Diez años, cien motivos para amar el cine (sexta parte): Brighton Beach Memoirs (Confesiones de mi adolescencia) - Gene Saks, 1986.-
Motivo N° 1: la nostalgia.-
Brighton Beach Memoirs está basada en la obra de teatro semi-autobiográfica de Neil Simon, autor tanto del material original como del guión de la película. Desde ese punto de partida, la historia desborda de nostalgia por un tiempo pasado que podrá no haber sido fácil, pero que aparece idealizado.-
La historia transcurre en Brighton Beach, un balneario de Brooklyn, en 1937 y tiene por protagonista a Eugene Jerome (Jonathan Silverman), un adolescente judío de quince años que sueña con convertirse en escritor. En la forma de contar no sólo está presente la nostalgia por la adolescencia, con sus tribulaciones que parecían un mundo pero que vistas desde la adultez, resultan dulces; está también presente la nostalgia por un mundo que todavía no conocía los horrores de la II Guerra y que todavía podía evitar algunos de los horrores que anticipaba, y también existe la nostalgia por un mundo que parecía más grande, en donde mudarse a otro balneario del propio Brooklyn era lo más a lo que uno podía aspirar si quería alejarse. Cualquier otro lugar quedaba demasiado lejos como para ser alcanzado.-
Motivo N° 2: la familia.-
En el corazón de la película está la familia Jerome. Eugene es el hijo menor y vive con su hermano mayor, Stanley (Brian Drillinger) y sus padres Kate (Blythe Danner) y Jack (Bob Dishy). Jack y Stanley trabajan en la industria de la indumentaria, el padre cortando impermeables y el hijo para una fábrica de sombreros, pero la incorporación al hogar de Blanche (Judith Ivey), la hermana viuda de Kate junto con sus dos hijas Nora (Lisa Waltz) y Laurie (Stacey Gilck) hizo que el dinero empezara a escasear y por ello Jack tomó un segundo trabajo, vendiendo artículos para fiestas.-
La trama aborda todas las relaciones que se tejen en una convivencia tan íntima: la relación entre hermanas y entre hermanos, entre tíos y sobrinos, entre madres e hijas, padres e hijos, madres e hijos, entre primos, entre cuñados. Todos tienen su pequeño conflicto, todos reposan sus expectativas en el otro, todos creen que pueden guardar secretos que alguien más ya ha descubierto, cada uno es el más severo crítico del otro, pero también su más encendido defensor. Como toda familia debería ser.-
Motivo Nº 3: el barrio.-
Uno de los aspectos más interesantes de la película es la representación del barrio. La calle en la que viven los Jerome es el escenario de juegos o se transforma en pista de patinaje o de carreras hasta la tienda. En el barrio se exponen los conflictos raciales (en especial, entre judíos e irlandeses), pero es también el lugar en el cual darse cuenta que el vecino de enfrente no es tan diferente de uno. También es el lugar en donde la familia parece expandirse y uno encuentra la preocupación por el prójimo.-
Y muy cerquita está la playa, siempre abierta para una confesión entre hermanos.-
Motivo Nº 4: la adolescencia.-
Otro punto de interés de esta película es su abordaje del mundo desde el punto de vista adolescente. No sólo está muy presente la exploración de la sexualidad (y esto hecho en un contexto en donde, con suerte, uno tiene un hermano mayor al que hacerle las preguntas necesarias) sino también la confusión que genera el mundo de los adultos, con sus reglas y tradiciones inexplicables, la ansiedad que provoca la dependencia en la toma de decisiones y el dolor que provoca transformarse en un adulto y no sentirse a la altura de las circunstancias.-
Motivo Nº 5: la dignidad.-
Y como parte de ese tránsito hacia la adultez, está la conciencia de la dignidad. Esto está presente en Eugene, en su empeño por ser respetado en la familia y hacer “buena letra” con su prima Nora (de la cual está enamorado), pero particularmente destacable en el caso de Stanley, quien enfrenta a su jefe, el Sr. Stroheim (Steven Hill) por defender a su compañero Andrew (Alan Weeks), un hombre negro que por accidente arruinó unos artículos muy caros. Stroheim se toma muy a pecho la acusación de injusticia que le hace Stanley y el conflicto escala hasta que el empleador amenaza al muchacho con despedirlo si para el día siguiente no le escribe una carta de disculpas que será exhibida públicamente. Stanley decide tomarse la noche para meditar la cuestión: por un lado no puede perder el trabajo, su familia lo necesita, pero por el otro, su sentido de la dignidad le indica que no tiene nada por lo que disculparse. Tras una cena particularmente tensa, le pide consejo a su padre, quien resume la cuestión a la perfección: la pregunta es si Stanley puede costear sus altos principios o no.-
