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The candidate (El candidato) - Michael Ritchie, 1972.-



Gracias Hildy por sugerirme esta película.-


The Dark Horse, la película que traje en la entrada anterior, nos mostraba los entretelones de una campaña política desde el punto de vista del estratega que tiene que construir un candidato más o menos potable. The Candidate en cambio es un ejemplo más clásico de lo que las películas sobre políticos en campaña vienen a presentar, esto es el ascenso y la caída del héroe (algo parecido a lo que ocurre con las películas de boxeadores, otro género que me gusta mucho).-

En efecto, esta vez nos ponemos del lado de Bill McKay (Robert Redford), un abogado californiano hijo de un ex Gobernador (Melvyn Douglas) que deja su lugar junto a los trabajadores e inmigrantes cuando se ve tentado por Marvin Lucas (Peter Boyle), un armador político, para presentarse a las elecciones primarias para Senador por el estado. McKay acepta la postulación con la condición de que podrá seguir siendo él mismo y presentar sus propias propuestas, algo que los espectadores sabemos que será imposible de concretar.-

Uno de los aspectos más interesantes de esta película tiene que ver con su estética. Gran parte de la película transcurre en ambientes caóticos, con varios personajes hablando al mismo tiempo, con una cámara inquieta que sigue a unos y a otros y que refleja la desorientación de McKay ante el proceso que atraviesa. Él es tan espectador de la historia como nosotros y el director Ritchie utiliza el punto de vista subjetivo y tomas filmadas desde atrás del protagonista tantas veces como puede para hacernos sentir lo que siente McKay o para hacernos espiar por encima de sus hombros. Este recurso es particularmente notable en las escenas en las que McKay da sus discursos para un auditorio en penumbras, en donde los reflectores lo enceguecen. La falta de claridad es tanto objetiva como subjetiva para este candidato a la deriva.-

De la mano del aspecto estético, la película hace mucho hincapié en la construcción del candidato para los medios (tratándose de los ‘70, para la televisión) y este enfoque forma parte no solamente de lo que se cuenta sino de cómo se cuenta. La narración visual de la película se apoya en lo que se ve a través de las lentes de las cámaras y de los monitores de televisión, evidenciando que la imagen es tanto o más importante que el contenido de las ideas que el candidato transmite. De hecho, el primer asesoramiento de Lucas y su equipo tiene que ver con la estética del candidato (lo mandan a cortarse las patillas) y lo primero que McKay señala cuando conoce a Lucas también tiene que ver con su estética (le pregunta sobre su barba, un elemento “tabú” en la política de los ‘70, pero claro, Lucas no está frente a las cámaras sino que se mueve entre bambalinas). A partir de allí, todo en la presentación del candidato será formal, a través de las imágenes, e inclusive su supuesta naturalidad llegará a ser impostada, editada para los anuncios televisivos.-

En esta pelea por ganar la centralidad, McKay perderá sus espacios de intimidad. Su relación con su padre (distante de por sí) se convierte en un tema público y será explotada para ganar adeptos; su interés por una catástrofe natural queda vacío de contenido cuando el precandidato opositor (Don Porter) copa la parada; su casa es invadida por fotógrafos de revistas de sociedad que quieren fotografiar a su esposa (Karen Carlson) y ni siquiera puede ir al baño sin que lo asedie alguien que tiene algo para decir (y siempre hay alguien con algo para decir). En esto también Ritchie logra involucrarnos en la sensación de vértigo que provoca la contienda política, arrastrándonos en el frenesí de la campaña.-

The Candidate marca además muy bien el juego de atracción y repulsión que genera el candidato. Algunos de sus antiguos colaboradores acompañan a McKay en su lucha por el poder, su padre no pierde oportunidad de volver a la palestra, su mujer posa ante cuanta cámara se le ponga delante, las jóvenes se le abalanzan e incluso las celebridades quieren asociarse con él (Natalie Wood tiene un cameo en donde parodia la superficialidad de su clase). Pero también está el antiguo socio que aparece para saludarlo tras el debate televisivo pero no se queda a participar de las salutaciones, porque ha entendido que McKay no es el mismo de antes aunque todavía le salgan grietas por donde asoman los viejos ideales. McKay mismo sabe que ya no es el mismo de antes y que su discurso se ha transformado en una cáscara vacía, como evidencia en dos magníficas escenas en la que el candidato pierde el control, primero en el interior de un vehículo y segundo ante las cámaras de televisión cuando intenta grabar una declaración.-

