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Adiós a Sean Connery (25 de agosto de 1930 - 31 de octubre de 2020).-

 


Se nos fue el papá de Indy. Para muchos la figura de Sean Connery remite ineludiblemente a Bond, James Bond, pero para mí Connery será siempre y ante todo el Dr. Henry Jones, aquel cuya desaparición pone el juego en movimiento en Indiana Jones and the Last Crusade (Steven Spielberg, 1989) y que cuando aparece en la mitad de la película, se roba el espectáculo. Decidí entonces volver a ver esta peli esencial de mi infancia para despedir a este querido actor.-

Esta fue siempre mi película favorita de la trilogía original (y confieso que nunca vi la cuarta porque ¿para qué hacerlo si las cosas eran perfectas así como estaban?) además de disparar en mi mente recuerdos de horas interminables jugando al juego para PC que tardé años en terminar porque no resolvía cómo salir del dirigible. Al volver a verla ahora después de varios años, descubro que no ha envejecido un pelo y que resulta tan entretenida y fresca como siempre.-

Comenzando por el principio, encontré encantador que la película se tome unos momentos para contar la pequeña historia de la obsesión de Indy (Harrison Ford, claro) por la Cruz de Coronado, en una secuencia que no era verdaderamente necesaria (la peli bien podría haber comenzado con la recepción del Diario del Grial de Henry por correo y el encargo de Donovan - Julian Glover - de buscarlo en Venecia) pero que aporta elementos esenciales para la historia. Así, se nos muestra a un Indiana Jones adolescente (River Phoenix) que descubre un grupo de saqueadores de tesoros arqueológicos y - resuelto a hacer justicia en nombre de la ciencia - toma la Cruz de Coronado para entregarla a un museo. Se desata así una persecución que llevará a los personajes a través de los vagones de un tren de circo (en el vagón del león Indy encontrará su látigo inseparable y también la cicatriz en su mentón) y que termina en la casa de Indy en donde está su padre (Sean Connery) abocado como siempre a sus libros de historia medieval y sin prestar atención a su hijo ni siquiera por medio minuto (también está allí su querido perro Indiana y seguimos completando claros de la historia). Unos veinte años después, Indy logrará por fin recuperar la Cruz de manos de su apropiador y entregarla a su amigo Marcus Brody (Denholm Elliott) para que la exhiba en su museo. Esta breve pero emocionante secuencia nos pinta mejor que cualquier exposición dos aspectos claves del protagonista: por un lado, su (inexistente) relación con su padre y por el otro, que él también es capaz de llevar adelante sus propias obsesiones. Este último punto no vuelve a mencionarse verdaderamente en la película pero lo conecta tácitamente con su padre, obsesionado durante cuarenta años con la búsqueda del Santo Grial.-

Una vez que llegamos al comienzo propiamente dicho de la historia, la película recupera la estructura de la primera película de la saga, esto es, vemos a Indy en su rol ordinario de profesor de Arqueología, incómodo como corresponde con las miradas enamoradas que le dirigen sus estudiantes, que de pronto recibe un encargo y parte hacia destinos lejanos en busca de artefactos antiguos y de muchas aventuras. Vuelven a aparecer aquí sus eternos enemigos, los Nazis, sus aliados Marcus y Sallah (John Rhys-Davies) y una mujer que, en este caso, no es lo que parece: la Dra. Elsa Schneider (Alison Doody). La película sostiene un balance perfecto de aventuras, comedia, terror y romance, todo con un tono ligero que la hace tremendamente disfrutable y que creo que había perdido un poco en la segunda entrega de la saga, que a mi gusto es demasiado angustiante. Y todo acompañado por la banda de sonido genial de John Williams que nos hace saltar de nuestros asientos apenas la escuchamos.-

Mencionaba recién que en la película no falta el romance y sin embargo debo remarcar que la verdadera historia de amor aquí no se ocupa de Indy y Elsa (o de Elsa y Henry *carraspeo*) sino de Indy y su padre. Como habitualmente en Spielberg, la relación entre padre e hijo es un elemento central no sólo de la trama sino también del equipaje que estos personajes cargan sobre sus espaldas. La ausencia de su padre ha lastimado a Indy en una forma que no puede siquiera verbalizar (adoro la escena íntima entre ambos en la cafetería del dirigible) y es tanto el empeño que pone en diferenciarse de él que termina pareciéndose. Está también presente entre ellos como una sombra el recuerdo de la madre de Indy, fallecida hace mucho tiempo, y el desprecio solapado que cada uno siente por el oficio del otro hasta que la aventura compartida los lleva a entender que la academia y la aventura se necesitan y complementan mutuamente.-

Esta interacción entre padre e hijo en la tercera película de la saga nos hace descubrir una faceta diferente de un héroe al que creíamos que conocíamos bien, nos hace quererlo aún más y mayor es nuestra emoción en la medida en que Henry Jones es un personaje absolutamente encantador. Sería muy fácil ponernos en su contra por haber sido tan negligente con Indy pero, bueno en primer lugar no tendría sentido que nuestro héroe se arriesgara tanto para rescatar a un miserable, y en segundo lugar su pasión por la leyenda del Santo Grial, vigente luego de tantos años de estudio, es chispeante y contagiosa. Y es a la vez lo que lo ha alejado de su hijo y lo que lo reconcilia con él en el momento en que ambos aprenden a compartirla.- 

Comentarios

  1. Hermoso homenaje a Sean. Sí, también es mi Indy favorito, y totalmente de acuerdo con que es una historia de amor entre un padre y un hijo. Recuerdo cómo la disfruté cuando la vi en el cine cuando se estrenó, y la alegría que me causó encontrarme con Connery.
    Pronto le haré un homenaje con una película que creo va a llamarte la atención si no las has visto ya, claro.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡Qué suerte haber podido ver la peli en el cine! Para el momento del estreno, el único cine del pueblo en el que vivía entonces había cerrado, y no volvió a abrir hasta 1997, así que perdí la oportunidad de ver muchos estrenos de mi infancia en la pantalla grande (eso sí, después de la reapertura, rara vez nos perdíamos un estreno con mi hermana mayor y disfrutamos de una década de mucho cine a lo grande hasta que ella tuvo a su niña). Me he ido por las ramas como siempre, jaja. Qué intriga leer tu entrada, sobre qué peli será...
      Un beso enorme lleno de nostalgia,
      Bet.-

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