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Dos pastillas de cine para empezar diciembre.-

Más notas sobre Brief Encounter (Breve encuentro) - David Lean, 1945.-



Hacía muchísimo tiempo que quería volver a ver esta película, solo porque sí, no para reseñar porque ya ha aparecido por aquí en dos oportunidades. Y sin embargo, no pude resistirlo. En este nuevo visionado (que en realidad fue doble, porque la vi dos veces en días consecutivos) aparecieron cosas nuevas sobre las que nunca antes había pensado y quisiera compartirlas con ustedes.-

Lo que llamó particularmente mi atención en esta oportunidad son los personajes protagónicos. En mi primera entrada me enfoqué en las interpretaciones de los actores y en mi segunda (un breve recuadro, en realidad), hice lo propio con mis emociones respecto de la película; en este caso comencé a preguntarme quiénes son Laura (Celia Johnson) y Alec (Trevor Howard), de dónde vienen cuando los conocemos.-

Laura se me apareció como una mujer que lleva una vida gris pero confortable, está satisfecha porque tiene todo lo que puede tener una mujer de su clase social: un marido, un par de hijos, una casa cómoda y un día a la semana para ir al cine y cambiar su libro en la biblioteca. Sin embargo tiene ansias de aventura. Lean hábilmente introduce pistas sobre esta característica de nuestra heroína. El día que conoce a Alec, Laura está leyendo un nuevo libro y antes de levantarse de la mesa espía la última página (solo las personas que buscan emociones fuertes hacen eso, jaja). Cuando sale lo hace para poder ver pasar el tren expreso y es por ello que termina con arenilla de carbón en el ojo, dando pie a que Alec aparezca como un galante caballero que rescata a la damisela en apuros. Luego, cuando ella y Alec van por primera vez juntos al cine, se emociona ante el avance de una película de aventuras a lo “King Kong” y más tarde se imagina todo tipo de fantasías románticas. El problema para Laura es que pronto descubre que esa vida de aventuras que se le ofrece viene con una cuota de dolor y humillación. Y para eso también imagina una solución dramática aunque finalmente desiste de ella.-

¿Y Alec? En mi primer visionado del fin de semana creí descubrir algo que nunca antes había notado y es que Alec es demasiado “entrador”, desde el comienzo se siente cómodo entablando conversación con esta desconocida y sumándose a sus planes para la tarde. Ello me llevó a pensar que tal vez no es la primera vez que Alec hace esto y me generó una incomodidad que nunca antes había sentido. En mi segundo visionado del fin de semana logré matizar esta impresión y llegué a la conclusión de que posiblemente Alec haya buscado compañía antes en una forma no necesariamente romántica o sensual, sino solamente para pasar un rato. Lo que es diferente esta vez es la interlocutora, y enlazo aquí con mi momento número 2 de mi artículo original. He llegado al punto medio entre mi amor de siempre por Alec y la indignación que sentí ayer al percibirlo como un depredador, y es que tal vez Alec buscara la mera compañía de Laura pero en el medio de esa conversación sobre sus sueños, verdaderamente se enamorara de la mujer que se enamora de él mientras lo mira.-


Satan Met a Lady - William Dieterle, 1936.-




Hoy es el cumpleaños en el Cielo de uno de mis favoritos (aunque lo tengo un poco abandonado): Warren William. Para homenajearlo quise rescatar esta película que es además mi versión favorita de la historia del Halcón Maltés.-

En esta versión, el detective privado Ted Shane (William) regresa a San Marino luego de ser expulsado del pueblo en el que estaba por contrariar la moral pública. Enseguida consigue un caso para su socio Ames (Porter Hall): seguir al hombre que rompió el corazón de Valerie Purvis (Bette Davis). Cuando tanto Ames como su presa acaban muertos, se revela el verdadero embrollo en el que la Srta. Purvis se encuentra metida: recuperar un cuerno minerario lleno de joyas por el cual Valerie, la jefa criminal Madame Barabbas y su sobrino (Maynard Holmes) y el inglés Anthony Travers (Arthur Treacher) están dispuestos a matar. Shane intentará sacar su tajada de toda la cuestión con la ayuda de su fiel secretaria Miss Murgatroyd (Marie Wilson).-

