martes, 30 de mayo de 2017

Fast Workers (Perdone, señorita) - Tod Browning, 1933.-


A simple vista, Fast Workers podría parecer una pieza exótica en la filmografía de Tod Browning. Las aventuras amorosas de dos obreros de la construcción resultaría un material inusual para el maestro de lo grotesco, y sin embargo no lo es tanto...   
Los dos amigos protagonistas son Gunner Smith (John Gilbert) y Bucker Reilly (Robert Armstrong) y tienen un sistema infalible para evitar los desengaños amorosos: cada vez que Bucker se enamora de una dama y pretende proponerle matrimonio (algo que sucede bastante a menudo), Gunner intenta seducirla. Si tiene éxito (lo cual también sucede bastante a menudo), significa que la dama en cuestión es indigna del amor de Bucker, así que éste puede abandonarla sin remordimientos y seguir su camino hasta que encuentre a la próxima afortunada. Todo funciona bien para los dos hasta que Bucker se cruza con Mary (Mae Clarke, que es mucho más que simplemente la chica en cuyo rostro James Cagney estampó medio pomelo), la única mujer más o menos estable en la vida de Gunner (la única a la que puede llamar cuando se encuentra en apuros, al menos) y que en asuntos del corazón recurre a estrategias tan dudosas como las de los protagonistas. A partir de allí se forma un clásico triańgulo amoroso en la medida en que Gunner advierte que está enamorado de Mary justo cuando está a punto de perderla.-
Fast Workers es ante todo una película típicamente pre-code. Estrenada en el último año de la Ley Seca, la película dedica bastante tiempo a mostrar a los protagonistas visitando speakeasies o introduciendo alcohol de contrabando en restaurantes "respetables”. Con la misma franqueza explica los métodos de seducción tanto de hombres como de mujeres en lo que parece ser una selva de asfalto en la cual nadie puede darse el lujo de ser confiado, pero nunca demoniza a los personajes, Browning es especialmente benévolo con Mary a quien presenta como una sobreviviente. Y aquí es donde Fast Workers empieza a asemejarse a otras películas de Browning: el entorno puede parecer “normal” en comparación con el de, por ejemplo, The Unknown, Freaks (que aún no he podido ver), West of Zanzibar o The Show, pero estos personajes son tan espeluznantes y a la vez tan humanos como aquéllos. Y, también como aquéllos, deben valerse por sí mismos y protegerse entre sí, porque cuando son alcanzados por las autoridades, éstas (en la forma típica en este período) les dan la espalda; así, cuando Gunner es llevado ante el Juez por causar un disturbio en un restaurante, es testigo y víctima de la displicencia del magistrado. -
Otro aspecto interesante de esta película es la forma en la que se combinan la estética (con un buen uso de las proyecciones traseras en las escenas que se desarrollan a gran altura en el edificio en construcción, una de las cuales prefigura la célebre caída de Norman Lloyd desde la Estatua de la Libertad en Saboteurs, de Hitchcock), el tono de la historia y las interpretaciones de los protagonistas. Gilbert, Armstrong y Clarke, de la mano de Browning, logran que Fast Workers llegue a un puerto más que satisfactorio transformando, gracias a su buen oficio, un guión poco trabajado y un diseño de producción lúgubre en una película entretenida y digna representante de su época.-

2 comentarios:

  1. Pero ¡qué tesoros me estás descubriendo! Tu recorrido por Gilbert abre nuevas puertas a películas muy pero que muy interesantes. Si hay algo interesante también de las películas pre code que mostraban el presente... es el reflejo de la vida en aquellos tiempos, el estilo, las formas de vida, los ambientes, los dilemas, cómo eran los lugares... ¡me encanta!

    Beso
    Hildy

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    1. Querida Hildy, me propuse tener todas las películas de Gilbert que estén editadas en DVD (adoro a ese hombre y si vieras qué apuesto y jodido está aquí...) y en ese empeño estoy descubriendo un montón de pelis imperfectas, extrañas y largamente olvidadas pero que tienen algo para rescatar. Y muchas de ellas reflejan ese sabor de época de los años de la Depresión y el pre-code. En este caso, además, a través de la mirada de Browning, otro de mis descubrimientos recientes (tu texto sobre The Show tuvo mucho que ver con ello).-
      Te mando un beso enorme, desde mi torre de DVDs en plena construcción.-
      Bet.-

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