Ir al contenido principal

Proyecto Cary Grant Nro. 19: Wedding Present (Cásate conmigo… si puedes) - Richard Wallace, 1936.-


¡Feliz cumpleaños, querido Cary Grant! Para el aniversario de nuestro homenajeado de hoy ha tocado esta película que nunca antes había visto y que viene a repetir, de alguna manera, la fórmula de Big Brown Eyes, la última película de Grant que descubrimos. Aquí se repiten la dupla con Joan Bennett y esa cualidad de comedia malograda con algunos momentos de chispa preciosos escondidos entre demasiadas ideas y giros de trama innecesarios.-

En este caso Grant y Bennett interpretan a Charlie Mason y “Rusty” Fleming, dos reporteros de Chicago que al comienzo de la película están a punto de casarse, pero las bromas pesadas de Charlie hacen fracasar el plan. Charlie y “Rusty” deciden continuar su relación fuera del matrimonio y todo marcha bien para ellos hasta que Charlie es ascendido a editor del periódico en reemplazo de su anterior jefe (George Bancroft) y la seriedad con la que se toma su trabajo hace que “Rusty” se marche a Nueva York. Allí la joven se compromete para casarse con un desabrido autor de libros de autoayuda, Roger Dodacker (Conrad Nagel). Es entonces que Charlie se pone manos a la obra para recuperar a su amada recurriendo para ello a la ayuda de un gangster local, “Smiles” Benson (William Demarest) a quien una vez rescató de morir ahogado.-

De nuevo nos encontramos en el universo de His Girl Friday, más cerca aún de lo que estábamos en la película anterior ya que aquí ambos protagonistas son reporteros (en Big Brown Eyes sólo Bennett lo era) y a Grant le toca reconquistar a su enamorada de los brazos de un personaje soso con el cual ella está a punto de casarse sin ningún motivo aparente. El problema de esta película es que demora una barbaridad en llegar al punto y en el ínterin se agota en situaciones que, si bien pueden despertar algún interés, nos hacen sentir que se ha perdido el rumbo. Así, una subtrama que involucra a un aviador con el que “Rusty” toma lecciones de aviación y que pone celoso a Charlie, queda absolutamente en la nada (yo me imaginaba que se abriría una trama a lo Wings in the Dark con “Rusty” descubriendo una pasión de aviadora, pero no). Lo mismo ocurre con un episodio que tiene por punto central a un archiduque alemán que hace amistad con los protagonistas y que es interpretado por Gene Lockhart (otro guiño a His Girl Friday). Estos segmentos sirven para que podamos compartir más tiempo de pantalla con los héroes pero no impulsan la trama ni ayudan a consolidar la historia, ya que desde un comienzo es indudable que Charlie y “Rusty” terminarán juntos.-

El otro problema es que Conrad Nagel no es Ralph Bellamy, lo cual no parece establecer la vara muy alta pero déjenme explicar. Cualquier aficionado al cine clásico sabe que Ralph Bellamy nunca obtiene a la chica al final de la película. Y en algunas películas hace personajes francamente despreciables (recuerdo Forbidden y siento ganas de tirarle con algo). Pero en general da la talla de sujeto del cual la protagonista podría enamorarse si quiere escapar de un Cary Grant, un Fred MacMurray o un John Gilbert ya sea para lograr un poco de atención, seguridad económica o respeto. Pero el Dodacker de Conrad Nagel tiene cero atractivo y el guión no hace el más mínimo esfuerzo por explicar qué atrajo a “Rusty” a casarse con él. ¿Acaso esta mujer no tomó conciencia de que si Charlie no llega a tiempo, podría quedarse atascada con él?

Claro que Charlie sí que llega a tiempo, porque así funcionan estas cosas, pero llega en la forma más ridícula posible, en una escena que funciona gracias a la entrega de Grant a su personaje. Seguramente ya he dicho esto antes pero aquí aparece el Grant que conocemos y amamos de sus mejores comedias, está en plena forma con una vis cómica digna de un mejor guión y despliega todos sus recursos: canta, habla a mil palabras por minuto  y se vale del humor físico hasta quedar literalmente en calzoncillos (les dejo un trocito de la escena, que está para desternillarse de risa). Y su química con sus compañeros de escena es impecable, en especial con William Demarest.-




Por lo demás, la película tiene buenas ideas visuales (incluyendo una escena de diálogo telefónico a pantalla dividida que prefigura aquella de Indiscreet por veinte años) y mantiene el ritmo con altura. Creo que sólo he visto otras dos películas de este director, Fallen Sparrow, un film noir con John Garfield y Man of the World, un drama con William Powell y Carole Lombard, pero un repaso rápido por su filmografía evidencia que recorrió diversos géneros incluyendo varias comedias. Aquí lo hace muy bien, insisto en que el problema de esta película está en la sobreabundancia del guión. Pero el buen manejo de la dirección de Wallace y la excelencia de los actores (Grant especialmente), hacen que valga la pena el rescate de esta película del olvido.-

