Ir al contenido principal

Proyecto Cary Grant Nro. 16: The Last Outpost (La última avanzada) - Charles Barton y Louis J. Gasnier, 1935.-

¿Alguien dijo bigotes?


Esta película siempre tendrá un lugar especial en mi consideración por ser la única (si mi memoria no me falla) en la que Cary Grant usa bigotes. Y… no por mucho más. Es que The Last Outpost dista mucho de ser una gran película y en todo lo que tiene de bueno, Grant no contribuye demasiado; no tiene mucho que hacer más que alguna que otra escena de acción y una secuencia romántica que no se destaca particularmente.-

Es difícil resumir el argumento de la película sin caer en spoilers aunque al mismo tiempo ninguno de los giros de la trama es completamente imprevisible, así que voy a proceder con el permiso de ustedes. La acción se sitúa primero en el frente oriental y luego en el africano de la I Guerra Mundial, en donde el Capitán Andrews (Grant) ha caído prisionero de una facción kurda contraria al Imperio Británico. Andrews es rescatado por (primer spoiler) un agente de inteligencia que se hace llamar Smith (Claude Rains) y juntos emprenden una misión imposible: comandar el éxodo de una población leal al Imperio para evitar que sea masacrada por los nacionalistas. Andrews resulta herido en la misión y es enviado a un hospital militar en El Cairo en donde se enamora de Rosemary Haydon (Gertrude Michael), su enfermera. Pero existe un obstáculo (segundo spoiler): Rosemary ya está casada y nada menos que con (lluvia de spoilers) Smith (su verdadero nombre es Stevenson). El triángulo amoroso terminará resolviéndose en una nueva misión a desarrollarse en Sudán, en donde Andrews y Stevenson deberán dejar de lado sus diferencias para resistir un nuevo ataque militar.-

The Last Outpost es un ejemplar menor dentro de este subgénero del cine bélico enfocado en el colonialismo y que habitualmente incluye un éxodo por un territorio imposible, un combate desigual entre ejércitos profesionales armados hasta los dientes y grupos de nativos munidos de lanzas y antorchas, una estancia en un hospital en donde siempre hay una enfermera con pinta de estrella de cine y alguna escena de camaradería entre soldados. Y sin bien sostengo que es un ejemplar menor, lo cierto es que hay varias escenas muy interesantes, sobre todo en la primera parte de la película. El tratamiento de los kurdos con sus prisioneros de guerra da por resultado una bella escena entre Andrews y un militar ruso interpretado por Akim Tamiroff, escena que tiene una resolución muy bien filmada. El éxodo por ríos y montañas también deja una toma conmovedora en la que un hombre abraza el cuerpo sin vida de su esposa, duelo que es ignorado por Smith, inspirado por una férrea disciplina militar. Y también hay un breve momento de suspenso cuando un militar interpretado por Jameson Thomas siembra la duda respecto de la lealtad de Smith en cabeza de Andrews.-

El mayor problema de la película tal vez radique en lo planos que resultan los personajes principales: ninguno llega a generar demasiado interés, aunque Smith probablemente lleve las de ganar porque no hay nadie como Claude Rains para encarnar la devoción hacia una mujer que podría quererte si Cary Grant no existiera (o Trevor Howard o ella misma en el caso de Bette Davies). Rosemary no podría estar mejor predispuesta a quebrar sus votos matrimoniales y el bueno de Grant hace lo que puede con un personaje que el propio guión se encarga de pintarnos como un tipo de moral dudosa. Me pongo de pie, sin embargo, ante la forma en la que Grant interpreta la línea de diálogo que sigue a la revelación de la verdadera identidad de Smith; “¿tu esposa?” dice como si sufrir ese tipo de desilusión fuera lo más natural del mundo. Ahí se explica porqué esta película tiene nada menos que cuatro directores: dos para la acción y la puesta de cámaras y dos para los diálogos (parte de los cuales están en algo que se parece bastante a un idioma extranjero, así que van unos puntos extra por el esfuerzo).-

En definitiva, lo más importante aquí es la relación entre ambos hombres. The Last Outpost es más una película de camaradería que de intriga romántica o de guerra. Tan es así que la última escena está dedicada al vínculo forjado entre Andrews y Smith; Rosemary ha quedado casi olvidada y el resultado del combate se da por sobreentendido por quien tenga un libro de historia a mano.-

Comentarios

  1. Hola Bet
    No te quejaras: te ponen a Cary despeinado, con bigotito y atado... ¡así se los ponían a las enfermeras con pinta de Stars! Porcierto: aún recuerdo cuando, además de las enfermeras, por nuestros hospitales también circulaban monjas. Luego dicen que los baños suecos los inventaron los nórdicos.
    He tenido que buscar a Gertrude pero es que entre los dos tiburones (Grant y Rains) no me extraña que la enfermera no haya puesto ni una tirita.
    Entre el triangulo amoroso y el cuarteto director bastante geometría tuvieron para cerrar la película sin entrar en el "detallito" de quién ganó la guerra.
    Un saludo, Manuel.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Jaja, el bigote en este caso es demasiado, se roba todas las miradas. Bueno, en esta película el sistema de las enfermeras tiene mucho de convento, no pueden ser casadas, deben obediencia a la jefa de enfermeras, no pueden asistir a bailes con los pacientes, etc, etc.-
      Gertrude Michael es un peso bastante ligero, efectivamente pasa desapercibida entre Grant y Rains. Yo también tuve que buscarla, porque no tenía idea de quién era, y resultó tener bastantes títulos en su haber, ¡entre ellos Caged junto a Eleanor Parker!
      El tema de la guerra lo pasan por un costado. Es importante en la historia pero tampoco se hace mucho hincapié en ello, en el sentido en que no es de esas pelis nacionalistas hasta la médula. Es una peli de guerra filmada en tiempos de paz, digamos.-
      Un abrazo, Bet.-