Otra arista del tema aparece en la historia de la tía Blanche, una mujer asustadiza que se escuda en la protección de su hermana y en la autoridad de su cuñado para evitar tomar las riendas de su vida. Su monólogo hacia el final, en el cual reivindica su dignidad, es una de las escenas más conmovedoras de la película.-
Motivo N° 6: el hígado con col.-
En lo personal, uno de los aspectos que más me toca de esta película es su retrato de una familia judía de clase trabajadora en la época de la II Guerra, lo cual me transporta a la época en la que mis abuelos eran jóvenes y estaban comenzando su vida en común. Esta película me acompaña desde mi infancia y aún recuerdo a mi madre explicándome que cuando ella era niña, los mayores no decían los nombres de enfermedades en voz alta, como hacen en la película, o que su mamá no la dejaba correr o dar portazos en la casa nunca, pero menos que menos cuando tenía una torta en el horno, porque los golpes afectaban el levado, tal como ocurre en una escena.-
El humor, las comidas (ese hígado que se le queda atravesado a todos en la garganta y que a mí me encanta), las supersticiones, el profundo deseo de ser un “buen judío” y al mismo tiempo querer ser cualquier otra cosa (algo que también explora brillantemente Woody Allen), todo ello emana de esta película y la transforman en una pieza entrañable.-
Motivo N° 7: la guerra.-
Esta no es una película sobre la guerra (en efecto transcurre en 1937, cuando ni siquiera en Europa había estallado el conflicto), pero la amenaza de algo trágico que está por pasar sobrevuela la historia. Las noticias que llegan por la radio no son alentadoras y la posibilidad de que estalle un conflicto del cual Estados Unidos llegue a tomar parte, es casi tangible. Los Jerome tienen familia en Polonia y se inquietan por su seguridad si se quedan y por su subsistencia si logran huir hacia América. Cuando la tensión familiar está en su punto más alto, la guerra y la potencial llegada de un puñado de parientes desamparados, es motivo de discusión y nerviosismo; tras el restablecimiento de la paz y la concordia, la familia abre las puertas de su casa ya superpoblada y responde unificada ante la emergencia.-
Motivo N° 8: el regreso de Stanley.-
Y la guerra también pone las cosas en perspectiva. En el tercer acto de la película Stanley se ha jugado el sueldo semanal en el billar y llega a casa desmoralizado y sin un centavo. Lo único que se le ocurre para salir del atolladero es huir de casa y enlistarse en el ejército, pero a último minuto, se arrepiente y vuelve a casa. La escena de su regreso es una de mis preferidas en la película, es una de las que más me emociona. El muchacho se acerca a su padre, que está sentado en la sala pegado a la radio, y se predispone para sufrir una reprimenda. Sin embargo, su padre lo recibe con una lección: él también cedió a las tentaciones en su juventud, también apostó y perdió alguna vez, eso no es motivo para huir y abandonar a la familia. Y agrega que si va por la vida creyendo que su padre es perfecto, sufrirá mucho cuando crea que no está a la altura. Me encanta esa escena y la forma en la que los actores la interpretan, tanto más cuando muchos de nosotros seguramente crecimos pensando que nuestros padres eran perfectos y experimentamos alguna vez el dolor de no estar a la altura.-
Motivo N° 9: el elenco.-
Es una gloria reencontrarse cada tanto con este elenco maravilloso. Con un grupo de actores importantes tan numeroso, es natural encontrar alguno que nos guste más o que esté mejor que otros en su rol, pero eso aquí no ocurre; jóvenes y adultos están perfectos y también son maravillosos los secundarios y los figurantes. En especial quiero destacar a James Handy y Bette Henritze, quienes interpretan a los vecinos irlandeses de los Jerome, él un dudoso pretendiente de la tía Blanche y ella, su sufrida madre; a David Margulies, que da vida al vendedor de periódicos confidente de los Jerome; a Fyvush Finkel que presta su rostro maravilloso al almacenero; y a un joven Jason Alexander que interpreta a uno de los jugadores de billar que embaucan a Stanley.-
Motivo N° 10: el cine de los ‘80.-
El cine de los ‘80 no es mi fuerte y por eso seguramente esté hablando desde el prejuicio al decir que en mi mente, me remite a grandes producciones de ciencia ficción y fantasía, a películas de acción o de aventuras y comedias disparatadas, musicales sombríos y películas de terror escalofriantes (básicamente un combo de Volver al futuro-ET-La historia sin fin-Duro de Matar-Los cazadores del arca perdida-La pistola desnuda-Flashdance-Pesadilla en la calle Elm, eso son los ochenta en mi cabeza). En ese contexto, películas de la delicadeza de esta (otra que viene a mi recuerdo y que comparte las mismas características aunque el tema y el tono sean completamente distintos, es Somewhere in time) se ganan un lugar especial en mi corazón.-



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