Comentarios

  1. Hola Bet
    Pues ya tenemos otro de esos argumentos locos que ponen al bueno de Grant en la salsa que más le gusta. Sólo pensar que para recuperar a tu novia tienes que recurrir a un gangster llamado Sonrisas al que salvaste de morir ahogado ya te sitúa. (Pregunta tonta: en que momento "Wedding Present" (regalo de boda) se trasforma en "Cásate conmigo... si puedes").
    No te cebes con el correturnos que ponen para distraer a Rusty (literalmente "oxidada") mientras vuelve su amor ¡Bastante tiene con ser secundario el hombre!
    Por cierto, parece que ese Cary al lado del piano no necesita soplar para "apagar las velitas".
    Un saludo, Manuel.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Sí, me ensañé con el pobre Conrad Nagel, que ya venía con poco carisma de los tiempos del cine mudo...
      Curiosamente, "Cásate conmigo... si puedes" no está tan mal como título, porque el desafío de "Rusty" a Charlie es en efecto que no logrará convencerla de casarse luego del intento frustrado. Y resume un poco mejor el argumento de la película que el "Regalo de bodas" por el cual hay que esperar hasta el final.-
      Esa escena de la serenata fue una de mis favoritas, Grant realmente hace su mejor esfuerzo con el material que le ofrece esta película y está muy divertido.-
      Le mando un abrazo, Bet.-

      Borrar
  2. Ayyyyy, que llego tarde al cumpleaños de Cary Grant, espero me perdone. Sigo disfrutando esta galería de películas que fueron configurando el Grant que todo el mundo recuerda. Y queda constatado cómo fue subiendo peldaño a peldaño, aunque fuese en papeles secundarios y pequeños, hasta moldearse por completo.
    Maravillosa la secuencia de Grant en calzoncillos, demostrando claro está, eso que dijo parece ser Hitchcock sobre él, que estaba maravilloso incluso con un huevo podrido en la cabeza.
    Beso
    Hildy

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¿Cómo no va a perdonarte, Hildy querida? Se te perdona todo.-
      Es muy interesante hacerse una idea de cómo Cary Grant, el personaje, no se construyó en un día. Y además estamos transitando apenas el cuarto año de su carrera y ya llevamos más de veinte películas (porque algunas anteriores ya las había reseñado y no quise repetir). Es realmente impresionante y uno tiende a olvidarse por la impronta indeleble que dejó su filmografía más consagrada. Tanto más dan ganas de amarlo, ¿no?
      Jaja, esa escena está genial porque se demora hasta para sacarse las medias, no es cuestión de mojarse.-
      Te mando un abrazo enorme, Bet.-

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Diez años, cien motivos para amar el cine (penúltima parte): Anchors Aweigh (Levando anclas) - George Sidney, 1945.-

Motivo N° 1: la receta para un musical absurdo y maravilloso.- Batir dos marineros con los rostros de Gene Kelly y Frank Sinatra en un permiso de tres días en Los Ángeles, un niño igualito a Dean Stockwell que sueña con unirse a la Marina y una aspirante a cantante con la voz de Kathryn Grayson que quiere conocer a José Iturbi, hasta punto de soufflé. Añadir a la mezcla un puñado grande de canciones (algunas más o menos vinculadas con la trama, otras absolutamente aleatorias) y una cucharada copetona de equívocos y mentirillas, espolvorear con un Technicolor rabioso y hornear por dos horas veinte minutos a fuego fuerte. La preparación aguanta más de ochenta años en la alacena, conservando la frescura del primer día.- Esa es la receta para lograr un musical que no tiene ni pies ni cabeza pero que engancha y emociona con la desenfadada fuerza creativa que lo propulsa.-  Motivo N° 2: el cine dentro del cine.- Joe (Kelly) y Clarence (Sinatra) obtienen un permiso de tres días para pasar...

Diez años, cien motivos para amar el cine (última parte): To Be or Not To Be (Ser o no ser) - Enrst Lubitsch, 1942.-

Motivo N° 1: la secuencia inicial.- Lubitsch comienza la película con una secuencia brillante: en una tranquila tarde de agosto de 1939, los habitantes de Varsovia se ven sorprendidos por la inesperada llegada de nada menos que Adolf Hitler, que se pasea lo más pancho mirando vidrieras. Para explicar el origen de esta conmoción, el relator nos remite a lo ocurrido momentos antes en los cuarteles de la Gestapo, en donde tiene lugar una peculiar entrevista de un alto mando a un niño cuyo padre hizo comentarios contrarios al Führer. Esta entrevista es interrumpida por la llegada de Hitler en persona e inmediatamente escuchamos la voz del director Dobosz (Charles Halton) que corta la escena… ¡se trata de una obra de teatro que sus actores están ensayando! Dobosz cuestiona el maquillaje del actor que interpreta a Hitler, Bronski (Tom Dugan) y todos discuten por unos segundos en esa maravillosa forma que Lubitsch tenía de filmar discusiones, en la que un grupo de persona habla al unísono, ha...

American Film Institute, 100 años… 100 películas (#82 y #81).-

Puesto Nº 82: Giant (1956).- Alguna vez había intentado ver esta película y no había pasado de la primera media hora, para ser sincera. Llevada de la mano por la lista del AFI, me armé de paciencia para un segundo intento y resulté victoriosa. Mis objeciones del primer intento siguen ahí pero esta vez logré ver las virtudes de Giant que antes habían permanecido veladas.- La historia gira en torno de la saga familiar de los Benedict, ganaderos de Texas, durante tres generaciones. El patriarca es Jordan “Bick” Benedict (un joven y siempre bello Rock Hudson) que regresa de un viaje de negocios en el Este con una jovencita irreverente llamada Leslie (Elizabeth Taylor), para sorpresa y algo de escozor de la hermana de “Bick”, Luz (Mercedes McCambridge). Como antagonista aparece Jett Rink (James Dean), un joven empleado de la hacienda protegido de Luz, que conseguirá hacer fortuna con el petróleo. A medida que avanza la historia familiar irán apareciendo como conflictos cada vez m...