Mi entrada anterior me dejó con ganas de descubrir la dupla Rosalind Russell - Fred MacMurray. He aquí la primera de las dos películas que filmaron juntos, una comedia romántica que aborda la reversión en los roles del hombre y la mujer al estilo de aquellos años.-
Tom Verney (Fred MacMurray) es un joven artista necesitado de dinero que busca trabajo como secretario en la firma publicitaria de A. M. MacGregor y G. B. Atwater. Lo que no sabe es que MacGregor es una mujer con el rostro de Rosalind Russell, una exigente ejecutiva que despide al instante a todo secretario que muestre señales de estar enamorado de ella. Atwater, en cambio, sí es un hombre (Robert Benchley), pero no cuenta para mucho en la compañía, el verdadero cerebro es MacGregor. Verney no está muy conforme con su puesto, que lo obliga a montar todo tipo de farsas de acuerdo a lo que MacGregor necesita para conseguir clientes, y sin embargo sigue firme, en parte porque su empleadora le ha prometido un bono de diez mil dólares que le permitirá alcanzar su sueño de retirarse a Méjico a pintar… y en parte porque se ha enamorado de “Mac”.-
Esta película me trajo inmediatamente el recuerdo de Female, una película del pre code que reseñé allá lejos y hace tiempo y que también nos presentaba a una ejecutiva poderosa que tenía un romance con uno de sus dependientes. Ambas protagonistas viven una vida que parece reservada sólo a los hombres, con la diferencia (cortesía del Código Hays, sin duda) de que allí donde Ruth Chatterton no dejaba títere con cabeza, Rosalind Russell tiene toda su energía puesta en el trabajo casi hasta el final. Take a Letter, Darling tiene, sin embargo, algunos toques de desafío al Código que me parecieron muy interesantes. Por empezar, una escena en una tienda de ropa da una breve oportunidad para que MacGregor se quede en enaguas delante de Tom y de las cámaras; por otro lado, los términos del contrato dan pie a que todo el mundo haga cualquier tipo de suposiciones e insinuaciones sobre la verdadera naturaleza del trabajo. El amigo de Tom llega incluso a llamarlo un “gigoló” y el propio héroe cuestiona su masculinidad y su honradez en este trabajo que lo obliga a mentir y a someter su voluntad a la de su empleadora.-
Visualmente, la película es bastante estándar del género (todo luce impecable y la cámara está posicionada siempre en el lugar preciso para que podamos apreciarlo todo, con los primeros planos reservados como signos de exclamación de una determinada escena) y sin embargo cada tanto Leisen nos sorprende con una bella toma como aquella que acompaña a Mac en su camino hacia el dormitorio de la cabaña a la que ha llevado a Tom, mientras él se queda pensativo junto al fuego de la sala de estar. Con este director me ocurre algo similar a lo que mencionaba respecto de Sam Wood en mi entrada anterior: no podría enumerar sus películas de memoria, aunque reconozco su nombre cuando lo escucho, y en cuando empiezo a recorrer su filmografía encuentro muchas películas muy buenas y otras tantas que me encantaría descubrir. Es uno de esos “obreros” del oficio, que dirigieron todo tipo de géneros y que puede que no se hayan convertido en “autores”, pero sin embargo han dejado excelentes trabajos para recordar (entre mis favoritas de las películas de él que he visto, destaco Death Takes a Holiday, Four Hours to Kill!, Hands Across the Table, Midnight y Remember the Night).-
En cuanto a la estructura de la película, creo que su debilidad está en la segunda mitad en cuanto entran en escena los Caldwell, Jonathan (Macdonald Carey) y Ethel (Constance Moore), dos hermanos multimillonarios, él presidente de una compañía de tabaco y ella su leal consejera en materia de publicidad comercial. Mac quiere conseguir la cuenta de la empresa a toda costa y para ello convierte a Tom en un experto publicista que tiene que mantener entretenida a Ethel mientras ella trabaja en la aversión a las mujeres que sus cuatro divorcios han dejado en Jonathan. Comienza a tejerse a partir de aquí un cuadrado amoroso que no me despertó mucho interés, no sé si es porque Macdonald Carey no representa un digno oponente a Fred MacMurray o porque su personaje en sí (un ricachón bastante pavote, a decir verdad) no tiene suficiente peso como para sostener sobre sus hombros la responsabilidad que el guión de Claude Binyon pretende asignarle.-
Lo otro que deja un gusto raro es el final precipitado y en esto vuelvo a pensar en Female y en un punto en Woman of the Year, estrenada el mismo año que Take a Letter, Darling. No estoy segura de que el final sea congruente con lo que hemos estado viendo los noventa minutos precedentes y es que Hollywood ha tenido históricamente un problema para digerir el rol de la mujer en el ámbito profesional. Salvo que seas Melanie Griffith en Working Girl, parece difícil tenerlo todo, todo al mismo tiempo…
Sin embargo, pese a un final un poco desinflado la película funciona porque los dos protagonistas están aportando lo mejor que tienen para el entretenimiento del espectador. Russell y MacMurray trabajan bien en equipo porque sus estilos se complementan bien (ella llena de energía resolución y él que va con la corriente sin siquiera despeinarse). No diría que tienen mucha química romántica (ella es demasiado práctica para eso), pero me encantaron como pareja cómica. Sólo me resta ver la otra película que filmaron juntos, Flight for Freedom, para disfrutarlos en un registro completamente distinto.-

Hola Bet
ResponderBorrarYa que hablas de "Working Gir" -no olvidemos que Melanie asciende "sobre" Sigourney en esta especie de "diablo-antes-de-Prada"- es difícil no pensar en "Remington Steele" y "Moonlighting" donde Zimbalist y Sepherd eran las "jefas" en la sombra y Brosnan y Willis eran la "cara masculina" de la empresa. Eso sí, los detectives es un mundo mas "seriable" que la publicidad de los cuarenta.
No soy mucho de MacMurray; cuando hace comedia siempre parece que se ríe "un poco demasiado" de si mismo y cuando hace cine negro... pues hace de Fred MacMurray. En cambio adoro que Rosalinda sea taaannn Russell.
Un saludo, Manuel.
¡Me lo pasé bien con esta película! Y, bueno, tengo debilidad por Leisen. Aquí deja una comedia más que correcta...
ResponderBorrarLa premisa funciona: mujer espectacular con personalidad que necesita un hombre objeto y este se va rebelando de ese rol.
Como dices bien, Jane y Fred están muy divertidos y te crees que haya una complicidad especial entre ellos. Y hacen natural que se vayan enamorando...
Flight for Freedom no la he visto, pero creo que como película con mujer aviadora me quedo con de Dorothy Azrner con Katherine Hepburn, Hacia las alturas.
Beso
Hildy