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Harvey (El invisible Harvey) - Henry Koster, 1950.-

Esta no es precisamente una película de Navidad, pero hace mucho tiempo que tenía ganas de volver a verla y su tono y mensaje me pareció de lo más apropiado para terminar este año tan difícil.-




Elwood P. Dowd (James Stewart, cada día te amo más) es un solterón perfectamente amable y normal que vive con su hermana mayor, Veta (Josephine Hull), y su sobrina Myrtle Mae (Victoria Horne). Ah y con Harvey, un conejo blanco de casi dos metros que sólo Elwood ve y que es su compañero constante. Cansada de los papelones que esta peculiaridad de Elwood le trae en sociedad, Veta idea un plan para internarlo en un sanatorio pero las cosas no saldrán exactamente según lo planeado.-

Harvey es una de esas películas-remedio que te sacan de cualquier mal humor con su calidez y gran corazón. James Stewart interpretó a Elwood en el teatro antes de que esta historia llegara a la pantalla grande y en la breve introducción grabada en 1990 que precede a la película en DVD, Stewart explica que este es uno de sus personajes favoritos y que cada cierto tiempo hombres como el propio Elwood lo paraban en la calle para preguntar por Harvey y mandarle saludos. Y es que Harvey no es solamente el “amigo imaginario” de Elwood sino una presencia mágica que transforma las vidas que toca, ya sea para bien cuando es aceptado o a través de pequeñas travesuras cuando se descree de su existencia. Y Koster toma la decisión de creer en él (tal vez para evitar alguna diablura contra su película) y hasta nos permite “verlo” o más bien ver el revuelo que causa a su paso en puertas que se abren y hamacas que se mecen.-

Uno de los detalles más adorables de esta película es la forma en la que los allegados del protagonista reaccionan ante Harvey, aunque más no sea por el hábito de no contradecir a Elwood. En especial su hermana Veta, que entra y sale del juego sin darse cuenta y termina más enredada que el propio Elwood. Otros, como la encantadora enfermera Kelly (Peggy Dow) o el taxista Ellis Logfren (Wallace Ford en un pequeño pero importantísimo papel), sólo ven los efectos que la presencia de Harvey causa en Elwood: ese permanente brillo cómplice en la mirada, la generosidad de quien necesita muy poco para ser feliz, la capacidad para ver lo bueno y lo bello en los lugares más improbables. Y están también los que anhelan la presencia de Harvey en sus vidas, como el director del sanatorio Dr. Chumley (Cecil Kellaway) quien tal vez no lo merezca del todo.-




Pero lógicamente la estrella de la película es James Stewart. Elwood P. Dowd parece escrito a su medida con su parsimonia al hablar, el gesto sencillo del “hombre común”, ese aire de inocencia que no excluye una gran sabiduría. Y es que Elwood parece, en efecto, haber descubierto el secreto de la vida. En una improvisada sesión de terapia con el Dr. Chumley (en la cual pronto se invierten los roles), Elwood explica que su madre le enseñó que en la vida se puede ser muy listo o muy agradable; luego de haber intentado por años ser listo, Elwood ahora recomienda ser agradable. En otro momento, nuestro héroe dice que tras haber luchado con la realidad durante treinta y cinco años, finalmente puede anunciar que ha triunfado. Ello no quiere decir que Elwood viva encerrado en su pequeño mundo, por el contrario, está muy pendiente de los demás, sabe escuchar y observar y no juzga las elecciones de los demás. Y es sincero porque cuando no lo es, se le nota. En un determinado momento de esa noche larguísima en la que transcurre la película Elwood asiste a una suerte de sesión con uno de los asistentes del Dr. Chumley, el Dr. Sanderson (Charles Drake) quien intenta demostrar que Elwood creó la figura de Harvey en base a su padre o a alguna persona significativa en su vida. Las pequeñas vacilaciones de Elwood al contestar son reveladoras por lo únicas y no hacen más que consolidar la presencia de Harvey en su vida: Elwood sólo duda cuando debe hablar de la “realidad”, no de la vida que ha construido para sí y para su amigo.-

Uno debería tener Harvey siempre al lado del televisor y a mano para un visionado de emergencia cuando la realidad se torna demasiado tangible como ha sucedido este año en muchos aspectos. Seguramente esta va a ser mi última publicación de este año, así que aprovecho para desearles a todos unas felices fiestas de fin de año y mucho cine para el año que está a punto de comenzar. Yo, por lo pronto, espero que el 2021 me encuentre menos lista y más agradable, que de listos ya está lleno el mundo.-

 

Comentarios

  1. Me uno a este canto de amor a James Stewart.
    ¡Tienes toda la razón del mundo, Harvey es una linda película-medicina!
    ... Me uno también a tu reflexión final, jajajaja.
    Siento la necesidad de transcribir de nuevo esta filosofía de un hombre sabio: "Elwood explica que su madre le enseñó que en la vida se puede ser muy listo o muy agradable; luego de haber intentado por años ser listo, Elwood ahora recomienda ser agradable".

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Queridísima Hildy, venía teniendo un diciembre en llamas pero James Stewart me salvó (al menos eso quiero creer). Una seguidilla de Qué bello es vivir, El bazar de las sorpresas y Harvey no puede dejar indiferente a nadie y eso es precisamente lo que consumí la semana previa a la Navidad. Aún me queda un par de pelis de Navidad/Año nuevo para ver antes de zambullirme en la serie que preparé para enero y que espero me haga disfrutar mucho de las vacaciones que pasaré en casa, porque aunque aquí se puede viajar dentro del país, la verdad es que no tengo ninguna gana de moverme.-
      Me he ido por las ramas como siempre, jaja. Mil gracias por acompañarme como siempre, querida amiga, te mando un beso enorme, Bet.-

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