Diez años, cien motivos para amar el cine (séptima parte): Manhattan Murder Mystery (Misterioso asesinato en Manhattan) - Woody Allen, 1993.-
Motivo Nº 1: la pareja en crisis.-
El punto de partida de esta película es una pareja atravesando una crisis: Larry (Woody Allen) y Carol Lipton (Diane Keaton) son un matrimonio de mediana edad, con un hijo ya en la Universidad y están en un punto en su relación en el que parecen desencontrados. La escena inicial, en efecto (luego de un magnífico plano aéreo de Manhattan, que termina en el Madison Square Garden) tiene lugar en un partido de hockey sobre hielo que no podría aburrir más a Carol, pero al que acompañó a su marido a cambio de que éste fuera con ella a la ópera. Algunas escenas más adelante, vemos que la pareja abandona el Metropolitan Ópera en plena representación mientras Larry dice una de mis frases preferidas de la película: “He escuchado tanto Wagner que ya siento ganas de invadir Polonia” (una frase que repetimos a menudo en mi familia cada vez que intentamos enfrentarnos al compositor).-
Estas dos escenas son el botón de muestra del conflicto de esta pareja que ya no tiene puntos en común y evidencian, con una economía destacable, el disparador de la trama que se desata cuando los Lipton conocen a otra pareja que si bien parece perfecta, tiene su propio conflicto, más oscuro y retorcido.-
Motivo N° 2: la intriga.-
Una de las cosas que siempre me gustó de esta película, es la trama de misterio que contiene. Una noche los Lipton conocen por casualidad a un matrimonio que vive en su mismo piso, Paul (Jerry Adler) y Lilian House (Lynn Cohen). Los House son mayores que los Lipton y tienen una relación muy amorosa, hasta han comprado parcelas gemelas en un cementerio, algo que conmueve a Carol pero genera estupor en Larry. La noche siguiente a ese primer encuentro, la Sra. House muere de un infarto y Carol empieza a obsesionarse con la idea de que su vecino asesinó a su esposa. Larry no cree una sola palabra de esta teoría, pero Carol encuentra un aliado en Ted (Alan Alda), un amigo de la pareja que acaba de divorciarse y quien, descubrimos, siempre estuvo algo enamorado de Carol.-
Carol se mete en todo tipo de aprietos en su empeño por descubrir la verdad mientras al mismo tiempo intenta reconfigurar su propia identidad ahora que su hijo ya no vive en casa y que, en apariencia, su matrimonio está colapsando bajo el peso de los celos y las diferencias.-
Motivo N° 3: las citas de cine.-
Por supuesto que la premisa inicial de la película es un homenaje a Rear Window, no sólo en la sospecha de que tu vecino podría ser un asesino sino además en el presupuesto de que las insatisfacciones de la vida conyugal son las que disparan la sospecha, como vía de escape de los problemas propios.-
Pero además, como suele suceder en las películas de Woody Allen, sus personajes son amantes del cine y referencian y miran películas clásicas. La noche que los Lipton conocen a los House, Larry está apurado por volver a casa para ver una película de Bob Hope que pasan en la trasnoche de la televisión; y Paul House es dueño de un viejo cine que pasa reposiciones de clásicos y por su pantalla vemos escenas de Double Indemnity y de The Lady from Shanghai. Ambas citas son particularmente interesantes por la forma en la que reflejan la trama de nuestra película: la primera con su pacto de amantes para asesinar al cónyuge de uno de ellos, la segunda con una maravillosa cita visual en un escenario lleno de espejos que emula la clásica escena de Welles.-
Motivo N° 4: el plan para atrapar al sospechoso.-
Una vez que Larry se convence de que Carol tiene razón, la pareja se une a Ted y a la autora Marcia Fox (Anjelica Huston) - a la cual han presentado a Ted para celos de Carol, que cela tanto a su marido como a su amigo - y a otro matrimonio amigo (Ron Rifkin y Joy Behar) en un plan demencial que han copiado de una novela: engañar al Sr. House haciéndole creer que secuestraron el cuerpo de su esposa y que piden un rescate por él. Para ello abordan a la amante de House, una joven modelo y aspirante a actriz (Melanie Norris) y le hacen grabar un diálogo para una falsa audición teatral. La idea es que luego utilizarán esa grabación para montar una falsa conversación telefónica entre House y la modelo, utilizando múltiples grabadores y el altavoz del teléfono. Por supuesto que todo sale mal en cuando Larry empieza a apretar los botones que no debe y terminar desenrollando la cinta de su cassette, en una escena desternillante.-