Inevitablemente uno se acerca a esta película estableciendo comparaciones con la mucho más famosa The Maltese Falcon, dirigida por John Huston e incluso con la casi olvidada versión de 1931 dirigida por Roy Del Ruth; pero debo decir que Satan Met a Lady siempre fue mi favorita del trío. Dieterle logra compactar la historia en 74 minutos, eliminando alguno de los giros más complicados de la trama y quedándose con lo esencial: la búsqueda del tesoro (un cuerno, en este caso), las traiciones y desconfianzas crecientes entre los personajes y la personalidad fascinante del héroe.-

Los elementos repetitivos de la historia son incluso utilizados como recursos humorísticos. El registro de la habitación de Shane perpretado por Travers es una de mis escenas favoritas (a Shane no podría importarle menos el daño causado a sus propiedades y hasta tiene la buena fortuna de que el inglés encontró una botella de jerez cuya existencia él había olvidado); y la acción se remite más tarde cuando es el propio Shane el que registra el departamento de Valerie. De la misma forma, el conocido “arriba las manos” que utiliza Valerie para apuntar con un arma a Shane le es devuelto luego por el héroe. La permanente irrupción de los detectives que intenta esclarecer el asesinato de Ames también es usado como un recurso cómico, por ejemplo cuando salva a Shane del abrazo de la viuda de Ames (Winifred Shaw).-

Otra de las diferencias interesantes de evaluar entre las versiones es la forma en la que la época de su producción influye en uno u otro caso. Aquí tenemos una versión pre-code, una versión posterior al Código Hays y una versión inaugural del film noir. Rodeada por dos versiones con elementos característicos de géneros bien definidos, Satan Met a Lady es la más “ligera” (y no sólo porque es una comedia) de las versiones. Aquí el amorío entre Shane y la Sra. Ames se supone que tuvo lugar antes del matrimonio y los subtextos de homosexualidad presentes en el personaje que aquí corresponde a Madame Barabbas (interpretados por Dudley Digges en 1931 y por Sydney Greenstreet en 1941) quedan completamente eliminados al cambiar el género del personaje y transformar a su secuaz en su sobrino. Por otro lado, si bien al final Valerie es apresada como sucede en 1931 y en 1941 (y como corresponde a toda femme fatale), se va esposada con un discurso triunfal y habiendo hecho ganar una recompensa de diez mil dólares a una mucama de tren. Y también hay un final feliz para Shane: lejos de terminar con un monólogo cargado de amargura, el héroe termina aquí lléndose con su secretaria de luna de miel… antes del matrimonio.-

Comentarios

  1. Qué decir de tus pastillas de cine.
    La primera me chifla y me sienta de maravilla.
    La segunda puede convertirse en toda una sorpresa.
    No he visto esta película de William Dieterle... y que sea además ¡una versión de El halcón maltes... no en clave cine negro total! ¡Me llama mucho la atención! Además Dieterle siempre depara buenas sorpresas.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. ¡Ay Hildy! Yo pasé un momento fatal imaginándome al Dr. Harvey yendo de estación de tren en estación de tren seduciendo mujeres incautas y me costó un poco reponerme de esa impresión.
      "Satan met a Lady" es una delicia y William está en pleno modo comedia en ella. No sé si será fácil de conseguir (en IMDb ni siquiera tiene título en español) pero vale la pena, además para ver a una Bette Davis aún joven y antes de haber encontrado su registro. Y coincido sobre Dieterle, cada vez que me encuentro con él, me gusta lo que veo.
      Un beso enorme, Bet.-

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