El Capitán del ejército francés Henri Rochard (Cary Grant) y la Teniente del ejército de los Estados Unidos Catherine Gates (Ann Sheridan) son asignados a una misión en la Alemania de la posguerra y terminan enamorándose en el camino. La pareja se casa, pero encuentran más de un problema para estar juntos cuando Catherine recibe la orden de regresar a su país y no tiene permitido llevar a su marido consigo… ¿o tal vez sí?
Esta será, me temo, una reseña muy breve. De hecho, estaba preocupada por tener que llegar a esta película y no veo la hora de saltarle por encima para avanzar a terrenos más verdes. Y es que hace varios años empecé a verla y no me gustó ni un poquito, así que terminé por sacarla y mirar otra cosa en su reemplazo. Ahora no tuve escapatoria y debo decir que mi primera impresión sigue siendo correcta. La película no me gustó ni un poquito.-
O, mejor dicho, sí hubo algo que me gustó: la fotografía (a cargo de Osmond Borradaile y Norbert Brodine) es maravillosa, la película se ve como los dioses y “respira” el aire europeo de la filmación en locación de la que gozó.-
Por lo demás, me pesa decir que no la encontré graciosa, ni romántica ni sexy, que son las cosas a las que estimo estaba apuntando el director. Durante la primera mitad de la película sentí que Hawks estaba intentando emular el delirio divertidísimo de Bringing Up Baby (sin leopardo en este caso, tal vez debería haber agregado uno), colocando a una pareja formada a pesar de los deseos del héroe en todo tipo de situaciones disparatadas. Pero Ann Sheridan no es Katharine Hepburn y su estilo recio y realista (que le funciona perfecto para el film noir y los dramas de corte social) no se adapta fàcilmente a la screwball comedy que aquí se pretende. En la segunda mitad, cuando Henri y Catherine se casan y batallan para poder concretar su noche de bodas y un viaje de novios imposible, la película se convierte en otra cosa y el running gag de Grant intentando explicar su situación a cuanta autoridad militar se cruza en el camino, es simpático pero termina agotándose ante mis ojos por el exceso de repetición.-
Además, creo que la película desperdicia dos aspectos que debieron haber sido su fuerte. El primero es el romance entre Henri y Catherine. No creo que Grant y Sheridan tengan buena química y la forma en la que están filmadas sus escenas románticas no ayuda en absoluto. Hawks mantiene su cámara a distancia y ni la iluminación ni la música (esa de la que tanto nos burlamos a veces los espectadores contemporáneos, porque siempre empieza a sonar de la nada ante la menor alerta de beso) acuden a la cita. Quiero decir, la escena en la cual los protagonistas se besan por primera vez en un pajar, cuando Catherine desafía a Henri a que le demuestre si es cierto lo que ha oído sobre cómo besan los franceses y luego él la provoca respecto a cómo besan las norteamericanas debería ser la escena más sexy de la película (en tanto que sexy-divertida, no me refiero a sexy-erótica) pero se pasa como si nada… al menos a mí se me pasó como si nada… Creo que parte del problema en esta dinámica puede derivar del hecho de que la película empieza empezada, si se me permite la expresión. Catherine y Henri ya se conocen desde antes que empiece la película y se detestan, presumiblemente porque Henri ha intentado cortejar a Catherine y ella rechazó sus avances, pero no vemos nada de todo esto y entonces nos quedamos afuera del chiste, no sabemos exactamente porqué se odian y tampoco queda claro en definitiva porqué se enamoran, amén de una explicación que Catherine ensaya relacionada con que pelean porque en realidad se sienten atraídos el uno por el otro… puede ser, pero ella no parece ser la clase de mujer que huye de sus impulsos románticos, no es una ingenue, de modo que su explicación es incongruente con el personaje que nos han presentado y eso me hace sentir que la película me está engañando.-
Y ya que estamos hablando de las cosas que no vemos, tampoco vemos nada del famoso “mal temperamento” de Henri. Catherine se pasa toda la película acusándolo de tener mal genio y de ser un mano larga con las mujeres, pero no vemos nada de eso en la película. Por el contrario, Grant interpreta a Henri como un tipo correctísimo, que sólo quiere cumplir con su deber militar en lo que será su última misión y que si se define por algo, es por su paciencia. Nadie más aguantaría ser derivado de un lugar de alojamiento a otro durante toda la noche sin estallar en un ataque de furia o de llanto, y él lo logra sin despeinarse.-
El segundo aspecto que creo que la película desperdicia, es aquello por lo cual es famosa: Grant vestido de mujer, con peluca y falda. Lo único que todos sabemos sobre esta película antes de haberla visto, lo que el propio título explota, es que el personaje de Grant es obligado a vestirse como mujer para poder reunirse con su esposa, pero estas escenas se pasan tan rápido y son tan poco explotadas. Según IMDb, Grant pretendía jugarse el todo por el todo e interpretar esa parte con movimientos y gesticulaciones afeminados, pero Hawks le pidió que actuara como siempre, sólo que vestido de mujer. Esto a mi entender es una oportunidad para la comedia desaprovechada, sobre todo porque la mayoría de los planos en los que se filma a Grant son planos medios, no vemos su falda expecto en una sola toma en la que aparece levantándose las medias y mostrando sus “buenas piernas” ante los otros soldados, ¡pero es demasiado poco!
Por otro lado, y esto no es algo en lo que suelo reparar, pero ya estoy molesta así que no me importa decirlo: ¿por qué Grant hace de un capitán francés cuando podría haber echado mano a su acento británico natural haciendo de inglés? Grant sólo tuvo oportunidad de usar su verdadero acento en None But the Lonely Heart, una película y una actuación que no fueron muy apreciadas, pero creo que aquí hubiera dado un resultado fantástico si se hubiera explotado la idiosincrasia británica vs la americana. O, también se podría haber elegido a un actor francés, IMDb menciona que uno de los considerados para el rol fue Louis Jourdan, que además hubiera resultado más creíble en el disfraz femenino porque, a diferencia de Grant, tiene una belleza que no reposa en su masculinidad. Es más bonito que buen mozo, si se entiende lo que quiero decir.-
Me ha salido una reseña cargada de indignación, que no es lo que más me gusta escribir porque en general, si una película no me gustó, no la traigo pero aquí me vi obligada por mi propio proyecto. Espero que la siguiente que toca, Crisis, sea mejor. No sé nada sobre ella y jamás la he oído mencionar en ningún recorrido por la carrera de mi favorito, pero tal vez se convierta en un lindo descubrimiento… crucemos los dedos.-

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