse que la homosexualidad es la debilidad de Rico, pero LeRoy no hace de ello una valoración negativa. Por el contrario, la función que cumple en la historia es dotar de humanidad a este hombre que sólo encuentra placer en los símbolos de la riqueza.-
Cuando Rico alcanza la cima invita a Joe a su lujoso departamento (el cual compartiría o no con Otero; en cualquier caso los ojitos brillantes de Otero cuando mira a su jefe no dejan lugar a dudas respecto de sus sentimientos) para intentar una vez más reclutarlo en sus filas. Joe se niega y Olga, su amante, llama al Sargento Flaherty (Thomas E. Jackson) para entregar a Rico. Advertido de ello, Rico y Otero van al departamento de Olga pero en el momento en que el protagonista debe liquidar a Joe, simplemente no puede tirar del gatillo. La profundidad de las emociones de Rico en el primerísimo primer plano que LeRoy dedica a su estrella, no tiene límites. Rencor, amor, dolor, recuerdos, todo se mezcla en los ojos de este pequeño César que se hunde por perseguir un sueño de amor que se le escapa.-

Momento Nº 5: El fin de Rico.-


La secuencia final de la película es de tragedia griega. Rico lo perdió todo y ahora - él, que nunca bebía - es un vagabundo alcohólico que balbucea sonidos guturales a sus compañeros de albergue. Una nota difamatoria publicada en un periódico a instancias de Flaherty lo lleva a salir de su escondite para limpiar su honor y es entonces que es alcanzado por la policía y muere tirado en un callejón oscuro, detrás de un cartel que publicita el nuevo espectáculo de Olga y Joe. Esta última escena es cine pre-code en estado puro. El sargento Flaherty no podría ser más unidimensional y desagradable, los policías asesinan en plena calle a un hombre en inferioridad de condiciones y con el mismo arma que utilizan los gangsters y es el criminal el que muere como un héroe, diciendo última palabras inmortales.-

Comentarios

  1. Qué ganas de volverla a ver otra vez. Tu buen análisis me ha abierto el apetito. ¡Voy a intentar recuperarla este fin de semana!
    Además me hace darme cuenta de que las películas que he visto de su director Mervyn LeRoy me gustan bastante, pero también que son una mínima parte de su amplia filmografía, donde todavía sé que me quedan joyas por descubrir.

    Beso
    Hildy

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    1. Querida Hildy, yo me he reencontrado con Little Caesar después de muchísimo tiempo y me dí cuenta de que le debía una mención por estos lados. Es un personaje fascinante.-
      Con LeRoy me sucede lo mismo que a vos, cada película suya que veo me encanta, pero al mismo tiempo si alguien me preguntara qué películas filmó, no podría mencionar ninguna. Es uno de esos directores invisibles que dejaron tantas buenas películas y que vale la pena rescatar del olvido.-
      Me encantará leerte si vuelves a ella. Un beso enorme, Bet.-

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  2. Hoy me he acordado de ti mucho. He ido a una exposición maravillosa: "Opera. Pasión, poder y política". Y me he dicho: Lo que disfrutaría Bet aquí. Y la cantidad de cosas que me contaría.
    Beso
    Hildy

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    1. ¡Qué envidia me da! ¿Qué clase de exposición era?
      Justo me das el empujoncito que me faltaba porque hace varios días que quiero dar una nueva mirada a mi DVD de Otello de Verdi filmado en la Royal Opera House de Londres y leer esas cuatro palabras juntas (ópera, pasión, poder y política) me lo ha recordado. Otro de mis temas en el tintero es escribir algo sobre las versiones cinematográficas de las óperas (mucho Plácido Domingo para disfrutar en ese plano) que por algún motivo no siempre funcionan.-
      Más besos, Bet.-

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  3. Una exposición muy interesante que te llevaba de paseo por todas las ciudades europeas donde la ópera tuvo sus momentos de gloria: Venecia, Londres, Milán, Viena, Barcelona... Te pongo un link, donde puedes ver qué tipo de exposición es (https://caixaforum.es/es/madrid/fichaexposicion?entryId=884502). Hay un vídeo que explica muy bien su esencia.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡Qué delicia de exposición! Qué suerte poder tener algo así al alcance de la mano en tu ciudad. Le has sumado un granito más a mis ganas cada vez más crecientes de "cruzar el charco" el año que viene.-
      Un beso grande, Bet.-

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  4. ¡¡¡Cruza el charco!!! Te va a encantar. Estoy segura. Y ¡pásate por Madrid!

    Beso
    Hildy

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