      Borrar
  2. Madre mía, ese fotograma de Cary Grant con bigote vale oro..., jajaja.
    Y la película me ha llamado mucho la atención. A priori tenía un montón de ingredientes que expones genial en tu texto para engatusar al personal y que quedara una película de esas difícil de olvidar. ¡Y además con Grant y Rains! Qué más quiero. Sin duda, das con la clave del asunto..., qué importante es crear también personajes con alma...
    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Te juro que ese bigote fue el principal motivo por el que siempre quise ver esta película, querida Hildy! Y la dupla con Claude Rains es un lujo, porque (sin entrar en mucha profundidad, lo cual es una lástima), la dinámica entre ambos personajes es maravillosa, el centro de la película está allí.-
      Rains realmente se roba la película, interpreta su rol como si estuviera haciendo Shakespeare.-
      Es una pena lo que sucede aquí con los personajes, porque están apenas esbozados pero la historia daba para mucho más. Y es una película corta, tenía tiempo para mayor desarrollo. Tal vez se quedaron sin presupuesto (las escenas de muchos extras son recicladas, pero algún dinero habrán tenido que poner para la producción) o mucho del material se quedó en el suelo de la sala de montaje, como se dice, pero algo debe haber pasado que afectó la estructura de la película...
      En todo caso, ojalá puedas verla algún día y darme tu opinión, aunque más no sea sobre el bigote (estoy casi segura de que cambia de forma a lo largo de la película, necesito una segunda opinión al respecto, jaja).-
      Un beso enorme, Bet.-

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Diez años, cien motivos para amar el cine (penúltima parte): Anchors Aweigh (Levando anclas) - George Sidney, 1945.-

Motivo N° 1: la receta para un musical absurdo y maravilloso.- Batir dos marineros con los rostros de Gene Kelly y Frank Sinatra en un permiso de tres días en Los Ángeles, un niño igualito a Dean Stockwell que sueña con unirse a la Marina y una aspirante a cantante con la voz de Kathryn Grayson que quiere conocer a José Iturbi, hasta punto de soufflé. Añadir a la mezcla un puñado grande de canciones (algunas más o menos vinculadas con la trama, otras absolutamente aleatorias) y una cucharada copetona de equívocos y mentirillas, espolvorear con un Technicolor rabioso y hornear por dos horas veinte minutos a fuego fuerte. La preparación aguanta más de ochenta años en la alacena, conservando la frescura del primer día.- Esa es la receta para lograr un musical que no tiene ni pies ni cabeza pero que engancha y emociona con la desenfadada fuerza creativa que lo propulsa.-  Motivo N° 2: el cine dentro del cine.- Joe (Kelly) y Clarence (Sinatra) obtienen un permiso de tres días para pasar...

Diez años, cien motivos para amar el cine (última parte): To Be or Not To Be (Ser o no ser) - Enrst Lubitsch, 1942.-

Motivo N° 1: la secuencia inicial.- Lubitsch comienza la película con una secuencia brillante: en una tranquila tarde de agosto de 1939, los habitantes de Varsovia se ven sorprendidos por la inesperada llegada de nada menos que Adolf Hitler, que se pasea lo más pancho mirando vidrieras. Para explicar el origen de esta conmoción, el relator nos remite a lo ocurrido momentos antes en los cuarteles de la Gestapo, en donde tiene lugar una peculiar entrevista de un alto mando a un niño cuyo padre hizo comentarios contrarios al Führer. Esta entrevista es interrumpida por la llegada de Hitler en persona e inmediatamente escuchamos la voz del director Dobosz (Charles Halton) que corta la escena… ¡se trata de una obra de teatro que sus actores están ensayando! Dobosz cuestiona el maquillaje del actor que interpreta a Hitler, Bronski (Tom Dugan) y todos discuten por unos segundos en esa maravillosa forma que Lubitsch tenía de filmar discusiones, en la que un grupo de persona habla al unísono, ha...

American Film Institute, 100 años… 100 películas (#82 y #81).-

Puesto Nº 82: Giant (1956).- Alguna vez había intentado ver esta película y no había pasado de la primera media hora, para ser sincera. Llevada de la mano por la lista del AFI, me armé de paciencia para un segundo intento y resulté victoriosa. Mis objeciones del primer intento siguen ahí pero esta vez logré ver las virtudes de Giant que antes habían permanecido veladas.- La historia gira en torno de la saga familiar de los Benedict, ganaderos de Texas, durante tres generaciones. El patriarca es Jordan “Bick” Benedict (un joven y siempre bello Rock Hudson) que regresa de un viaje de negocios en el Este con una jovencita irreverente llamada Leslie (Elizabeth Taylor), para sorpresa y algo de escozor de la hermana de “Bick”, Luz (Mercedes McCambridge). Como antagonista aparece Jett Rink (James Dean), un joven empleado de la hacienda protegido de Luz, que conseguirá hacer fortuna con el petróleo. A medida que avanza la historia familiar irán apareciendo como conflictos cada vez m...