Tanto el director Ritchie (que venía de la televisión) como el guionista Jeremy Larner trabajaron en campañas políticas y resulta evidente que conocían el tema. Y claro, Redford estuvo muy involucrado en el proyecto y en la producción de la película dando el respaldo necesario para que Warner Bros. aceptara financiar el film (la película comienza, incluso, con el auspicio de Redford-Ritchie Productions, una compañía que sólo produjo este título). Esta carga personal de los realizadores se nota en el producto final, una película que tiene un mensaje claro para transmitir y que sabe cómo transmitirlo. Y que no se apura a cerrar la historia sino que deja aparentemente sin respuesta la pregunta final del: ¿y ahora qué? ¿O será que la respuesta es el "Tú pierdes" que McKay dejó guardado en un cajón?


Comentarios

  1. Hola Bet
    No recuerdo exactamente cuando las vi, pero en mi cabeza se relacionan este candidato, el candidato "objetivo" de Taxi Driver y el "Jinete eléctrico" que compuso Redford (donde hubo un "dark horse" se transformó en un jinete de feria). Todas te dejan pensando que crecer también es aprender a convivir con la amargura.
    No es por envidiar a Hildy pero, después del DarkHorse y el Candidate, siguiente paso, veinte años, "Ciudadano Bob Roberts". Tres interpretaciones que también sirven para comprobar como van evolucionando los protagonistas masculinos.
    Un saludo, Manuel.

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    Respuestas
    1. Jaja, no sienta envidia querido Manuel. No conocía esta película y lamentablemente no encuentro dónde verla, pero la tendré en mente por si se presentara la oportunidad, le prometo.-
      ¿Puede creer que no he visto Taxi Driver? No me llevo bien con Scorsese y la verdad es que ya perdí energías para seguir intentándolo. Sé que me estoy perdiendo una parte fundamental de la historia del cine pero....
      Tampoco conocía Jinete Eléctrico (tres sobre tres, qué mala racha). El cine de los '70 no es algo en lo que me haya interiorizado demasiado, me siento más cómoda en los años '30 y '40, jaja. Pero El Candidato me gustó mucho y sin dudas el sabor de boca que deja es el de la decepción de crecer. Y lo peor es que no queda otra...
      Un abrazo melancólico, Bet.-

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  2. Queridísima Bet, cómo me impacta esa frase final: "¿Y ahora qué?". Qué bien está reflejado lo que supone una campaña política. Y, como señalas en el texto, qué bien contada está esta historia.
    Me encanta aquí Robert Redford.
    Precisamente Natalie Wood hace ese cameo por él. La actriz siempre creyó en él y le enganchó para el cine en dos películas que me encantan: La Rebelde de Robert Mulligan y Propiedad condenada de Sydney Pollack.
    ¡Me tienes bien enganchada a esta serie!
    Sííí, qué buena la peli que nombra Manuel, la de Ciudadano Bob Roberts... Con un Tim Robbins magnífico.
    Y es que cine y política es un buen binomio.
    Beso
    Hildy
    PD: me encanta tu dedicatoria, gracias mil

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    Respuestas
    1. Mi querida Hildy, me costó entender qué hace Wood en la película, porque su "personaje" por llamarlo de alguna manera me pareció tan superficial que sentí (interpretando que era en serio) que la dejaba muy mal parada. Pero después de terminada la película, volviendo a pensar sobre esta escena me dí cuenta de lo que intentaron hacer y pude disfrutar de la broma.-
      No he visto ninguna de esas películas, jaja, me he metido en un jardín del que no conozco nada, jaja. La verdad es que a Redford lo conocí con Algo muy Personal (creo que compartimos el amor por esta película), en donde está muy bien pero ya entrando en sus sesenta, y de ahí salté a Todos los hombres del Presidente y allí quedé. Nunca avancé demasiado en su filmografía, en parte porque sus años más fuertes los tuvo precisamente en las décadas que menos he explorado. Ah, e intenté ver The Way we Were una vez pero con Streisand tengo una cosa que... no puedo con su personalidad y siento que es muy ella en todas sus películas.-
      Debe dar la impresión de que estoy un poco negada por estos días, debe ser el clima político jaja. Me alegro mucho de que estés disfrutando de esta serie. Estuvo costándome encontrar inspiración para ver y para escribir pero estos políticos en campaña están haciéndome hervir la sangre un poquito. De veras que cine y política combinan a las mil maravillas.-
      Te mando un abrazo gigante, Bet.-

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