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Proyecto Cary Grant Nro. 4: Blonde Venus (La Venus rubia) - Josef von Sternberg, 1932.-


Hay una cita de Cary Grant que dice que von Sternberg no lo dirigió mucho durante la filmación de esta película, pero sin embargo le enseñó la lección más importante de su vida: le dijo que cambiara de lado la partición de su cabello y con eso cambió su vida. Sea una exageración o no, aquí por primera vez vemos a un Cary Grant haciendo un personaje, no muy desarrollado, pero un personaje al fin y con suficiente tiempo en pantalla como para tener verdadero peso en la historia.-

Un grupo de estudiantes hace una excursión por Alemania cuando descubre a un grupo de actrices bañándose desnudas en un lago. Uno de estos estudiantes es Ned Faraday (Herbert Marshall) y una de estas actrices es Helen (Marlene Dietrich). Cuatro años más tarde, Helen y Ned están casados y tienen un hijo pero la grave enfermedad que afecta a Ned amenaza con destruir la felicidad de la familia. Para poder costear un viaje a Alemania que podría salvar la vida de Ned, Helen decide regresar al mundo del cabaret y allí conoce a un rico benefactor llamado Nick Townsend (Grant) que se enamora de ella.-

Blonde Venus tiene una fotografía gloriosa pero por sobre todas las cosas es una extraña película en donde las elipsis son tan importantes para la narración como la historia que se desarrolla en la pantalla. Partes fundamentales de la historia quedan fuera de campo, como por ejemplo la historia de amor entre Ned y Helen. Ésta no transcurre delante de nuestros ojos sino que la descubrimos primero a través de sus consecuencias (la existencia del pequeño Johnny, interpretado por Dickie Moore, y el departamentito en el que vive la familia) y luego a través del cuento de hadas encantador en el que la pareja transformó su historia para contársela a su hijo a la hora de dormir. Queda también fuera gran parte de la subtrama que ocurre entre Helen y Nick. Apenas vemos la firma de un cheque luego de un encuentro en el camarín de Helen y breves viñetas de su romance. Y más adelante, el espiral de perdición en el que cae nuestra heroína (aún cuando parezca que va en ascenso, sigue cayendo) del cual también vemos solamente retazos. Esta forma de contar es fascinante porque nos permite completar la historia con lo más sublime y lo más patético que se nos ocurra pero también demanda un esfuerzo extra de parte del espectador: para que la historia funcione, tenemos que creer que Ned es el tipo más maravilloso del mundo, aquel por el cual todos los sacrificios son válidos, aún cuando no tenemos muchas oportunidades de ver su grandeza y mayormente asistimos a sus defectos.-

Aquí es donde la interpretación de los actores se vuelve esencial y en el caso particular de Marshall, hace maravillas con su poco tiempo en la pantalla. En efecto, excepto por aquella primera escena (bellamente fotografiada para hacerlo parecer más joven de lo que es), lo vemos siempre en sus peores momentos ya sea preocupado por la enfermedad, loco por celos o resentido y con el corazón roto. Pero aún así lo queremos y creo que ello se debe precisamente a la interpretación de Marshall. Su Ned es tremendamente imperfecto y vulnerable, como lo son Helen y Nick también supongo (no llegamos a conocerlo tanto como para afirmarlo). De hecho, esta es una historia de personas en los peores momentos de sus vidas que en el fondo tienen buenos sentimientos, intentan hacer lo mejor con lo que tienen y cuando las circunstancias lo requieren, realizan actos de grandeza.-

En cuanto a Dietrich, es la estrella excluyente de la película y convence en todo lo que hace. Ya sea como ama de casa y madre dedicada, como reina de la noche, como fugitiva, Dietrich se entrega al papel con todo lo que tiene, especialmente en los puntos más bajos de Helen, pero al mismo tiempo es ella misma, única y auténtica. La escena en la que se ha separado de Johnny y aparece borracha y desesperanzada en un albergue de mala muerte para mujeres es imperdible en su honestidad. Y luego, en un abrir y cerrar de ojos (de nuevo una elipsis) la vemos convertida nuevamente en una estrella de cabaret en París en pleno modo “Dietrich”, toda magnetismo, ambigüedad sexual e indiferencia porque ya no tiene lo único que le interesaba en el mundo. En Complicated Women, el libro de Mick LaSalle sobre las mujeres del pre-code el autor realza la naturaleza sacrificada de Greta Garbo, pero yo colocaría en el pedestal de máximo martirio a Marlene Dietrich en esta película. Helen lo hace todo por amor a los hombres de su vida Ned, Johnny y Nick. Por Ned deja y luego retoma el escenario; por Johnny se prostituye y vaga de pueblo en pueblo; por Nick arriesga dos veces (una en América y la otra en París) su estabilidad. En parte encontré un paralelismo entre Blonde Venus y Anna Karenina, solo que pasada por el tamiz del pre-code Helen resulta victoriosa luego de sus desventuras y no solo a causa de la acción de su benefactor (aunque es cierto que Nick se comporta como un verdadero caballero) sino esencialmente gracias a que es mejor que su juzgador.-

Les dejo a continuación el número más conocido de esta película, y posiblemente el más delirante que exista, aquel en el cual Dietrich hace una suerte de striptease de un traje de gorila. Atención a los primeros planos de Grant en esta escena que (además de alcanzar para aflojar las rodillas de cualquiera) prueban mi punto: posiblemente el mayor atributo de Grant como actor esté en su mirada. Claro que en su filmografía tiene interpretaciones muy dinámicas y hasta estrambóticas (sí, estoy hablando de Arsenic and Old Lace) pero lo que más me gusta de su estilo es su capacidad para construir a partir de una mirada, del brillo en un rincón de los ojos, de la intensidad que transmite sin necesidad de mover un pelo.-




Comentarios

  1. Betttt, ¡magnífica reseña de la Venus rubia! No tiene desperdicio tu análisis.
    Creo que das con la clave de la película en esta frase: "una historia de personas en los peores momentos de sus vidas". Y luego también analizas maravillosamente bien la forma de contarla: a base de increíbles elipsis temporales, que permiten también al espectador formar parte de la historia contada. Me has provocado ganas de volver a verla. Luego, también la importancia de los actores: el siempre efectivo Marshall, el ya carismático (ay, esa mirada) Grant, e imposible despegarse de ella: Dietrich. El ciclo Diectrich-von Sternberg siempre merece la pena revisitarlo.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡Querida Hildy! ¿No es para morirse esa mirada de Grant? "Blonde Venus" me dejó pensando. Ya una vez había empezado a mirarla (debo haber visto hasta la mitad, hasta antes del regreso a América de Ned) y la dejé. Creo que en ese momento me dejó un poco fría la manera de contar y sobre todo, este enorme esfuerzo que von Sternberg demanda al espectador de creer que Ned es merecedor de un sacrificio. En este segundo visionado (el primero completo) quedé desorientada y con el paso de los días fui redondeando lo que quería decir.-
      Del dúo Dietrich - von Sternberg solo he visto esta y El Ángel Azul, no creo haber visto más, aunque siempre quise ver La Emperatriz Escarlata, sobre la que he escuchado maravillas en cuanto a sus méritos artísticos.-
      Gracias una vez más por acompañarme en esta locura de seguir los pasos de Archie Leach, estoy disfrutándolo en grande y muy feliz de estar a solo dos paradas de llegar a su primera colaboración con Mae West. ¡Gracias!
      Un abrazo, Bet.-

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