Motivo N° 5: el humor.-
Y es que, amén de su tema oscuro, Manhattan Murder Mystery es una comedia negra graciosísima que merece ocupar el podio en la larga filmografía del director. Tiene un lugar interesante en la carrera de Allen, alejada de las sátiras disparatadas de los años ‘70 y de las exploraciones más psico-filosóficas de los ‘80. Esta película no está exenta de disparate y de análisis, pero fundamentalmente hace gala de un registro humorístico más costumbrista, a falta de una mejor definición, que resuena más con mi gusto personal.-
Motivo N° 6: la partida de póquer.-
Una de mis escenas favoritas, porque la encuentro muy graciosa, es la de la partida de póquer. Larry es editor literario y está trabajando en la novela de Marcia Fox, una escritora sexy y desenfadada que le ha echado el ojo. Marcia es una excelente jugadora de póquer y le ofrece a Larry unas lecciones gratis a cambio del almuerzo y él acepta con inocencia, sin segundas intenciones. Mientras están jugando, discuten los problemas maritales de Larry, él le confía que cree que su esposa está enamorada de Ted y que eso lo pone triste, porque si Carol lo abandona, se sentirá muy solo. El diálogo de la escena es conmovedor y podría llegar a enternecernos si la imagen de Allen siendo Allen, cambiando frenéticamente las cartas de lugar y pegándoselas a los ojos, no fuera para partirse de risa.-
Motivo Nº 7: el trabajo de cámaras.-
Otro de los aspectos fascinantes de esta película es el trabajo de cámaras que Allen perfeccionó a lo largo de su carrera y que consiste, por un lado en realizar tomas largas que dejan que sus actores trabajen, y por el otro, en una cámara inquieta que - en el afán de evitar el plano y contraplano - se mueve de aquí a allá, hace paneos buscando al personaje que está hablando o mostrándonos aquello que sus personajes están (o no están) viendo, se oculta detrás de algún objeto, pispea sobre los hombros de los actores, se queda apuntando al cuadro vacío mientras espera que los actores lleguen a su marca. Es una auténtica maravilla que logra que nos sintamos un miembro más de la escena y palpitemos la historia junto con los protagonistas.-
Motivo Nº 8: Nueva York en primavera.-
Allen es famoso por su uso de cada rincón remotamente estético de Nueva York como telón de fondo de sus historias. Aquí tenemos la plaza de la ópera, las calles de Upper West Side, el vecindario venido a menos en el que funciona el cine del Sr. House, la zona industrial en la que opera una fundición, todo filmado en una paleta cálida y bajo las tormentas de primavera que te empapan de un momento a otro.-
Motivo N° 9: la paz restablecida.-
Si el final de Rear Window es ambiguo y tiene un sabor agridulce, el final de Manhattan Murder Mystery es una delicia. La pequeña aventura que han vivido los Lipton sirvió para fortalecer su pareja en esta nueva etapa de sus vidas y hasta Ted encontró potencialmente un nuevo amor en Marcia.-
Motivo N° 10: la química entre Keaton y Allen.-
Y gran parte de la maravilla que significa esa escena final es la química entre Diane Keaton y Woody Allen, que explota en un remate que - por la reacción de él - me da toda la impresión de que fue improvisado. Keaton y Allen se conocían bien y funcionaban muy bien como pareja actoral, más allá de la relación romántica que tuvieron en su momento y que les dejó una amistad para toda la vida. Una vez escuché que ella lo divertía muchísimo y que era la única actriz a la que Allen le permitía que fuera más graciosa que él en sus películas. Ahora que ella ya no está entre nosotros, ver esta película en la que ambos lo están pasando genial, me dejó con el ánimo cargado de nostalgia.-




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