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To catch a thief (Para atrapar al ladrón) - Alfred Hitchcock, 1955.-

Hoy comparto con ustedes cinco momentos de Para atrapar al ladrón. Para otros aspectos de esta película pueden consultar mi comentario publicado en "Mi blog sobre Mr. Hitchcock" haciendo click aquí.-
 

 
Momento N°1: la rubia hitchcockiana entra en acción.-

Es bien conocida la predilección de Alfred Hitchcock por las protagonistas rubias y el motivo nunca fue mejor explicitado que en mi momento número 1: el beso de Francie (Grace Kelly) a John (Cary Grant). Hitchcock creía que las mujeres rubias proyectan una sensualidad menos evidente y más explosiva que las morochas y ello queda claro en este momento. En las escenas previas Francie es presentada como una joven presumida y distante y aparece mayormente de perfil, lo cual en Hitchcock siempre indica que alguna faceta de la personalidad del personaje en cuestión está aún por revelarse. Sólo se nos regala un plano medio y frontal de Grace Kelly cuando el hielo de Francie empieza a agrietarse frente al desinterés de John y finalmente tenemos el tan esperado primer plano (reencuadrado por el hombro de Grant) cuando ella lo sorprenda con un beso de despedida. El desenfado del gesto es subrayado por la banda sonora y por la reacción divertida de John. El tema central de la película - el camino de Francie dirigido a “atrapar” al ladrón - está en marcha…
 
 
Momento N°2: Francie y John salen de excursión.-
La visita de los protagonistas a una villa de las afueras de Cannes es una de las escenas más complejas de la película en cuanto a la gran cantidad de líneas argumentales (todas las variantes de la persecución del ladrón) que se cruzan en ella. Al mismo tiempo tenemos a John inspeccionando la villa para descubrir las vías de acceso, a Francie intentando confirmar su sospecha de que John es un ladrón de joyas, a John resistiendo los embates detectivescos de Francie, a Francie intentando seducir a John, a John exponiendo a Francie la superficialidad de sus sentimientos, todo ello mientras la policía persigue a John y John persigue al verdadero ladrón. El momento continúa, luego de una persecución en auto interminable, cuando los protagonistas llegan a un mirador para almorzar y resulta un festín ver a Cary Grant y a Grace Kelly decir sus parlamentos cargados de dobles sentidos y derramar química.-
 
 
Momento N° 3: los fuegos artificiales.-
Uno de los momentos más recordados y más arriesgados de la película - debemos tener en cuenta que estamos en plena vigencia del Código Hayes - es la escena en la cual Francie recibe a John en su suite para ver el espectáculo de fuegos artificiales. Cada elemento de ella es impagable: la luz verde que inunda la habitación (la misma que caracteriza las “noches americanas” en las cuales se producen los robos) nos recuerda que el peligro está cerca; el montaje marca el ritmo y sugiere aquello que el director no podía mostrar; Grant y Kelly se sacan chispas y mientras tanto, la trama avanza.-
 
 
Momento N° 4: la confesión de Francie.-
Uno de los momentos más conmovedores de To catch a thief tiene lugar cuando Francie busca a John para disculparse luego de convencerse de su inocencia. La última vez que se vieron fue la noche de los fuegos artificiales y las cosas no terminaron bien entre ellos. Ahora Francie se muestra vulnerable por primera vez, confiesa a John que está enamorada de él y éste, todavía ofendido, no se lo deja nada fácil. La sinceridad con la que los protagonistas interpretan la escena hace que este sea uno de mis momentos favoritos.-
 
 
Momento N° 5: la escena final.-
Cualquier persona familiarizada con la obra de Hitchcock sabe que el maestro del suspense no era muy amigo de los finales felices. La mayoría de las veces en las que los protagonistas terminen abrazados encontraremos una nota amarga y To catch a thief no es la excepción. Después de que la inocencia de John queda establecida y el verdadero ladrón desenmascarado, el héroe regresa a su villa y es seguido de cerca por Francie. El tono entre ellos sigue estando cargado de dolor por el juego del gato y el ratón que han desplegado y, nuevamente, la sinceridad con la que Grant y Kelly interpretan la escena es maravillosa. Sin embargo, el final no es color de rosa y guarda una sorpresa: John logró ganarse a la chica, pero deberá convivir también con su suegra y peor aún: ¿él de veras ansiaba todo esto? La ambigüedad del personaje deja lugar para la duda y Cary Grant nos regala una última mirada que dice más de lo que calla.-
Para acompañar este comentario elegí la receta de la Quiche Lorraine, el plato que John ofrece a Hughson (John Williams), el agente de seguros que lo ayuda a seguir los pasos del verdadero ladrón de joyas, aunque - aclaro - carezco de la habilidad de Germaine, la cocinera que en los tiempos de la resistencia francesa asesinó a un general alemán sin emitir sonidos. La receta está publicada en este vínculo.-


 

Comentarios

  1. Qué grandes momentos de esta película de Hitchcock. Me encanta porque además sus dos protagonistas derrochan elegancia y glamour... ¡y qué divertida es! Me gusta especialmente el momento 2.

    ¡Qué recetas, Bet, qué recetas! Qué ricas.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Querida Hildy, ¡qué bueno que ya estés de regreso! Me he repetido a mí misma con esta película, pero sucedió que de pronto sentí ganas de verla luego de haber visto "El loco del pelo rojo" y encontrar muchas similitudes en la estética de ambas películas (mis asociaciones son así, Kirk Douglas cortándose la oreja me hace acordar a Cary Grant y Grace Kelly, jaja).-
      Y además tenía la receta perfecta para acompañar :)
      Un beso grande, Bet.-

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  2. Coincido con Hildy plenamente. La elegancia, masculinidad, virilidad que muestra este actor en todas sus películas me maravillan. Desde pequeña siempre me ha atraído muchísimo. De la Princesa que se puede decir, tanto como de él. Son el espejo de ese glamour que menciona Hildy. Muy bueno Bet
    Cariños.

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    Respuestas
    1. ¡Bienvenida Sara! Yo creo que son los protagonistas que Hitchcock hubiera querido para todas sus películas, o casi todas porque cuando quería más emoción prefería a James Stewart, y con razón. Y esta película en particular es un festín para la vista, ¡hay belleza por todos lados!
      Gracias por pasar por aquí, Bet.-

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