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Serie de Fred Astaire y Ginger Rogers (primera parte).-

Recientemente completé mi colección de Astaire y Rogers y me dispuse a verlas en orden. Entre 1933 y 1939 el dúo filmó nueve películas para RKO, la mayoría de las veces como figuras principales (rodeados en general de secundarios de lujo) y otras como actores de reparto. Diez años después, volvieron a reunirse frente a las cámaras para una última película (la única que filmaron en Technicolor) producida por MGM: “The Barkleys of Broadway”. Viéndolas por primeras vez en el orden en que fueron producidas descubrí una suerte de universo paralelo en el cual las leyes de la lógica cotidiana no se aplican y pensé en comentarlas en conjunto, que es la forma en que - en mi opinión - deben ser apreciadas.  A continuación les presento la primera entrega de momentos inolvidables.-


Momento N°1: el comienzo de todo.-
Flying down to Rio (Thornton Freeland, 1933) es la primera película en la cual Astaire y Rogers aparecen juntos, en roles menores. La película cuenta el triángulo amoroso entre Belinha, una heredera brasileña (Dolores del Rio), un compositor de canciones (Gene Raymond) y el millonario pretendiente de Belinha (Raoul Roulien), con Fred y Ginger como miembros de la banda de Gene Raymond. Después de 43 minutos de arrastrarse penosamente (con la excepción de algunos números alla Busby Berkeley) la película cobra vida durante el brevísimo baile de Astaire y Rogers al ritmo de la “Carioca” y luego vuelve a languidecer. Aunque más no sea por lo histórico de la situación, escogí este como uno de los “momentos” de la serie.-



Momento N° 2: Fred busca a Ginger y mientras tanto encuentra…
… la forma perfecta de insertar un número musical en una situación cotidiana. Ese fue, históricamente, uno de los mayores problemas del género: ¿cómo superar la irrealidad de un personaje expresándose a través del canto y el baile? En The gay divorcée (Mark Sandrich, 1934), la primera verdadera película de Fred y Ginger, Astaire interpreta a Guy, un bailarín norteamericano que se enamora a primera vista de Mimi (Rogers), una mujer casada - Guy no lo sabe - que rehúsa decirle su nombre o cómo ubicarla (se establece así la plantilla para la mayoría de las películas del dúo). Luego de que su amigo (interpretado por el genial Edward Everett Horton) le plantea la dificultad de encontrar a una dama anónima entre los millones de mujeres de Londres, Guy comienza una canción llamada Looking for a needle in a haystack y con su naturalidad habitual se pone de pie y baila alrededor de la habitación mientras su valet lo ayuda a terminar de vestirse. Esta breve escena que parece no tener mayor trascendencia es un muy buen ejemplo, aunque todavía perfectible, de integración del número musical a la trama y fue diseñado por un Astaire recién llegado a Hollywood pero que ya dominaba su arte como un maestro.-



Momento N° 3: Fred no puede decir que Ginger no se lo advirtió.-
Roberta (William Seiter, 1935), repite de alguna forma la fórmula de Flying down to Rio y coloca a Fred y a Ginger como miembros de una banda en busca de un contrato mientras el centro de la historia queda para el triángulo amoroso entre el heredero de una famosa modista (Randolph Scott), su ex novia ambiciosa (Claire Dodd) y una princesa rusa devenida en diseñadora de modas (Irene Dunne). Uno de los momentos destacados es I’ll be hard to handle, un divertido dueto entre Astaire y Rogers que sentará las bases de sus “bailes de conocimiento”: aquellas rutinas que establecen su relación y en las cuales suelen medirse y enamorarse conforme el número avanza. En este caso, sus personajes se conocían desde mucho antes que la película comenzara, así que hay un ingrediente extra de confianza y complicidad que resulta absolutamente encantador.-



Momento N° 4: construyendo emociones de la nada.-
Hacia el tercer acto Roberta languidece durante un interminable desfile de modas (tal vez en un mundo sin televisión tuviera algún sentido incluir esa secuencia, pero debo decir que envejeció muy mal) y cuando uno está a punto de desfallecer aparece Ginger con un maravilloso vestido de satén negro y se une a Fred para bailar una versión instrumental de Smoke gets in your eyes, que minutos antes había cantado Irene Dunne. No puedo explicar porqué, pero este número, tan sencillo que podría perderse como un baile más, me conmueve profundamente (en particular me mata un momento en el cual Rogers apoya su cabeza en el hombro de Astaire y él la contiene con su mano, si buscan el video en Youtube pueden ver este momento a 01:42 minutos del comienzo, después de una inclinación hacia atrás de Ginger que la deja casi a ras del suelo).-



