¡Box-tubre! Tercer round: The Champion (El campeón) - Charles Chaplin, 1915 + tres minutos de descanso.-
Antes de la recordada escena en City Lights, The Champion le dio a Chaplin la oportunidad de calzarse los guantes de box. En este corto de 31 minutos, Carlitos comparte con su perro bulldog lo poco que tiene hasta que un golpe de suerte lo lleva a postularse como sparring de un boxeador implacable. Gracias a una treta, Carlitos derrota al profesional y termina convirtiéndose en el retador de un campeón en el combate final.-
The Champion resultó ser un descubrimiento muy interesante, si lo pensamos en conversación con las otras películas de esta serie, The Set-Up y The Harder They Fall. Inesperadamente, aparecieron aquí no sólo el slapstick al que se presta el entrenamiento previo y el combate propiamente dicho, sino también el boxeo como pasaporte de salida de la miseria y la determinación de un retador que no se presta a una pelea amañada. Además, si bien estilísticamente es muy de su época (toda la película está filmada en planos enteros, con cámara fija), me gustó descubrir que aún en 1915 el público y los segundos formaban parte fundamental de la narración en una historia de box. Así, tanto los espectadores entusiastas como el tramposo que intenta arreglar la pelea (Leo White) reciben su momento en cámara, y a medida que avanza el combate vemos como los segundos de cada boxeador pueblan más y más los costados del cuadrilátero.-
Ciertamente, la secuencia pugilística de City Lights es mejor que este cortometraje, con su prefacio y su conclusión en el vestuario, su momento onírico en el cual Carlitos evoca a la vendedora de flores ciega, sus movimientos de cámara fluidos y sobre todo, ese ballet inolvidable entre los combatientes y el “tercer hombre en el ring”. Pero ello no significa que esta película corta no nos haga pasar un buen momento también. Dejo aquí el enlace de la versión que ví, que fue restaurada en 2004.-
Los tres minutos de descanso: Baby, You Knock Me Out.-
Que el boxeo haya dado para la comedia no es tan extraño como pensar en un musical con trasfondo de boxeo. Y sin embargo, Gene Kelly y Stanley Donen lo hicieron posible en It’s Always Fair Weather (Siempre hace buen tiempo, 1955). Este musical agridulce sobre tres amigos que vuelven a encontrarse después de diez años para descubrir que ninguno alcanzó la vida que soñaba y que la amistad no dura para siempre, tiene por protagonista al propio Kelly en el rol de Ted Riley, un hombre que parecía tener un porvenir glorioso y que terminó como un apostador de poca monta devenido en manager de un boxeador por un golpe de azar. Ted descubre por casualidad que su protegido, “Kid” Mariachi (Steve Mitchell) hizo un arreglo con el representante del rival, Charles Z. Culloran (Jay C. Flippen) y su primera reacción es cambiar sus apuestas para beneficiarse él también con el trato. Pero su incipiente relación con Jackie Leighton (Cyd Charisse), una talentosa productora de televisión, le hace cambiar de opinión y acaba por exponer todo el asunto ante la audiencia estadounidense.-
El número Baby, You Knock Me Out tiene lugar justamente cuando Ted va a ver a “Kid” al Gimnasio Stillman donde entrena y mientras tanto, deja a Jackie al cuidado de un grupo variopinto de boxeadores. Alguna vez escribí que el gran legado artístico de Gene Kelly es Invitation to the Dance y sigo creyendo que eso es cierto aunque además agregaría, como un asterisco, este número. Hacia fines de los años ‘50, Kelly presentó en televisión un programa llamado Dancing, A Man’s Game (Bailar, cosa de hombres), en donde se proponía demostrar que la danza comparte muchos de los movimientos utilizados en los deportes y es, por lo tanto, una disciplina tan “masculina” como aquéllos; su intención siempre había sido destruir el estigma que representaba para los varones el dedicarse a la danza y transformarla en una expresión de masculinidad tan válida como cualquier otra. Yo creo que lo logró.-
Pero volviendo a It’s Always Fair Weather, con el número que hoy les traigo logró integrar de una forma maravillosa a una bailarina con formación en ballet clásico como Cyd Charisse con un elenco de acompañantes que vienen en todas las formas y tamaños, entre los cuales sin duda hay escondidos algunos bailarines profesionales, pero también actores secundarios ajenos a la disciplina. Baby, You Knock Me Out es un número divertido y si uno logra quitar la mirada de Charisse (cosa difícil, porque esa mujer era una bailarina increíble) puede ver que el coro que la acompaña realiza una coreografía precisa y exigente, dentro de lo que las capacidades de sus integrantes permite. Es un pequeño recreo de tres minutos con el que quise cerrar esta serie, y aquí dejo el enlace para que puedan disfrutarlo.-


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