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Amadeus - Milos Forman, 1984.-


Elegí comenzar con esta película por una razón muy personal: no pudo haber sido la primera película que vi, sé que debo haber visto otras antes, pero esta fue la primera que hice mía, que tuvo un impacto en mi vida y todo eso cuando yo no tenía más de siete años.-

Momento N° 1: la secuencia inicial.-
Es imposible no caer dentro de la historia después de ver esa secuencia inicial: en medio de una cruda noche de invierno, un hombre invoca a gritos a su víctima y luego se corta el cuello. En un montaje paralelo Forman nos muestra la extrema vulnerabilidad de ese hombre (anciano, herido, llevado en una camilla improvisada dando tumbos y bajo la nieve) y la indiferencia y liviandad del mundo que lo rodea y adelanta cuatro de los aspectos destacados de Amadeus: el montaje, las caracterizaciones, el color de época y el uso dramático de la música.-

Momento N°2: Salieri siente la presencia divina en la obra de Mozart.-
Hacia el final del segundo acto Constanze Mozart (Elizabeth Berridge) acude a Antonio Salieri (F. Murray Abraham) para pedirle que su esposo sea considerado para un puesto en la Corte (puesto que Mozart hubiera obtenido directamente de no haber sido por la intervención del propio Salieri). Como parte de su petición la Sra. Mozart exhibe una muestra del trabajo de su marido y aclara que todas las partituras son originales. Sorprendido, Salieri le da la espalda y comienza a examinar las obras y aquí Forman se vale de un recurso que utiliza a lo largo de la película y que consiste en combinar un punto de vista objetivo-visual (que refleja la “realidad”) con uno subjetivo-sonoro (correspondiente a la fantasía de los personajes). A través de este desdoblamiento Forman evita los efectos visuales extravagantes (los movimientos de cámara y la elección de los planos en Amadeus son convencionales) y elige no competir con la banda sonora de la película sino servirse de ella para representar la música que los personajes escuchan en sus cabezas y, más importante aún, sus estados mentales (dentro del vastísimo repertorio de Mozart, se eligió para cada caso la pieza que coincidiera con la historia que se está contando).-

Momento N°3: Don Giovanni sirve de inspiración para un plan malévolo.-
La escena en la cual Salieri asiste a la representación de Don Giovanni es otro ejemplo de la puesta en escena objetiva-subjetiva de Forman. Es un momento muy poderoso no sólo por la magnífica música de la ópera sino por todo lo que está ocurriendo en la pantalla al mismo tiempo: el dramatismo de la representación, el teatro semi vacío, la desesperación de Mozart (Tom Hulce), el temor de Salieri frente a su propia maldad, la sensación de “comienzo del fin” que nos invade en este punto de la película. Y en medio de todo ello me pregunto si el infierno expuesto en el escenario está verdaderamente allí o forma parte de la pesadilla compartida en la que se han convertido las vidas de Mozart y de Salieri.-

Momento N° 4: la última noche de juerga.-
Otro de mis momentos preferidos en Amadeus es la secuencia de la última noche de juerga que pasa Mozart justo antes de que Constanze lo abandone y los eventos que siguen luego. Forman logra transmitir una dolorosa sensación por la decadencia de un personaje al que apreciamos y a renglón seguido vuelve a mezclar la realidad con la fantasía en una transición entre acción y música digna del mejor musical. Me refiero al fundido sonoro que liga a la furiosa suegra de Mozart con La reina de la noche de La flauta mágica.-

Momento N° 5: la secuencia final.-
Después de la muerte de Mozart (brillante interpretación de Tom Hulce), Forman vuelve a hacer que su presencia se note lo menos posible, dejando que la música y el montaje se encarguen de todo. Durante el entierro en una fosa común, la edición sigue el ritmo marcado del Lacrimosa del Réquiem pero para la toma final, protagonizada por el genial F. Murray Abraham, Forman recurre a un travelling hacia atrás finalizando su película con un movimiento fluido y casi etéreo: la absolución que Salieri promete también nos alcanza.-

Inevitablemente, la receta asociada con esta película es la de los Capezzoli di Venere que Salieri invita a Constanze Mozart en la escena que evoco en el momento número 2. En un acto de coraje probé la receta por primera vez y debo decir que son riquísimos. ¿Se animan a intentarlo? Pueden consultar la receta siguiendo este vínculo: http://lacocinadeceluloide.blogspot.com.ar/2016/04/capezzoli-di-venere-con-alma-de-amadeus.html

Comentarios

  1. ¡¡¡Qué buen estreno!!! y la receta de Capezzoli di Venere ¡qué trabajazo! y qué delicia... ¡chocolate!, hummm, qué rico.
    Amadeus también fue una de las películas que me marcó en su día. Yo nunca olvidaré la risa de Mozart (tienes razón, Tom Hulce está increíble)... Recuerdo cómo me llamó la atención la oscuridad de Salieri... y su admiración-envidia por un Mozart, que parece que todo lo relacionado con la música le sale fácilmente, de manera natural.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡Querida Hildy! Hacía años que no veía Amadeus pero quise empezar con ella porque me pareció un lindo homenaje a la película con la que empezó todo. Y la forma de ver películas cambió tanto... en aquellos tiempos yo la veía en VHS en un televisor de 20 pulgadas y ahora con las pantallas más grandes y nítidas y sonido 5.1 me pareció una película totalmente nueva.-
      En esta oportunidad, la complejidad de Salieri me llamó mucho más la atención que en mi infancia, supongo que antes sólo lo veía como un villano y me concentraba mucho más en la figura de Mozart (siempre pensé que si Dios estaba en algún lado, era en su música).-
      Y mis Capezzoli estaban riquísimos, pero ¡son de chocolate oscuro! Primero los hice y luego vi la película y descubrí que los que ellos comen son blancos por dentro (¡ups!). Cosas que pasan...
      Un beso enorme, Bet.-

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