Momento N° 5: perfeccionando la integración.-
Top hat (Mark Sandrich, 1935) es señalada a menudo como la película de Astaire y Rogers por excelencia, el epítome de la elegancia y la inverosimilitud encarnada por el dúo. El primer número, No strings, está lejos de ser el mejor de Astaire o siquiera de la película pero lo elegí porque con él se perfecciona el mecanismo iniciado en The gay divorcée: Jerry (Astaire) resiste los intentos casamenteros de sus amigos (maravillosos Edward Everett Horton y Helen Broderick) mediante una canción que empieza a cantar literalmente en el medio de una oración. Es, para mí, la mejor transición entre diálogo y canción en un musical y debe mucho a la melodiosidad de la voz de Fred Astaire. Este número tiene además otra virtud y es que incorpora un elemento de la trama que ya había sido presentado con anterioridad (la tendencia de Jerry a ponerse a bailar sin poder evitarlo) y contiene uno de los meetcute mejor integrados a un número musical que yo recuerde: justo debajo de la habitación de hotel en la cual Jerry se hospeda con su amigo se encuentra Dale (Rogers), una joven modelo que intenta dormir. Cuando ella sube para quejarse, Jerry se enamora perdidamente. Todos estos elementos están integrados como un mecanismo de relojería y por eso me parece que No strings es un momento inolvidable.-
Buscando alguna comida que reflejara los atributos de Astaire y Rogers, no podía dejar de pensar en un soufflé, algo tan ligero e imposible como sus coreografías. Para esta primera entrega preparé uno de queso y pueden consultar la receta en http://lacocinadeceluloide.blogspot.com.ar/2016/05/souffle-de-queso-con-alma-de-astaire-y.html

Comentarios

  1. Dios mío, mi querida Bet, qué envidia sana me ha dado... y qué buena idea: ver cronológicamente todas las películas de Ginger y Fred. Guaaauuuu. Y es verdad, un soufflé, postre elegante y suculento... combina con los bailes etéreos de esta pareja.
    Cuántos recuerdos me has traído... y, sí, esa voz especial de Astaire... y esos bailes... que parecían tan fáciles... Y por ahí el bueno de Edward Everett Horton haciéndonos reír...
    ... Es imposible pensar que una pareja con tanta química en la baile y que se complementaran tan bien no llegaran nunca a hacerse amigos, que se llevaran más bien bastante mal. Solo se entendían con pases de baile..., quizá no deberían haberse hablado. Como bien cuentas en sus películas se enamoraban bailando... y se conocían discutiendo.

    Beso
    Hildy

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    Respuestas
    1. Por suerte existen dos box set de cuatro películas cada uno con sus películas, así que a partir de allí es fácil conseguir las dos restantes y completar la colección sin demasiado esfuerzo (¡y todas con subtítulos!).-
      Me encantan los secundarios de estas películas y cuando fallan (como en "Amanda", ya llegaré a ella), toda la película se cae sin importar cuantos pasos de baile se den para sostenerla. ¿Sabés que no creo que se llevaran tan mal? El otro día estuve leyendo un libro-albúm fotográfico que compré sobre las películas de Astaire y Rogers (noté que vos los mencionás en el orden inverso, pero a mí se me pega el de los títulos aunque sé que no era meramente alfabético) que sostiene que en realidad esas historias sobre su mala relación fueron inventadas por la prensa y que lo que sucedió con ellos - más allá de cuestiones contractuales, parece que Astaire exigió una suma astronómica para renovar su contrato con RKO y se lo negaron - es que cada uno quería demostrar que podía tener una carrera independiente del otro, querían tener brillo propio y no como la otra mitad de una pareja artística... quién sabe... Tal vez lo mío sea una expresión de deseos, simplemente no puedo creer que tanta química no estuviera respaldada por una relación de cordialidad, si no de amistad.-
      Un beso grande en blanco y negro, Bet.-

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  2. Qué bueno, Bet. Pues también tiene mucha coherencia esa versión de los hechos y ¡me gusta más! ¡No podían llevarse tan mal y transmitir tanta química! Algo de cariño tenían que tenerse. Pero ¿realmente los estudios pensaban que era mejor enfrentarles de cara a la prensa?¿Por qué? Ay, qué misterios.
    Y sí ambos demostraron que podían tener una exitosa carrera independiente pero ¡qué buenos eran juntos!
    La culpa de que les llame Ginger y Fred la tiene Federico Fellini, jejeje

    Beso
    Hildy

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